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Conoce a nana            1 libros en su biblioteca
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los libros de naná


17 de abril...

y después del libro de lidia chukóvskaia, por aquello de que era febrero me releí (y no sé cuantas relecturas van...) el ariel de sylvia plath (y es que ya sabes que eso de releer el ariel en febrero es una de mis extrañas manías), y la verdad es que me volvió a encantar...


y después del ariel, me leí noches insomnes de elizabeth hardwick... libro que tuve que buscar por tu culpa, y que resultó más complicado de encontrar que de leer, y que aunque me gustó bastante, he de decir que no me encantó... al menos no tanto como querida ijeawele, de fue mi siguiente lectura...


y es que el libro/carta de chimamanda ngozi adichie sobre como educar en el feminismo, es una pequeña maravilla... fácil de leer, fácil de entender, y fácil de regalar... 


y después seguí con la comedia humana de balzac (que ayer descubrí que la nothoms se leyó entera en un año...), y me leí un debut en la vida... novela corta y preciosa, que me recordó porque me gusta tanto leer a blazac (aunque no entre en mis planes leerme toda su obra en un año...).


me leí después los recuerdos de alice b. toklas... recuerdos que kitti me recomendó hace años, y que estaban por casa desde entonces, pero que debido a un pequeño malentendido (culpa de la wikipedia y de que a veces tengo menos comprensión lectora de la que creo tener), no encontraba el momento de leer...


y cómo no me iban a gustar los recuerdos que la toklas comparte sobre su compañera gertrude stein, y toda la bohemia que frecuentó su casa de la orilla (no recuerdo si derecha o izquierda) del sena?...


y me leí también el poemario cristales míos de maría cegarra, uno de esos peces en la tierra, que poco a poco va recuperando la editorial torremozas en una labor contra el olvido que no tiene precio...


y terminé el mes de febrero con el libro de la vida de santa teresa (o de teresa de cépeda que diría mi adorada victoria ocampo), que erróneamente pensé que apreciaría más con la edad...


 


pd. en la cola del banco también me leí un par de antologías de esas que salieron por un módico precio en los kioskos... una de hölderlin (eternamente ligado a mis recuerdos de universidad) y otra de pessoa... las dos maravillosas...


 

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4 de abril...

y aunque no es fácil (y la verdad es que no sé cuantas veces te lo he dicho ya), intento retomar una vez más estos tecleos dispersos... 


así que releo mi penúltimo post por estas playas, y veo que me quedé a finales de enero, leyendo un hombre enamorado, la segunda parte de mi lucha, del knausgard... que me encantó... tanto que ya me he leído la tercera parte y ya tengo la cuarta por casa... y es que creo que me he enganchado a este hombre, que escribe de una forma que desborda... 


y es que el otro día pensaba, que es curioso como cambian los ritmos de lecturas cuando te gusta mucho un libro... no te ha pasado que te ha costado lo mismo leerte un libro de doscientas páginas que uno de quinientas?... y no es que haya semanas que tengas más tiempo para leer y otras que tengas menos, que eso también pasa... me refiero a cuando encuentras un libro de esos que de verdad te atrapa, y no sé si es que lees más rápido, o que buscas más momentos para leer... pero el caso es que hay veces, que como te decía, tardas los mismos días en leerte un libro de quinientas páginas que uno de doscientas... 


pues precisamente eso es lo que me pasa con los libros de este hombre... que busco ratitos en los que de normal no leo, para leer... o que me llevo el libro a la cama, aunque sea tarde, para leer aunque sean cinco páginas más... no sé...


y después del knausgard, o probablemente a la vez, me leí uno de esos libritos de kiosko que suelo llevar en el bolso para que la cola del banco se me haga menos larga: una antología poética de octavio paz... al que no había tenido el placer de leer antes, y que me ha encantado conocer...


y después de la antología de octavio paz, me leí la nueva ilustración radical de marina garcés... porque después de su entrevista en el página dos, me apetecía mucho leerla... y porque últimamente, la verdad es que filosofía estoy leyendo poca...


un libro fascinante, que aclara muchos de los problemos que tenemos hoy en día, pero que me hubiera gustado que me ofreciera algunas soluciones prácticas... aunque siendo realista, no creo que haya muchas soluciones prácticas a la realidad que nos ha tocado vivir...


y después me leí las horas subterráneas de dephine de vigan (de la que sigo enamorada desde que me leí su nada se opone a la noche...) y aunque este libro no es nada se opone a la noche, la verdad es que éste fue uno de esos libros que me vino bien... me explico: sabes esos libros que te dicen cosas?... esos libros que sin contar tu historia, te hablan directamente y te cuentan cosas de como te sientes?... pues eso me pasó con este libro de cruces y desencuentros... que me habló de noches en blanco y de lo inútil de buscar soluciones a problemas que no está en tu mano resolver...


y siguiendo con mi lectura de los episodios nacionales de benito pérez galdós, trás las horas subterráneas me leí zumalacárregui, el primer libro de la tercera serie, que como siempre me descubrió partes de la historia de este país, que en el colegio no me enseñaron...


y entonces me llegó el pez y la galerna de sara caviedes, el libro que me envía la editorial torremozas todos los meses por la suscripción (y aprovecho para decir que lo de la suscripción a la torremozas es un gran invento, porque eso de que te llegue un libro al mes por correo, teniendo en cuenta lo necesaria que creo que es la poesía en la vida de una triste secretaría como yo para no volverme loca, es toda una alegría...), que aunque no me encantó, pues es muy fácil de leer...


y después me leí inmersión de lidia chukóvskaia (a la que conocía gracias a su sofía petrovna), una maravillosa historia de esa rusia en la que era complicado escribir... y en la que la chukóvskaia nos habla de una escritora, como ella, que escribe una novela, como ella misma hizo, escondida en sus diarios... y es que, como la chukóvskaia dice en un momento dado: "todo lo que vive necesita fraternidad, y yo también la busco. escribo un libro para encontrar a mis hermanos, aunque sea en un porvenir desconocido."


yo no sé si escribo para encontrar a mis hermanos, aunque sea en un porvenir desconocido... creo que de momento me conformo con escribir contra el desasosiego y la locura... porque, mientras tecleo, me olvido, aunque sea un momento, de todo eso que me da miedo...


 


 

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ochos de marzo...

siempre ha habido mujeres... siempre... se nos olvida (o se nos cuentan cuentos en los que la memoria se vuelve selectiva), pero el hecho objetivo es que siempre (siempre, siempre, desde el inicio de los tiempos hasta hoy) ha habido mujeres...


en los últimos años, como lectora feminista, he ido descubriendo esta verdad que hoy te cuento, que siempre ha habido mujeres escribiendo... y no pretendo reescribir la historia, ni pretendo tergiversar el pasado (remoto o reciente) simplemente constato un hecho que he observado después de años de lecturas...


y no hablo de la hermana de shakespeare (ya sabes, la que según virginia: murió joven, y nunca escribió una línea; la que está sepultada donde paraban los omnibus, frente al elefante y la torre... y a la que algún día le llevaré flores...), no... yo te hablo de enjeduana, la primera autora conocida hasta el momento y de la que conservamos textos escritos allá por el año tres mil (sí, tres mil) antes de cristo...


te hablo de safo, claro, que escribía versos allá por el seiscientos antes de cristo... pero también te hablo de corina, de práxila, de erina, de nóside, de ánite y de filina que por aquellos siglos también escribían...


y si hablamos de roma, tendría que hablarte de sulpicia...


y si pasamos al siglo X de nuestra era, podría hablarte de rosvita de gandersheim y de sei shonagon y de su libro de la almohada... y en el siglo XI te hablaría de li qingzhao, de ana comneno (o comnena, depende de las fuentes) y de hildegard de bingen...


y en el siglo XII de na tibors de sarenom, de la condesa de día, de azalais de porcairagues y de almucs de castelnau; y de alamanda, de maría de francia y de maría de ventadorm... también podría hablarte de iseo de capio y de lombarda... todas mujeres, y de todas nos han llegado algunos textos...


en el siglo XIII podría hablarte de castelloza, y ya en el XIV de leonor lópez de córdoba y de christine de pizan, claro...


y si pasamos al siglo XV te hablaría de florencia del pinar (a la que tuve el placer de volver a leer ayer) y de vittoria colonna... en el XVI hablaríamos de santa teresa de jesús (o de teresa de cepeda...) y de luisa sigea aquí en españa; de chiara matrini y de gaspara stampa en italia; y de louise labé en francia...


y en el siglo XVII hablaríamos de doña maría de zayas, de ana caro mallen, de cristobalina fernández de alarcón y de luisa de carvajal y mendoza... y de leonor de la cueva y silva, de sor marcela de san félix, de catalina clara de guzmán y de marcia belisarda; y de ninón de lenclós, madame de sévigné y madame de lafayette; y también de anne bradstreet, de margaret cavendish, de aphra behn y de sor juana inés, por supuesto...


y ya en el siglo XVIII te hablaría de madame de genlis, de olympe de gouges, de fanny burney, de margarita hickey y de madame roland... cincuenta y una mujeres, cuando mi propósito era nombrarte cincuenta... y sabes que podría seguir...


seguir y nombrarte a la gran mary wollstonecraft y sus vindicaciones; a ann radcliffe y sus ventas en vida; a madame de staël y a johanna schopenhauer... a constance de salm, a maria edgeworth o a maría rosa gálvez... y llegamos a jane austen...


y todo para demostrarte, sin llegar al siglo XIX (que es en el que se supone que empiezan a aparecer las escritoras mujeres...), que como te decía al principio de este post: siempre ha habido mujeres... siempre...


sólo hay que querer buscarlas...


y me dejo muchas fuera... claro... pero este post no pretende ser un estudio serio... es simplemente lo que he ido descubriendo, a base de lecturas en los últimos años... porque eso sí querría aclarlo... este no es un post de wikipedia... he leído a todas y a cada una de las autoras que he citado en este post... quizás porque creo que esa es una manera como otra de hacer la revolución: aprendiendo a base de lecturas a quienes les debo mi voz... porque todas estas escritoras que escribieron a pesar del hecho de ser mujeres, son las que me han dado mi voz... esta voz a base de tecleos... estos tecleos, que sin lo que ellas escribieron, no los habría podido soñar... o sí... porque si algo creo haber demostrado con este post improvisado es que las mujeres han escrito siempre...


 


 


pd. la culpa de todo la tienen virginia woolf y su cuarto propio... lectura que me marcó mucho la primera vez que la leí, y que reaviva algo en mí cada vez que vuelvo a ella... porque sí, porque anoche, después de terminarme la antología de poetas españolas (de la generación del 27 al siglo XV) de la editorial alba, volví a coger este maravilloso ensayo de la woolf, que de alguna manera ha inspirado mi post de hoy...


 

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26 de enero

y me doy cuenta de que no escribo desde que te hablé del último libro que me leí el año pasado, y revisando mis lecturas de este enero que se acaba, me doy cuenta de que he necesitado mucha poesía para soportar los días; y de que salvo un par de excepciones he ido sobre seguro con autores conocidos... será que enero suele poder conmigo... que no me gustan los principios de año, que tengo más faena y estoy más cansada; que hace frío y no me gusta el frío... o que como sigo en el año pasado (he cerrado el año pero en realidad no lo he cerrado) no estoy del todo centrada y eso, quieras que no, hasta en las lecturas se nota... también es cierto que buena parte de las lecturas de enero (como suele ser habitual) suelen ser regalos de navidad...


y así empecé el año con por último, el corazón de margaret atwood, novela que me regalaron mis hermanas y que me encantó como me suelen encantar las distopías de esta autora (aunque por suerte, este futuro distópico no me provocó las pesadillas que la señora atwood me provocó con el cuento de la criada... novela a la que admito que aún le sigo dando vueltas...)


y después, por aquello de seguir con los regalos que trajo papá noel, me leí (o quizás el término sería releí) encontraste un alma, la poesía completa de mi querida edith södergran (y digo releí porque aunque esta maravillosa edición de nórdica es nueva, ya tenía por casa otra edición de otra editorial de su poesía completa, que si no recuerdo mal se titulaba virgen moderna).


muy importantes han sido este mes aquellos libritos de poesía que fui comprando en el kiosko el año pasado, y que tienen el tamaño perfecto para llevarlos en el bolso cuando tengo ir al banco... y así en la cola del banco me he ido leyendo las antologías de keats y benedetti (y hoy mismo he empezado la de octavio paz...)


también me leí (pero en el sofá de casa) el libro de sharon olds titulado la célula de oro, y he de decir que me impresionó, y eso que a esta poetisa la había leído ya (en el padre y en los muertos y los vivos), pero es que esta mujer escribe el tipo de poesía que me gustaría escribir si yo supiese escribir poesía...


y he vuelto a leer a li qingzhao (a la que no leía desde la primera vez que ingresaron a la abuela) y he vuelto a leer a bukowski (el libro amor editado el año pasado por la visor...)


por eso te decía que al parecer este mes he necesitado mucha poesía...


también ha sido curioso mi consumo de ensayos, que en general suele ser constante pero escaso, y que este mes, ha aumentado... las artes de lo posible de mi muy querida adrienne rich, un ensayo sobre poesía norteamericana (del 1900 al 1950) de louise bogan (a la que sólo conocía de intentar traducir sus poemas en inglés y a la que ha sido un placer leer traducida al castellano), y escrito en la pared y otros ensayos literarios, en los que he descubierto que si bien es cierto que me había gustado la mary mccarthy novelista en una vida encantada; me ha gustado mucho mas la mary mccarthy que escribe ensayos...


también ha habido novelas... claro... la de por último, el corazón de la atwood, la de un disgusto pasajero de françoise sagan (que llevaba en casa desde que me leí su buenos días tristeza), y albert savarus de balzac (con la que he dado inicio a la lectura del quinto tomo de la comedia humana).


también ha habido relatos, pero curiosamente, los dos regalados... los de hiromi kawakami de abandonarse a la pasión (preciosos y dolorosos todos); y los relatos completos de angela carter en el maravilloso libro quemar las naves que me trajeron los reyes y que me he ido leyendo poco a poco durante todo este mes de enero, y que admito que me ha cambiado la manera de entender determinadas cosas (y es que ese momento en que la carter convierte el baile de la ceniciente en "una curiosa feria en la que las vírgenes del lugar iban a bailar delante del hijo del rey para que éste pudiese escoger a la mujer con la que desease casarse" me parece de una genialidad poco habitual...)


y para contártelo todo, tendría que añadir un pequeño poemario titulado scardanelli de friederike mayröcker... pero como no lo entendí (cosa que a veces me pasa), pues no sé si contarlo o no...


 


p.d. termino enero con un hombre enamorado, la segunda parte de mi lucha de karl ove knausgård... y sí, de momento, me está encantando... pero eso ya te lo contaré en febrero... si vuelvo...


 


 

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4 de enero

ayer leí un artículo (no te diré donde, porque lo cierto es que no lo recuerdo...), que aconsejaba que si un libro no te acaba de gustar lo dejes a mitad... ese artículo me llega tarde, ya que (como bien sabes) hace unos días que me acabé de leer el finnegans wake de james joyce... aunque si te soy sincera, lo cierto es que aunque me hubiese leído el artículo antes, creo que mi parte sabelotodo lo habría ignorado y habría seguido adelante con la tortura (sí, digo tortura siendo muy consciente del término que empleo) de semejante lectura...


y es que soy una snob, que diría mi querida virginia woolf, además de muy cabezota, algo soberbia, un pelín obsesiva y otro pelín orgullosa... así que después de tantos años buscando una edición descatalogada del mítico finnegans wake, después de haber podido con el ulises (y con lyotard, kierkegaard o lipovestsky, que son las lecturas más complicadas que puedo recordar en este momento, a las que me he tenido que enfrentar), va y lo vuelven a editar, en una nueva traducción y me lo traen los reyes magos (dentro de unos días hará un año), pues como comprenderás, una chica como yo, lo mínimo que puede hacer en semejante trance es leerse el libro cueste lo que cueste...


y prácticamente un año es lo que me ha costado... a mí, que la primera vez que lo vi, calculé a ojo que tardaría mas o menos una semanita larga en leérmelo... a mí, que cuando pasó esa semana calculé que quizás en un mes, intercalando otras lecturas acabaría con él, y que allá por el mes de agosto, me rendí a la evidencia de que después de ocho meses con él, o me organizaba, o se acabaría el año y yo seguiría con el finnegans wake a medio leer, yendo de la mesa del salón al sofá y vuelta a empezar, como un castigo al estilo de los dioses antiguos (y es que confieso que el libro en más de una ocasión se me ha antojado mi piedra de sísifo particular, o si me permites que sea un pelín más dramática: aquella águila que durante el día puteaba al pobre prometeo...), y ya sabes de esa extraña necesidad que tengo de ir acabando cosas cuando el año se empieza a terminar...


y vuelvo al artículo de ayer en el que aconsejaban dejar los libros a mitad, para explicarte algo que creo que ya he contado por estas playas, pero hace tanto tiempo que creo que puedo volvértelo a contar, y es el porqué soy incapaz de dejar a mitad un libro (pecado venial que confieso no haber cometido jamás...)


la culpa es de flaubert y de su madame bovary... sí.


y es que hace muchos años (tantos que no te voy a confesar cuantos), cuando yo estudiaba en la universidad y tenía una lista en mi agenda en la que apuntaba los libros que consideraba que tenía que leer sí o sí; encontré en una librería una edición de madame bovary, que obviamente figuraba en esa lista llena de clásicos inmortales de la literatura de todos los tiempos que yo tenía que leer antes de morir... me lo compré y me lo empecé a leer... y tentada estuve varias veces de dejarlo a medias, porque durante las primeras cien páginas no sólo me aburrí mortalmente, sino que no conseguía entrar en el libro de ninguna de las maneras... las descripciones de flaubert me sacaban de quicio, la señora bovary no me caía nada bien, y la verdad es que su suerte no me importaba... y entonces acabé metida en un barco, con el resto de los libros que llevaba para leer esas vacaciones dentro de una maleta en un camarote donde mi hermana la mediana y yo dejamos nuestras cosas, y el único libro que llevaba en el bolso no era otro que el flaubert (probablemente en un último intento de acabar de leerlo, antes de resignarme a abandonarlo de una vez si seguía sin engancharme).


(llegados a este punto he de decir que me empeñaba tanto en terminarlo, en parte porque era un clásico universal, y no podía soportar la idea de no ser capaz de apreciar lo que tanta gente tildaba de genial; idea que con el tiempo he sido capaz de asimilar... y en parte porque jamás me había dejado un libro a medias, y me costaba desprenderme de semejante manía...)


y así, en medio del mar, en un viaje en barco que duró un par de horas más de las que creíamos que iba a durar, con mi hermana dormida en una tumbona a mi lado, retomé la lectura de madame bovary, conseguí entrar en la historia, me enganché (hasta el punto de que después de dos horas de retraso, me dio rabia llegar al puerto porque tenía que interrumpir la lectura), y en un par de días me lo terminé completamente encantada con él...


así que por eso no me dejo libros a mitad: porque flaubert me enseñó que no te puedes fiar, y que te puedes enamorar de un libro que al principio no te gustaba nada...


pero ese no ha sido el caso con el finnegans wake... y además, te diré que después de las primeras cien páginas perdí completamente la esperanza de entender nada... porque sí, lo confieso, no he entendido nada después de más de seiscientas páginas... no tengo la menor idea de qué pretendía contarme joyce, y lo que es peor: no me importa... 


durante la lectura de este libro he barajado varias teorías al respecto... primero, claro, que yo no soy tan inteligente como creía ser, y que el problema era mío... después empecé a pensar que joyce bebía, y que el libro lo escribió integramente en estado de embrieguez... también pensé que igual el que bebía era el traductor (cosa comprensible teniendo en cuenta el libro que traducía)... e incluso llegue a pensar que lo que pretendía joyce era hacer que yo bebiera...


entonces volví a pensar que el problema era yo, y que mi intelecto no estaba a la altura del señor joyce, pero entonces me leí a faulkner, y a él sí que lo entendí perfectamente... también leí a kant durante este año, porque si algo he descubierto leyendo el finnegans es que cualquier otra lectura se vuelve clara combinada con él... y te diré que es más fácil entender a kant hablando de teorías estéticas que al señor joyce contándome la historia del tal finnegans...


después una nueva teoría se apoderó de mí, y no me ha abandonado hasta el final del libro, y es que creo que es un libro porno, pero que como joyce era un puritano no quería que nadie se diera cuenta, así que cuenta un montón de barbaridades sexuales pero en clave para que no lo entienda nadie... claro que esa teoría no la puedo demostrar, porque como ya he dicho varias veces, no he entendido nada de lo que joyce me contaba... lo del porno es más una sensación que una certeza...


así que no sé si lo que te estoy contando en este post es la crónica de un éxito o de un fracaso... porque sí, me he terminado el finnegans wake; pero no, no he entendido nada de sus más de seiscientas páginas... ni siquiera esa parte del anna livia plurabelle que se supone que es la parte que las personas entendidas más entienden...


sólo sé que sigo siendo una snob, cabezota, algo soberbia, un pelín obsesiva y otro pelín orgullosa... y que a mis casi cuarenta años sigo siendo incapaz de dejarme un libro a mitad... lo que no he decidido aún es si eso es una virtud o un defecto...


 

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veinticincos

dice gloria steinem que dice margaret atwood respecto a la ausencia de mujeres en las novelas de búsqueda de la identidad que «posiblemente, la razón sea muy sencilla: una mujer que se lanza sola a una azarosa expedición nocturna tiene muchas más posibilidades de acabar mucho más muerta, y mucho antes, que un hombre


muchas más posibilidades, mucho más muerta y mucho antes...


a lo que tal día como hoy, no puedo evitar añadir, que además, esa mujer que se lanza a una azarosa expedición nocturna, será sospechosa de haberse buscado, sea lo que sea, lo que le haya pasado...


eso es así... uno de los grandes problemas con los que las mujeres nos enfrentamos, no es ese vivir con miedo que todas conocemos, no es ese saber que si te equivocas de calle, de hora, de día de la semana o de mes, y te cruzas con quien no deberías haberte cruzado te harán daño... no... es ese saber que habrá quien se preguntará qué hacías tú a esas horas en esa calle, como ibas vestida y si provocaste o no, que te hicieran daño...


tres veces al día, una mujer denuncia que ha sido violada en este país, teóricamente civilizado (no quiero ni imaginarme cuantas mujeres son violadas y quedan fuera de la estadística porque no tienen las fuerzas ni las ganas de ser puestas en duda después de un acto tan atroz y traumático)


tres mujeres al día, que son veintiuna a la semana, unas noventa al mes, y más de mil al año, son obligadas a tener relaciones sexuales con personas con las que no quieren mantenerlas... y te voy a contar algo que todas sabemos pero que en general no ponemos en palabras: si nunca te han violado es sólo que has tenido mucha suerte, nada más que suerte... no es que hayas sido más lista, ni más precavida, ni más miedosa... no es que hayas seguido las reglas no escritas (ya sabes, no hables con extraños, no te gires si te gritan por la calle por muy ofensivo que sea lo que te digan, no camines por calles oscuras y poco transitadas, y si puedes crúzate de acera si ves venir cara a ti a alguien que te mira demasiado... porque sobre cómo se supone que deberías ir vestida o no, si eso ya lo hablamos otro día...), porque sabes que esas reglas no son mágicas, sabes que es una cuestión de azar...


y claro que no hay que tentar a la suerte, y que si evitas la ocasión evitarás el peligro y todas esas cosas, pero hay veces que el peligro sólo lo ves cuando ya no hay nada que hacer...


porque las casi cincuenta mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas en lo que va de año, te digo yo que cuando conocieron a los que las han asesinado, no se podían imaginar que morirían como han muerto... porque no tenemos bolas de cristal que nos avisen del peligro que corremos (peligro que en general, todas tenemos en la cabeza porque ya desde pequeñas nos explican a todos los males a los que estamos expuestas por el simple hecho de haber nacido mujeres en este mundo patriarcal)


no quiero vivir con miedo, pero lo tengo... lo tengo por mí, por mi madre y por mis hermanas y por mis amigas cuando vuelven solas a casa... tengo miedo por mis sobrinas que están creciendo en un mundo que no hemos conseguido, después de tantos años de lucha, que sea más seguro que cuando yo era jovencita... 


por eso hoy hay que salir y ocupar la calle, ese espacio público que desde pequeñas nos enseñan que no nos corresponde... porque somos muchas... cada vez más, y aunque sigamos teniendo miedo, sabemos que cuando no estamos solas somos menos vulnerables, más fuertes y nos atrevemos a soñar... soñar con futuros seguros en los que el hecho de ser mujer no sea una maldición que conlleve que tengamos muchas más posibilidades, de acabar mucho más muertas y mucho antes que si fueramos hombres...


 

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sin título

y después del precioso poemario de clarisse nicoïdski, decidí seguir con los episodios nacionales y me leí los evangélicos de benito pérez galdós, el penúltimo de la segunda serie, en el que salvador ha vuelto, pero a destiempo... y le pide a sola que se case con él, justo cuando sola le había dejado de esperar y le ha dicho que sí a cordero... claro que hay un problemilla con los papeles, lo que me deja al menos esperanzas para el último episodio de esta serie, que, te lo digo ya, no tardaré en leerme...


y después de galdós, tiré mano de cuarto tomo de la comedia humana de balzac, que está publicando hermida editores, y me leí la última novela que contenía: una hija de eva... 


(y es que cuando se acerca el final del año (y para mí la entrada en el cuarto trimestre marca ese principio del fin) no sé porque pero me da por ir acabando los tomos o las series que tengo empezados... aunque de sobra sé que no hay ninguna diferencia real entre el treinta y uno de diciembre y el uno de enero, es una manía (imagino que compartida) la de con la llegada del otoño empezar a intentar terminar las lecturas que están, digamos, a mitad)


y retomando la novela de balzac (aunque más que novela, debería decirte que es una novela corta) te diré que me recordó porque me encanta tanto este hombre... y es que aunque es una novela corta tiene concentrado en ella lo mejor de balzac, que es capaz de contarnos una vida en menos de doscientas páginas, y que con el final me dejó alucinada (además de encantada) porque resuelve en pocas páginas un problemón.


y después de la novela de balzac y de una lectura de la que prefiero no hablar (no por nada, sino porque no sabría como entrelazarla con mis lecturas, ya que no es mi tipo de literatura habitual), me leí desde la ventana carmen martín gaite, un ensayo sobre la literatura escrita por mujeres, que admito que me ha encantado...


quizás porque la martín gaite empieza hablando en el prólogo de una habitación propia de la woolf... quizás porque después va citando a autoras tan queridas y tan admiradas por mí como doña maría de zayas, sor juana inés de la cruz, santa teresa de jesús, rosalía de castro, gertrudis gómez de avellaneda, carolina coronado o carmen laforet... pero el caso es que este librito que compré al salir del dentista en la librería dos mil, a parte de por ser de quien era, porque, la verdad, estaba tan barato que era una pena dejarlo, ha sido todo un descubrimiento...


 

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quinto intento...

y como te decía el otro día, me leí el hombre en suspenso de saul bellow... el porque me leí este libro de saul bellow, es un poco raro de explicar, y es que tengo hace años un libro suyo de cuentos reunidos, de esos tochos, que a las chicas como yo nos cuesta leernos si no conocemos al autor... pero me lo regaló una amiga a la que le respeto mucho el gusto literario, así que lo he cogido varias veces de la estantería del pasillo, sin decidirme nunca a leerlo... y es que para emprender semejante empresa, necesito saber si el autor me va a gustar o no, porque ya sabes que soy de esas, que si se empieza un libro se lo termina (vease mi persistencia en dicha manía con el finnegans wake que llevo intentando leerme desde el día de reyes...), así que pensé que para saber si el autor me iba a gustar o no, lo mejor era empezar por una novela corta (ésta creo que no llega a las doscientas páginas).


y sí, el libro me ha encantado, el autor también, así que en breve rescataré los cuentos reunidos de la estantería...


y después del hombre en suspenso, me leí el mundo resplandeciente de margaret cavendish, escritora y filósofa del siglo diecisiete, a la que leí porque ya sabes que aspiro a ser una pequeña erudita (pero sólo pequeña, una erudita de andar por casa, para que me entiendas) y además pretendo demostrar una teoría que tengo hace tiempo sobre las mujeres y la literatura, y para eso necesito documentarme leyendo a estas escritoras que escribieron cuando se supone que las mujeres no solían hacerlo... así que me leí este libro en el que la cavendish no sólo nos describe el mundo resplandenciente al que va a parar la heroina después de ser raptada, en el que hay hombres-oso, hombres-pájaro, hombres-mono y varias clases de hombres-animales más, donde reina la armonía y hay diamantes a montones; sino que además aprovecha para ir explicándonos de manera muy amena las teorías científicas de la época...


todo un descubrimiento, esta mujer...


y estaba leyéndome a la cavendish cuando fallaron el nobel de literatura... y ya sabes que además de ser una snob (que diría la woolf), soy un pelín friki (o friky o friqui, la verdad es que no tengo clara la ortografía de esta palabra), y como encontré por casa un libro del nuevo premio nobel que compré hace años y que no había encontrado aún el momento de leer; pues decidí que la entrega del nobel bien merecía ser celebrada leyéndome un libro de kazuo ishiguro...


nunca me abandones, una distopía que es a la vez dulce, brutal y desoladora, que me hizo enfrentarme a un hipotético futuro en el que no sé si me gustaría estar... un libro de esos que se quedan contigo días después de haberlos cerrado, porque no puedes evitar seguir dándoles vueltas a las preguntas que te ha planteado...


y como el libro de kazuo ishiguro me dejó algo tocada, decidí que nada mejor que un poquito de poesía para superar el trauma (porque ya sabes que la poesía sirve lo mismo para un roto que para un descosido, porque viene bien cuando estás descentrada, cuando estás deprimida, cuando estás agobiada y hasta cuando estás con migraña...), y me leí el color del tiempo de clarisse nicoïdski, escritora francesa que escribe sus poemas en lengua sefardí...


y antes de terminar este post, me vas a permitir que te copie uno de los poemas de clarisse nicoïdski... porque ya sabes que no sé hablar de poesía... pero sigo el consejo que me dio hace poco la nothomb, que dice que: "todos los lectores deberían copiar los textos que les gustan: no hay nada mejor para comprender qué los hace tan admirables. la lectura excesivamente rápida no permite descubrir lo que esa simplicidad esconde."


los copio pues, esperando descubrir dónde reside la magia...


 



cuéntame la historia

que camina en tus ojos

cuando los abres por la mañana

cuando el sol

entra con su aguja de luz

en tus sueños 


clarisse nicoïdski



 

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