No podía escribir porque tenía la mente distraída. Y ahora, ¿qué? De la distracción a la destrucción parece no haber tanto. Me entretuve en circos de pulgas efímeros que no estaban ni si quiera amaestradas. Me dejé llevar por mi propio pensamiento y creé un mundo paralelo. Falso. Cierra los ojos hoy. Y ya está. Mira hacia otro lado.
Abrió los párpados pesados en su primer minuto, eterno, del día. Vacío. Al incorporarse en la cama sintió el alivio inmediato de la presión que ejerce el muelle rebelde de su colchón. Su pelo debía haber estado jugando toda la noche al compás de sus sueños, porque le costó despejarse la cara, hinchada. Entraban unas minúsculas gotas de luz temprana por la persiana que nunca consiguió cerrar del todo bien. Topó con el reproductor de música entre las sábanas, y se dibujó una sonrisa torpe en sus labios. Se levantó y la cabeza le dio una vuelta. La alfombra rugosa iba despertando sus pies, mientras se acercaba a la ventana. Luz, y qué brillante. Aún así, abrió del todo la persiana, y luego los cristales chirriantes casi de adorno de su Nieto Bonal, y dejó que entrase el aire mientras cerraba de nuevo los ojos.
A menudo nos engañamos a nosotros mismos para sentirnos menos desdichados. Buscamos en el mueble del salón excusas sin firmar que nos apaguen un ratito el sentimiento de culpa, el remordimiento que causan las cosas que debían ser hechas, o la llamada que debiste haber respondido ayer. Las horas que tenías que haberle robado al placer.
A menudo nos autoconvencemos de que todo está bien, sin estarlo del todo. Y convertimos un proyecto de tormenta en un mar en calma, como un plato, cuando nos revolvemos entre las sábanas, calentitos, y miramos al techo respirando hondo. Y es que no hay mejor manera de olvidarte del mundo que disfrutando de las pequeñas cosas que encuentras abriendo bien los ojos.
¿Y qué más dará la hora que sea o si llegas tarde? Sientes que te pierdes, pero ¿y qué, si luego puedes volver a encontrarte?
Soy una palabra, los labios que la dejan volar, el aire que la mece y la persona que la recibe... Soy el pensamiento que la imagina, la memoria que la recuerda y los ojos que la identifican... Un proyecto que se escapa de las manos para evolucionar...
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo...
Música: The Beatles, Eric Clapton, Joaquín Sabina, Serrat, Sting, Jarabe de Palo, Queen, Ray Charles, Alejandro Sanz, Antonio Vega, Manolo García, Pink Floyd, Led Zeppeling, Red Hot Chilli Peppers, Gloria Estefan, Silvio Rodriguez...
Una canción: Yesterday (Paul McCartney), El sitio de mi recreo (Antonio Vega), Ojalá (Silvio R.)
Libros: Cien años de soledad, Crónica de una muerte anunciada, Relato de un náufrago, El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez), Diario (Ana Frank), El clan del oso cavernario (la saga completa, J.M. Auel), El escudo de los tres leones (Pamela Kaufman), Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse, (los tres de Stephanie Meyer), El pensamiento negativo (Risto Mejide), Ilíada, Odisea, Las Asambleístas, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Alejandro Magno..., La colmena, Del amor y otros demonios...