Viaje subterraneo donde jamás se llegó
Mi corazón se ensancha con cada uno de vuestros comentarios
Siento que rebaslas por entre mis dedos, que tus palabras se ahogan en tu garganta pidiendo auxilio entre dos mundos en los que te debates. Como poder estar a la altura de todo lo que dejas por mi, como evitar esa apatia que te hace estar a kilometros de mi cuando solo nos separan centimetros, como llegar hasta tu alma, como sentirme a tu lado
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Querido amor
¿Cómo hacer para llegar a tu corazón?, siento tu tristeza que te hunde, veo tu mirada de terror pidiendo socorro, pero no me alargas el brazo para que te rescate. Como puedo hacer para tener una ventana que me deje ver en ti, como para que no caigas como agua entre mis dedos, te deshaces, cada vez tu mundo es mas compacto, no entra nadie, tus laberintos son solo tuyos, estas perdido en ellos, pero no dejas que nadie entre, déjame que me pierda yo también en ellos, que busquemos la salida juntos.
Me asustan tus pensamientos, como se apoderan de ti sin dejarte hacer otra cosa, te paralizan y te enganchan como una adicción, ya no te dedicas a otras cosas, me siento fuera porque no admites más que ese tema. Déjame acompañarte también en esto como lo he hecho siempre, porque lo que más me asusta es tu silencio.
Querido mío, aunque estas conmigo, cada vez eres mas un reflejo en un cristal, una sombra, sal, deja que la luz del sol bañe tu figura, no quiero perderte, no quiero volverme una desconocida.
Querido amor
¿Cómo hacer para llegar a tu corazón?, siento tu tristeza que te hunde, veo tu mirada de terror pidiendo socorro, pero no me alargas el brazo para que te rescate. Como puedo hacer para tener una ventana que me deje ver en ti, como para que no caigas como agua entre mis dedos, te deshaces, cada vez tu mundo es mas compacto, no entra nadie, tus laberintos son solo tuyos, estas perdido en ellos, pero no dejas que nadie entre, déjame que me pierda yo también en ellos, que busquemos la salida juntos.
Me asustan tus pensamientos, como se apoderan de ti sin dejarte hacer otra cosa, te paralizan y te enganchan como una adicción, ya no te dedicas a otras cosas, me siento fuera porque no admites más que ese tema. Déjame acompañarte también en esto como lo he hecho siempre, porque lo que más me asusta es tu silencio.
Querido mío, aunque estas conmigo, cada vez eres mas un reflejo en un cristal, una sombra, sal, deja que la luz del sol bañe tu figura, no quiero perderte, no quiero volverme una desconocida.
Querido amor
¿Cómo hacer para llegar a tu corazón?, siento tu tristeza que te hunde, veo tu mirada de terror pidiendo socorro, pero no me alargas el brazo para que te rescate. Como puedo hacer para tener una ventana que me deje ver en ti, como para que no caigas como agua entre mis dedos, te deshaces, cada vez tu mundo es mas compacto, no entra nadie, tus laberintos son solo tuyos, estas perdido en ellos, pero no dejas que nadie entre, déjame que me pierda yo también en ellos, que busquemos la salida juntos.
Me asustan tus pensamientos, como se apoderan de ti sin dejarte hacer otra cosa, te paralizan y te enganchan como una adicción, ya no te dedicas a otras cosas, me siento fuera porque no admites más que ese tema. Déjame acompañarte también en esto como lo he hecho siempre, porque lo que más me asusta es tu silencio.
Querido mío, aunque estas conmigo, cada vez eres mas un reflejo en un cristal, una sombra, sal, deja que la luz del sol bañe tu figura, no quiero perderte, no quiero volverme una desconocida.
Pínchame el corazón que ya no sangra
Poemario ajado por las lágrimas
Pincha mi piel desnuda
Mi cuerpo recibe tu lanza sin armadura
Pincha mi corazón y mis vísceras
Y cuélgalas como divisa en un alto palo
Pincha de una vez mis despojos
Pavonéate con ellos ufano
No ganaste nada
En el infierno te estoy esperando
Suena el timbre de la puerta, uff no me lo puedo creer, miro de soslayo el reloj, estas no son horas, esta a punto de amanecer, con lo placidamente que estaba durmiendo. Siguen insistiendo, no lo entiendo, pensé que llamaban a otra puerta y se habían confundido, pero esta visto, quieren entrar aquí. Habrá que tomárselo con resignación ponerse la bata y abrir.
Por la mirilla solo veo ramos de rosas, abro, y sin preguntar empiezan a entrar botones muy bien uniformados cada uno con un centro de flores, siguen y siguen entrando, me dan los buenos días y las dejan. Mi salón parece un jardín en todo su esplendor.
Ilusionada me dirijo a ellos, veo que todos tienen tarjeta, así que habrá que irlas abriendo una a una.
El primer remitente: la vida:
Amo la vida, mi vida y la de los demás, amo cada día que vivo, y deseo vivir un día más.
El segundo remitente; el amanecer.
Estoy enamorada de cada amanecer, un cuadro nuevo y genuino irrepetible y magnifico que siento se crea para mi todos los días.
El tercer remitente; mi hijo
Llena mi vida y le da sentido, hace que quiera levantarme cada mañana, cada logro que consigue a mi me parecen hazañas.
El cuarto remitente; mis amigos
Aquellos amigos puros que están en todo momento, que te reciben con una sonrisa, aun cuando mas inoportuna eres.
El quinto remitente; la familia
Lugar de encuentros y desencuentros abocados a entenderse, lidiando cada uno con su temperamento y parapetándose con el amor que se tienen.
El sexto remitente; mi espíritu
Lleno de vida que quiere renovarse todos los días con el rocío fresco de nuevas cosas, cargado siempre de sueños y esperanzas.
El séptimo remitente; un libro
Letras que se agolpan y entran en mis venas como parte fundamental de mi vida, despejan y alegran mi cerebro.
El octavo remitente; mi entorno
Aquel que sin conocerte, o a pesar de conocerte te da los buenos días, te sonríe a tu paso o tiene un gesto de cortesía
El noveno remitente; son las pequeñas cosas
Esas pequeñas cosas que a veces pasan desapercibidas y que nos ilusionan, nuestras pequeñas aficiones, labores que desempeñamos con amor.
El décimo remitente; eres tu
Tu que te tomas la molestia de leerme, de hacer el esfuerzo de leer todo esto, que quizás estés de acuerdo conmigo o no, que te siento cercano en este momento, y que por ti, esta escrito este texto.
Después de leer estas tarjetas, veo que todavía me quedan muchas más para abrir, pero serán en otra ocasión, me siento llena y espléndida, y recuerdo en días como hoy, lo afortunada que soy.
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