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los libros de naná


sin título

y después del precioso poemario de clarisse nicoïdski, decidí seguir con los episodios nacionales y me leí los evangélicos de benito pérez galdós, el penúltimo de la segunda serie, en el que salvador ha vuelto, pero a destiempo... y le pide a sola que se case con él, justo cuando sola le había dejado de esperar y le ha dicho que sí a cordero... claro que hay un problemilla con los papeles, lo que me deja al menos esperanzas para el último episodio de esta serie, que, te lo digo ya, no tardaré en leerme...


y después de galdós, tiré mano de cuarto tomo de la comedia humana de balzac, que está publicando hermida editores, y me leí la última novela que contenía: una hija de eva... 


(y es que cuando se acerca el final del año (y para mí la entrada en el cuarto trimestre marca ese principio del fin) no sé porque pero me da por ir acabando los tomos o las series que tengo empezados... aunque de sobra sé que no hay ninguna diferencia real entre el treinta y uno de diciembre y el uno de enero, es una manía (imagino que compartida) la de con la llegada del otoño empezar a intentar terminar las lecturas que están, digamos, a mitad)


y retomando la novela de balzac (aunque más que novela, debería decirte que es una novela corta) te diré que me recordó porque me encanta tanto este hombre... y es que aunque es una novela corta tiene concentrado en ella lo mejor de balzac, que es capaz de contarnos una vida en menos de doscientas páginas, y que con el final me dejó alucinada (además de encantada) porque resuelve en pocas páginas un problemón.


y después de la novela de balzac y de una lectura de la que prefiero no hablar (no por nada, sino porque no sabría como entrelazarla con mis lecturas, ya que no es mi tipo de literatura habitual), me leí desde la ventana carmen martín gaite, un ensayo sobre la literatura escrita por mujeres, que admito que me ha encantado...


quizás porque la martín gaite empieza hablando en el prólogo de una habitación propia de la woolf... quizás porque después va citando a autoras tan queridas y tan admiradas por mí como doña maría de zayas, sor juana inés de la cruz, santa teresa de jesús, rosalía de castro, gertrudis gómez de avellaneda, carolina coronado o carmen laforet... pero el caso es que este librito que compré al salir del dentista en la librería dos mil, a parte de por ser de quien era, porque, la verdad, estaba tan barato que era una pena dejarlo, ha sido todo un descubrimiento...


 

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quinto intento...

y como te decía el otro día, me leí el hombre en suspenso de saul bellow... el porque me leí este libro de saul bellow, es un poco raro de explicar, y es que tengo hace años un libro suyo de cuentos reunidos, de esos tochos, que a las chicas como yo nos cuesta leernos si no conocemos al autor... pero me lo regaló una amiga a la que le respeto mucho el gusto literario, así que lo he cogido varias veces de la estantería del pasillo, sin decidirme nunca a leerlo... y es que para emprender semejante empresa, necesito saber si el autor me va a gustar o no, porque ya sabes que soy de esas, que si se empieza un libro se lo termina (vease mi persistencia en dicha manía con el finnegans wake que llevo intentando leerme desde el día de reyes...), así que pensé que para saber si el autor me iba a gustar o no, lo mejor era empezar por una novela corta (ésta creo que no llega a las doscientas páginas).


y sí, el libro me ha encantado, el autor también, así que en breve rescataré los cuentos reunidos de la estantería...


y después del hombre en suspenso, me leí el mundo resplandeciente de margaret cavendish, escritora y filósofa del siglo diecisiete, a la que leí porque ya sabes que aspiro a ser una pequeña erudita (pero sólo pequeña, una erudita de andar por casa, para que me entiendas) y además pretendo demostrar una teoría que tengo hace tiempo sobre las mujeres y la literatura, y para eso necesito documentarme leyendo a estas escritoras que escribieron cuando se supone que las mujeres no solían hacerlo... así que me leí este libro en el que la cavendish no sólo nos describe el mundo resplandenciente al que va a parar la heroina después de ser raptada, en el que hay hombres-oso, hombres-pájaro, hombres-mono y varias clases de hombres-animales más, donde reina la armonía y hay diamantes a montones; sino que además aprovecha para ir explicándonos de manera muy amena las teorías científicas de la época...


todo un descubrimiento, esta mujer...


y estaba leyéndome a la cavendish cuando fallaron el nobel de literatura... y ya sabes que además de ser una snob (que diría la woolf), soy un pelín friki (o friky o friqui, la verdad es que no tengo clara la ortografía de esta palabra), y como encontré por casa un libro del nuevo premio nobel que compré hace años y que no había encontrado aún el momento de leer; pues decidí que la entrega del nobel bien merecía ser celebrada leyéndome un libro de kazuo ishiguro...


nunca me abandones, una distopía que es a la vez dulce, brutal y desoladora, que me hizo enfrentarme a un hipotético futuro en el que no sé si me gustaría estar... un libro de esos que se quedan contigo días después de haberlos cerrado, porque no puedes evitar seguir dándoles vueltas a las preguntas que te ha planteado...


y como el libro de kazuo ishiguro me dejó algo tocada, decidí que nada mejor que un poquito de poesía para superar el trauma (porque ya sabes que la poesía sirve lo mismo para un roto que para un descosido, porque viene bien cuando estás descentrada, cuando estás deprimida, cuando estás agobiada y hasta cuando estás con migraña...), y me leí el color del tiempo de clarisse nicoïdski, escritora francesa que escribe sus poemas en lengua sefardí...


y antes de terminar este post, me vas a permitir que te copie uno de los poemas de clarisse nicoïdski... porque ya sabes que no sé hablar de poesía... pero sigo el consejo que me dio hace poco la nothomb, que dice que: "todos los lectores deberían copiar los textos que les gustan: no hay nada mejor para comprender qué los hace tan admirables. la lectura excesivamente rápida no permite descubrir lo que esa simplicidad esconde."


los copio pues, esperando descubrir dónde reside la magia...


 



cuéntame la historia

que camina en tus ojos

cuando los abres por la mañana

cuando el sol

entra con su aguja de luz

en tus sueños 


clarisse nicoïdski



 

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cuarto intento...

y me terminé el banquete con la sensación de que de jovencita no entendí a platón, o que me equivoqué al leerme la república en vez de éste (claro que la républica era el libro que estudiábamos en cou; y ya sabes que por aquel entonces estaba un poco loca y decidí que leérmelo era mejor que estudiármelo, y no ha sido hasta ahora, más de veinte años después, cuando me he dado cuenta de que mi profesor de filosofía igual tenía razón, y que la que estaba equivocada era yo, porque con diecisiete años, no estaba preparada para platón, por mucho que yo creyera (pobre de mí) que estaba preparada para leer cualquier cosa...)


(eso, sí, lo que pensé del banquete en sí (que no de las teorías que en él se expresan) al terminarme el banquete, no te lo diré porque no quiero ser irrespetuosa con un filósofo como platón y un personaje como sócrates... te basta saber que me gustó el libro, que estuvo a la altura de mis expectativas y que volveré a leer a platón en breve...)


y siguiendo con esa teoría de que un libro te lleva a otro, y con la de que tres casualidades, dejan de ser casualidades para convertirse en señales, me leí una vida encantada de mary mccarthy, autora a la que no tenía el placer de conocer, pero que últimamente me han nombrado las hermanas mitford, la beauvoir y vivian gornick (y juraría que también me la nombró la jong, pero como no estoy segura del todo, no te lo voy a jurar, no vaya a ser que no sea verdad...), y te diré que me encantó la novela...


una historia que arranca con la vuelta de la protagonista, martha, al pueblo del que se fue en mitad de la noche, dejando a su primer marido por el segundo, con el que vuelve al lugar en el que sigue viviendo su ex, que también se ha casado y ha tenido un bebé (cosa que martha también quiere tener, pero con su segundo marido, claro)... y por si fuera poco, el pueblo en cuestión es una especie de comunidad bohemia y artística, con vecinos de lo más curiosos y con fiestas intelectuales donde se sirve (y se bebe) demasiado alcohol, y en el que está bien visto hacer gala de civilización, quedando con los exmaridos y las exesposas como si eso fuera lo más normal del mundo... todo un tratado de urbanidad, narrado de un modo genial...


(así que ahora no sé si buscar su novela el grupo, que también tiene una pinta estupenda, o buscar sus ensayos, que he leído por ahí que son aún mejores que sus novelas...)


y cuando acabé la novela de mary mccarthy, como no sabía qué leer, decidí que lo mejor sería sacar del bolso el libro de poesía de blake (de esos que me compro los sábados en el kiosko) que me había empezado hacía un par de días en la cola del banco, y que me volvió a emocionar (uno de esos fenómenos que soy incapaz de explicar) con lo de tigre, tigre, la mano y la terrible simetría...


(lo preocupante es que me estoy acostumbrando a leer poesía en la cola del banco, hasta el punto de que ayer fui al banco, con mi libro preparado en el bolso, y te diré que fue una decepción encontrarme con que no había cola...)


y después de blake me leí el viaje de invierno de amélie nothomb, porque ya sabes que me he enganchado a esta autora y de vez en cuando necesito leerme alguna de sus novelas...


y en esta, el protagonista empieza por confesarnos no sólo que le ponen nervioso los controles de los aeropuertos, sino que se dispone a secuestrar un avión para estrellarlo... por qué?... pues precisamente eso es lo que nos cuenta la nothomb... 


y después del libro de la nothomb, me leí el hombre en suspenso de saul bellow... pero eso te lo cuento en mi próximo intento, si vuelvo...


 


pd. le han dado el nobel a kazuo ishiguro... pero eso también lo hablaremos si es que hay un próximo intento...


 

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tercer intento...

y aunque sigo sin saber muy bien porqué, la verdad es que sigo abriendo este editor... no te sé decir si a modo de carta o a modo de terapía; pero vuelvo a abrir este editor, y sin saber muy bien que querría contarte, me descubro tecleando...


tecleo pues... quizás para intentar entenderme, o para conjurar el aburrimiento que estar en la caja me provoca; o simplemente porque tengo una compulsión no diagniosticada que consiste en poner casi todo en palabras...


seguramente porque reconforta ese intento de ordenar el caos deletreándolo, o porque, quieras que no, ayuda a procesar las cosas que nos pasan, cuando las traducimos en palabras...


y aunque no volcaré aquí mi alma, retomaré el post anterior y te diré que sigo leyendo (cuándo no lo he hecho?), y que el libro de david foster wallace y ese algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, consiguió que me riera a carcajadas, y a la vez me hizo pensar en la sociedad en que vivimos (y reforzó mi idea del plan global)...


y después me leí apegos feroces, libro de memorias de vivian gornick, que tenía hace tiempo por casa y al que aún no le había encontrado el momento... seguramente porque lo compré por impulso, sin tener noticias de la autora, y no tenía claro lo que me iba a encontrar... y lo que me he encontrado son unas maravillosas y duras memorias en las que una mujer judía del bronx me ha contado su complicada (y a la vez increible) relación con su madre y con las mujeres del edificio en el que vivió de los ocho a los veintiún años...


y después me leí destruir, dice, porque hacía mucho que no leía a marguerite duras, y al verla me entraron ganas de leerla... pero no la recordaba tan complicada la verdad... porque aunque no es el finegans wake, la verdad es que si alguien me pidiera que hiciera un resumen del libro, como aquellos que hacíamos en el colegio, para demostrar que nos habíamos leído un libro, sería incapaz de hacerlo... sé que había dos hombres y dos mujeres, y luego el marido de una de ellas dos (el marido de la otra es uno de los dos hombres que ya he mencionado), que una de ellas mira por la ventana y que no sé lee el libro que tiene encima de la mesa para no forzar la vista... a parte de estos escasos datos, no sé que era exactamente lo que me quería contar la duras, porque he sido incapaz de seguirla... pero, y esto te va a parecer muy contradictorio, el libro me ha gustado, quizás porque me he encontrado con una autora a la que leí mucho de jovencita, y este libro me ha traído su voz, esa voz que me ha hecho recordar los madrugones y las lecturas en el autobús de ida y vuelta a la univerdad...


y no contenta con no haber entendido el libro de la duras, al acabarlo me descubrí buscando a platón por mis estanterías... platón!?... sí, platón... porque ya sabes que no creo en las casualidades, y me lo nombró anne carson (en aquel ensayo sobre eros) y me lo nombró iris murdoch (en su ensayo el fuego y el sol), y estoy segura de que alguien más me lo ha nombrado en mis últimas lecturas, pero la verdad es que llevo un rato dándole vueltas y no caigo... así que hace unos días lo rescaté de entre los libros que aún quedan en las estanterías que hay en mi antigua habitación en casa de mis padres, y me lo llevé a las estanterías que tengo en mi casa, de donde, como te contaba, lo cogí anoche, y me estoy leyendo el banquete...


curiosamente me ha pasado al contrario que con la duras: lo recordaba más complicado (y más denso y más, (por qué no decirlo?), aburrido) de lo que me está resultando...


 


pd. para mi sorpresa, alguien me dice en un comentario, en un post antiguo, sobre un libro que me costó muchísimo encontrar, que visto que me costó tanto encontrarlo que se lo "alcanze"... yo no presto libros (a la única persona a la que le sigo prestando libros de vez en cuando es a mi abuela, y sólo porque siempre que le he dejado un libro me lo ha devuelto en perfecto estado...), ni a mis hermanas y mira que sé donde viven y que en caso de necesidad podría "chivarme" a mi madre para obligarlas a devolverme el libro que fuera... así que lo siento, pero no... y menos un libro que me costó tantísimo encontrar y que está tan descatalogado que no sé yo si podría volver a localizarlo (porque soy de esas personas que si prestan un libro y no lo recuperan, cosa que me ha pasado varias veces, lo vuelvo a comprar, aún habiéndomelo leído ya, y no teniendo ninguna intención de releerlo en un futuro inmediato, es algo que no puedo evitar)


pd2. después de darle a publicar, me he acordado de que fue maría zambrano en su ensayo sobre poesía y filosofía la que también me nombró a platón... y ya sabes que tengo la firme creencia de que en cuestiones literarias las casualidades dejan de serlo a la tercera para convertirse en señales de que debes leer algo...


 

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segundo intento...

y aunque no es fácil, lo vuelvo a intentar, sin mucha convicción, pero con toda mi buena voluntad... seguramente porque he descubierto que, como bolaño, soy más feliz leyendo que escribiendo... quizás porque no es un buen momento y la verdad es que leer me ayuda a aguantar...


me explico: yo (me imagino que igual que el resto) tengo la mala costumbre de darles demasiadas vueltas a las cosas en general, y si hablamos de problemas, entonces les doy un par de vueltas más... busco soluciones, busco salidas, busco alternativas, causas, efectos, señales y posibles consecuencias a los problemas y a las posibles soluciones, a las salidas que encuentro y a las alternativas que se me van ocurriendo... 


les doy tantas vueltas a las cosas, que pierdo la perspectiva, me agobio, me entran sudores fríos y no puedo respirar; y aunque lo intento, no soy capaz de dejar de pensar (eso de poner la mente en blanco, la verdad es que jamás he sabido hacerlo), y lo que mejor me ha funcionado, desde tiempos inmemoriales para no pensar en mis problemas y desconectar de la realidad, ha sido la lectura...


porque la tele me entretiene, pero puedo seguir pensando en mis cosas mientras veo cualquier capítulo de cualquier serie; la música me distrae, pero también me deja a mi aire para seguir dándoles vueltas a las cosas que me preocupan; incluso lo he intentado con lo de la limpieza que dice una amiga que la relaja, pero a mí lo de lavar los platos, la verdad es que no me absorbe tanto como para dejar mi mente en blanco...


sin embargo cuando lees, necesitas concentrarte... en cuanto consigues entrar en el libro que te estás leyendo, todo lo demás se esfuma, desaparece y deja de importar; y así, durante el tiempo que dura la lectura, te puedes olvidar de tus problemas y concentrarte en los de los personajes del libro... seguramente por eso, dependiendo del momento, necesitas un novelón que te tenga en vilo durante varios días, o una novelita que te entretenga un par de ratos, o un libro de relatos porque no puedes prestar atención durante mucho tiempo, pero sí el que dura una historia corta; o poesía, porque tu mente está totalmente dispersa y la poesía te ayuda a concretarte en poemas...


y aunque me doy cuenta de que como dice hannah arendt que dijo isak dinesen: "todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas", me pasa un poco como al personaje de esther tusquets en varada tras el último naufragio, que "se repetía «debo escribir, he podido siempre, estaré perdida si ahora no consigo escribir», pero sabe muy bien que nada de lo que haya padecido en el pasado tiene nada que ver con lo que ocurre ahora"


así que en esas estoy... conozco la solución, conozco la manera de soportar las penas, pero me veo sobrepasada, e incapaz de poner ciertas cosas en palabras... quizás solo necesito tiempo... tomar distancia, relativizar mis dramas, y así poder ponerlos en palabras para sacármelos de dentro, como siempre he hecho... pero mientras: leo (en este momento algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer de david foster wallace, al que no tenía el placer de conocer; porque después de la plenitud de la vida de la beauvoir, que me ha encantado mucho más de lo que me podía esperar, necesitaba algo ligero)


y la verdad es que soy feliz leyendo...


porque como dicen unos versos de mary oliver en felicity (uno de los libros más preciosos que he tenido el placer de leer este año) y que son de esos que se te quedan enredados a modo de talismán contra los malos momentos: "la cuestión es, tú eres tú, y eso es todo lo que hay / que mantener para siempre."


así que, de momento, leyendo me mantengo...


 

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reinicios...

reinicio, o lo intento... seguramente porque vuelvo a necesitar estos tecleos... aunque la verdad es que no sé muy bien como hacerlo...


porque esta no es la primera vez que abro este editor e intento escribirte algo, pero no sé como retomar el hilo, o como cortar ese hilo y reiniciar nuevos tecleos que no tengan nada que ver con los anteriores... pero como no van a tener que ver con los anteriores después de tantos años escribiendo en estas playas?... imposible...


así que busco el equilibrio (en estos tecleos y en general) y ni retomo ni corto: me dejo llevar... y me limito a teclear, visto que hoy me apetece hacerlo, pero sin poder prometer una continuidad (ni siquiera una coherencia) en estos tecleos, que siempre han sido un poco dispersos...


pero no es fácil... no es fácil después de tanto sin escribir; y no es fácil porque te estoy escribiendo desde la caja, donde a los clientes y a los no clientes les sigue molestando que alguien teclee alegremente en horario laboral (sobre todo a mi otro jefe, que es la quinta vez que viene a interrumpirme con el mismo pretexto, lo que me está empezando a molestar, la verdad)


 


y retomo estos tecleos casi una hora después de haberlos iniciado, porque la mañana se me ha ido complicando (como todas las mañanas últimamente) y he tenido que pasar el antivirus, pasar un rma y un presupuesto, contestarle a un cliente que no tenemos lo que quiere, y a otro que aunque no tenemos lo que quiere, se lo podríamos pedir; y de subirle la compra a mi madre... además no tengo muy claro que pretendía contarte cuando he abierto este editor, si es que pretendía contarte algo, quizás simplemente con el final del verano descubro que sigo necesitando estos tecleos para que los días laborables no se me hagan tan largos... 


pero el problema es que no tengo claro que el escribir por escribir (que algo queda, según tú) se me dé bien a mí, que necesito motivos, temas o coartadas para poder escribir (aún admitiendo que mis tecleos suelen ser vagos y dispersos, siento que necesito tener algo que contarte para poder enhebrarlos)


así que buscando un motivo (un tema o una coartada), podría contarte que sigo leyendo a la beauvoir, y que (aunque te parezca una tontería, por no decir una gilipollez) me hace sentir bien...


me hace sentir bien, seguramente porque en el fondo soy una snob (que diría la woolf), y leer a la beauvoir tiene para mí, cierto, digamos prestigio, que no sé si sería capaz de explicarte... quizás porque leer a la beauvoir, aunque no es difícil, tampoco es fácil; quizás porque desde hace unas doscientas páginas, siento que la beauvoir se ha quitado la máscara y la coraza y está escribiendo sus verdades (incluso las que no quedan bien sobre el papel) y al cargarse de alguna manera su personaje, estoy empezando a conocerla, y me encanta, aunque no comparta algunas de sus ideas... quizás porque la beauvoir, contándome porque escribe me ha recordado porque escribía yo, y hace días que las palabras han vuelto a dar vueltas a mi alrededor, y quizás estos tecleos son mi manera de recomenzar algo que creía perdido pero que sigue dentro de mí... no sé...


quizás es sólo que me apetecía escribir(te) y mañana no vuelva a encontrar las ganas ni la inspiración necesarias para volver a abrir este editor...


de momento me dejo llevar... y visto que esto parece un post, le doy a publicar...


 

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(sin título)

es complicado retomar las rutinas cuando las circuntancias te obligan a abandonarlas... porque eso eran estos tecleos en los últimos tiempos: una más de mis rutinas en el gris de mis días de oficina, para que me voy (o te voy) a engañar?...


quizás por eso hoy no te diré ni el día de la semana que es, ni desde donde te estoy escribiendo en este momento... quizás por eso hoy no tiraré del hilo de mis lecturas para encontrar un motivo a estos tecleos dispersos que no sé como reiniciar...


quizás porque son tantas las lecturas acumuladas en los días que llevo sin escribir que no sabría por donde empezar; quizás porque ya no recuerdo porque empezaron estos tecleos; o quizás porque necesito entender (y que entiendas) mi silencio, y la única manera que conozco, de momento, es intentar deletrearme...


y es que siento que las palabras no están, no me sirven, o no me valen en este momento... que este poner en letras mis lecturas carece de sentido ahora que la vida se ha puesto seria... seguramente porque mientras mis problemas han sido existenciales, podía teclear, sacármelos de dentro y seguir, pero ahora que los problemas son más prácticos, no sé como conjugarlos, ni como contarlos, ni como convertirlos en historias que me ayuden a respirar mejor...


porque la verdad es que últimamente no respiro bien del todo... 


 


y lo que me preocupa, es que en los malos momentos, siempre he usado la hoja en blanco para desahogarme, conjurar mis miedos, y a fuerza de confesarme conmigo misma, evitar la locura que me ronda...


pero la verdad es que ya no escribo (no aquí, sino para el cajón, que es lo que llevo haciendo desde mis dieciseis años), y me doy cuenta de que tengo el portatil guardado y de que no hay libretas (siempre ha habido libretas) ni en mi bolso, ni en el sofá, ni por encima de la mesa...


y en un momento dado me di cuenta de que estos tecleos eran lo único que me permitía seguir mintiéndome a mí misma diciéndome que no pasaba nada porque aún escribía, y que además lo hacía casi todos los días...


pero era mentira... porque últimamente sentía que escribía en automático... no sé como expresarlo... era fácil... sólo había que empezar diciendo el día de la semana que era y desde donde te estaba escribiendo, y a veces los problemas que se habían presentado durante esa misma mañana... el título del libro que tocaba, una cita, y mi humilde opinión... la verdad es que poquito más eran mis últimos posts...


así que creo que necesitaba este silencio para darme cuenta de algo que ya sabía pero que necesitaba demostrarme a mí misma... algo impensable hace algunos años, pero que es una realidad: que, como te decía, ya no escribo, ya no lo necesito, ya no tengo nada que contar... que da igual si me siguen rondando historias que no sé concretar y me digo (como me decía hace años) que las historias tienen que darnos vueltas antes de empezar a contarlas... la realidad es que no escribo, y no sé si volveré a ser capaz...


 


en cuanto a estos tecleos... la verdad es que no sé qué será de ellos... quizás mañana los retome y siga tirando del hilo de mis lecturas si soy capaz de encontrar otra manera de hacerlo... quizás no encuentre la manera, ni el tiempo ni las fuerzas, y este humilde blog de pensamientos en voz baja sea uno más de los blogs desiertos que hoy pueblan estas playas...


no lo sé... sólo sé que ha sido un placer teclear aquí...


     

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sobre enjeduana e inana...

martes miércoles y te escribo desde la caja... y aunque cada vez se me hace más complicado abrir este editor y teclearte algo (en parte porque, como bien sabes, mi vida se ha ido complicando poco a poco, hasta llegar a este punto, en el que no tengo tiempo en horario laboral para nada que no tenga que ver con el trabajo, y aún así me faltan horas, pese a que me paso aquí unas ocho horas y media de lunes a viernes, más los sábados por las mañanas; en parte porque siento que he perdido la voz y estos tecleos, poco a poco, parece que se me van perdiendo...)


pero el caso es que es miércoles (aunque empecé este post ayer, no ha habido manera de retomarlo hasta ahora), y aunque tirando del hilo de mis lecturas, debería hablarte de otras cosas, me salto un par de libros y te cuento que me leí tres grandes poemas de enjeduana dedicados a inana, traducidos del sumerio al inglés por betty de shong meador y del inglés al castellano por susana wald... 


libro, que todo sea dicho, no fue nada fácil de encontrar... y es que un día, hará cosa de un año, o dos (incluso me atrevería a decir que tres, porque últimamente el paso del tiempo y su relatividad, se me están evidenciando...) leí algo sobre enjeduana, la primera escritora (y con escritora, no me refiero a escritora de género femenino, sino a escritora o escritor) de la que se tiene noticias a día hoy... y es que enjeduana fue una gran sacerdotisa sumeria que vivió y escribió allá por el tres mil antes de cristo (sí, he dicho el tres mil antes de cristo), y la busqué, claro... y buscando por internet, supe de la traducción de betty de shong meador, pero mi inglés, no da para tanto... pero no desistí y seguí buscando...


y por fin mis búsquedas dieron resultado y encontré el libro de betty de shong meador traducido del inglés al castellano por susana wald... pero era muy caro (sobre todo porque el libro estaba en san diego y los portes costaban casi lo mismo que el libro), así que lo dejé en mi lista de deseos durante un tiempo... y llegó la navidad, con sus buenos deseos, y ya sabes que yo por navidades siempre suelo regalarme algo (una de esas tradiciones que no te sabría decir de donde ha salido), así que mi autoregalo navideño, fue este libro raro...


y dice francesca gargallo en el prólogo a la traducción de susana wald (y es que aunque yo de normal me habría leído los tres grandes poemas a la diosa inana y habría obviado el resto, con este libro no lo hice, y me lo leí entero...) que...


 



la poesía de la gran sacerdotisa de ur es, por encima de todo, obra del rescate de mujeres que, 4000 años después de su muerte, se identifican con ella para que nuestro presente sea otra cosa que el mundo de guerra, esclavitud y sumisión sexual al que nos ha acostumbrado el patriarcado.


francesca gargallo



 


y es cierto, es un rescate de una voz y de un personaje, porque como dice en su prólogo susana wald...


 



nos encontramos ante un libro necesario, imprescindible. este verdadero hallazgo llegó a mis manos hace seis años por rutas misteriosas. la lectura del libro fue un festín y un alimento que ha transformado mi visión de muchos eventos que afectan mi vida como mujer. inmediatamente tuve la sensación de que este libro debía sin falta estar disponible en español. creía ya entonces y sigo creyendo, que es imposible leer este libro y quedar indiferente a él, que es seguro que todos los que lo lean estarán interesados en las noticias que nos da, noticias de tiempos remotos y hasta hace poco desconocidos.

es importante establecer una cronología para comprender la profundidad y la vastedad de lo que revela en estas páginas. la autora de este libro, betty de shong meador, nos presenta la poesía de enjeduana, una mujer genial que vivió hace cuatro mil trescientos años.


susana wald



 


y agradezco que tuviera la necesidad de que este libro estuviera disponible en castellano, porque ha sido una revelación, y una maravilla poder leerlo...


y ahora me vas a permitir que te copie el principio del primero de los tres grandes poemas que enjeduana le escribió a la diosa inana... 


 



inana y eibe


IN-NIN-ME-HUS-A

por la alta sacerdotisa enjeduana

 


I. invocación

 


señora del dominio en llamas

vestida de pavor

montada en poderío rojo-fuego



inana

empuña una lanza pura

el terror se pliega en sus mantos



diluvio-tormenta-huracán ornamentada

sale desbocada en la batalla

un escudo parado planta en tierra



gran señora inana

panificadora de batalla

que aplastas a los enemigos



haces llover flechas sobre los enemigos

fuerza alzada contra extranjeros

rugido de león por los cielos

en la tierra cuerpos golpeados

carne tajeada



toro salvaje

con pezuñas plantadas

lista para la batalla contra los enemigos



león exaltado

al advenedizo y al rebelde

persuades

con tus muchas agallas




enjeduana 



 


y ya para acabar... porque este post es ya muy largo, y porque ya estoy en mi mesa del despacho y tendré que hacer algo antes de que llegue la hora de cerrar, como secretaria responsable que soy en la actualidad... usaré las palabras de agradecimiento de la propia betty de shong meador...


 



ofrecemos nuestro agradecimiento a enjeduana por todos sus dones y nos juntamos a ella en la exaltación:


oh doncella inana

dulce es tu alabanza


betty de shong meador



 


un placer y un privilegio haber leido este maravilloso libro...


y ahora corto y cierro... no te sé decir cuando volveré a tirar del hilo de mis lecturas para ti...


 

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