"Me encontraba en aquella pequeña isla desayunando con una hermosa mujer mayor que yo que acababa de conocer el día antes.Aquella mujer amaba a Sumire. Pero no podía sentir por ella deseo sexual. Sumire amaba a aquella mujer y, además, la deseaba. Yo amaba a Sumire y la deseaba. Sumire me quería, pero no me amaba ni me deseaba. Yo podía sentir deseo por otras mujeres sin nombre, pero no las amaba. Era todo muy complicado."
Esputnik, mi amor - Murakami
Que paséis un buen fin de semana.
Ahora os sugiero que escuchéis con calma y disfutéis con Mariona Aupí y su grupo Fang cantando este precioso tema My Black Dress que, por cierto, aparecía en los créditos finales de la película Los sin nombre de Jaume Balagueró.
Anoche tuve el placer de empaparme de Drexler, de su música, de sus letras que son auténtica poesía y de la magia que este artista sabe crear sobre un escenario.
Su nuevo disco Amar la Trama, al igual que los anteriores, tiene verdaderas joyas. Canciones inteligentes que cuanto mas escuchas mas descubres su sentido y profundidad.
Todos sus temas me parecen deliciosos, escuchad "Toque de queda" que Drexler interpreta a duo con su compañera Leonor Watling.
Ya tengo su CD y como todos los anteriores pienso escucharlo hasta que sus canciones se fundan y confundan con mis sentidos.
Para los que estéis interesados en él y sus próximas actuaciones, os dejo el enlace a su página oficial.
The XX es un grupo londinense muy joven de música independiente, formado en 2005. En agosto pasado editaron su primer álbum de nombre XX y son la revelación de la temporada. Aquí les vemos en este vídeo que ha dirigido Anthony Dickenson.
Dirigida por Giuseppe Tornatore y protagonizada por el actor británico
Tim Roth.
Está basada en la novela "Novecento" de Alessandro Baricco.
Ganadora de un Globo de Oro a la mejor Banda Sonora a cargo de
Ennio Morricone.
Mas que una leyenda, nos encontramos ante una fábula, un cuento sin buenos ni malos que habla de la bondad de la condición humana y de los miedos, deseos y anhelos de cualquier ser incomprendido.
Giuseppe Tornatore elige esta forma de gran cuento lleno de metáforas y pura poesía para narrar las peripecias de Novecento, un pianista virtuoso que nació y fue abandonado en un barco del que nunca salió. Ya como pianista profesional, empleo que ostentará en el barco para siempre, conoce a Max Tooney, un trompetista idealista que se convertirá en su mejor amigo y en el narrador de la historia.
La película destila sensibilidad y maestría. Evoca a través de la música tantos detalles de la personalidad de su protagonista como pocas cintas consiguen.
La historia de Novecento es pura música con una dosis de magia y lirismo. La vida de un hombre que nunca pudo poner un pié en tierra, que pasaba su vida viajando de lado a lado del mundo, atravesando el océano y cuya finalidad no era la de llegar a algún lugar. Simplemente navegaba sobre el mar. Un individuo con el don de saber leer en las personas para sacar las melodías que se escondían dentro de ellos. Que disfrutaba tocando para los ocupantes de la tercera clase sus melodías nacidas de la nada. Un hombre tan íntegro e inocente que es en sí mismo uno de los mejores personajes que ha aparecido en la pantalla.
La leyenda del Pianista en el Océano es una película excelente, con una soberbia música. Pero los cinco minutos finales, en que Novecento intercambia explicaciones con su amigo Max sobre su decisión... la elevan a la categoría de obra de arte. Por algo es una de las obras maestras del cine italiano de los últimos años.
Como dicen en la cinta: "Nunca se está del todo acabado cuando te queda una buena historia que contar, y alguien a quien contársela."