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Ann Donne: Undone

  “Ann Donne: Undone

 

Tantas veces tus pasos he creído escuchar

William Wilson, tus pasos, detrás de mí, a lo largo de los interminables Corredores

Desnudos como el Invierno

Como el invierno, propicios a fantasmas y a Ecos,

Tantas veces, tantas veces tus pasos he creído escuchar

William Wilson, detrás de mí

En los interminables Corredores como la sombra del Castillo a que éstos conducen

Su anticipación, su Espejismo

Como la sombra de los Verdaderos Espejos

A que éstos conducen,

Espejismo nacido de la fiebre

En los interminables Corredores donde crece la Fiebre Única vegetación, única Flor en el reino de la piedra desnuda,

Desnuda como el Invierno,

En el reino del Musgo, del amarillo jaramago, de la Amapola que crece sobre la piedra desnuda como el Invierno,

Tantas veces tus pasos, William Wilson,

Tantas veces tus pasos he creído escuchar

Estos pasos que son el Eco de mis pasos,

Esta Sombra que es la sombra de mi sombra.

La Amapola es la Flor que crece en los Glaciares

Es la Flor sólo aroma,

Color y tallo hechos de aire,

La Flor que no dará Fruto

Porque la única Flor fecunda sabemos que no crece,

Lejana y fría en el Salón de los Espejos.

La Amapola es la Flor que nace de la caridad del Diablo para con los Sedientos, para con aquellos que han de elegir

Entre la Amapola o el Hielo, o la lejana visión del Salón de los Espejos.

Mas la Amapola se deshace con inocente crueldad en las manos de los Sedientos

Y sólo nos queda caminar, continuar la Cadena de nuestros pasos,

Porque sólo esta Cadena puede salvarnos de la interminable Caída,

Porque sólo esta Cadena puede por fin llevarnos, a lo largo de los interminables

Corredores

Desnudos como el Invierno

Al lugar al que como Arcos se tienden nuestros pasos,

Que no es otra cosa que la Huella de nuestros pasos,

Que no es otra cosa que el Salón de los Espejos.

Las Cadenas del Demonio se deshacen antes de tocarlas

Y no es verdad que yo escuche tus pasos,

Que yo los haya escuchado alguna vez,

William Wilson, tus pasos, tantas veces,

En los interminables Corredores donde crece la Fiebre

Única Flor, la Amapola que crece

Sobre la piedra desnuda como el Invierno,

La Amapola que es Muerte y conduce sólo a la Muerte

Fuera de nuestra Salvación, de nuestra única posible Salvación,

Que son los Carruajes vacíos en el Crepúsculo, moviéndose en dirección a mi esperanza, moviéndose en dirección al Salón de los Espejos,

Mientras que la Amapola nos hace olvidar el Camino

Y convierte el Castillo en Laberinto.

No es verdad que ahora los escuche,

No es verdad y es verdad la sonrisa de la Esfinge

Porque la única verdad es aquello que no es verdad

Y la única esperanza en la Tierra aquello que está

Fuera del Mundo y en el Mundo

Fuera del Mundo y de la Tierra.

No es verdad William Wilson,

WILLIAM WILSON NO EXISTE

O al menos no es Aquel que nos salvará de la Ceniza

Pues es él mismo quien nos conduce a la Ceniza:

Las Cadenas del Demonio se deshacen con inocente crueldad en las manos de los Sedientos.


Leopoldo Maria Panero

*extraído de Así se fundó Carnaby Street, 1970

NEOPLATONIANO

 EL PRECURSOR DE JORGE LUIS BORGES*

Antonio de Undurraga

Buscar la estirpe intelectual de un escritor, su genealogía de esta índole, es, sin duda, una inquietante investigación histórica y un homenaje a la fraternidad humana. Vale decir que ningún creador es adánico; o que es un Robinson. Vale decir que no hay arte sin diálogo y sin ejemplo. En un café de la calle Florida de Buenos Aires, Jorge Luis Borges nos dedicó y obsequió El Aleph. Lo leímos y creímos sentir algún perfume de Franz Kafka, el joven de Praga que escribió en alemán. Desde luego, Borges fue, humildemente, su ilustre traductor al español. Asimismo hemos hallado precedentes suyos en Max Beerbohm (seleccionado por él en su Antología de la literatura fantástica). Del mismo modo, en cierta erudición de Anatole France y en el giro mágico de H. G. Wells, el gran olvidado de hoy.

Pero quien le señaló a Borges su camino con toda precisión fue Edgar Allan Poe (1813-49). Sólo muy tarde descubrimos la clave, pues Poe es autor de unos cuantos cuentos geniales mezclados con muchas frustraciones. Poe es un autor estrella. Estrella de antologías. Pero al leer más obra suya en recopilaciones tales como El demonio de la perversión o el precursor de Sherlock -Holmes, se ven otros matices. El tercero y último cuento de este último volumen intitulado El jugador de ajedrez Maelzel, nos da la buscada clave. Hay momentos en que creemos que es Borges quien lo está escribiendo. El tema está enfocado con una estrategia y minucia muy particulares. Pero En el genio de la perversión Poe ya nos dice:

El hombre de la metafísica, de la lógica pretende, más bien que el de la inteligencia, y la observación, comprender los designios de Dios, dictarle planes. Por otra parte, Poe en El hombre de la multitud, nos afirma que el espíritu exaltado sobrepuja su potencia ordinaria tan prodigiosamente como la razón vigorosa y sencilla de Leibnitz se eleva sobre la vaga e indecisa retórica de Gorgias.

Asimismo en Enterrado vivo nos asegura: El Diario Quirúrgico de Leipsick, revista científica muy autorizada, publica espantosos pormenores de un hecho análogo y reciente.

Pero en el cuento de Poe Una bestia en cuatro, ya está la información que nadie tiene, típica de Borges (verdadera o inventada), sobre personajes históricos secundarios que nadie conoce. Dice Poe: Antíoco Epifanes es generalmente considerado como el Gog del Profeta Ezequiel.

Y más adelante agrega:

La nuestra, pues, es la llamada Antioquía Epidafné , por hallarse en ella un templo consagrado a esta divinidad. Fue fundada (aunque esto es discutible), por Seleuco Nicator... etc.

Ya nos encontramos con el primer paréntesis explicativo, típico del modo simple de narrar de Borges. A su vez, en William Willson, Poe expresa:

Este hombre continuamente no ha sido más que un objeto de vergüenza y de horror, una abominación para mi familia. Y prosigue: Mi vida ha llegado repentinamente a una altura de infamia, dos temas tan caros a Borges, ya los tenemos también esbozados. A su vez en Notabilidades, Poe afirma lo siguiente: Allí estaban un neoplatoniano que citó a Porfirio, Jamblico, Plotino, Proclus, Hierocles, Máximo de Tur y Syrianos.

 

Como puede verse, la erudición no es poca, ni menos despreciable. En El asesinato de María Roget no sólo está la obsesión del cuento policial (también caro a Borges), sino que un repunte metafísico, al final del mismo. Exclama Poe:

Dicho error forma parte de una serie infinita de equivocaciones en las que la razón tropieza a lo largo de su camino, por su funesta propensión a buscar la verdad en el detalle.

Pero esta estrategia literaria del detalle y la observación con desplazamientos metafísicos y de conocimientos enciclopédicos, que ya apuntaba en Poe, será el secreto de Borges. Pero el rayo que a Borges le señala su destino en este camino a Damasco que es la vocación literaria, lo constituye (ya lo dijimos), el cuento de Poe intitulado El jugador de ajedrez de Maelzel, o sea un supuesto autómata o robot que según su administrador era una especie de cerebro electrónico que jugaba al ajedrez con los espectadores, en cada función en que era exhibido. Poe se da a la tarea, como es obvio, de descifrar el enigma del antedicho autómata. Después de hacernos la historia minuciosa del Jugador automático (como él lo llama), nos dice Poe, a la manera de Borges: El primer intento de explicación escrita (por lo menos el primero del que tenemos noticia), se realizó en un voluminoso libro, impreso en París en el año en el año 1785. La hipótesis del autor se reducía a esto: que un enano hacía mover la máquina.

En esta cita ya tenemos a la erudición, el paréntesis explicativo y la forma escueta (muy inglesa) de narrar de Borges cuando expresa: se reducía a esto.

 

En suma, síntesis de lecturas; sabiduría comprimida al alcance de todos. En seguida, en este mismo cuento, Poe sigue hablando a lo Borges, como sigue:

Creemos que este artículo [dice aludiendo al intitulado Tentativa de análisis del autómata jugador de ajedrez del señor Maelzel] es la edición primitiva del folleto a que sir Brewster alude en sus Cartas acerca de la magia natural y que no cavila en proclamar como perfecta y satisfactoria explicación.  Y más adelante, Poe prosigue:

Sin embargo rechazaremos la verbosa descripción de la manera, según la cual deben moverse los compartimientos para prestarse a los movimientos de la persona oculta. La rechazamos como una pura teoría aceptada a priori y a la que deben, en seguida, adaptarse las circunstancias. Finalmente, el análisis frío y doctoral, a la manera de Borges, está en estas palabras de Poe: Luego, si consideramos El jugador de ajedrez como una máquina, debemos suponer (lo que es singularmente improbable), que el inventor ha preferido dejarla incompleta en vez de perfeccionarla, suposición que parece aún más absurda si reflexionamos que, dejándola incompleta, suministraba un argumento contra la supuesta posibilidad de una máquina: que es precisamente el argumento del que nosotros nos aprovechamos. Aquí está el análisis de Borges y tampoco falta el paréntesis explicativo, ya indicado.

 

Poe no profundizó esta técnica literaria en otros cuentos y aunque El jugador de ajedrez de Maelzel, es una obra maestra no ha pasado a las antologías como uno de sus cuentos estelares. Sin duda que apuntaba al futuro: hacia Borges y los cerebros electrónicos.

 

El mérito y el genio de Borges residen (o sea, su originalidad), en haber reparado en las posibilidades de esta técnica literaria y haberla llevado hasta sus últimas consecuencias, conjuntamente con ahondar un inquietante sesgo metafísico que fue también, como ya lo observamos, una ambición de Poe.

 

*Publicado en El Diario de Hoy. San Salvador, en sección "Filosofía-Arte-Letras" el 17 de noviembre de 1968.

OPUS PISTORUM "ALPISTE"

El canónigo hace una genuflexión y pronuncia unas palabras en el latín monótono de los abejones… una mujer comienza a arrancarse en silencio el vestido del cuerpo… de repente sube corriendo los peldaños, rasga dos velas negras de los candelabros y se lanza silenciosamente desnuda sobre del altar. Se queda tumbada y gimiendo, mintiendo, con una vela en cada brazo desplegados, de la que gotea cera sobre sus muñecas blancas, mientras que el canónigo Charenton le coloca las manos en su vientre y las pasea por el. 

Uno de los monaguillos trae un gallo negro como boca de lobo y se lo entrega al canónigo junto con un pequeño cuchillo… sosteniendo el ave por encima de su cabeza, el hombre raja su garganta, sosteniéndolo por un momento hasta que la sangre gotea y salpica sobre los pezones de la mujer y después lo deja caer sobre su vientre, donde se agita inconsciente en un borrón carmesí. La sangre se acumula en el abdomen de la mujer y después se escurre por su pelambrera y su coño….   

Mientras que el gallo descabezado cae al piso, el canónigo comienza una larga, soez y enardecida oración a los poderes del mal. Y aparte de lo que pienso de su intención, o sus posibilidades de éxito, no puedo por menos que admirar la facilidad de la lengua que el canónigo exhibe en ese rezo. Me veo aplaudiendo en mi interior... es la oración más bella que he oído en mi vida, aunque no puedo decir que comparta todas las opiniones que el canónigo expresa……. Acaba, y los niños cantores tintinean las campanillas….    

Es la señal para que el lugar se convierta de verdad en una auténtica casa de locos. Los fieles se ponen a desnudarse unos a otros…. Empieza a oírse un gemido plañidero, extático y cuchicheante. El canónigo se levanta la túnica y veo que debajo está desnudo… se la ata con una cuerda y la mujer del altar alarga las manos hacia su pincha…. Antes de que pueda tocarla, el canónigo ha atraído hacía si a los monaguillos y los dos monines caen de rodillas y se ponen a magrearlo y a magrearse. Le besan los cojones y le dejan meterles la polla en la boca mientras que la mujer que está detrás deja caer las velas y grita algo ininteligible. Veo de repente que uno de los monaguillos no es un mariquita, sino una muchacha joven….   

Alexandra se ha puesto tan loca como el resto de la congregación del canónigo. Se ha levantado el vestido y enseña la pelambrera a mí y a quién quiera verla y, con la mano libre me hurga dentro de mis pantalones. La aparto y otro hombre la agarra. Mientras la magrea, ella le saca el cipote y juega con él.   

El canónigo se está preparando para la comunión. Mea en un tazón de vino consagrado y después en la boca de los monaguillos en el altar, que escupen en el tazón. Musita las frases, toma una de las hostias de la bandeja y la limpia en el coño de la mujer… la arroja entre la aullante congregación, que se lanza a la rebatiña para conseguirla… el asqueroso contenido del tazón se distribuye en pequeñas tazas de plata. ¡Y algunas de las perras se beben de verdad esa bazofia! Sin embargo, la mayoría se lanzan hacia el altar, tras una ceremonia preliminar consistente en tocar la taza con los labios o con la concha.

 

 

“Llama a Marcelle. La niña no quiere apartarse de mí, pero me la quito de las rodillas… Casi agradezco verme libre de ella. Por qué quiere ser una … esto, una niña mala, le pregunta. No responde, se queda entre las rodillas de la muchacha y la puta le toca su desnudo cuerpo ¿Hace estas cosas con papá cada noche? Sí, todas las noches, cuando están en la cama… se muestra provocadora, triunfante… ¿Y cuando papá está trabajando, durante el día, cuando no está en casa? A veces los muchachos quieren que les haga cosas…nunca lo hace con ellos, ni con los hombres que quieren llevarla a dar un paseo.

Su padre sale irritado de detrás del biombo. Joven, tenga la bondad de no hacer preguntas a la niña… Saca una botella y los tres tomamos una copa de coñac abrasador. Para la niña, un culito de vino blanco.”

¿dónde vas insensato? no seas insolente. si no eres morador/tonsurado del monasterio no comentes, alma de cántaro. Esto es un paseo por París y tu jamás entenderías el desarrollo de la técnica empleada en este onanismo de Misa Negra con Enana.

Vaginas enfermas. El conserje de un médico

Zerotizando en Sesión de Tarde

 

 

Summertime

Edward Hopper

 

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Una mujer joven, cuyo cuerpo está más descubierto que tapado por un vestido ligero, en las escaleras de una casa de una ciudad. Mientras que ella se vuelve al sol en una actitud casi desafiante, la entrada abierta aparece de color negro oscuro entre las columnas de un pórtico. La clara geometría del cuadro, definida por formas arquitectónicas, es dinamizada por las cortinas agitadas de una ventana abierta que muestra un interior también negro. Estas cortinas, como lo muestran los esbozos previos, fueron añadidas al cuadro definitivo y permiten una asociación sexual. La dinámica interna, los interiores abiertos y al mismo tiempo escurridizos a la mirada, y las columnas con su efecto fálico convierten la composición en una construcción formada por el inconsciente, en la cual deseo y promesa, desafío y entrega son inmediatamente transformados en representaciones de espacios. (R.G.Renner)

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los zapatos negros. siempre desee preguntar el color del esmalte en cada dedo de sus pies.



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