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Re-Co-Lector

MURO DE NEVERLAND


MundArte, 2005.

 


 



 


«La clave, creo, para Jim, es que se quedó canoso cuando tenía 15... Como resultado, siempre se sintió como un inmigrante en el mundo adolescente. Ha sido un inmigrante -un benévolo y fascinado extranjero- desde ese entonces. Y todas sus películas son sobre eso.»


Tom Waits  sobre James  Jarmusch. The New York Times, 2005.

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Resistencia

Saltos




textil


 


 


 


 


 


 Buscarle palabras a la contundencia de la imagen:


 


 


una inmoralidad.


 


 


Banksy, Juegos Olímpicos 2012.

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ittenO,1943

Es evidente que para Onetti el arte sucede fuera de la realidad concreta, sin renunciar a ella por ser el sostén de toda creación artística. Es decir, pone la mirada en un plano imaginario donde se funden su visión interior y el mundo exterior.


A lo largo de la década de los treinta, la lenta gestación de la obra de Onetti, esa cualidad esquiva de la creación artística lograda, laboriosamente conseguida, va alcanzando una incipiente madurez. Sin embargo, Onetti tenía plena conciencia de que faltaba algo; y no sólo tiempo para escribir. Dictamina que tierra de nadie es una novela suficientemente buena, y que otra novela, nunca publicada, también lo es, agregando un comentario cifrado: Tierra de nadie <<me parece bien hecha, interesante, aunque no es eso, todavía. Terminé una novela corta que se llama “Disparate” y con razón*. Elogios, también, aunque tampoco esto es eso>> (carta 26, subrayados de Onetti).


Hacia el final de la correspondencia, comprende qué <<es eso>> que le faltaba: <<Hay otra cosa, juro; hay otra manera… HAY UNA MANERA>>  (carta 62) escribe Onetti, nuevamente con mayúsculas, dejando traslucir su deslumbramiento al descubrir algo totalmente nuevo, una manera de narrar, un ejemplo a seguir. Dos libros de William Faulkner le abren un nuevo y definitivo camino: lee Santuario en 1938, en francés; y las Palmeras Salvajes en 1940, en español, en la traducción de Borges. De súbito, aprende varias lecciones. Por ejemplo, la violación de Temple, el suceso esencial de Santuario, se mantiene oculta, se excluye deliberadamente del relato; y no sólo eso, sino que la novela está narrada por un testigo, un intermediario que no toma partido en lo que narra ni entiende lo que cuenta, hasta que eventualmente queda implicado en la acción, procedimiento habitual en Faulkner. En Las Palmeras Salvajes se cuentan dos historias, la de un presidiario y la de un doctor, sutilmente insertadas una en otra, una espacialización temporal que cautiva la imaginación de Onetti. Llega a tal punto la inmediata fascinación que ejerce Faulkner, que Onetti lo proclama <<su enemigo>> (carta 36), por darse cuenta que el americano ha escrito lo que él quiere hacer. En otras palabras, Onetti se descubre a sí mismo en una obra ajena donde se narra, justamente, de la manera que requiere su propio temperamento artístico.


La profunda afinidad con Faulkner, a pesar de sus grandes diferencias, se convierte para Onetti en una experiencia creativa ineludible, ante todo, por la riqueza de sus procedimientos narrativos. La construcción de un territorio propio que hace Faulkner atrapa de inmediato a Onetti, que venía fraguando desde 1937, sin mayor éxito, posibilidades de inventar un espacio para su ficción, un Faruru que no traen los mapas.


 


*Otro título inexistente en su biografía; según Onetti, destruyó dos novelas y media


 


 -Onetti. Cartas de un joven escritor. Correspondencia con Julio E. Payró-



periquito el aguador

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Clínica psiquiátrica, 1934

 



"Me parece que en una página reconocí una porción de un viejo diario mío, que desapareció misteriosamente poco después de mi matrimonio, y también fragmentos de cartas que, aunque bien editadas, me sonaban vagamente familiares."  Zelda Sayre Fitzgerald sobre “ The Beautiful and Damned”

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Galerie Schmela, Düsseldorf. 1965

 


 


Se preguntan “¿qué le estará diciendo?” ¿Por qué le explica los cuadros a una liebre muerta?”. Les respondo: porque lo va a entender mejor, porque sois como los perros domesticados que mueven el rabo para saludar al que les da de comer. Porque os reís y me insultáis, incapaces de ver vuestra propia babeante estupidez. Vuestra vida anodina, tan lejos de lo bello. Vuestra vida de perros. Jamás podréis llegar a ser como una liebre muerta. Porque no sois capaces de ver que la obra de arte es la liebre, mi susurro, mi cojera y vosotros mirando.


 


Joseph Beuys

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Atenas, 364 a. C.

 



 "La torpeza y balbucencia de la lengua la venció y corrigió llevando piedras en la boca... " Plutarco sobre Demosthenes, el tartamudo. 

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Tiberio Nerón, 42 a. C.

II. Muchos servicios buenos y malos prestaron los Claudios a la República; pero citaremos sólo los principales: (...) Claudio Pulcher, que mandaba en Sicilia, viendo que los pollos sagrados no querían comer y hacer de este modo los auspicios favorables, osó con menosprecio de la religión arrojarlos al mar para que bebiesen, ya que no comían, y habiendo trabado a continuación batalla naval, fue vencido; cuando el Senado le instaba para que nombrase un dictador, injurió de nuevo al infortunio público, eligiendo para esta dignidad a un mensajero suyo llamado Glicias. También entre las mujeres de esta familia se dieron buenos y malos ejemplos: una Claudia fue la que extrajo de los bajos del Tíber, donde estaba encallado, el buque en que se encontraba la estatua de Cibeles, rogando en alta voz a los dioses que le diesen fuerza para mover aquella nave, como testimonio de su castidad. Otra Claudia fue acusada ante el pueblo del delito de lesa majestad, extraño hasta entonces a las mujeres, porque avanzando con dificultad su carro entre los apiñados grupos de la multitud, expresó públicamente su deseo de que resucitase su hermano Pulcher y perdiese otra flota para disminuir la población de Roma. Se sabe, además, que todos los Claudios, excepto P. Clodio, quien con objeto de desterrar a Cicerón, se hizo adoptar por un plebeyo que era incluso más joven que él, permanecieron siempre siendo apoyo y a veces defensores únicos del poder y dignidad de los patricios, y tan implacables y violentos enemigos del pueblo, que ni bajo el peso de acusación capital quiso vestir ninguno el traje de luto ni implorar la compasión de la multitud; se sabe también que en las discordias civiles, muchos de ellos hirieron a tribunos. Viese asimismo una Claudia, sacerdotisa de Vesta, montar en el carro de su hermano, que iba en triunfo a pesar del pueblo, y acompañarle de este modo hasta el Capitolio, con objeto de que los tribunos nada pudieran contra él.


(...) III. De este linaje descendía Tiberio César por padre y madre. Su origen paterno remontaba a Tiberio Nerón; el materno a Apio Pulcher, dos hijos de Apio Ceco.



Del libro Los Doce Césares


Cayo Suetonio Tranquilo


Escrito en el siglo II D.C.


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George Hunter White, funcionario de Narcóticos-1950-

 


Fotografiado en diciembre de 1952, cuando a instancias de la CIA empezó a administrar LSD a ciudadanos norteamericanos no voluntarios.


El señor Blanco y la CIA se separaron cuando él se retiró de la Oficina de Fiscalización de Estupefacientes en 1966. Después Blanco se refleja en su servicio para la Agencia en una carta a Gottlieb: "Yo era un misionero pequeño, en realidad un hereje, pero he trabajado en los viñedos de todo corazón porque era divertido, divertido, divertido ¿En qué otro lugar podía un fogoso muchacho americano mentir, matar, engañar, violar y saquear con la aprobación de las altas esferas?

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