
Tal día como hoy, un 28 de marzo, a los treinta y dos años de edad moría en la prisión de Alicante victima de la injusticia franquista y la tuberculosis una de los mejores poetas españoles. En su tumba reza: “Miguel Hernández, poeta”.( 1910-1942).Pero hay voces como la de Miguel, que traspasan las prisiones, las fronteras y las tumbas y cantan para el corazón de la humanidad por encima del silencio de dictadores, carceleros y verdugos. También en este mismo mes, cosas del destino, murió en Francia tres años antes, huyendo de los mismos que encarcelaron a nuestro poeta de Orihuela, otro de los mejores poetas del siglo XX : Antonio Machado. El amor que sembraron vuelve hacia ellos por todo el mundo.
Cuando visité la casa de Miguel en pleno franquismo, entonces la casa de un maldito, me conmovió su pulcra sencillez. Me pasó lo mismo con sus versos.
Del libro “Hablando de Miguel Hernández,”, editado hace años, he extraído este poema del que como autor me he permitido excluir algunos versos respetando lo esencial.
A MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA
Hermano Miguel, que más allá del velo
Te alzas del rayo y de la pena,
Corazón de amapola enamorada
En el trigal infinito de los cielos:
Yo levanto en la brisa del verano
Mi alma hacia tu alma, en un abrazo
De hermano con hermano y sin orillas.
En esta flor de pan que vuela por los astros
Liba mi corazón de abeja en tu memoria,
Y labora en los panales de canela
Que giran con el tiempo y en su noria.
Te fuiste como olivo que deshojan
Con mano de hierro los humanos,
Olvidando que florece en primavera
Y retorna dando frutos cada año.
Buscabas la luz, y la encontraste;
La libertad buscabas: fuiste vuelo.
Tú fuiste la luna de cebolla
Del corazón sin techo de los pobres.
Dejaste tu palabra que no cesa
Envuelta en el fuego de tu aliento,
Y una sed no saciada que tienen los poetas
Y las gentes sencillas de los pueblos.
Tu voz de mar múltiple y claro
Atravesó los negros muros del recuerdo,
Rompió las cadenas y barrotes
Y dejó en las mesas hambrientas de justicia
La espuma alimenticia de tus versos.
Uno mi voz aquí a tu voz aquella,
Y levanto contra el odio una bandera:
No bandera con fusiles y asonadas,
No bandera para sables y querellas,
Sino bandera que en verso se levanta:
La bandera del Amor Universal, hermano,
Tu bandera, la nuestra: la Esperanza.
Hermano Miguel, que más allá del velo
Te alzas del rayo y de la pena,
Corazón de amapola enamorada
En el trigal infinito de los cielos:
Yo levanto en la brisa del verano
Mi alma hacia tu alma, en un abrazo
De hermano con hermano y sin orillas.
En esta flor de pan que vuela por los astros
Liba mi corazón de abeja en tu memoria,
Y labora en los panales de canela
Que giran con el tiempo y en su noria.
Te fuiste como olivo que deshojan
Con mano de hierro los humanos,
Olvidando que florece en primavera
Y retorna dando frutos cada año.
Buscabas la luz, y la encontraste;
La libertad buscabas: fuiste vuelo.
Tú fuiste la luna de cebolla
Del corazón sin techo de los pobres.
Dejaste tu palabra que no cesa
Envuelta en el fuego de tu aliento,
Y una sed no saciada que tienen los poetas
Y las gentes sencillas de los pueblos.
Tu voz de mar múltiple y claro
Atravesó los negros muros del recuerdo,
Rompió las cadenas y barrotes
Y dejó en las mesas hambrientas de justicia
La espuma alimenticia de tus versos.
Uno mi voz aquí a tu voz aquella,
Y levanto contra el odio una bandera:
No bandera con fusiles y asonadas,
No bandera para sables y querellas,
Sino bandera que en verso se levanta:
La bandera del Amor Universal, hermano,
Tu bandera, la nuestra: la Esperanza.
Tal día como hoy, un 28 de marzo, a los treinta y dos años de edad moría en la prisión de Alicante victima de la injusticia franquista y la tuberculosis una de los mejores poetas españoles. En su tumba reza: “Miguel Hernández, poeta”.( 1910-1942).Pero hay voces como la de Miguel, que traspasan las prisiones, las fronteras y las tumbas y cantan para el corazón de la humanidad por encima del silencio de dictadores, carceleros y verdugos. También en este mismo mes, cosas del destino, murió en Francia tres años antes, huyendo de los mismos que encarcelaron a nuestro poeta de Orihuela, otro de los mejores poetas del siglo XX : Antonio Machado. El amor que sembraron vuelve hacia ellos por todo el mundo.
Cuando visité la casa de Miguel en pleno franquismo, entonces la casa de un maldito, me conmovió su pulcra sencillez. Me pasó lo mismo con sus versos.
Del libro “Hablando de Miguel Hernández,”, editado hace años, he extraído este poema del que como autor me he permitido excluir algunos versos respetando lo esencial.
A MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA
Hermano Miguel, que más allá del velo
Te alzas del rayo y de la pena,
Corazón de amapola enamorada
En el trigal infinito de los cielos:
Yo levanto en la brisa del verano
Mi alma hacia tu alma, en un abrazo
De hermano con hermano y sin orillas.
En esta flor de pan que vuela por los astros
Liba mi corazón de abeja en tu memoria,
Y labora en los panales de canela
Que giran con el tiempo y en su noria.
Te fuiste como olivo que deshojan
Con mano de hierro los humanos,
Olvidando que florece en primavera
Y retorna dando frutos cada año.
Buscabas la luz, y la encontraste;
La libertad buscabas: fuiste vuelo.
Tú fuiste la luna de cebolla
Del corazón sin techo de los pobres.
Dejaste tu palabra que no cesa
Envuelta en el fuego de tu aliento,
Y una sed no saciada que tienen los poetas
Y las gentes sencillas de los pueblos.
Tu voz de mar múltiple y claro
Atravesó los negros muros del recuerdo,
Rompió las cadenas y barrotes
Y dejó en las mesas hambrientas de justicia
La espuma alimenticia de tus versos.
Uno mi voz aquí a tu voz aquella,
Y levanto contra el odio una bandera:
No bandera con fusiles y asonadas,
No bandera para sables y querellas,
Sino bandera que en verso se levanta:
La bandera del Amor Universal, hermano,
Tu bandera, la nuestra: la Esperanza.
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Tal día como hoy, un 28 de marzo, a los treinta y dos años de edad moría en la prisión de Alicante victima de la injusticia franquista y la tuberculosis una de los mejores poetas españoles. En su tumba reza: “Miguel Hernández, poeta”.( 1910-1942).Pero hay voces como la de Miguel, que traspasan las prisiones, las fronteras y las tumbas y cantan para el corazón de la humanidad por encima del silencio de dictadores, carceleros y verdugos. También en este mismo mes, cosas del destino, murió en Francia tres años antes, huyendo de los mismos que encarcelaron a nuestro poeta de Orihuela, otro de los mejores poetas del siglo XX : Antonio Machado. El amor que sembraron vuelve hacia ellos por todo el mundo.
Cuando visité la casa de Miguel en pleno franquismo, entonces la casa de un maldito, me conmovió su pulcra sencillez. Me pasó lo mismo con sus versos.
Del libro “Hablando de Miguel Hernández,”, editado hace años, he extraído este poema del que como autor me he permitido excluir algunos versos respetando lo esencial.
A MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA
Hermano Miguel, que más allá del velo
Te alzas del rayo y de la pena,
Corazón de amapola enamorada
En el trigal infinito de los cielos:
Yo levanto en la brisa del verano
Mi alma hacia tu alma, en un abrazo
De hermano con hermano y sin orillas.
En esta flor de pan que vuela por los astros
Liba mi corazón de abeja en tu memoria,
Y labora en los panales de canela
Que giran con el tiempo y en su noria.
Te fuiste como olivo que deshojan
Con mano de hierro los humanos,
Olvidando que florece en primavera
Y retorna dando frutos cada año.
Buscabas la luz, y la encontraste;
La libertad buscabas: fuiste vuelo.
Tú fuiste la luna de cebolla
Del corazón sin techo de los pobres.
Dejaste tu palabra que no cesa
Envuelta en el fuego de tu aliento,
Y una sed no saciada que tienen los poetas
Y las gentes sencillas de los pueblos.
Tu voz de mar múltiple y claro
Atravesó los negros muros del recuerdo,
Rompió las cadenas y barrotes
Y dejó en las mesas hambrientas de justicia
La espuma alimenticia de tus versos.
Uno mi voz aquí a tu voz aquella,
Y levanto contra el odio una bandera:
No bandera con fusiles y asonadas,
No bandera para sables y querellas,
Sino bandera que en verso se levanta:
La bandera del Amor Universal, hermano,
Tu bandera, la nuestra: la Esperanza.
Tal día como hoy, un 28 de marzo, a los treinta y dos años de edad moría en la prisión de Alicante victima de la injusticia franquista y la tuberculosis una de los mejores poetas españoles. En su tumba reza: “Miguel Hernández, poeta”.( 1910-1942).Pero hay voces como la de Miguel, que traspasan las prisiones, las fronteras y las tumbas y cantan para el corazón de la humanidad por encima del silencio de dictadores, carceleros y verdugos. También en este mismo mes, cosas del destino, murió en Francia tres años antes, huyendo de los mismos que encarcelaron a nuestro poeta de Orihuela, otro de los mejores poetas del siglo XX : Antonio Machado. El amor que sembraron vuelve hacia ellos por todo el mundo.
Cuando visité la casa de Miguel en pleno franquismo, entonces la casa de un maldito, me conmovió su pulcra sencillez. Me pasó lo mismo con sus versos.
Del libro “Hablando de Miguel Hernández,”, editado hace años, he extraído este poema del que como autor me he permitido excluir algunos versos respetando lo esencial.
A MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA
Hermano Miguel, que más allá del velo
Te alzas del rayo y de la pena,
Corazón de amapola enamorada
En el trigal infinito de los cielos:
Yo levanto en la brisa del verano
Mi alma hacia tu alma, en un abrazo
De hermano con hermano y sin orillas.
En esta flor de pan que vuela por los astros
Liba mi corazón de abeja en tu memoria,
Y labora en los panales de canela
Que giran con el tiempo y en su noria.
Te fuiste como olivo que deshojan
Con mano de hierro los humanos,
Olvidando que florece en primavera
Y retorna dando frutos cada año.
Buscabas la luz, y la encontraste;
La libertad buscabas: fuiste vuelo.
Tú fuiste la luna de cebolla
Del corazón sin techo de los pobres.
Dejaste tu palabra que no cesa
Envuelta en el fuego de tu aliento,
Y una sed no saciada que tienen los poetas
Y las gentes sencillas de los pueblos.
Tu voz de mar múltiple y claro
Atravesó los negros muros del recuerdo,
Rompió las cadenas y barrotes
Y dejó en las mesas hambrientas de justicia
La espuma alimenticia de tus versos.
Uno mi voz aquí a tu voz aquella,
Y levanto contra el odio una bandera:
No bandera con fusiles y asonadas,
No bandera para sables y querellas,
Sino bandera que en verso se levanta:
La bandera del Amor Universal, hermano,
Tu bandera, la nuestra: la Esperanza.
Tal día como hoy, un 28 de marzo, a los treinta y dos años de edad moría en la prisión de Alicante victima de la injusticia franquista y la tuberculosis una de los mejores poetas españoles. En su tumba reza: “Miguel Hernández, poeta”.( 1910-1942).Pero hay voces como la de Miguel, que traspasan las prisiones, las fronteras y las tumbas y cantan para el corazón de la humanidad por encima del silencio de dictadores, carceleros y verdugos. También en este mismo mes, cosas del destino, murió en Francia tres años antes, huyendo de los mismos que encarcelaron a nuestro poeta de Orihuela, otro de los mejores poetas del siglo XX : Antonio Machado. El amor que sembraron vuelve hacia ellos por todo el mundo.
Cuando visité la casa de Miguel en pleno franquismo, entonces la casa de un maldito, me conmovió su pulcra sencillez. Me pasó lo mismo con sus versos.
Del libro “Hablando de Miguel Hernández,”, editado hace años, he extraído este poema del que como autor me he permitido excluir algunos versos respetando lo esencial.
A MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA
Hermano Miguel, que más allá del velo
Te alzas del rayo y de la pena,
Corazón de amapola enamorada
En el trigal infinito de los cielos:
Yo levanto en la brisa del verano
Mi alma hacia tu alma, en un abrazo
De hermano con hermano y sin orillas.
En esta flor de pan que vuela por los astros
Liba mi corazón de abeja en tu memoria,
Y labora en los panales de canela
Que giran con el tiempo y en su noria.
Te fuiste como olivo que deshojan
Con mano de hierro los humanos,
Olvidando que florece en primavera
Y retorna dando frutos cada año.
Buscabas la luz, y la encontraste;
La libertad buscabas: fuiste vuelo.
Tú fuiste la luna de cebolla
Del corazón sin techo de los pobres.
Dejaste tu palabra que no cesa
Envuelta en el fuego de tu aliento,
Y una sed no saciada que tienen los poetas
Y las gentes sencillas de los pueblos.
Tu voz de mar múltiple y claro
Atravesó los negros muros del recuerdo,
Rompió las cadenas y barrotes
Y dejó en las mesas hambrientas de justicia
La espuma alimenticia de tus versos.
Uno mi voz aquí a tu voz aquella,
Y levanto contra el odio una bandera:
No bandera con fusiles y asonadas,
No bandera para sables y querellas,
Sino bandera que en verso se levanta:
La bandera del Amor Universal, hermano,
Tu bandera, la nuestra: la Esperanza.
Tal día como hoy, un 28 de marzo, a los treinta y dos años de edad moría en la prisión de Alicante victima de la injusticia franquista y la tuberculosis una de los mejores poetas españoles. En su tumba reza: “Miguel Hernández, poeta”.( 1910-1942).Pero hay voces como la de Miguel, que traspasan las prisiones, las fronteras y las tumbas y cantan para el corazón de la humanidad por encima del silencio de dictadores, carceleros y verdugos. También en este mismo mes, cosas del destino, murió en Francia tres años antes, huyendo de los mismos que encarcelaron a nuestro poeta de Orihuela, otro de los mejores poetas del siglo XX : Antonio Machado. El amor que sembraron vuelve hacia ellos por todo el mundo.
Cuando visité la casa de Miguel en pleno franquismo, entonces la casa de un maldito, me conmovió su pulcra sencillez. Me pasó lo mismo con sus versos.
Del libro “Hablando de Miguel Hernández,”, editado hace años, he extraído este poema del que como autor me he permitido excluir algunos versos respetando lo esencial.
A MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA
Hermano Miguel, que más allá del velo
Te alzas del rayo y de la pena,
Corazón de amapola enamorada
En el trigal infinito de los cielos:
Yo levanto en la brisa del verano
Mi alma hacia tu alma, en un abrazo
De hermano con hermano y sin orillas.
En esta flor de pan que vuela por los astros
Liba mi corazón de abeja en tu memoria,
Y labora en los panales de canela
Que giran con el tiempo y en su noria.
Te fuiste como olivo que deshojan
Con mano de hierro los humanos,
Olvidando que florece en primavera
Y retorna dando frutos cada año.
Buscabas la luz, y la encontraste;
La libertad buscabas: fuiste vuelo.
Tú fuiste la luna de cebolla
Del corazón sin techo de los pobres.
Dejaste tu palabra que no cesa
Envuelta en el fuego de tu aliento,
Y una sed no saciada que tienen los poetas
Y las gentes sencillas de los pueblos.
Tu voz de mar múltiple y claro
Atravesó los negros muros del recuerdo,
Rompió las cadenas y barrotes
Y dejó en las mesas hambrientas de justicia
La espuma alimenticia de tus versos.
Uno mi voz aquí a tu voz aquella,
Y levanto contra el odio una bandera:
No bandera con fusiles y asonadas,
No bandera para sables y querellas,
Sino bandera que en verso se levanta:
La bandera del Amor Universal, hermano,
Tu bandera, la nuestra: la Esperanza.
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Lo más avanzado de la ciencia, la física cuántica, ha resuelto un viejo problema que parecía no tener una respuesta fiable: no existe separación entre el que observa y lo observado. El uno configura al otro y viceversa. Esto significa que la realidad nos pertenece, aunque tenga un rostro desagradable. Si trasladamos estas conclusiones al terreno social presente, y partimos de la base de que nuestros pensamientos y emociones son energías (y ninguna energía se pierde) lo que nos sucede proporciona muchas pistas para saber lo que nos pasa y cómo podríamos evitarlo con ayuda de la conciencia como generadora de energía.
En cuanto nos detenemos a mirar en nuestro interior, descubrimos que la mayoría de nosotros vivimos en una especie de penumbra emocional, un estado de indefinición mezcla de diversas sensaciones que forman como una nebulosa compleja que define nuestro carácter, y en la que de vez en cuando se producen explosiones debido a detonantes situados en el exterior, en el mundo que nos rodea. Estas explosiones, cualquiera que sea su signo -positivo o negativo- son posibles porque poseemos en nuestra nebulosa interior la “pólvora” adecuada, de lo contrario no podrían tener lugar, por muchos detonadores ambientales que existieran.
La crisis económica, como las sentimentales, es una de esas explosiones que fácilmente alcanzan de lleno nuestra existencia toda. Entonces nos hacemos todo tipo de preguntas porque queremos comprender, queremos defendernos de lo negativo que se vuelca sobre nosotros, y sobre todo queremos saber el modo de escapar de todo esto.
En el mundo físico, cualquier fenómeno es posible sólo en el caso de que exista una energía que lo provoque. Igual que sucede en el terreno emocional. Cabría preguntarse ante la crisis mundial que nos afecta cual es la “pólvora” que la ha hecho posible. Sabemos de los ríos y cascadas de tinta que se vienen derramando sobre este tema, pero si queremos profundizar en él, nos encontramos con la nebulosa del principio. Metamos dentro la cabeza y veamos qué contiene y si tenemos algo igual o parecido. Entonces no solo tendremos una visión del por qué, sino del para qué y de la solución, si es que la tiene. Por tanto este es un ejercicio de comprensión tanto como de sinceridad consigo mismo.
Deseo contarles la siguiente anécdota: cada jueves, un grupo de personas de variada edad y nacionalidad, pero sin trabajo y con aspecto de necesitarlo en extremo, montan una especie de mercadillo donde venden las cosas más inverosímiles. El top manta a su lado parece una diversión de ricos snobs. Y cada jueves se repite la misma escena: llegan varios policías y sin consideración alguna desbaratan el mercadillo de estos pobres, los dispersan con malas maneras y requisan todo cuanto se disponían a vender. Y allí montan guardia hasta que aparece un camión donde todo eso que podía darles algunos recursos para comer en ese día es cargado, y presumiblemente arrojado en algún vertedero…Hasta el jueves siguiente. Entonces se repite la escena. He observado que algunas veces no acude la policía. Pienso la gran determinación que produce el hambre, siempre superior a la que viene de los reglamentos policiales.
Viendo hoy esta escena, no podía dejar de preguntarme cómo era posible cerrar las puertas siempre a los mismos, mientras recordaba haber escuchado ayer que los robos de comida habían aumentado un 40 por ciento en España. Sin duda algo esencial está fallando. Si queremos llamarle injusticia social, no nos equivocaremos, pero su gravedad nos obliga a mirar con más aumentos, porque a la vez que sucede el desalojo de los pobres por la policía no existe ninguna otra policía capaz de detectar dónde se encuentran todos y cada uno de los ladrones ricos (pues son muchos más que mister chivo expiatorio Madoff,) que utilizaron el juego sucio de las finanzas mundiales para hacerse con el suficiente montante como para poner patas arriba la economía global.
No hay suficientes recursos en los bancos, nos dicen, debido a este atraco planetario. Entonces nos anuncian planes de rescate mundial para los usureros. O sea: usted y yo tenemos que sacarlos del apuro con nuestro dinero para poder ir enseguida a pedirles prestado algo de lo que les dimos entre todos teniendo que pagarles ahora los intereses que les parezca. Esto no es ya que sea injusto, absurdo y desproporcionado: es que roza el esperpento y la crueldad más surrealista que se pueda concebir…Y con el apoyo de nuestros gobiernos
¿Quién nos rescata a nosotros de todos ellos?
¿Quién tiene la llave de las cuentas opacas todas, la que abre los paraísos fiscales todos?
¿Dónde están las inspecciones para saber quiénes han invertido, a nombre de quien y dónde?
Todas estas preguntas deberían responderla los gobiernos, si es que pueden, pero los pueblos no les van a exigir que lo hagan. Los pueblos han sido domesticados hasta un punto peligroso, hasta el punto de no preguntar al administrador, aun viendo que este le deja sin comida en su plato y encima le exige que rescate a quien se la quitó.
¿Qué hay tras todo esto, tras esta nebulosa? Miedo, pasividad, exceso de confianza, credulidad, ignorancia, inseguridad, desorganización social del colectivo de los ciudadanos, desamparo institucional, desde luego. Pero existe algo más: lo que hace posible esto, la pólvora que ha producido la explosión.
Como se ha dicho, los fenómenos sociales no son una excepción a los físicos, y al igual que a través de la energía solar puede manifestarse la vida, cuando toda una sociedad mundial entra en semejante estado crítico, ¿qué energías se mueven en su interior para haber dado lugar a este microclima catastrófico? Sin duda que esta pregunta es esencial para acercarnos al último por qué de este timo mundial.
Si las energías que se movieron en este juego sucio hubiesen sido positivas, tales como impulsos cooperativos para el bien general, deseos de hacer a otros el mismo bien que nos deseamos a nosotros,¿habríamos llegado a la situación que tenemos? Sería impensable. Pero esa sería la solución a escala universal si cada uno se la aplicara a sí mismo. Este sería el proceso positivo, la buena energía para el rescate personal y social.
Ahora observemos el proceso negativo: unos bancos mienten a otros sobre la garantía de las hipotecas en base a la que unos prestan dinero a otros, y cuando descubren esto se pierden la confianza y dejan de prestarse entre si. A la vez se producen agujeros negros de dimensiones aún desconocidas que desatan todas esas restricciones de préstamos a industrias, todo ese cortejo de despidos, EREs y todo este malestar social que no se sabe solucionar o no se quiere hacerlo por una vía legítima, que sería rescatar por los gobiernos el dinero robado y restaurar su propia credibilidad en entredicho .Sin embargo los gobiernos no cesan de darles de nuestro dinero sin garantía alguna de ser utilizado para el bien común en lugar de usarlo para tapar sus agujeros.
Este negro nubarrón tiene, pues, una gran carga de energía negativa formada de mentiras, disimulos, trampas, zancadillas, hipocresía, avaricia, envidia, egoísmo, deseos de lo ajeno, falta de respeto y más aún de amor al otro, insensibilidad social, desprecio al más desfavorecido, desfachatez, competencia salvaje y otras cosas por el estilo.
En definitiva podemos concluir que el origen de esta explosión social de crisis, la energía que la movió, es de una negatividad sin precedentes usada a escala mundial y no por casualidad por fuerzas oscuras Esta es la clase de energía que mueve este mundo y lo lleva al desastre.
¿Es también la nuestra? Porque si lo es, no tenemos por qué quejarnos, a no ser que seamos uno de los provocadores. En este caso, ya nos llegará el turno, porque la ley de causa y efecto no hay nadie que la burle. A la justicia, muchos. Lo estamos viendo.
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PENSAMIENTO CAUTIVO, INTELECTUALES Y SABIOS
¿Es usted de los que viven y dejan vivir, piensan y dejan pensar, hablan y dejan hablar sin rencor ni temor?
¿Es de los que aparentan lo que son y toleran a los que no son lo que aparentan?
¿Es de los que no se callan ante las injusticias, y practican la justicia hacia sí mismos y en su entorno?
¿Habla de paz, se manifiestan por la paz y a la vez vive en paz consigo mismo, con su propio mundo de pensamientos, sentimientos, sensaciones?
¿O es de los que tienen un pensamiento militante nacionalista, anarquista, comunista, socialdemócrata, católico, fascista, o de cualquier otra nomenclatura que exprese identificación frente/contra otros a los que considera adversarios a quienes quisiera ver callados/sometidos/eliminados, y a los que solo ve desde la mirilla de su ideología?
Si este último es su modo de pensar este es fragmentado, cerrado en sí mismo, excluyente, y por consiguiente, alejado de la realidad, que es totalidad, que incluye y no excluye. El pensamiento militante es un pensamiento limitante. Las mismas letras separan dos mundos. Esto lo revela la física cuántica (por ejemplo, el Nóbel David Bohm), lo expresa el pensamiento filosófico milenario (por ejemplo, el Tao Te King y los Vedas) lo sabe y practica el misticismo de todas las épocas (hinduista, sufí, cristiano) y lo confirma la enseñanza original del cristianismo. (No esperen encontrar estas enseñanzas en ninguna de las iglesias que se apellidan “cristianas”).
Lo que Cristo, el mayor de los sabios, vino a decirnos incluye todos esos aspectos y muchos otros, proporcionando una visión holística, incluyente, de cada uno de nosotros como energía activa y parte de los otros, la naturaleza, el Cosmos material y el Cosmos energético o espiritual. En esa visión se habla de un Dios amoroso e igualmente incluyente, que por tanto no castiga ni excluye de Sí a nadie en ningún Infierno.
A pesar de todos los obstáculos y trucos de los poderes dominantes político-religiosos, de tanto intelectual arrogante, de toda la pléyade de filósofos amantes de Descartes y de multitud de científicos anclados en Newton, la historia de la humanidad converge en demostrar que existe UNA corriente con diferentes matices –pero UNA – en que se reconoce a la realidad como un Todo en el que cada uno de nosotros se halla inmerso y donde la única oposición a sentirse integrado en él no es otra que el intelecto como expresión de un yo dividido y por tanto, en conflicto entre mente y conciencia, entre razón y corazón, entre el ser y el querer ser. División y conflicto, sea cual sea el lugar donde los encontremos, es lo contrario de unidad y armonía, de orden y equilibrio. Por tanto, están fuera de la corriente de la Unidad y llevan a la fragmentación que impide la visión de la totalidad y suponen negar la realidad e interpretarla en lugar de conocerla.
Toda esa división y su consecuencia, el conflicto, no nacen del Ser como realidad absoluta, sino de un intelecto mal canalizado, que en vez de expresar el Ser, la realidad como totalidad, sólo es capaz de expresar fragmentos a los que se empeña en categorizar como expresión de verdades absolutas.
Da igual que el terreno sea la ciencia, la filosofía, la educación, la política o cualquier otro: el resultado de una mente fragmentada son pensamientos fragmentados, aislados del conjunto y en conflicto con los de su misma naturaleza.
Lo que sucede en los centros de enseñanza, donde la realidad se divide en asignaturas que se ignoran entre sí, y dentro de cada una de ellas existen muy diferentes puntos de vista enfrentados con facilidad según los autores, sucede en cualquier área de actividad humana. Lo más normal es encontrar en ellas segregación, separación, conflicto entre ideas, proyectos y personas.
En este sentido, la distancia entre mente y corazón es la que nos indica el grado de aproximación de cada uno a una visión holística superadora de la parcialidad, y esa misma medida sería aplicable a la humanidad como conjunto. En la nuestra prevalece una inmensa separación: en el lugar del corazón se suelen poner las vísceras o los intereses egocéntricos, y la distancia entre cada uno de ellos y los pensamientos es mínima.
Cuando alguien se identifica con una parte de la realidad que ha extraído del conjunto, inmediatamente se coloca a la defensiva, tiende a hacerse militante y a convencer a otros de la validez de su elección, intentando arrastrar a otros hacia su parcela. Esto, que es consustancial con esta clase de civilización basada en la rivalidad y la competencia, es el modo de proceder de la mente cautiva. Esta es intelectual y militante en la medida de sus posibilidades. Su objetivo final sería la universalidad de la parte y que la humanidad entera se identificase con ella pretendiendo que esta sea el todo. Por ejemplo, si usted pertenece a una ideología determinada, sea política, religiosa o filosófica o de otra índole, ya ha hecho una elección. ¿Supone entonces que el mundo debe ser configurado del modo que usted lo ve? Tal vez creerá, si es que va de buena fe, que defender su parcela y convencer a otros para que formen parte de ella sería un bien para todos. Entonces uno dice cosas como estas: Oh, es que yo soy nacionalista y tengo razón, o soy comunista o fascista, católico, ateo, capitalista, y tengo razón. Y así. Todos quieren cambiar el mundo y configurarlo a su modo de ver. Todos quieren tener razón. Pero eso no es otra cosa que fanatismo.
Un fanático es peligroso porque tiende al desprecio o al odio de quienes no piensan lo mismo y esa agresividad puede en su grado más extremo matar a otro o conducirle a él mismo a la inmolación por defender su causa, buscando con esta autoexclusión extrema, el debilitar a aquellos que ha considerado sus enemigos.
A poco que se piense, el fanatismo es el origen de las religiones institucionales, de las muchas escuelas de control mental, de los partidos políticos, los sistemas económicos y las mismas naciones. Y a los fanatismos doctrinales se unen fácilmente los fanatismos particulares y las muchas formas de desequilibrio mental.
Fragmentación, identificación, conflicto: estos son los pasos del proceso de extrañamiento de uno mismo y de los potros; estos son los cimientos de la guerra personal y de cualquier otra guerra o enfrentamiento. Fragmentación, identificación y conflicto son los hijos naturales del intelecto que aspira a ser conciencia de la realidad, pero desprecia la realidad de la conciencia.
Ahora nos puede venir la pregunta de si el intelecto es conflictivo por sí mismo, si es esa su naturaleza. La historia de la humanidad muestra que lo es. Sin embargo no es conflictiva la mente unida a la conciencia de la realidad (no de su interpretación unilateral).
La admiración que se siente normalmente hacia los intelectuales, considerados como exponentes acreditados del valor de la razón, en mi opinión se debe más que nada a la confluencia de tres poderes que se apoyan recíprocamente: el poder de los medios de comunicación, el poder de las instituciones educativas y el de la industria cultural. Estos tres poderes se asientan sobre algo que necesariamente tiene que existir. Ese algo es la ignorancia de las mayorías y su atraso espiritual. De todo ello sacan buen partido los gobiernos y las iglesias, esos nidos de intelectuales.
Las mayorías son fácilmente engañadas por quienes les son presentados como modelos de inteligencia, pero en cualquier caso son conducidas a admirarlos y respetarlos. Se les hace sentir que un escritor, un filósofo, un científico, un jerarca religioso, un dirigente político, pongamos por caso, pertenecen a una categoría superior, a una élite de sabios.
Pero ninguno de esos intelectuales es un sabio: tan solo un ilustrado. Puede haber leído mucho y escrito mucho sobre esto o aquello, pero si no ha realizado en su vida aquello que lee y dice; si no ha pasado la barrera de la mente para buscar lo que se oculta tras ella, si no ha puesto su conciencia por encima de su ciencia no es más que una persona culta. Pero eso no es sabiduría: es ilustración.
La mente de las mayorías, sin embargo, acepta con mucha facilidad los dictámenes de los considerados como sabios, y tienden a imitarles en mayor o menor medida, considerando que ellos representan verdades importantes a las que seguir. Es así como estos fariseos adquieren una enorme responsabilidad moral por llevar a otras personas a sus mismos errores en lugar de proporcionarles herramientas para que puedan liberarse de los propios. Esto marca la diferencia entre el fariseo y el sabio.
Materia, pensamiento y conciencia no son otra cosa que aspectos de una realidad única. En la medida que estos tres aspectos están en armonía no hay división, sino integración. La integración, que supone cuerpo, alma y espíritu en armonía impide la aparición rectora del yo intelectual, del ego inferior que desea poseer, ser admirado, aceptado, y fácilmente convertido en arma de combate. Esta es la consecuencia final nefasta del pensamiento cautivo, el pensamiento del fariseo que solo conduce a la sumisión, a la dependencia y al conflicto.
Por todo ello, que impide ver con claridad nuestra realidad espiritual , que trasciende a la mente, nos cuesta tanto asumir la condición de nuestro verdadero ser, que es libre y que es posible acceder a sentirlo cuando podemos liberarnos de los prejuicios intelectuales de todo tipo, de la admiración hacia quienes los fabrican, y del egocentrismo que asfixia nuestra conciencia.
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