Alumbrando insomnios

Pasan las horas
El sueño no llega
La luna me vela
Denunciar contenidos
Paso un ratito a saludaros y a explicaros el motivo de mi ausencia, pasada y futura.
Desde el pasado fin de semana arrastro un gran catarro que se ha complicado con faringitis, afonía y sinusitis. Ésta última me está produciendo unos terribles dolores de cabeza y una hinchazón de cara localizada sobre todo en los ojos.
Todo ello me impide poder leer y estar frente a la pantalla del ordenador durante mucho más de diez minutos.
Pensaba que con los antibióticos la cosa mejoraría pero, de momento, no solo no mejoro sino que a estas horas de la tarde ando ya muy fastidiada.
Me estoy volviendo loca con eso de no poder leer ni usar el ordenador o ver películas porque llevo dos días de baja y el tiempo se me hace eterno. Hoy he intentado salir a dar un pequeño paseo para airearme y me ha dado un mareo y una sensación de vértigo que han provocado mi rápida vuelta a casa.
Como veis estoy hecha una piltrafa y me sabía mal no poder contestar a todos vuestros comentarios en mi último post, ni haceros una visita.
Estoy intrigada con el ordenador de naná, espero que hayas podido recuperar tus archivos y resucitarlo, también espero que unah esté mejor y es mi intención intentar entrar poquito a poco cada día un ratito.
Hoy ya llevo por aquí diez minutos y, en breve, tendré que dejarlo porque los ojos y la cabeza empiezan a dolerme mucho.
No sabéis cuanto os estoy echando de menos.

Maldito Karma, David Safier
El pintor de batallas, Arturo Pérez-Reverte
Dewey lee más libros, Vicky Myron (con Bret Witter)
El lenguaje prohibido de los aromas, Mabela Ruiz-Gallardón
Una lectora nada común, Alan Bennett
La mecánica del corazón, Mathias Malzieu
El puente de San Luis rey, Thornton Wilder
Esperando a Robert Capa, Susana Fortes
El señor de las llanuras, Javier Llanes
Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas (ilustrado por Robert Ingpen), Lewis Carroll
Lo bello y lo triste, Yasunari Kawabata
La Funeraria, Juan Luis Cano
La casa de la buena estrella, Diane Ackerman
La dama de la furgoneta, Alan Bennett
La isla bajo el mar, Isabel Allende
Cain, José Saramago
Una palabra tuya, Elvira Lindo
La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, Mary Ann shaffer y Annie Barrows
La habitación de invitados, Helen Garner
La casa del propósito especial, John Boyne
Llegó el tiempo de las cerezas, Nativel Preciado
Seda, Alessandro Baricco
Novias Persas, Dorit Rabinyan
Macbeth, Willian Shakespeare
Agua del limonero, Mamen Sánchez
El viejo y el mar, Ernest Hemingway
Denunciar contenidos
Cuarenta y cuatro….
La cifra tiene su aquél, la verdad. Podría parecer que pesa, debido a su magnitud pero, de momento, os aseguro que me siento muy bien con ellos.
Para llegar hasta aquí he tenido que recorrer muchos caminos, en ocasiones rectos, en otras curvos, algunas veces en llano, con comodidad, otras con una gran pendiente. En ellos han quedado muchas personas que decidieron tomar otros. De algunas guardo buenos recuerdos de otras mejor ni acordarse.
Muchas decisiones que acertadas o no, ya no sirve de nada pararse a valorarlo, me han traído hasta aquí, hasta estos cuarenta y cuatro años de pasearme por estos mundos que nos han tocado vivir, con la seguridad que seguiré encontrando muchos más caminos y seguiré teniendo que tomar muchas más decisiones en tiempos venideros. Según lleguen los iré afrontando.
Hoy tan solo quiero disfrutar con vosotros, en estas arenas a las que uno de esos caminos muy empinados me trajo y es que hoy no concibo mi andar diario sin vosotros.
Gracias por estar ahí.
¿ Empezamos el pastel ?


Hablar de Lanzarote es hablar del viento, protagonista absoluto de esta isla. Cuando llegas te da un abrazo de bienvenida y no dejará de compartir tus pasos hasta el último día. Es una constante en la vida de los isleños, imposible zafarse de él. No es necesario secador de pelo, éste se seca y alborota a sus anchas en cuanto sales al exterior.
Otra parte importante de su paisaje son los volcanes. Allá donde mires hay uno y la tierra volcánica presidiendo jardines, cultivos, paseos y hasta playas. Timanfaya es impresionante, te sientes transportado a otro lugar e intentas imaginar cómo sucedió. Las erupciones, los ríos de lava, la tierra temblando y resquebrajándose. Llegar hasta lo alto de un volcán

o pasear por unos acantilados formados por lava, toda una experiencia.

Lanzarote es otro mundo, una isla diferente a la que hay que llegar con la mente muy despejada (y sino, el viento ya se encargará de ello). A mi que me encantan los cactus y las plantas suculentas, estoy feliz. He perdido la cuenta de las fotos que les llevo hechas y no me canso. Ya he visitado el jardín de cactus y planeo volver, con más calma a disfrutar de tantísimas variedades como allí puedo encontrar.

Además, disfrutar con la multitud de ingeniosos diseños de César Manrique no tiene precio.

En los Jameos del agua te quedas con ganas de darte un chapuzón y en la Cueva de los verdes sufres un poco de vértigo al final cuando llegas al precipicio de más de treinta metros sin barandilla.

Muy original su Monumento al campesino, preciosa la lámpara del Mirador del Río. En fin, que se nota su huella por toda la isla y ese cariño que todos los isleños le tienen.

En Haría parece que se ha “montado el belén” y es que este pueblo se encuentra en un pequeño valle rodeado de palmeras, balanceándose sin cesar al viento

y cuando llegas al Mirador del Río, siempre y cuando el tiempo esté despejado, podrás observar una magnífica panorámica de las llamadas islas pequeñas, graciosa, alegranza…

El golfo

Los Hervideros

Las Salinas de Janubio

Teguise, la antigua capital

Intentar pasar un tarde tranquila de playa es toda una odisea porque acabas siendo una verdadera croqueta. Aquí el viento tampoco perdona y resulta hasta incómodo estar tumbado. Lo mejor es encontrar una pequeña cala a resguardo del viento y poder disfrutar de las aguas cristalinas, de un azul intenso, que rodean la isla.

En toda la isla se suceden cultivos de vid a resguardo de los vientos mediante unas ingeniosos paredes de piedra a modo de herradura pero donde el ingenio se agudiza todavía más es en La Geria donde, para no tener que levantar casi pared, el cultivo se desarrolla en unos pequeños hoyos circulares rodeados de algunas piedras, pero muchas menos que en el resto de la isla.

Y si quieres disfrutar de unas playa espectacular, el paraíso de los surferos de la isla, entonces el lugar adecuado es La Caleta de Famara.

Un lujo de isla para disfrutar a traguitos cortos, despacito.
Ayer escuché esta canción y no puedo quitármela de la cabeza
Y es que, desde hace unos días a mi también me suena el run run
Suena el run run de mi mundo marrón
doble ración de realidad común
desde un rincón...de mi habitación
primera fila solo para mi
a mi me suena el run run de mi corazón
no se me quita el gusanillo de ti
me suena el run run dentro de una estación
mi ultimo tren ya no quiere salir
si es que algo me quema
por dentro tengo un hoguera
aunque mi sangre se envenena
con el tiempo que me queda
que me lleve un diablo viejo
que esta dentro de mi espejo... gris
saco mi bandera negra
con la calavera
que quiero llegar al cielo
trepando por tus caderas
me paro a medio camino
para descansar contigo...aquí
mi corazón... sin ti
mi corazón... sin ti
suena el big bang dentro de una canción
un universo que quiere nacer
a mi me suena su run
mi mundo interior
que a mi me gusta que se escuche bien
a mi me suena el run run de mi corazón
no se me quita el gusanillo de ti
me suena el run run dentro de una estación
mi ultimo tren que no quiere salir
si es que algo me quema
por dentro tengo un hoguera
aunque mi sangre se envenena
con el tiempo que me queda
que me lleve un diablo viejo
que esta dentro de mi espejo... gris
saco mi bandera negra
con la calavera
que quiero llegar al cielo
trepando por tus caderas
me paro a medio camino
para descansar contigo... aquí
mi corazón... sin ti
mi corazón... sin ti
y yo no se que tengo que hacer
para poder verme el cuerpo por dentro
adivinar mi forma de ser
la fuente que da los remordimientos
y yo no se que tengo que hacer
para poder verme el cuerpo por dentro
adivinar mi forma de ser
la fuente que da
mi corazón... sin ti
Denunciar contenidos
De nuevo siento tu cuerpo tan cerca del mío que me estremezco. Todos los poros de mi piel se abren de par en par para captar tu aroma, que solo yo puedo oler. Entonces comienza el mismo juego de siempre, un suave roce, un acercamiento casual, unos dedos que se cruzan como por casualidad, risas cómplices, miradas furtivas y yo rabiando por besar tus labios, por que me abraces, por sentir tu cálido cuerpo pegado al mío.
Y otra noche más te dejaré marchar, muriéndome de ganas de dormir abrazada a ti.
General 113 libros
Libros de viajes y plantas 29 libros
Literatura juvenil y comic 62 libros
Literatura española contemporánea 50 libros
Autores clásicos 14 libros
Literatura fantástica 20 libros
Literatura Hispana 33 libros
Libros sobre animales 10 libros