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HABLANDO EN PLATA

"Querido Dios: No me ayudes, pero tampoco me jodas."


JIM MORRISON: VIDA, MUERTE Y LEYENDA Stephen Davies

He leído muchas biografías a lo largo de los años. Desde esa obra maestra que es Hitler de Ian Kershaw, pasando por el Che guevara, Lenin, Napoleón, Franco, Jimi Hendrix, Baudelarie, etc. Es un género que siempre me ha gustado bastante, si bien entiendo que no es de los que más atrapan a la gente por su gran cantidad de información y porque, seamos francos, hasta la vida más interesante queda muy lejos de la emoción y la acción que encierra una buena novela de ficción.

 Sin embargo, hay una biografía que tiene emoción y despatarre por los cuatro costados, con un protagonista con tanto carisma que se sale de la página, ambientada en una época que a muchos nos hubiera gustado vivir y, encima, escrita por un tío que demuestra de principio a fin que sabe del tema...esa autobiografía es "Jim Morrison: Vida, Muerte y Leyenda" de Stephen Davies y tiene el honor de ser el libro que más veces he releído en mi vida.

 
Como hago en todos mis posts, no voy a contaros lo que cuenta el libro porque le quitaría la gracia al asunto, sino simplemente daros las razones por las que creo que es una lectura a tener en cuenta. En este caso, una de las mayores virtudes de la obra es que retrata a la perfección no solo el ambiente que se vivía en a finales de los sesenta en Estados Unidos, sino la cultura, el estilo de vida, los intereses solciales y, en definitiva, el espíritu de unos años que fueron una autentica revolución desde cualquier punto de vista: El auge de las drogas psicodélicas, el amor libre, la búsqueda de nuevos horizontes espirituales, los miles de beatniks y hippies que se adueñaron de las ciudades más importantes de California transformaron el paisaje y la forma de entender la vida de toda una generación.

 El libro se divide en tres etapas, cada una con el nombre con el que fue conocido el famoso cantante de los doors: Jimmy, Jim Morrison y James Douglas Morrison. Cada una de ellas relata la vida de este autentico personaje en su infancia, su juventud y sus ultimos años ya que, como sabréis la mayoría, falleció a las 27 años igual que otras leyendas del rock antes que él (Brian Jones, Janis Joplin y Jimi Hendrix). Lo curioso del caso es que se trata de una biopgrafía entretenidísima, porque la vida del protagonista da todo el juego que un lector puede desear. Hay episodios divertídísimos de puro desmadre, anécdotas con personajes famosos que coincidieron en el tiempo con Morrison (Nicholson, Hopper, Hendrix, Joplin, Ford, Coppola, etc), citas de cientos de libros, curiosidades musicales, movimientos culturales, sexo, drogas y mucho, mucho Rock´n Roll. Realmente es uno de los mejores paseos por los últimos años de la década de los 60 y principios de los 70 que yo haya leido.


 Jim Morrison fue una pieza clave en esos años. No sólo porque su banda se convirtió en la única americana que podía hacerle un poco de sombra a las bandas británicas que ya se habían convertido en leyendas (los Beatles y los Rolling Stones) sino porque cuando uno se adentra en la personalidad de este tío, se da cuenta de hasta que punto asimiló esa cultura con todo lo que ello conllevaba.

 Lector y poeta compulsivo, Morrison conocía de memoria cientos de obras que incluían escritos de Nietzsche, Rimbaud, Huxley, Kerouac, Burroughs, Ginsberg, Thomas, etc. Como beatnik de pro, trató de buscarle a la vida un nuevo punto de vista, cambiando su mundo interior mediante el mundo exterior y haciéndo uso de todas las herramientas a su alcance: drogas, sexo y alcohol (en cantidades industriales) mayormente... En sólo seis años, Jim Morrison habia participado en tres películas,  escrito cuatro libros de poemas, grabado siete albumes de platino, intimado y trabado amistad con algunas de las estrellas más rutilantes de la cultura de la época y se habia convertido en la mayor estrella del rock  y en todo un icono sexual y cultural de la norteamérica de finales de los años 60.


 En 1971, cuando murió, la opinión general era que el excantante de los Doors no era más que un juguete roto. Un Dionisos alcohólico que había tirado su carrera por la borda a base de problemas legales y escándalos. Nada más lejos de la realidad y es que más de treinta años después los Doors son una auténtica leyenda del Rock´n Roll y su líder una de sus estrellas más míticas. Jóvenes de todo el mundo siguen escuchando Riders on the Storm. People are Strange, Light My Fire, Break on Throuhg, Moonlightdrive o Roadhouse Blues entre cientos de canciones de la banda que,  con más de cincuenta millones de discos a sus espaldas, se ha ganado a pulso unn puesto entre lo más grandes.

 

 

 

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TRAS LAS HUELLAS DEL VERDUGO

 



Hace varios días que empecé a leer TRAS LAS HUELLAS DEL VERDUGO , del fotógrafo inglés Nic Dunlop. A diferencia de otros libros aquí comentados, no he podido resistirme a postear sobre él lo antes posible porque es un libro tremendo.

 Supongo que, como la mayoría, sabía lo básico de Camboya. Había oído hablar de Pol Pot, del museo de Tuol Sleng y de la revolución que los Jemeres Rojos habían llevado a cabo en ese país. También había oído hablar de la película "Los Gritos del Silencio" -peliculón que a raíz de este libro he visto y que me ha parecido buenísima...-, pero mis conocimientos no iban más haya que los justos para una partida de Trivial Pursuit.

Lo que faltaba de ese conflicto lo he podido encontrar en este libro, absolutamente cojonudo para todos aquellos que sean amantes de la literatura histórica. De hecho, es incluso recomendable para cualquier otro, porque Dunlop consigue que el libro no parezca un tocho que cuenta simplemente qué pasó en ese país en el culo del mundo, sino que le imprime muchísimo sentimiento con un estilo muy similar al de una crónica periodística y da como resultado un libro que engancha como pocos y que te despierta el ansia por saber más y más sobre el tema.

Partamos desde el principio. El autor es un fotografo inglés que viajó a Camboya con el fin de investigar la figura del responsable máximo de la prisión de Tuol Sleng: Kaing Guek Eav, más conocido mundialmente como "Duch" responsable directo de la muerte de más de veinte mil personas entre 1975 y 1979 al frente de la prisión S-21 (nombre en clave de Toul Sleng).

En su investigación, Nic Dunlop llevó durante años una foto de Duch en el bolsillo de su camisa, con motivo de no olvidar nunca el rostro del hombre que había sido la mano derecha de Pol Pot y pieza clave del genocidio Camboyano. Tras mucho tiempo de investigación, Dunlop conoció a un viejo camboyano que había pertenecido al Jemer Rojo. Un maestro de matemáticas nacido en Phnom Penh que respondía al nombre de Hang Pin y que trabajaba para una ONG estadounidense en la frontera entre Camboya y Tailandia. Ambos mantuvieron conversaciones frecuentes y finalmente Dunlop reconoció la verdadera identidad del anciano: Hang Pin no era otro que el camarada Duch. Tras casi treinta años escondido se resolvía el paradero de uno de los principales resposables de los crímenes de Camboya.

Para aquellos que hayan seguido las noticias en los últimos años, es posible que recuerden la estampa de la que les hablo. Un viejete de extrema delgadez, con los dientes amarillentos y las encias comidas por la piorrea que se sienta con la mirada medio perdido ante un tribunal internacional que le juzga por crímenes contra la humanidad y que nadie diría que podía hacer daño a una mosca. La situación cambia después de leer un par de capítulos de este libro, os lo aseguro. Las barbaridades que se retratan en las páginas y que están basadas en testimonios reales tanto de personal de la prisión como de prisioneros de la misma superan con mucho todo aquello que yo, al menos, he leído hasta la fecha. Ni siquiera el nazismo o la etapa de Stalin en la Unión Soviética se acercan. Como ejemplo os dejo una de las perlas del libro: entre los distintos pelotones de torturadores que había en la prisión, el grado máximo era conocido como "pelotón de mordedores" y su trabajo era, literalmente, el mismo que su nombre indica: morder a los reos hasta arrancarles una confesión. Así de duro.

 

 

 

La historia no sólo sorprenede por su crueldad, sino por la personalidad de su responsable, que en ningún momento parece tener semejante tendencia. Era un chaval listo, más inteligente que la media, cuya capacidad de esfuerzo y ansia de conocimientos le llevó a leer sin pausa, a viajar y a interesarse por otras culturas. Esos sentimientos le llevarían años después a Paris como estudiante universitario. En esa misma ciudad se forjaría un auténtico revolucionario y años después en uno de los líderes más despiadados y respetados de los Jemeres Rojos. Todo sorprende en el personaje. La frialdad con la que escribía manuales para los torturadores (como si de un profesor de lengua se tratara), el fanatismo con el que llevó a cabo su tarea (que transmite a todos los "empleados"), la rigidez del sistema (sin excepciones de edad, sexo, condición)... la idea que transmite es la de un país de pesadilla.

En proporción el genocidio Camboyano ha sido el más sangriento de la historia, pasando por encima de las matanzas de Mao en China, las purgas de Stalin en Rusia y de las limpiezas étnicas del Nazismo, o más recientemente, la ex yugoslavia. Desde 1975 hasta 1979 murieron cerca de dos millones de personas en aquél país, lo que significa más de mil cuatrocientos muertos diarios en un país de unos  siete millones de habitantes. Toda la población de las ciudades fue enviada al campo. Los niños, únicos elementos puros de la sociedad, fueron adoctrinados para olvidar a sus seres queridos y jurar únicamente lealtad a la organización. Todas las costumbres fueron barridas, pues representaban conceptos y principios que debían ser eliminados: Todos vestían igual, los matrimonios eran por conveniencia, los avances tecnológicos eran olvidados y, sobretodo, cualquiera podía ser un enemigo oculto de la revolución. En apenas unos años los Jemeres Rojos consiguieron que Camboya retrocediera a la edad de piedra.

Aún no he terminado el libro, pero sé que me dará pena acabarlo. Hacía mucho que un libro de historia no me encantaba de esta manera.

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WATCHMEN Allan Moore, Zack Sneyder.

Desde que empecé a escribir en Libro de Arena mis post siempre se han diferenciado claramente según su tema: por un lado todos aquellos que trataban de literatura -en mayúsculas o en minúsculas- y por otro el cine. Todo con el objetivo de transmitir  mis opiniones de estas dos grandes formas de ocio a todos aquellos que tengan el mínimo interés para escuchar mis opiniones. Y por primera vez en bastante tiempo, puedo unir ambos medios en un mismo post, que probablemente sea, además, uno de los primeros que uso no para alabar, sino para criticar.


Pese a ser de la generación que leyó Watchmen, el comic, muchos años después, creo que supe advertir la gran importancia que tuvo este tebeo para la industria, así como captar los detalles que la han convertido con los años en una obra de culto y a Alan Moore como la máxima figura del comic book de los años 80 y 90. La obra se alejaba de los típicos mundos de superhéros de los tebeos americanos, en los que primaba la fantasía. Watchmen presentaba al lector un mundo con héroes enmascarados, sí, pero un mundo real. Un mundo en el que los héros no eran todos pozos de bondad y valentía. Aquí los héros tienen problemas reales y son seres humanos -salvo excepciones...- reales. Los hay brutalmente violentos, los hay criminales, los hay incorruptibles, tímidos, sexys, guapos, feos, altos , bajos, delgados o musculosos. Los hay de cualquier tipo o manera tanto física como mentalmente y, sobretodo, humanos en lo que a comprotamiento se refiere en un 90 % de los casos. Lejos de estas páginas los batmans, supermanes o cuatro fantásticos a los que estábamos acostumbrados. Realmente, hasta que llegó Watchmen a nadie se le había ocurrido pensar que los superhéros pagaban alquiler, recibos de la luz, se deprimían o simplemente ordenaban su casa porque estaba llena de mierda después de una semana peleando con los supervillanos de turno.


Y ahora llegamos a la cuestión más triste....la película.


El anterior trabajo de Zack Sneyder, "300" me gusto mucho. Para mí fue hasta la fecha la mejor adaptación de un comic a cine que he visto, pasando por encima,incluso, de "Sin City" . Así que esperaba mucho de la adpatación del mismo director de "Watchmen". El problema es que tras ver la película me invadió la misma sensación que tuve hace varios años, cuando calló en mis manos la película de VHS de "Akira". Al igual que la japonesa, "Watchmen" es una colección que se publicó durante varios años y que cuenta con un enorme número de páginas -a pesar del no llegar a los nueve o diez tomos de la obra cumbre de Otomo...-, lo cual hace que realizar una adaptación al cine sea, cuando menos, difícil. Comprimir toda esa información en apenas unas cuantas horas de filmación no sólo hace complicado adaptar el guión, sino que da como resultado una película en la que la información que debe recibir el expectador rebosa por todos sus frames. Todo aparece demasiado comprimido, contado muy suiperficialmente y claro, el producto final se resiente.


No significa que sea una mala película. Tiene una fotografía que es una pasado así como unos efectos especiales que dejan en bragas a casi todo lo visto -al igual que "300" debe ser uno de los films con la postproducción más trabajada de la historia del cine...-.

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Gomorra Roberto Saviano

Antes de leer el libro de Roberto Saviano, acudí al cine a ver la película del mismo nombre del director Mateo Garrone. Lo cierto es que sin parecerme mala, ?Gomorra?, la película, no alcanzó en ningún momento mis expectativas. No había un guión que te enganchara, no había algún tipo de narrador que te hiciera sentirte partícipe del la acción?por no haber, apenas había actuaciones de esas que te ponen la piel de gallina y por las que ya merece la pena acudir a la sala. Más bien, la película era una sucesión de paletos corruptos sin nada que perder y mucho que ganar en una de las regiones más jodidas y olvidadas del primer mundo. Una recreación a la que, si bien no niego que tenga un gran realismo y mucho detalle, no puedo alabarla como un gran trabajo artístico. Pues bien, justo lo contrario me ha ocurrido con el famoso libro. No sólo por lo caro que le ha salido a Saviano su éxito, pues vive encerrado en vida, sino por lo bien escrito que está y lo mucho que transmite tanto a nivel emocional como documental. A través de sus páginas uno casi puede imaginarse el olor y la crudeza de los paisajes de la Campania, del mismo modo que entiende a la perfección en qué situación de confusión y desamparo deben sentirse todos aquellos naturales de esa zona de Italia que no quieren ser partícipes de semejante sistema o modo de vida. Nada queda fuera de los clanes en el todo el sur de Italia y quién está contra ellos está abocado a una mierda de vida o al exilio voluntario antes o después. Imagino que algo así es lo que Roberto Saviano sentía a lo largo de sus primero años de vida. Y supongo que su idea a la hora de escribir el libro era arrojar un poco de luz sobre un tema que desde hace demasiado tiempo parece que nadie es capaz de solucionar. No obstante, creo que por una vez un escritor ha sido sincero dejando de lado esa máscara de valentía que tantos otros se ponen, para reconocer que el éxito de su trabajo ha sido lo peor que le ha pasado en su vida. Y eso, aunque es extremadamente triste, merece respeto. La sinceridad siempre lo merece. Y si un hombre de veintitantos años intentara convencerme de que es feliz después de perder a sus amigos y a su pareja, después de distanciarse por motivos de seguridad de su familia, después de tener que renunciar a todos los pequeños placeres de la vida por el miedo a terminar tirado en un pozo, le diría que no le creo. Una cosa es ser valiente y aceptar el risego de tus acciones, y otra muy diferente es fingir que se es un héroe cuando la realidad demuestra la contrario. Lo más curioso de todo esto, del los hechos que se reflejan en el libro y de la historia que se ha desarrollado alrededor del autor, es que en realidad no es más que una muestra más de lo jodido y frágil que es el mundo en el que vivimos. Una nueva demostración de que por muy civilizado que sea un país, la vida sigue siendo igual de cruel y mezquina en el centro de Madrid que en mitad de la selva, porque al final, lo único que parece importar es el beneficio y la superviviencia de uno mismo. Pasando por encima de quién haga falta y usando los medios que sean necesario para ello. Y en el caso de que seas una persona con una ética medianamente estricta, comprendes al poco tiempo que miles de millones de veces a lo largo de los días que te quedan por aquí, en el mundo, tendrás que ver como de nada sirven todas esas ideas a menos que tú mismo las des un valor personal. Y sentirás nauseas una y otra vez al darte cuenta de que el viejo dicho : ?El tiempo pone a cada uno en su lugar?, no sólo no es cierto, sino que encierra una falsa esperanza que es muy dura de aceptar cuando la realidad te da un buen par de hostias en toda la cara. Lo cierto es que Roberto Saviano a escrito un libro que es una auténtica pasada. Mezclando una crónica con un lenguaje puramente novelístico, ?Gomorra? te deja a cuadros desde las primeras páginas. Y no lo hace por los hechos durísimos que relata ?porque a fin de cuentas, entre el cine, los libros y demás, quién más y quién menos tiene ya los huevos pelados acerca de oír relatos fuertes-, sino por la manera de contarlos y la facilidad con la que -al menos en mi caso- consigue hacerte partícipe de la acción y de sus propios pensamientos. Creo que cualquiera que intentado escribir algo medianamente decente estará de acuerdo conmigo en que es tremendamente difícil lograr semejante grado de empatía con el lector. Siento mucho la suerte del autor italiano. Realmente merecía algo mejor. Y quién sabe, puede que con ello perdamos a uno de los mejores escritores sobre temas de no ficción que ha habido en los últimos años.

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MAUS: Relato de un superviviente Art Spiegelman



No sé si he contado aquí alguna vez que mucho antes de apasionarme por los libros fui amante, defensor y lector voraz de cómics. Siempre he creído que era un entretenimiento y vehículo para la cultura tan bueno como cualquier otro y sigo creyendo que son, probablemente, la mejor manera de introducir a los críos en el mundo de la lectura.

Pues de entre todos los cómics que he leído y comprado, hay una auténtica obra maestra -y que lamentablemente muy pocos fuera del mundillo comiquero conocen- que para mí, personalmente, significa más que cualquier otro libro que haya leído en los últimos años. Me la compré una viernes por la tarde y a la mañana siguiente la terminé sin apenas haberla despegado de mis manos. Esa joya se llama ?Maus: Relato de un superviviente? y lo cierto es que no entiendo como he tardado tanto tiempo en dedicarle unos cuantos párrafos.

"Maus" es una novela gráfica, es decir, un cómic que suele llegar a las doscientas o trescientas páginas, que se publica en formato libro y que generalmente tiene el mismo desarrollo que una novela: principio, nudo y desenlace. Está basada en la vida real de Vladek Spiegelman, un judío polaco que, además de ser el padre del autor, fue superviviente de la invasión alemana de Polonia, la ocupación y los campos de concentración de Auschwitz y Dachau. A través de sus páginas y de sus viñetas toscas pero llenas de expresión, Art Spiegelman nos pasea a lo largo y ancho de la vida de su padre: Vladek. Desde sus primeras novias hasta su vida como superviviente en EE.UU. Desde su fábrica de Tejidos en Bielsko hasta su trabajo de zapatero en los campos. Desde sus viajes a Sosnowiec hasta las chimeneas de Birkenau. Todo está ahí. Probablemente sea la mejor representación del genocidio judío que ha aparecido en medio alguno: Anécdotas espeluzanantes, personajes durísimos por su realidad, retratos fieles a los hechos hasta la médula...?Maus? lo tiene todo y en un grado de detalle que no han conseguido alcanzar -aunque haya quien no me crea- ni el cine ni la literatura más "pura". Como dijo el mismísimo Humberto Eco:

"La verdad es que Maus es un libro que uno no puede dejar, ni siquiera para dormir. Cuando dos de los ratones hablan de amor, te conmueve; cuando sufren, lloras. Poco a poco, a través de este relato compuesto de sufrimiento, humor y los desafíos cotidianos de la vida, uno queda atrapado por el lenguaje de una antigua familia del este de Europa, y es arrastrado por su ritmo suave e hipnotizador. Y cuando uno acaba Maus, se siente triste por haber abandonado ese mundo mágico..."



Pero no es menos cierto con estos ingredientes, ?Maus? sería simplemente una obra más de un tema que tiene ya un buen puñado de obras maestras a sus espaldas: La lista de Schindler, el Pianista, etc. Sin embargo, Art Spiegelman incluyó algo que hace a su obra diferente al resto de aquellas que tienen la Soah como telón de fondo y es que no tuvo miedo en mostrar al mundo la relación ?la verdadera relación- que mantenía con su padre.

A través de las entrevistas de las que Artie se valía para documentarse, conocemos más datos acerca de la vida del protagonista y de su familia. Y el resultado es claro: Vladek debía ser un individuo demoledor y difícilmente soportable. Visto desde fuera uno no puede dejar de pensar en el viejo estereotipo del judío avaro: Rácano hasta lo enfermizo, quisquilloso patológico, con un nulo sentimiento de la propiedad y la intimidad ajena, racista y pragmático hasta rozar el delirio.... cuesta creer que ese mismo retrato lo haya dibujado su propio hijo. Lo curioso ?y brillante- es que toda esa crítica no sólo destila realismo, sino que lo hace con una ternura y una coherencia que uno no puede menos que aplaudir. Todos hemos tenido discusiones con nuestros padres de las que aparecen en el libro. Todos hemos estado hartos alguna vez de ellos y todos les hemos querido a pesar de sus rarezas y desvaríos. Éso es lo que Art Spiegelman incrusta en mitad de uno de los mayores genocidios que el mundo ha conocido, enmarcando una historia brutal -en todos los sentidos- que rezuma humanidad.

Por si alguien duda aún de su calidad, ?Maus: Relato de un superviviente? consiguió destacar incluso fuera del negocio de los cómics, siendo galardonada en el año 1992 con el premio Pulitzer. Además recibió la beca de la Fundación Guggenheim y el Museo de Arte Moderno de Nueva York realizó una exposición de la obra. Huelga decir que no hay muchos tebeos, por no decir ninguno, capaces de conseguir algo así. Y si a eso le añadimos que fue la excusa que usé para quedar con la que actualmente es mi novia....que más puedo decir...imprescindible.

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La Ola (Die Welle) Dennis Gansel



Una película que parece que ha pasado inadvertida por los cines de nuestro país y que merece la pena ver por lo original de su propuesta y lo interesante de su contenido, es la última obra del alemán Dennis Gansel ("Madchen, madchen", "Before de Fall"): La Ola.

Esta película tiene historia. Basada en el experimento que realizó en el año 1967 Ron Jones (Un profesor de instituto de Palo alto, California) y que demostró la fuerza de los movimientos totalitarios incluso en las democracias más asentadas, es una de las sorpresas de la temporada.

La acción transcurre en un instituto de la moderna Alemania. En la semana de proyectos, el profesor Rainer Wenger (Jürgen Vogel) recibe el encargo de dedicar la semana al estudio de un tema que no es de su agrado: La autocracia. En parte por dinamizar un poco la clase y en parte por despertar las conciencias de sus alumnos, cansados de que les recuerden una y otra vez las barbaridades que sus parientes realizaron durante el III Reich, Wenger decidé recrear las condiciones de los sistemas totalitarios en su clase a través de un nuevo movimiento: La Ola.

Lo que en principio comienza como un simple ejercicio de disciplina férrea (Levantarse para hablar, sentarse en la posición adecuada, obediencia completa a las normas del movimiento etc), acaba por convertirse en un auténtica revolución que va más allá de las aulas convirtiendo a los alumnos en el corto periodo de una semana en auténticos fanáticos que, a través de la Ola, arrasan con todo lo que se pone en su camino.

La historia, como es normal, está un poco exagerada para dotar al film de un mayor dramatismo y en ocasiones roza el descrédito. Muestra escenas de violencia y fantismo difíciles de creer en un período de tiempo tan corto. Sin embargo no se hace pesada ni aburrida en ningún momento y es de esas películas que te deja pensando después de su visionado: ¿Podría volver a pasar?.

Lo más llamativo del caso es que el experimento, que es real y que os recomiendo buscar en internet, te deja de una pieza. Ron Jones asegurá que sintió pavor a lo largo de esa lejana semana de la década de los 60. Los estudiantes no sólo no protestaron ante las duras normas que les impuso sino que las aceptaron gustosamente y terminaron mejorando aspectos como su rendieminto académico, disciplina personal, autoestima y labor colectiva como grupo. Pestaban mayor atención a la clase, participaban más y respondían con mayor seguridad y acierto de lo que lo habían hecho nunca.Algunos de ellos hicieron del movimiento un auténtica forma de vida, llevando las enseñanzas más allá de las fronteras del instituto y creando pequeños Himmlers que preocupaban por su increíble lealtad al experimento.

Cabe destacar la actuación del actor Jurgen Vögel ("Good Bye Lenin") en el papel de profesor Wenger. Un hombre de tendencia marcadamente izquierdista que pasa de ser casi un amigo para sus alumnos a un auténtico líder respetado y aclamado por los miembros. El hecho de ver a un profesor con camisetas de Ramones y The Clash durante los primeros minutos de la película también tiene su puntito, pero eso ya es una opinión personal. .

Se trata de una película muy interesante que recomiendo a todo aquél que tenga unas pocas inquietudes más allá de hacer botellón y pillar cacho el fin de semana -que no esta malo tenerlas, ojo, sino simplemente no de manera exclusiva-. Tiene un aire muy diferente a otras películas del mismo tipo y un fondo que supera ampliamente a la forma en que está llevada a cabo. Quizá hubiera sido mejor que se tomaran un poco más de libertad para alargar el experimento unas semanas más y hubiera parecido más coherente, pero no por ello deja de ser un sorpresa más que agradable.

PD:
Os paso un link con información del experimento, que hace que se vea la película de una manera más profunda e interesante:

http://chiabai.zarcrom.net/system/files/TheThirdWave.pdf

Para buscar información centraos en "Tercera Ola" que es el nombre del experimento.

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El Juego de Ángel. Carlos Ruiz Zafón



Hacía mucho tiempo que no colgaba ningún post, pero diré, en mi defensa, que no es por el hecho de haber dejado de lado el agradable placer de pasar páginas y más páginas, sino que me estoy leyendo cuatro libros a la vez y claro, la velocidad se resiente. Probablemente volveremos al estilo habitual en pocas semanas...

Dicho esto, ayer mismo acabé el último libro de Carlos Ruiz Zafón: "El Juego del Ángel". Cuando hace unos años leí "La sombra del viento" me pareció una de las mejores novelas que había leído en años y me harté de recomendársela a amigos y familiares menos lectores y que me pedían, por culpa de la puta tele imagino, que les dejara el Código Da Vinci.

Y me alegro de poder decir que el amigo Ruiz Zafón me ha vuelto a sorprender con esta novela y, más raro aún, ha conseguido que me guste más que su anterior trabajo. Aunque también es cierto que los recuerdos simpre difieren bastante de la realidad y más en mi caso, ya que no recuerdo ni lo que comí ayer....pero es la sensación que me queda.

Al igual que "La sombra del viento", El juego del ángel es una novela que entusiasmará por igual a aquellos que en su vida han pescado un libro que ha todos los que adoramos arrastrar la vista a lo largo de cientos de miles de páginas. La historia es tan emotiva, tan bien planteada y con unos personajes tan carismáticos -llevo toda la vida queriendo encontrar a mi propio librero Sempere...- que engancha como el tabaco. Te tumbas en la cama para leer un par de capítulos antes de dormir y cuando te quieres dar cuenta son las tantas de la mañana y la cubierta del libro se arruga en tus manos a causa del sudor, producto no obstante, de la intensidad con la que se lee este libro.

Carlos Ruiz Zafón consigue hacer novelas de las de antes y, en mi modesta opinión, esto se debe a que crea unos personajes espectaculares. Todos ellos están tan bien trazados y se presentan tan humanos -incluso aquellos que de humanos tienen poco...- que es difícil no acabar prendados de ellos. Y creo que esa es la principal diferencia entre Zafón muchos otros escritores actuales. La mayoría de escritores de esta generación, pese a que escriben bien y producen relatos muy amenos, no alcanzan a transmitir en sus textos los sentimientos y las emociones que los novelistas de raza alcanzan. Muchos de esos libros realmente parecen más estupendos guiones de cine que novelas a la vieja usanza y ahí está el problema: se venden como churros pero no tiene una gran calidad. No quiere decir que sean malos libros -creo que ninguno lo es-, pero no serán recordados por mucho que vendan y gusten al gran público. Ocurre los mismo que en el negocio de la música. La música pop puede vender mucho, ser muy bailable y sus divas muy famosas -por su aspecto normalmente-, pero nunca pasarán a la historia por su arte.

Ésa es la triste situación de la literatura de hoy en día. Gracias a Dios algunos escritores, aunque vivan a miles de kilómetros y pequen de soberbios, siguen ofreciendo calidad y buenas historias. Este libro es un ejemplo perfecto.

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Quemar después de leer Lo nuevo de los hermanos Coen

Sé que con este post voy a romper la tónica general de mi blog -y de toda la comunidad puesto que, en teoría, esto va de literatura..- pero necesitaba dedicar unas líneas a la nueva película de los hermanos Coen: "Quemar después de leer".

Me encanta el humor de estos dos fulanos. Desde el día que ví "El Gran Lebowski" -película de culto en mi familia- cada vez que oigo que los hermanos más independientes de Hollywood estrénan película lo apunto en mi agenda como una de las tareas pendientes de la semana. No diré que soy un gran cinéfilo, así que puedo permitirme dejar caer un pequeña bomba: "No es país para viejos", película ganadora del Oscar de la academia en la pasada edición, me pareció una auténtica mierda. Aburrida, lenta y con un final incomprensible, me dejó de una pieza y con la sensación de haber tirado mi dinero y media tarde a la basura. Gracias a Dios Javier Bardem en el papel de psicópata tenía su puntito -Quién me lo iba a decir a mí-, pero aún así estaba muy lejos de lo que yo esperaba aunque fuera en ese género.

Para mi consuelo "Quemar después de leer" nada tiene que ver con su anterior trabajo. No sólo es una de las películas más cachondas y surrealistas -que no "subrrealistas" como he oído por ahí- que he visto en mi vida, sino que, contra todo pronóstico en un genero como la comedia, cualquiera de los actores podría optar a la anhelada estatuilla. John Malkovich como agente de la CIA quemado, George Clooney como ligón patoso o Brad Pitt y Frances McDormand com auténticos gilopollas encantadores le dan mil vueltas al 90% de las actuaciones de los últimos años. El caso de Pitt en concreto es espectacular. Seguro que más de uno recuerda su papel como agente de policía en Seven, cuando intentaba llorar por el asesinato de su esposa (Gwyneth paltrow) y parecía que estaba pasando un mal trago en el WC. ¡Pues en su última película su trabajo es diametralmente opuesto! Convertido en un entrenador personal adicto al deporte, la ropa cómoda y el ipod, Pitt consigue que te lo pases como un enano a lo largo de todas y cada una de sus escenas en la película. Sin duda el actor se ha revelado como una de las estrellas cómicas más prometedoras para futuros trabajos las grandes productoras...aunque espero que no sea así porque no sería igual sin los Coen detrás. Y es que el gran mérito de esta cinta es que se trata de una película de humor que no tiene ni un solo chiste, juego de palabras, referencia a otros títulos, o cualquiera de los recursos que aparecen el otros productos del género. Simple y llanamente: Todos los personajes -y cuando digo todos quiero decir TODOS- son los más tonto que uno puede encontrar. La situación que lían es tan absolutamente delirante que uno no puede menos que cogerles cariño por muy lerdos que sean.

A día de hoy es muy difícil hacer una película diferente y que aporte algo al cine. Pero conseguirlo encima en un género como el cómico es para darles una medalla. No os la perdáis, de verdad que vale la pena.

PD: Los últimos cinco minutos son demenciales...

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