Es cierto, no encuentro mi estilo y eso que llevo un par años buscándolo. El otro día me volvió a surgir la duda, mientras aburrida en clase oía murmullos de dos gallinas cluecas en la parte de atrás: que si la pija de tal sitio la han pillado haciendo no se qué, que si la cutre del bolso falso de tous ha ido diciendo que tal... Ni conocía a la pija, ni a la cutre, pero suponía que no se referían a mí (ni llevaba bolso de tous, ni me han pillado haciendo nada.)
Entonces desconecté en el tema central del día: ¿cómo me clasificarían a mí? La mayoría de la gente se agrupa en rebaños para no ir solo, para "encajar". Y lo hacen según su gusto musical, a la hora de vestir, o en la ideología. Y aún así, seguía sin tenerlo claro.
Hace un par de meses, iba en metro con un abrigo nuevo, de estos que se llevan ahora, unos pantalones vaqueros, y unas bailarinas negras. Llevaba los cascos puestos, pero a un volumen razonable, y un chico que había a mi lado, empezó a criticar mi forma de vestir con dos chicas que había, creyendo que no les escuchaba. Oh, casualidad, se dirigían a mí como "la pija esta", y después de unos cuantos gritos entre ambos, llego a mi parada, y voy a la universidad ofuscada. Entonces, ¿soy pija?
Por otro lado, hace unos días, entré en la clase, y solo había un chico de pelo largo que me sonaba porque siempre llegaba pronto, como yo. Yo tenía puesto el mp3 a todo volumen, y daba la casualidad que sonaba Prepare for war, de DragonForce. En esto que se da la vuelta el chico, y me pregunta que qué escucho. Al decírselo, me mira de una forma rara, y dice que es que le sonaba la música y que qué me parecía el grupo. Y así empezó una conversación sobre distintos grupos de música... heavy.
De hecho, un conocido me preguntó si, al gustarme la música heavy, yo vestía con corsés apretados, faldas largas a lo medieval, y muñequeras con tachuelas. Mi respuesta clara fue que no.
Un estilo se lo va creando uno mismo, y da igual la música que te guste o la ropa que suelas llevar. Pero la verdad, qué le importará a la gente si la rara esta lleva hoy tacones conjuntados con un bolso de Morgan mientras escucha el nuevo disco de la Fuga.
Denunciar contenidos
Sé que desaparecí hace ya un año. Pero yo soy un alma inquieta y necesito estar conectada a este mundo, y decidí, de una vez por todas, ser constante y escribir otra vez, diariamente aquí. Ni hago renovaciones, ni tengo excusas del estilo "estaba estudiando", simplemente lo dejé, para volver de nuevo cuan hijo pródigo.
En el último post, decía que no sabía lo que me esperaba en esta etapa. Y he de decir que vas encontrando en este camino a almas gemelas con quien compartir un tramo, cuando menos te lo esperas. Como nos pasa a todos, te encuentras y pierdes gente a medida que pasa la vida; te los vuelves a reencontrar y es como si no hubiera pasado el tiempo, con un abrazo vuelves a sentir un calor lejano mientras piensas por qué no habías echado de menos esa sensación tan familiar.
Por último, porque este no es un post cualquiera, sino uno de reencuentro, deciros a todos los que conocí por aquí, y a los nuevos que leeréis esto, que bienvenidos seáis, otra vez, a este rincón de mi alma, que comparto con vosotros. Un beso.
Denunciar contenidos
Cuando empiezas algo nuevo, como la universidad, siempre te dicen que lo disfrutes, que será una de las épocas más importantes de tu vida. No lo pongo en duda, pero hoy he mirado de reojo hacia el pasado, y no me parece haber entrado en una etapa distinta a la que fui hace dos años.
¿Cómo sabemos cuando empieza una etapa nueva? No creo que porque empieces algo nuevo que debe ser importante quiere decir que vivas de otra forma, o dejaste de ser como lo eras hace un día. Sin embargo, ayer lo sentí. Sin venir a cuento, en un banco, me puse a pensar que ya no soy tan niña, y que pronto vendrán más acontecimientos de esos importantes. Pero mientras me sienta bien conmigo misma, seré la eterna soñadora del columpio, que siempre quería llegar arriba. Nunca importarán los años, los desafíos y obstáculos, mientras sepamos afrontarlos con decisión y madurez. Si nunca hemos dejado de montar en bici porque nos caímos, ¿por qué vamos a parar por tropezar en este gran camino que es la vida?
Aún así, hoy me voy a hacer trenzas. Miro hacia delante y sonrío dando la bienvenida a esta nueva etapa en la que no sé lo que me espera.
Gracias a todos por los comentarios, y ahora mismo me doy una vuelta a leeros. ¡Un beso a todos!
Denunciar contenidos
Muchos amigos, conocidos y compañeros que conocen mi pasión por obtener relojes me preguntan a qué viene esta obsesión. Y cuando respondo, casi siempre les suelto una lista de ventajas de tener relojes... cuando la respuesta es mucho más simple.
Me encanta el tiempo. La palabra y su significado. Y adoro imaginar que la personificación de esa palabra es algo tan físico como un reloj.
Divago y me dejo llevar, pensando que los relojes están hechos de trocitos de "tiempo" que la gente olvidó, o perdió por ahí, y ahora son míos. No creo en mi tiempo perdido, creo en mi tiempo soñado, en mi tiempo disfrutado, y en mi tiempo planeado. No soy una maniática dependiente del reloj, sino que es un amigo que me indica cuándo puedo volver a soñar, o me despierta si llevo mucho tiempo haciéndolo.
¿Quién no quiere tener un reloj bonito? De pequeños, nos encantaba tener uno de esos con calculadora, o cuando llegó la moda de ese reloj-tamagochi que te hablaba diciendo la hora.Al crecer, nos dábamos cuenta de que acabábamos dependiendo de él, porque no sabíamos adminustrar nuestro tiempo. Y al final terminábamos quitándonoslo.
Yo he pasado grandes temporadas sin reloj, sin pensar en el tiempo, porque me permitía soñar a todas horas, pero un mundo en el que se sueña y no se vive, tampoco es bueno. Por eso, cada día, despierto de su letargo a uno de estos viejos amigos, para que me ayude a no llegar tarde, o esperar un momento que sabemos que será especial. Ahora mismo lo he mirado. Ahí está. Y dice que es tiempo de dejar de enrrollarse con temas que no vienen a cuento.
Denunciar contenidos
El día que aprendí a leer, no me supuso algo nuevo. Tenía tres años, y realmente, cada cosa que experimentaba era un despertar de emociones, así que, entender unos simples carteles en la calle, no me suponía una gran expectación.
Hasta que llegó un libro a mis manos. Podéis reíros, pero las "Fabulosas aventuras de Babar el elefante" me tenían hipnotizada, y tenía tal vicio, que a partir de ahí, el mundo de los libros me llegó al alma. O mejor dicho, yo misma entré a ese mundo de la palabra escrita, en el que cada sueño puede tomar forma, o cada realidad puede tornarse en una situación distinta. Sueños, realidades, otros mundos. Y me encanta.
A día de hoy, tengo unos añitos más que cuando empecé a leer. Pero mi pasión por aquellos tesoros encuadernados ha crecido de tal modo que no puedo resistirme a abrir alguno cada vez que paso por una tienda, librería o centro comercial.
Cada autor abre un poco de su alma en estos tesoros. Ya es hora que otros errantes, hagamos lo mismo. Aunque sea a través de una pantalla y no papel.
Denunciar contenidos