"Quisieron derribar mi casa. Entonces, yo abrí la puerta y les mostré lo que tenía: un puñado de souvenirs de viajes colocados en una estantería, algo de polvo, mucha luz y un bote de lluvia. Hace tiempo que no colecciono nada. Las sucesos me coleccionan a mí. Muchos marcharon entonces dejando la puerta abierta. No pregunté si volverían."
La pasión según G.H., Clarice Linspector
Romper el espíritu llorando gargantas, hundiendo muertes, rezando miserias oblicuas en cristales amargos. Desmembrar los gritos de Isolda agrietando las venas, arañando locuras de carmín y minifalda, hurgando en las sábanas de madera la metralla sin latido de la (estúpida) certeza.
Reordenando los volúmenes del silencio,
descorchando orgasmos de pandereta,
desbocando las crines de los unicornios.
Y en cada raíz emigrante (Sur, paredón y después... Sur, una luz de almacén... (*)) unas manos dibujando cielos de sirenas y cicatrices de azufre.
"He descubierto un poder: el poder de estar en una habitación cerrada con llave: me aprisiono y me concreto. Aunque continúe siendo una abstracción. No es contradictorio concretarse y abstraerse: yo me concreto en un plano que no es del designio del mundo. Me obtengo en lo concretamente posible que existe dentro de la abstracción."
Alquitrán en la azotea de los barcos encallados, en las olas de la multitud quebrada por los silencios suicidas, en las salitas de espera de las piedras, en la suma de los excesos que tiritan de frío, en las flores tatuadas por la no-pertenencia.
El error es como el alcohol: uno enseguida se da cuenta de que ha ido demasiado lejos, pero en lugar de tener la sensatez de detenerse para limitar las secuelas, una especie de rabia cuyo origen es ajeno a la ebriedad le obliga a continuar. Ese furor, por raro que pueda parecer, podría llamarse orgullo: orgullo de clamar que, pese a todo, hacíamos bien en beber y teníamos razón al equivocarnos. Persistir en el error o en el alcohol adquiere entonces categoría de argumento, de desafío a la lógica: si me obstino, significa que tengo razón, piensen lo que piensen los demás. Y me obstinaré hasta que los elementos me den la razón: me volveré alcohólico, tomaré partido a favor de mi error, esperando a desplomarme bajo la mesa o a que se burlen de mí, con la vaga y agresiva esperanza de convertirme en el hazmerreír del mundo entero, convencido de que al cabo de diez años, de diez siglos, el tiempo, la Historia o la Leyenda acabarán dándome la razón, lo cual, por otra parte, ya no tendrá ningún sentido, ya que el tiempo lo relativiza todo, ya que cada error y cada vicio vivirá su edad de oro, porque equivocarse o no es siempre una cuestión de época.
"Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo"
Ludwig Wittgenstein
...Cuando el sonido del arpa
es el vacío
que está por llegar…
La medianoche insonoriza los aplausos, el placer y los aullidos. Jaulas intrauterinas, cenizas de semén verde, la absenta de Dalí retorciendo sus bigotes, el humo declamando un ária de la Callas, huracanes transgrediendo reglas (paréntesis de vida), la angustia disparando(se) y un astrónomo en paro siguiendo el devenir poético en el(su) cielo.
"Me han arrancado un trozo de derebro, pero no es suficiente, vienen a por más. No importa, sólo es un cerebro. Sin él es más fácil aguantar la mirada al sol..."
Cesc Fortuny i Fabré
Viernes de cielo gris, de nubes en los ojos de Borges, de pólvora y angustia.
Poemas en el tobogán (madame Dadá y sus trenzas), dolor que resurge indemne, aullidos en el tren, y una máquina (TheTicket that exploded) encallada en el punto cero (el único momento empíricamente presente).
Luciérnagas en la espalda
vestidos de seda
letras sumando delirios
sospechas bajo certezas
y el recuerdo
(espectro drogado, máscara y sudario, carcoma enfebrecida, muer-te-pu-ta)
de los nombres bajo el sonido del caos.
¿Qué detona las vendettas? ¿Dónde duerme el antihéroe?
"La lluvia tampoco da las gracias. No hay nada que agradecer por haberse transformado en otra. Soy una mujer, soy una persona, soy una atención, soy un cuerpo mirando por la ventana"
"Ay maldita sea, me gustaría estar
muerta -absolutamente no existente-
ausente de aquí -de
todas partes, pero cómo lo haría...
Siempre hay puentes-" (...)
Fragmentos, Marilyn Monroe