La chica siempre juraba y perjuraba que los niños a ella no le iban nada de nada. Que no podía imaginarse nunca jamás con un engendro dentro de su barriga chupándole las entrañas. Así, tal cual. Maxagerá la chiquilla. Y con una gracia...
Se moría del asco si pensaba en algo dentro de ella, en seguida evocaba la peli de Alien y no lo podía soportar.
Ahora, después no de tantos años, está preñaita. A lo pepino y con una ilusión que se le sale.
La mujé, que como yo digo, es supermujé porque sí, tiene muy claro el nombre que quiere ponerle.
En realidad, como ninguno capta especialmente su atención, ha decidido llamarlo Curro. Dice que, siendo sensatos, no hay otro nombre más apropiado. Que ella con su arte y sus cosas y su esposo, cómo van a llamarlo de otro modo. "Mira miarma, yo lo he pensao y me pongo en situación. ¿Tú me ves llamar a mi churmbel a comer en plan: "Cristofeer, Oscar, Aljandro, Borjaaa?. Evidemente ni por asomo. Yo lo pienso y a mi del corazón sólo me sale llamarlo por el patio pa que venga a la mesa gritándole: Currrroooo sube yaaa hombre!! Y no hay otra".
Visto así, tiene toda la razón. A la parejita le pega un hijo llamado Curro. Ni Paco, ni Francisco. Currito de las entretelas.
Además nace el 3 de mayo, día de la Cruz, de la rumbita y recién pasá la festividad del Trabajador.
¿Puede este caramelito llamarse de otro modo?
Va a ser que no.
Wendolín parece que levanta cabeza, aunque me temo que la sigue metiendo entre las piernas del profe siempre que la ocasión lo permite.
El hombre es joven, vale.
Es guapo, vale.
Pero su mente debe albergar las más insospechadas fantasías. Aunque claro, bien mirado, eso es una ventaja. Ya me estoy temiendo que a la Wen le vaya el sado o algo por el estilo.
Pero ese es otro cantar.
Para cantar el de los pájaros, el despertar de la primavera, el de los cantares o el cántame de la del Monte.
Después de algunos días de perrismo del mío, ayer me puse de nuevo a practicar unas sevillanas faranduleras de colpesol. Hay dos o tres pasos que se me resisten, pero yo le pongo mucha intención. Justo en una de esas vueltas, que me hace girar más de la cuenta y acabo rodando por la habitación como una peonza, salieron disparadas las castañuelas de la mano derecha y rompí uno de los cristales del salón. Precisamente el que da al patio de la tendedera y desde donde me puede ver la vecina del nombre de teja.
Me quedé trasponía en el incidente y hasta después de cinco minutos no me di cuenta de que mi cara se había quedao estampá contra la cal de la pared. Igualito que una calcamonía.
Acabé con la muñeca dislocá, la mejilla blanca como una muerta y los ojos desorbitaos. Más o menos como un espectro con discapacidad.
Con suerte no me rajé los pies con los añicos del cristal y mientras volvía en mí en semejante escena esperpéntica oía a la Teja gritaar: !niñaaaa no tabrás descalabraó der too no? dime al menos que respiraas! que tengo el arma en un puño!"
Como no me veía le dije que estaba bien y que sólo mirara si la castañuela estaba en el fondo del patio o qué, que le tenía mucho cariño.
Gracias a la virgencita de la pompa allí estaba.
Me parece que voy a pasarme a las jotas aragoneas, y a los regionales andaluces que les den mucho por ahí, que a este paso me cuestan la vida. Ea.
Cuando cerramos ayer el garito, me esperaba en la puerta una de "Las Morancas" para seguir con la fiesta en la Quilombo. Discoteca cercana, diminuta, oscura pero a la que le gusta ir a Wendolin por algún motivo que desconozo.
Yo, que me caracterizo por ser perra, accedí de mala gana. Tenía gana de chupete y manta pero Wendolin me puede. Siempre lo ha hecho. Cuando llegamos a la puerta el Maguila nos dejo pasar gratis y nosotras tan contentas. Nos tomamos dos copichulas, nos echamos cuatro bailes y, en el fondo, más aburridas que una mula decidimos volver a casa. La más cercana era la mía así que Wen se autoinvitó a mi sofá cama.
Entre gestos a cámara lenta y llorando a moco tendío, producto del garrafón, Wen me confesó que estaba liada con nuestro profesor de Tradiciones y folklore clásico de los homínidos cromañones. Yo me quedé cuadriculada y sólo se me ocurrió preguntarle si el tipo estaba casado.
No lo estaba, pero era numerario del Opus.
¿Cooomooo?
Cuando me giré se había quedado sobada la tía.
Mi entorno conseguirá que yo me vuelva tarumba.
La vecina nueva tiene un nombre que siempre me recordó a teja y a una novia insoportable de uno de mis ex-amantes. Recuerdo que una vez, mientras me acompañaba a casa a eso de las 00.00 con el puntito del vino de verano, que Tobías iba metiéndome mano por el escote y preguntándome si le iba a invitar a subir y a hacerle un streptease por soleás. Yo me hacía de rogar y justo cuando con la tontería me dio por empezar a cantarle la de pena penita pena a voz en grito por la plazuela, giro la esquina la requetenovia de sus amores y además de quedarse con cara de buho le atestó dos guantazos a mi futuro maromo de camastro. Coño! mejilla uno en carne viva, mejilla dos amoratá y un llanto un tanto histérico que le hizo volver la cabeza a to los viandantes de la acera de enfrente. Después salió corriendo.
Que energía, oye.
Al pobre Tobías se le pasó el calentón de la entrepierna al entrecejo y con cara de perrico lastimao me dijo que mejor otro día nos veíamos y se fue, curiosamente, en dirección contraria a la de la chorva.
Que putada. Yo que ya iba ensayando mentalmente los movimientos para seducir a mi macho, tuve que conformarme con la botella de ronmiel del frigo y las pelis deprimentes de televisión.
Como comprenderéis, mis queridos, mis marchas no son de fin de semana.
Mis marchas o llamémoslas mejor minimarchas son entre semana. Como toca.
Y no es que toque o no toque es que salgo de cervezas y rumbaleo más bien cuando me viene en gana y cuento con compañeros, claro está.
Ayer fue una de la semana.
En mi ciudad los miércoles la gente también sale, así que voy sólo con la ventaja de encontrarme a menos borrachos y disfrutar de una atención más personalidad.
Cené de roscas por aquí y por allá: beacon-tomate-y-queso
Cerveza por acá y por allí y delirio modus "Las Morancas".
Acabamos con un zapato roto, charreando con el camarero requeté de un local de esos con cacerolas en las paredes de gotelé.
Ya teníamos sueño, pero el muchachote viril nos himnotizaba con su pavoneo.
Era tan guaaaapo. Ay, que pena que solo supiera emplear un tanto por ciento del vocabulario cañí. Y con tanto cañí le cogimos cariño. Y él a nosotras. Se le notó en que mientras nos hablaba procuraba rozarnos el pelo a cada una alternativamente y dos veces le preguntó a mi amiga la faraona si le dolía mucho el tobillo.
A nosotros nos gustó por su mentón, la marca de la gomina y la colonia Brandon que exhibía entre las botellas de wiski barato.
Otro día volvemos. Que machos como estos no hay que dejarlos escapar.
Cuando no hay marujitas, que no mojitas, que no monjitas (que a veces también las hay) no hay nadie.
Cuando no hay colacao hay marca suputamadre, pero nunca nesquik, si quiero huevos delante de mí se llevan los últimos y el jamoncito rico de la carnicería no se paga ni con dos de mis sueldos (aunque claro mis sueldos darían para otro post de estos)
Y otra cosa... ¿los hombres no compran? y cuando compran... ¿sólo comen pizza y pasta prefabricada?
Puede ser posible... yes yes yes
Saludos de choped a todos, que de eso sí que tengo pa repartir.
Alegrémonos el día, que ha salido er sooool ese supersoool
Por fin domingo. Por fin descanso.
Aunque a medias.
He pasado la mañana entre nubes y claros en el barrio vecino al mío. Había verbena y paella gratis y a mí estos jaleos me gustan mucho. Hemos quedado la superpandi de folklóricas y pa yá nos hemos ido a rezarle cuatro avemarías a la Virgen de Lourdes, pedirle un mozo de buen ver y brindar con cerveceo por toda esa gente que se rige por la filosofía de la castañuela y los besos en la mejilla.
Nos hemos echao unos bailes. Que también está bien eso de ser una la que se divierte y no sólo sirve las copas. El alcalde ha comido tres mesas más abajo con un mantel de cuadros azul, mientras muchos de los presentes apoyaban su plato en los grandes contenedores verdes. Para una foto, desde luego.
Tras la Bukler, el vinito, después el mejillón del arroz y para terminar un pacharán que coronara el ratito de buendomingo. Día del señor. Y la virgen que guapa estaba, con su manto blanco y azul y envuelta en la gracia del folklore popular, casi a punto también de saltar del paso y bailarnos por bulerías.
No me pierdo ni una más de estas. Que los barrios son muchos barrios y la alegría se la lleva una contagiá en el cuerpo. Y también en el alma.
Venga, pa terminar el fin de semana, una canción de las buenas.
Soy Mojita Limón. Folklorica por vocación. Trabajo como camarera en un pub del centro de Granada, en el barrio del Realejo, donde paso la mitad de las noches de mi vida sirviendo cocteles y mojitos, seleccionando alamante de turno y arrancandome por coplas cuando la ocasión lo merece. Soy joven, con ganas de alcanzar alguno de mis dos sueños: conocer a La Martirio o terminar de una vez mi puta licenciatura en Historia. Empecé Física por eso de encontrar influencias para conseguir ser una estrella, pero cuando me dijeron que para eso tenia que chupar una jerarquía considerable de pollas, opté por presentarme sucesivamente a los casting de Operación Triunfo. Por ahora no ha habido suerte, pero presiento que el día en el que me lanzaré a la fama se aproxima. Amigos, que no os coja desprevenidos.