Esta tarde al salir de un pueblo donde habíamos comido nos metimos en el coche y bajamos las ventanillas. Cuando aun no habíamos empezado a andar vi que en el borde externo de la ventanilla del copiloto (donde estaba yo), junto al retrovisor, se posaba una avispa. Cerré rápidamente la ventanilla, muy asustada, no fuera que se le ocurriera meterse dentro y picarme. Llevo una racha de picaduras de insectos que no es normal. Tengo las piernas llenas de marcas. Pensé que al cerrar se asustaría y echaría a volar. No lo hizo. Pensé que al empezar a rodar el coche echaría a volar. Tampoco lo hizo. Cual no fue mi sorpresa cuando descubrí que no tenía ninguna intención de volar. ¡¡Se venía de polizón!! Al ir más rápido por la carretera que salía del pueblo, la avispa empezó a estirar sus patitas y a apoyar el aguijón en la goma de la ventana intentando agarrarse. Luego fue girando de modo que se quedó mirando hacia delante. Parecía querer obtener mejor visión. Ibamos algo más rápido y hacía viento, pero no se soltaba. Al llegar al siguiente pueblo aminoramos la marcha y, de repente, se fue. De verdad que pienso que nos utilizó para llegar antes al siguiente pueblo en busca de nuevas víctimas a las que picar. ¿Para que cansarse volando si podía ir de polizón?
He pensado mucho en las vueltas que da la vida, tantas que a veces hace un giro de 360º
He pensado en mi amiga, con su vida resuelta. Su trabajo, su pareja, el hijo de su pareja, una casa compartida, un viaje previsto y, en definitiva, una vida en común. De repente un día cualquier, se estrella el avión en el que viajaba su pareja e hijo. El niño muere. La madre sobrevive, pero son tantas las quemaduras que llenan su cuerpo que debe estar sedada para no sufrir dolor. Y ocurre lo inevitable. Las quemaduras, la deshidratación y las infecciones pueden con ella y se va...
Y mi amiga regresa a Canarias con 2 cadáveres, que sustituyen a la mujer de su vida y el hijo de ella. Vuelve a una casa vacía de vida, pero llena de recuerdos y de planes de futuro que se disipan en el aire. Porque ahora ¿quién quiere hacer planes? ¿Quién quiere hacer un viaje? ¿Quién quiere ir a una boda? Sólo apetece quedarse en la casa sintiendo y oliendo por última vez todo lo que le pertenecía a tu amor.
Y tal vez rehaga su vida en el futuro o tal vez no. Las rupturas duelen siempre y los duelos más. Pero con el paso de los años es cada vez más difícil rehacer tu vida tras una pérdida de cualquier tipo.
A veces apetece coger la vida y darle 360º hacia detrás a ver qué pasa.
Aunque no acostumbro a hacer esto, voy a ponerles algo muy divertido que me mandaron por internet. Ya saben que diariamente nos invaden los correos con "powerpoint": unos graciosos, otros absurdos y otros imposibles de leer hasta el final. Éste, sin embargo, captó mi atención por comparar mi profesión de una manera muy ocurrente con otra totalmente diferente. Les adelanto que la mía es la primera...
1.- Generalmente trabajas hasta tarde. ¡Como las putas!
2.- Generalmente eres más productivo por la noche. ¡Como las putas!
3.- Te pagan para mantener al cliente feliz. ¡Como las putas!
4.- Cobras por hora pero tu tiempo se extiende hasta que termines. ¡Como las putas!
5.- Si eres bueno, tienes mas trabajo. ¡Como las putas!
6. - Te recompensan por dejar satisfechos a tus clientes. ¡Como las putas!
7.- Es difícil tener y mantener una familia. ¡Como las putas!
8.- Tienes que estar siempre a las necesidades del cliente .¡Como las putas!
9.- Tus amigos se distancian de ti y tú solo andas con otros iguales que tú. ¡Como las putas!
10.-Te puedes enfermar por contagio de tus clientes.¡Como las putas!
11.- El cliente siempre quiere pagar menos y encima quiere que hagas maravillas. ¡Como las Putas!
12.- Cada día al levantarte dices ¡NO VOY A HACER ESTO TODA MI VIDA!. ¡Como las putas!
13.- Sin conocer nada de su problema los clientes esperan que les des el consejo que necesitan ¡Como las putas!
14.- Si las cosas salen mal es siempre culpa tuya.¡Como las putas!
15.- Tienes que brindarle servicios gratis a tu jefe, amigos y familiares. ¡Como las putas!
Intenten no confundirse cuando vayan al centro de salud...
He vuelto y estoy bien. Ya llevo casi 10 días trabajados. No puedo quejarme de casi nada salvo de las carreteras y de su asfaltado...Me c... en las obras!! Aparte de eso la cosa va bien. En el pueblillo ya empiezan a conocerme y yo a ellos y eso se agradece.
A pesar de los pesares sigo cuestionándome continuamente mi profesión. Empiezo a pensar que debí haber hecho otra cosa con mi vida y ahora veo que el cambio es muy difícil por no decir imposible. Cómo cambiar a estas alturas de mi vida de trabajo? Es una ardua tarea, por eso acabo quedándome en lo fácil. Sigo levantándome cada día y haciendo lo mismo, a pesar de gustarme cada vez menos. Como casi todo el mundo creo. No creo que haya demasiados privilegiados que disfruten plenamente de su trabajo, aunque haberlos haylos, como las meigas.
Y vuelvo a estar triste. Tras una fugaz visita de mi hermana y sobrina a casa (ya pueden empezar a atar cabos) que ha terminado hoy, vuelvo a tener sentimiento de pérdida, de vacío, de despedida. No sé si lograré acostumbrarme alguna vez a vivir lejos de familia. La echo mucho de menos.
Por fin, mañana empezaré a trabajar. Depués de 2 meses sin dar palo al agua y, por supuesto, sin currar. No sé cuánto me durará este trabajo y si habrá otros después. En mi profesión la cosa va con contratos cortos que, normalmente, vas encadenando. Voy a 30 y pico km de casa. Para los lectores peninsulares, que son la mayoría, esto será bien poco, pero los lectores insulares me entenderán. ¡¡Es muchoo!! Y para colmo tengo que conducir...¡Con lo poco que me gusta! Bueno, he de agradecer tener trabajo al fin y prometo (intentar) no quejarme más.
El fin de semana no estuvo mal. Paseo por el Albayzin y cena en San Nicolás, con visión de la Alhambra al atardecer (prometo que hay pocas cosas igual de bellas que esa visión). Luego playa, con quemaduras solares incluidas. Y domigo de relax con paseito corto por la ciudad y lectura en un parque. ¿Qué tal pasaron ustedes el puente?
Las cosas vuelven a su curso. Mi madre me ha dicho en varias ocasiones que lleva bien lo de su amiga y eso era lo que más me preocupaba (aparte de mi complejo de culpabilidad), así que estoy mejor.
Anoche mi novio y yo, en un ataque de aburrimiento y hartos de la terrible programación televisiva actual, nos adentramos en el maravilloso mundo de los juego de mesa. ¡Y vaya vicio! ¿Recuerdan aquel juego llamado Hotel? Para los que no lo recuerden es similar a Monopoly. Se trata de comprar terrenos y luego construir hoteles y cobrar a la gente que caiga en tu casilla. Jugamos 2 partidas anoche y otra hoy. La primera la gané yo, pero acabamos arruinados los dos. En la segunda me desplumó él. Hoy le desplumé yo. Fue divertido.
Siempre me han gustado mucho los juegos de mesa, pero más los de preguntas tipo Trivial. En los de estrategia soy una negada. Pero el Trivial se me da relativamente bien. De pequeña creo que tuve más juegos que muñecas. Yo era feliz con mi Nancy y sus vestiditos (esa tamaño grande, no la ridícula tipo Barbie que venden ahora) y con mis Juegos Reunidos. La pena es que era difícil encontrar a alguien con quien jugar. Las cartas también me gustaban mucho. ¡¡Lo raro es que no acabara en el Casino jugándome los cuartos!!
Mi madrina ha muerto... Ya llevaba varios meses ingresada, con inicio de demencia y ayer tuvo un infarto que pocas horas después se la llevó.
Tuvo una vida complicada. Su infancia fue muy difícil. Tenía varios hermanos y fueron repartidos por distintos hogares siendo pequeños, ya que sus padres no podían hacerse cargo de ellos.
También tenía una mala relación con su marido del que se separó tan sólo físicamente (que no legalmente) hace bastantes años. Conoció a mis padres en Inglaterra y se hizo muy amiga de ellos, sobre todo de mi madre. Iban de picnic juntos, se cuidaban los unos a los otros a los hijos, ya que eran vecinos... Luego mis padres se fueron a Canarias. Al final, tras pasar unos años en un pueblo de Barcelona donde tenía piso y una hermana con sus sobrinos que a mí entender no la trataban del todo bien, decidió vender ese piso y comprarse uno en Canarias tres pisos por encima del nuestro.
Su relación con sus hijos era también terrible. Un hijo que yo creo que tenía algún problema mental, una hija que se metió en una secta y otra hija que se hartó de todo y se fue a vivir a Estados Unidos donde se casó por papeles con un hombre. Los dos primeros sólo venían a verla de vez en cuando y siempre asegurándose de sacar tajada económica de ella. La tercer ni siquiera la visitaba. Alguna carta, alguna llamada, pero luego cada vez con menos frecuencia.
Tenía un carácter difícil, muy difícil. Probablemente la mala relación con sus hijos fuera debido a eso. Mi madre era su amiga. Su mejor amiga. Se adoraban. Y aun así se lo hizo pasar mal a veces. Pero mi madre aguantaba porque la quería y porque le daba cierta pena. No tenía a nadie más que a nosotros en realidad.
Mi relación con ella tampoco es que fuera muy buena. Yo la quería, sí, y ella a mí. Pero con el paso de los años cada vez me resultaba más pesada e inaguantable. No quería verla. Hace unos meses tras varios mareos, desmayos y contusiones la ingresaron en el hospital. Estaba ya iniciando una demencia, como ya comenté. No comía bien, hacía cosas raras. A pesar de ello no querían ingresarla en un principio. Yo me iba a venir a Granada y no había ido a verla ni una sola vez al hospital. No me apetecía. El mismo día que cogía el barco la fui a ver. No estaba tan mal psíquicamente, pero físicamente estaba demacrada. No comía apenas y tampoco la obligaban. Estaba apagada. Estuve con ella y me despedí. La abracé y lloré, sospechando que no volvería a verla. Y así fue. Y ahora me vienen a la cabeza todas esas veces que no quise ir a verla porque me resultaba una pesada. El 31 de julio fue su cumpleaños y mi madre me dijo que la llamara y no quise. Me siento un asco.
Lo cierto es que ya no tendré que ir a verla más porque ya no está entre nosotros.
Que en paz descanse.