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LOS RESTOS DEL NAUFRAGIO


"UNA NOVELA SE EMPIEZA A ESCRIBIR CON EL CORAZÓN Y SE ACABA CON EL CEREBRO"

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Os adjunto aquí abajo la estupenda explicación que acabo de leer en el blog de César Mallorquí acerca de las fases anímicas por las que se pasa cuando se escribe una novela. Y esto ocurre, por supuesto, al margen de la experiencia del que escribe y de la calidad de lo que se esté escribiendo. No dejéis de visitar " La Fraternidad de Babel", el blog de César Mallorquí, y ya que estamos, no dejéis de leer sus novelas. La última, "La isla de Bowen", es una gozada.


 


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  Blogger Pedro dijo...


Cesar, en mi condicion de aprendiz de escritor tengo una duda que carcome mi mente: Como puedo escribir una novela larga(para mi largo es 80 paginas en word)sin perder la ilusion inicial.??

3:20 p.m.  






Blogger César dijo...


Pedro: Me parece que no te va a gustar mi respuesta, amigo mío: no se puede. O, al menos, yo no puedo. Hay una frase que explica muy bien esto: "Una novela se empieza a escribir con el corazón, y se acaba con el cerebro".



A mí la ilusión me dura media novela (como estoy más entrenado que tú, eso son ciento y pico páginas). Cuando llego más o menos a la mitad del texto, comienzan a aparecer las dudas (¿no será una mierda esto que estoy escribiendo?). Al legar a los dos tercios del texto aparece el cansancio, las ganas de acabar de una vez, y una leve depresión. Y al acercarme al final estoy convencido de que lo que acabo de escribir es la mayor mierda de la historia de la literatura mundial.



¿Cómo se supera eso? Pues confiando en que los planes que habías hecho antes de que te entrase la depre sean correctos, y utilizando la cabeza y el sentido común. Y con mucho tesón, claro.



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EPÍTETOS HOMÉRICOS Y OTRAS CITAS DE LA ODISEA (I). AURORA LA DE ROSADOS DEDOS


 


Musa, dime del hábil varón que en su largo extravío, mientras leía la Odisea, se fue entreteniendo en tomar nota en su cuaderno de las frases o versos que le iban gustando más. Ayúdame, ¡oh musa!, a cantar y contar a mis lectores que lo que de verdad me llamó la atención fueron esas curiosas y líricas mini descripciones con las que Homero iba adornando los nombres de los principales personajes. Y cómo, buscando un poco aquí y allá, aprendí que tenían un nombre oficial (como casi todo en la vida), que se llamaban epítetos homéricos, y que servían para ayudar a los aedos a cantar y componer las epopeyas. Así pues, con tú ayuda, ¡oh Musa!, empiezo por la diosa Eos, también conocida como:


 


La Aurora temprana de dedos de rosa (Canto II, verso 1), de hermosa cabellera (V,390), de espléndido trono (VI, 48), de espléndidos bucles (IX, 75), de trono de oro (X, 541),


 



 



Que ha conseguido que contemple los madrugones con ojos más benignos buscando con los párpados todavía medio pegados en el horizonte y también (hasta ahora) en vano a la bella diosa Eos, Aurora, hija de Hiperión y Theia. Porque es Aurora la que sale todas las mañanas de las costas de Okeanos en el borde de la Tierra para ascender por el cielo con su carro dorado, espantar los restos de oscuridad que pudieran quedar y anunciar la llegada, también en carro, de Helios (el sol), uno de sus hermanos (la otra es Selene, la luna). Ya que hablamos de familia, me parece también apropiado mencionar en este momento a sus cuatro hijos, los vientos Bóreas, Céfiro, Euro y Noto.


 



 


Aparte de ser la diosa de los madrugadores, también hay lados oscuros en su divina, inmortal e infinita biografía. Al sorprenderla Afrodita en brazos de Ares, en un ataque de celos la condenó a sentirse siempre atraída por apuestos jóvenes mortales a los que acababa secuestrando. Uno de ellos fue Titonio, para el que Aurora llegó a pedir a Zeus la inmortalidad. Zeus se la concedió, pero como Aurora olvidó pedir también para Titonio la eterna juventud, y como Zeus era un dios bastante cabrón (no hay otra palabra) pues Titonio se fue haciendo más y más viejo, más y más decrépito sin llegar a morirse nunca. Cuando Titonio llegó a un grado de decadencia sumo, Aurora parece ser que para ayudarlo (aunque yo no le veo el sentido) lo convirtió en un grillo que desde entonces pasa las mañanas bebiendo las lágrimas que Aurora vierte por él (el rocío) y cantando sin cesar su deseo de morir.


 



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MÁS MUJERES (TAMBIÉN INEXISTENTES) DE MI VIDA


Al acabar la entrada sobre las mujeres (inexistentes) de mi vida, me di cuenta de que me había dejado unas cuantas en el tintero. No cinematográficas, que yo creo que están todas, sino algunas otras pertenecientes al resto de las artes. Ya os hablé en su momento de una de ellas, la “Amazona” de Franz von Stuck, así que ahora me referiré al resto y así podré dar por concluido ya definitivamente el apartado de las mujeres (inexistentes) de mi vida. En este caso, creo que lo mejor será el orden cronológico.


LAPITA RAPTADA EN UNA METOPA DEL PARTENÓN (447 – 442 A de C)


Para indignación de los griegos (por si les faltaran motivos últimamente), no hace falta ir a Atenas para verla porque se encuentra en el British Museum de Londres. Forma parte de lo que los ingleses llaman “the Elgin marbles”, que son gran parte de los frisos y metopas del Parthenon que el conde de Elgin saqueó tranquilamente a comienzos del XIX. Recuerdo que después de recorrer todos los relieves expuestos, el que más me impresionó fue el de esta lapita raptada por un centauro. Por supuesto que hay esculturas griegas de mujeres más conocidas y sobre todo mejor conservadas, pero hubo algo en el relieve de esta mujer que me atrapó al instante. La cara desde luego no fue porque si os fijáis con detenimiento observaréis que le falta la cabeza. Cuando salí busqué (como siempre sin ningún éxito) una postal que la reprodujera. Al final acabé por comprar el único libro donde venía su foto.



TODAS LAS MUJERES DE BOTTICELLI SE LLAMAN SIMONETTA VESPUCCI


Fue la gran belleza de su época y sirvió de modelo para varios pintores aunque el único que supo reflejar todo su encanto fue Sandro Botticelli (que para eso estaba enamorado de ella hasta el punto de hacerse enterrar a los pies de su tumba). De una u otra manera Simonetta se encuentra presente en todas sus pinturas. De adolescente, mientras otros colgaban en sus paredes posters de Samantha Fox, yo tenía una foto del detalle de la cara del “Nacimiento de Venus” muy parecida a la que veis aquí. Cuando pienso en una mujer del Renacimiento siempre veo a la Simonetta Vespucci de Botticelli. Murió a los 23 años eternamente joven.



LA VENUS DEL ESPEJO DE VELÁZQUEZ


Hay poco que decir. No se me ocurre otro desnudo femenino más atractivo que éste, que tiene ya más de trescientos años. Para verlo hay que ir también a Londres, aunque en este caso parece ser que pagaron.



LA VENUS VENCEDORA DE ANTONIO CANOVA


Canova retrató en esta escultura a Paulina Borghese, la hermana de Napoleón. Como ocurre en el resto de sus esculturas, la delicadeza y la elegancia son dos de sus características principales. Cuando a veces se critica el movimiento neoclásico por su academicismo y falta de originalidad en los temas, hay que acordarse de Canova para dejar las cosas en su sitio. En este caso además la foto me parece que está al nivel de la escultura. Qué foto tan estupenda. No es fácil fotografiar con originalidad lo que ya ha sido tantas veces reproducido.



MADAME RÉCAMIER POR FRANÇOIS GERARD


Descubrí este cuadro y a su modelo durante mi estancia en París. Por una serie de motivos profesionales que no vienen al caso tuve que visitar al responsable de la librería del Museo Carnavalet en mitad del Marais. Ya que estaba allí, claro, me di una vuelta por este museo que casi nadie visita. Y en fin, en una de las salas estaba ella esperándome, Jeanne Françoise Julie Adéläide Récamier (Juliette para los más íntimos). Madame Récamier (para nosotros) fue una mujer de un tremendo atractivo que debió de ir mucho más allá de la evidente belleza física. Su salón fue el más popular de su época, a él acudían políticos, artistas e intelectuales de todo tipo a los que Madame Recamier tenía absolutamente encandilados. Era una gran conversadora con una personalidad que debía de abrumar. Su gran amante sería Chateaubriand aunque no fue desde luego el único. Se dice que durante su estancia en Roma, Antonio Canova (sí, el de la Venus vencedora de más arriba) le enviaba flores todos los días. Y así siguió cumpliendo años y rompiendo corazones de hombres ilustres cada vez más jóvenes que ella.


Curiosamente sus dos retratos más conocidos (hubo muchos más) se los encargó a la vez al pintor Jacques-Louis David y a su discípulo François Gerard. Aunque los dos son estupendos, a mí me gusta más el de Gerard, que es el que me esperaba en el Museo Carnavalet aquel día.



LAS MUJERES DE MODIGLIANI


Las mujeres de Modigliani son todas estupendas, pero me quedo con ésta que, si no recuerdo mal, hacía compañía a Simonetta en la pared de mi habitación estudiantil. Ahora que lo pienso, y al margen de mi sensibilidad artística fuera de toda duda, supongo que en aquella época en casa de mis padres me resultaba más fácil tener colgada en la pared una mujer desnuda de Modigliani que un poster central de cualquier revista innombrable.



EL VIOLÍN DE INGRES POR MAN RAY


Al parecer “el violín de Ingres” es una expresión que hace referencia a la actividad a la que uno se dedica con entusiasmo al margen de su verdadera ocupación y tiene su origen en la afición que tenía el pintor Ingres por el violín. Con todo eso el surrealista Man Ray fotografió a una mujer de espaldas (haciendo referencia a varios cuadros de Ingres) con dos oídos en efe como los de los violines. La modelo no es una mujer cualquiera, se trata de la mítica Kiki de Montparnasse, musa de varios de los artistas de la época.



KISS DE ELLIOTT ERWITT


Para mí, una de las mejores fotos acerca del amor. Este poster también lo tenía en mi habitación. Supongo que los fui colgando consecutivamente porque cuando recuerdo el tamaño de mi habitación no me da la sensación de que pudiera caber tanto poster sublimador. A lo mejor es que el recuerdo empequeñece el pasado además de endulzarlo y emborronarlo. Bueno, pues eso, Elliott Erwitt, uno de los grandes. Espero que también os hayan gustado estas mujeres tan estupendas.



* * *


 


Aprovecho esta entrada de mujeres para deciros que, después de leer una de las de Naná, recordé lo mucho que me gustaba Dashiell Hammett, a quien siempre tengo asociado al calor del verano en la ciudad (vaya usted a saber por qué). Así que me releí “Una mujer en la oscuridad” que es pura novela negra y, si uno se empeña mucho en visualizarla, puro cine negro también. La leí en la edición estupenda que sacó Debate junto con otros volúmenes con los relatos cortos. Como ya están descatalogados (qué tristeza) no he podido incluirla en mi biblioteca on line así que lo cuento aquí. Ah, y le doy cuatro estrellas.


 

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NUNCA LLEGAS A SER PROPIETARIO DE NADA


Hace unos meses (seguro que nadie se acuerda), en una entrada sobre el Museo Cerralbo de Madrid, escribía acerca de la casi mágica combinación que a veces surge en publicidad entre una imagen y un texto para lograr una atmósfera especial y contar de paso una historia. Porque el eslogan publicitario, ilustrado por una buena imagen, no deja de ser una forma de literatura, un microrrelato como los que están de moda en estos tiempos sin tiempo. Vuelvo ahora a traer este asunto al blog porque hay otra imagen y otro eslogan que me persiguen desde que los vi por primera vez hace unos años en ya no recuerdo qué circunstancia. La foto de la que hablo se la encargaron en 2005 al prestigioso fotógrafo publicitario Peter Lindbergh para la campaña que, bajo el nombre “Generations”, lleva lanzando desde hace años la marca de relojes hipercarísimos Patek Philippe.



[A partir de aquí, es importante que tratemos de olvidar al menos durante unos minutos que esta marca vende relojes maravillosos, auténticas obras de arte, en un mundo terrible en el que con el dinero que cuesta uno sólo de estos relojes se podría dar de comer a centenares de niños durante años para librarlos de una muerte prematura y por eso mismo injusta.]



En la foto se ve a un niño más bien sobrepasado por los deberes al que trata de ayudar su padre al parecer también bastante desesperado. Los dos visten de forma discreta, pero elegante sin que nos quede ninguna duda de que pertenecen a un estrato social más que acomodado. Al pie de la foto, al lado del reloj que se quiere anunciar, leemos una frase que a mí me parece muy efectiva: “You never actually own a Patek Philippe. You merely take care of it for the next generation.” Algo así como “En realidad nunca llegas a ser propietario de un Patek Philippe. Te limitas a cuidar de él para la siguiente generación.” Y la frase me parece buena porque presenta varios niveles de lectura, por una parte, nos dice que son relojes tan buenos que pueden durar varias generaciones; por otra, que cuando compras un reloj como éste, más que gastar, lo que estás haciendo es invertir en el patrimonio familiar de la misma manera que si compraras una finca o una mansión; y por último (y éste es el nivel más universal, el que hace que gente como yo se sienta atraída por el anuncio), que todos estamos de paso, que nada nos pertenece y que nuestra tarea debería limitarse al cuidado de lo que nos rodea para que también lo puedan disfrutar nuestros descendientes. Y esto vale para todo y para todos, para los libros, el patrimonio, la transmisión de la cultura y de la curiosidad por las cosas, los árboles, las plantas, la fauna,… En este sentido, la frase sería: “You never actually own anything. You merely take care of it for the next generation.”


Claro, que también habrá algún millonario por ahí que al leer el anuncio piense que si va a pagar entre (os aseguro que el abanico de precios es éste) 11.000 y 800.000 euros por un reloj para no ser su propietario mejor se compra un deportivo o un yate donde la propiedad esté más clara. Este podría ser otro nivel de lectura porque hay gente para todo.


A continuación encontraréis otras fotos de la campaña “Generations” que no me han llamado tanto la atención como la del padre y el hijo luchando codo con codo con los deberes. Además en éstas el lujo es más evidente y ya no me permite identificarme con los personajes de ninguna manera (no os perdáis a los adolescentes porque son de nota). La última foto por supuesto se trata de una broma aunque me temo que con bastante frecuencia sea la que describa realmente lo que suele ocurrir con la siguiente generación.


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ANTES DE ENTRAR, DEJEN SALIR (O CÓMO PREVENIR LA VARIEDAD LIBRERA DEL SÍNDROME DE DIÓGENES)


El momento más amargo y difícil en la vida de casi todo bibliófilo, bibliómano, bibliótico, bibliófago o pesado de los libros en general sucede el día en que se da cuenta de que sus libros, que ya hace tiempo desbordan las estanterías, se han ido extendiendo en forma de marea negra por todos los rincones de la casa hasta un punto insostenible de no retorno. Es entonces cuando comprende que, por mucho que apriete (¿os acordaís del hombre gordo de “El sentido de la vida” de Monty Python al que ya no le cabía nada más?), ya no hay más sitio en esa casa para nuevas adquisiciones sin riesgo de contraer el famoso “Síndrome de Diógenes” en su variedad librera (¿y os acordáis de los hermanos Homer y Langley Collyer retratados por Doctorow en una de sus novelas?). Pues bien, a mí ese momento ya me ha llegado. Hace algunas semanas, con los libros saturando todas las estanterías de la casa (bastantes) y extendiéndose como una plaga por los rincones del estudio, las mesas auxiliares (y no tan auxiliares) del salón, la mesilla de noche (y sus alrededores), el escritorio (y sus alrededores) y el cuarto de baño, decidí que había que asumir la situación y hacer algo al respecto. “Hacer algo al respecto”, ahí está el detalle (como decía Cantinflas).



Sólo hay cuatro maneras de “hacer algo al respecto”: mudarte a una casa más grande, comprar una casa-biblioteca, dejar de comprar libros para siempre o deshacerte de parte de los que tienes. No hay más, al menos a mí no se me ocurren. De hecho, teniendo en cuenta el coste de la vivienda y la imposibilidad patológica de dejar de comprar libros, en realidad sólo hay una: deshacerte de parte de tus libros para dejar sitio a otros nuevos. Algo tan simple como los carteles de las puertas del metro: “antes de entrar, dejen salir”.



La primera cuestión que hay que resolver, antes incluso de decidir qué libros abandonarás a su suerte, es la de qué hacer con ellos. Está el bookcrossing, pero no me parece un método seguro para que el libro llegue a alguien que lo pueda apreciar. Puede ocurrir que acabe en manos de un descerebrado que vaya por ahí arrancándole las hojas después de una noche de juerga o debajo de un perro con la pata levantada. No me fío. Sobre las bibliotecas ya comenté una vez que no suelen aceptar donaciones. Lo mejor, está claro, es venderlos aunque hasta hace poco esta opción era un rollo, tenías que ir a un librero de viejo que los miraba con muy mala cara antes de decirte (también con muy mala cara) que eran todos una mierda y que ya te podías dar por satisfecho si no te cobraba el porte. Esto siempre fue así hasta que hace muy poco, el patrocinador y promotor de nuestro portal, “La Casa del Libro”, creó una sección en su tienda on-line para la venta de libros de segunda mano. Por fin existía una solución decente que te permitía deshacerte de libros, ganar un dinero y asegurarte al mismo tiempo de que la persona que se lo quedaba lo iba a valorar (por lo menos lo había pagado).


Sabiendo el canal de distribución, sólo falta lo más difícil. ¿Qué libros se quedan, qué libros se van? Con mi experiencia de las últimas semanas, creo que puedo hasta clasificarlos en grupos. Pero antes, un inciso para contaros que hay unos libros de los que no me desharía por nada del mundo, son todos los que cayeron en mis manos en los primeros años, cuando forraban las paredes de mi habitación convirtiéndola así en una madriguera de hámster. Constituyen el núcleo esencial de mi biblioteca, son el origen y, por ello, intocables. Como también lo son los regalados por gente que quieres y los dedicados (tanto por gente que quieres como por el autor).


Dicho esto, paso al apartado “¿Qué libros se van?” con ejemplos ilustrativos:


LIBROS QUE HE COMPRADO DOS VECES POR ERROR


A veces me pasa, no tan a menudo como para que resulte preocupante, pero ocurre. Ejemplos: “Diario de lecturas” de Alberto Manguel, “El milagro del mindfulness” de Thich Nhat Hanh, “Hacia la paz interior” de Thich Nhat Hanh (debía de estar muy desesperado acerca de mi paz interior por aquella época así que me compraba los libros de dos en dos).


LIBROS QUE RESULTARON SER UNA CHORRADA


Debería haber sido capaz de verlo en la librería, pero a veces uno se ciega. Es muy especial el caso de “El secreto”. Llevaba tanto tiempo (años) viéndolo en la lista de más vendidos de no ficción que me despertó la curiosidad, pensé que algo bueno debía de tener. Me equivocaba, es una chorrada integral. Supongo que el secreto al que se refiere el título debe de ser el de su éxito. Ejemplos: “Desentrena a tu loro” de Elisabeth Hamilton, “El monje que vendió su Ferrari” de Robin S. Sharma, “El camino de las hormigas” de Josep López Romero (como veis hasta ahora, los títulos me tenían que haber hecho sospechar), “El Secreto” de Rhonda Byrne.


LIBROS QUE HE LEÍDO (O INTENTADO LEER) Y NO ME HAN GUSTADO


Éste es el apartado más extenso. Sólo algunos ejemplos: “Sueño de Polifilo” de Francesco Colonna (lo compre porque es un libro escrito en el siglo XVI que al parecer es muy misterioso, esotérico y críptico; a mí me resultó sobre todo críptico porque no le encontraba el sentido a nada de lo que leía), “La subasta del lote 49” y “V” de Thomas Pynchon (seguramente no soy un lector de primera categoría, me importa un pepino, me aburre muchísimo Thomas Pynchon), “El cielo de Madrid” de Julio Llamazares (su peor novela, muy lejos de “La lluvia amarilla”), “Diario de un don nadie” de George y Weedon Grossmith (al parecer era divertidísimo, a mí no me lo pareció), “Trampa 22” de Joseph Heller (otro libro divertidísimo y obra maestra, me resultó pesado), “Yo que he servido al rey de Inglaterra” de Bohumil Hrabal (un rollo bastante reiterativo), “El enamorado de la Osa Mayor” de Sergiusz Piasecki (una novela sobre contrabandistas escrito por uno de ellos desde la cárcel donde había sido condenado a muerte, fue un gran éxito en Polonia, hasta el punto de que el gobierno le conmutó la pena, ¿A qué suena bien?, pues a mí me pareció pesadito), “El juego favorito” de Leonard Cohen (lo admiro muchísimo, es un gran poeta, un cantante genial, pero no un buen novelista). En fin, para qué seguir, hay muchos más.


LIBROS QUE HE LEÍDO Y ME HAN GUSTADO, PERO NO TANTO COMO PARA CONSERVARLOS


Son novelas que hoy en día me habría leído en libro electrónico sin más problema. Ejemplos: “Dafne desvanecida” y “La caja de marfil” de José Carlos Somoza, “Un lugar maravilloso” de Melissa Bank, “La ciudad de la alegría” de Dominique Lapierre, “El primer hombre de Roma” de Colleen McCullough, “El asedio” y “Ojos azules” de Pérez Reverte.


LIBROS QUE TODAVÍA NO HE LEÍDO Y QUE CUANDO LO HAGA SERÁ EN UN LIBRO ELECTRÓNICO.


Son como los del apartado anterior, pero sin leer aún. Ejemplos: Las novelas negras nórdicas, Stephen King, George R.R. Martin, Sapkowski…


LIBROS QUE HE COMPRADO EN UNA EDICIÓN MEJOR


Ejemplos: “La vida del doctor Samuel Johnson” de Boswell en una edición resumida de Austral que he sustituido por la completa de Acantilado, varios libros de cuentos de Saki a cambio de “Cuentos completos” en Alpha Decay, “La sabiduría del padre Brown” y “El candor del padre Brown” en Valdemar por los cuentos completos en Acantilado, “La vida exagerada de Martín Romaña” de Bryce Echenique en Cátedra sustituida por la edición mucho más bonita en que me leí esta novela por primera vez (Plaza y Janés), “Todo Sherlock Holmes” de Conan Doyle en Cátedra por las inmejorables ediciones anotadas de Akal.


LAS VENTAS


Por si tenéis curiosidad, a continuación la lista de los títulos que he vendido hasta ahora:


-Trampa 22


-El Asedio


-Ojos azules


-Yo que he servido al rey de Inglaterra


-El secreto


-Todo Sherlock Holmes


-El enamorado de la Osa Mayor


-El juego favorito


Ya sólo me quedan 68 más los que vayan llegando (mejor dicho, saliendo).


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TAN CERCA DE MI AMAZONA QUE HABRÍA PODIDO TOCARLA


Quizás alguno de vosotros recuerde una entrada que colgué en este blog el 9 de octubre de 2009. Se titulaba “Flores en el asfalto. La amazona de la peluquería” y en ella contaba entre otras cosas cómo fui a dar de manera inesperada y en una peluquería con la que se iba a convertir en mi escultura favorita mientras hojeaba la revista “Muy interesante” antes de cortarme el pelo. Se trataba de “Amazona”, una elegante escultura de pequeño tamaño fundida en 1897 por el pintor y escultor simbolista alemán Franz von Stuck. Creo que no exagero si hablo de flechazo al referirme a la impresión que me produjo entonces la pequeña obra maestra descubierta en aquel local con olor a laca y mechones de pelos por el suelo. Cuando redacté la entrada no tenía demasiadas esperanzas de llegar a verla en vivo (si esto de en vivo se puede aplicar a una estatua), o al menos no a corto plazo, así que me limité a guardar algunas fotos que fui encontrando por internet y poco más. Pero…



Hace unos meses decidí visitar la exposición que dedicaba el Museo Thyssen a Jean-Léon Gérôme, un pintor francés de finales del XIX con un estilo demasiado académico si consideramos que tuvo como contemporáneos a todos los grandes pintores impresionistas franceses. En realidad, lo que me atraía de Gérôme no era tanto su estilo conservador como los temas de sus cuadros, muchos de ellos grandes escenas históricas de la Roma o la Grecia clásicas. Sin ir más lejos, el cuadro de gladiadores que podéis ver aquí abajo sirvió de inspiración a Ridley Scott para “Gladiator”.



La exposición no estuvo mal, aunque tampoco fue nada del otro mundo. En realidad, lo importante de aquella visita para mí ocurrió a la salida, en la tienda de recuerdos, cuando me detuve a echar un vistazo al catálogo de “Heroínas”, la otra exposición del Thyssen dedicada a obras de arte protagonizadas por la mujer en sus diferentes facetas clásicas. Allí estaba yo pasando páginas al tuntún sin mucho interés cuando de repente en una de ellas se me apareció mi “Amazona”. Casi no me lo podía creer. Salvo improbable error de catálogo, la amazona de Von Stuck se encontraba en ese mismo edificio, separada de mí por apenas unos cuantos muros (y trece euros de entrada, claro). Ese día ya se me había hecho muy tarde (aparte de que no es nada recomendable ver más de una exposición al día, o incluso a la semana diría yo, porque las sobredosis siempre traen efectos secundarios) así que memoricé el último día de la exposición “Heroinas” y me fui. Por supuesto, para darle más emoción a la cosa, fue precisamente ese día, el último, el que elegí para volver. Así, si sucedía cualquier imprevisto, me quedaría sin verla, lleno de amargura y preguntándome cómo podía ser tan memo. Por suerte no hubo imprevistos y el 5 de junio pude acceder a la exposición.



Supongo que también por aquello del suspense, la amazona se encontraba en la última sala, al lado de la puerta de salida, así que tuve que recorrer con paciencia y sin prisa el resto de las salas hasta que llegué donde ella estaba. Algún alma caritativa la había colocado delante de uno de los bancos de piedra de manera que pude sentarme y quedarme allí delante embobado con mi estatua un buen rato. Pero me hacía falta algo más, más contacto, estaba delante de mi escultura favorita, por Dios, no era un visitante como los demás. Tengo que confesar que en ese momento se me ocurrieron todas aquellas tentaciones que no suelen habitar en la cabeza de personas tan cívicas y educadas como yo. En orden descendente de reproche social: robarla, tocarla, sacarle una foto con el móvil o sentarme y sólo mirar. Sí, habéis acertado, me senté y sólo miré. Pero, aunque no los cometí, sí consentí pensamientos y deseos ilegales. Entendí por qué hay coleccionistas que encargan robos de obras de arte, miré al techo y las paredes para tratar de descubrir las cámaras desde las que me estaría observando el vigilante que vendría a regañarme en caso de tocar la escultura y desde luego medité seriamente sobre la posibilidad de sacar mi móvil y hacerle una foto rápida y movida  (sin flash, eso sí, que mis pensamientos ilegales tienen sus límites). Al final, después de un buen rato, me levanté y me fui de allí como el resto de los visitantes, como si no acabara de ver por primera (y quizás última vez) mi amazona de Von Stuck. Para más desolación, en la tienda de recuerdos ni siquiera la habían considerado para una postal, una bandeja de metacrilato o un imán de nevera.


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MUJERES INGLESAS PASEAN POR EL CAMPO (I): EDITH HOLDEN


Me encontraba el otro día leyendo tan ricamente “Leonís”, la última novela de César Mallorquí (que os recomiendo), cuando uno de los personajes femeninos, Raquel, mencionó a una artista llamada Edith Holden para compararse con ella. Como Raquel vive en mitad del campo y se dedica a pintar las flores y los animales que va encontrando en sus paseos, mi sistema de alarma de seres curiosos se puso en marcha, así que traté de averiguar enseguida más cosas sobre su modelo Edith Holden, algo, como ya sabéis, muy fácil en nuestros días de internet.



Pues bien, Edith Holden fue una pintora inglesa que vivió en un pequeño pueblo al sureste de Birmingham a caballo entre los siglos XIX y XX. Se dedicó también a la ilustración de libros infantiles y a la enseñanza. No creo que fuera una mujer excéntrica, pero sí discretamente pintoresca como sólo algunos británicos lo saben ser. Lo que más le gustaba era pasear por el campo reproduciendo con acuarelas en su cuaderno las plantas, bichos y demás animales grandes y pequeños que iba encontrando. Con ese material, fue creando una especie de diario ilustrado que debía servir de ejemplo a sus alumnas de pintura. Como todos sabemos (incluidos los urbanitas más acérrimos), el paisaje, las plantas y la fauna se van transformando a medida que avanzan las estaciones y esto era justamente lo que Edith Holden trataba de reproducir su diario. A las maravillosas ilustraciones de plantas, flores y bichos, les fue añadiendo tanto comentarios propios como poemas de autores consagrados que le iban pareciendo oportunos. Y así fue como acabó creando un espectacular y muy personal cuaderno de campo del año 1906.



Edith Holden murió en 1920, con 49 años, pero no a consecuencia de un vulgar catarro mal curado o un simple accidente doméstico, no. Se puede decir que tuvo el privilegio de morirse en perfecta coherencia con su estilo de vida paseante porque se ahogó al caer al Támesis cuando trataba de alcanzar con su sombrilla una rama de castaño repleta de yemas.



Su cuaderno de campo de 1906 pasó entonces a manos de sus descendientes como un precioso objeto familiar sin más hasta que en 1977 su sobrina nieta acudió a un editor para ver si podría interesarle su publicación. Le edición que salió fue lógicamente facsímil y el éxito tan descomunal que en poco más de veinte años se vendieron seis millones de ejemplares.



Actualmente la edición inglesa está medio descatalogada, pero se pueden encontrar ejemplares sin problemas en Amazon Uk y en Abebooks. En 1978 (un año después de la edición original en inglés) la editorial Blume sacó una edición en español que, ésta sí, está totalmente descatalogada. En Iberlibro había sólo dos ejemplares, y digo “había” porque uno ya me lo he agenciado yo (así tengo las dos ediciones, la inglesa y la española).



Posteriormente han aparecido platos, tazas de té, cortinas, edredones y toda clase de elementos decorados con las ilustraciones de Edith Holden. También una serie de televisión que se puede encontrar en DVD.


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LEONARD COHEN, PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS


Esta es una entrada urgente con el único fin de compartir con vosotros la alegría que me produce que le hayan concedido el premio Príncipe de Asturias de las Letras a Leonard Cohen, que es uno de mis cantantes y poetas preferidos. El jurado ha demostrado cierto valor por haber optado por el premio de las Letras y no por el de las Artes. Aunque todos sabemos que la poesía y la música han estado unidas desde siempre, antes incluso de la existencia de los bardos y trovadores de Languedoc o Aquitania. Leonard Cohen es el músico vivo más poeta y el poeta vivo más músico que conozco.


Incluyo a continuación algunas fotos (en las que, por cierto, sostiene un komboloi en las manos) y varios videos, tres de su última gira donde podéis ver que los genios sólo mejoran con el tiempo. Tres hurras por Leonard Cohen y tres hurras por el jurado de los príncipe de Asturias.






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