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JUGUETEOS

Lo esencial es invisible para los ojos, sólo se puede ver bien con el corazón. Antoine de Saint Exupery


Un toque erótico

Leo en estos días a Efrén Rebolledo. “Obras reunidas” se llama el libro, y me lo encontré en el más reciente remate de libros, que se hizo en meses pasados, en el Auditorio Nacional. Poeta, novelista, político y diplomático mexicano, a Rebolledo le tocó vivir bajo el gobierno de Porfirio Díaz. Y realizar gran parte de su producción literaria, dentro del Romanticismo. Debido a su labor diplomática, vivió en diversos países de América y Europa: Guatemala, Cuba, Chile, Japón, Bélgica, Noruega y otros más. Es en Noruega donde ha de encontrar a la mujer de su vida: Thorborg Blomkvist, una hermosa joven rubia, de apenas veintiún años, con quien se casa en mil novecientos veintiuno y tiene tres hijos con ella. Para ese entonces, Rebolledo contaba ya con cuarenta y cuatro años.

La novela más conocida de Rebolledo, es Salamandra, que narra una gran historia de amor y desamor, dura, sin concesiones. En cuanto a su poesía, “Caro Victrix”, una serie de poemas eróticos muy bien elaborados, representan lo más emblemático de su abundante producción poética.

Por mi parte, en “Obras reunidas” encuentro entre muchos otros, este hermoso poema: Magna Voluptas. Lo transcribo textualmente:

Enciende en la obsidiana de tus ojos

la mirada más tierna y más amante,

y matiza el marfil de tu semblante

con la lumbre solar de tus sonrojos.

Cierra tus brazos nítidos y flojos

en torno de mi cuello palpitante,

y restrega en mi pecho jadeante

tus pezones coléricos y rojos.

Mírame dulcemente, dulcemente,

destilando tu beso disolvente

y sonoro en mi labio que se inclina,

y déjame chupar tu lengua untuosa

que exacerba mi fiebre voluptuosa

y me tienta como una golosina.

Efrén Rebolledo. 1901.

¿A quién?

 

Un texto muy viejo, que hoy recuerdo:

Entonces no tenía miedos.

Te miraba de lejos;

tu silueta delgada

y frágil, llenaba mis sueños.

 

Sueños locos

al mirar tus largas piernas,

al desear tocar tus senos.

Yo soñaba. Sin mirarme apenas, tú pasabas.

 

Un día cualquiera

me animé a hablarte.

Tus ojos de hembra fiera

me miraron, Eran  dos gemas, dos obras de arte.

 

Como los insectos vuelan

alrededor de la luz,

me arrimé a tu vera. Penan

aún, mi alma y corazón, cargando esta cruz.

 

Te pedí un beso,

y un beso me diste.

¿Era acaso un exceso

pedirte amor; o el amor no existe?

 

No soy poeta,

pero me gustabas tanto,

que mi alma inquieta

cantaba versos de alegría, y de quebranto..

 

Estos versos desacompasados,

viven gracias a ti.

Vienen, se van , pausados,

libres, llenos de ti y de mí.

 

En ti, hice realidad mis quimeras:

pude gozar de tu boca,

de tu piel hecha de perlas,

de tu sexo de leche y miel, de tu mirada loca.

 

Esta noche pienso en ti,

como cuando no había miedos.

Ya no estás. Vagas lejos, olvidada de mí.

Ahora; ¿a quién le alimentas sus sueños?

 

Antojo

 Niña, deseo de saciar la sed,

ansia feroz y loca

es la que me provoca usted:

antojo de su boca.

Cuando nada es mejor que doble

 Este es un texto de hace ya algún tiempo.

Soy uno y soy dos.

A veces uno,

a veces dos.

Ahora, siempre dos:

como el día y la noche.

Sol y luna.

 

Ser siempre dos

es un dilema,

un martirio;

porque ni soy el uno

ni soy el otro,

sino una extraña mezcla

de remedo humano y bestia.

 

Cuando soy el uno,

parezco yo;

pero no soy yo.

 

Cuando soy el otro,

parezco el otro;

pero no soy el otro.

 

Mis demonios

y los del otro,

del que no da la cara,

muerden, laceran,

pueden matar,

al otro y a mí.

 

¿Quién anhela el cielo,

si en el infierno se está tan bien?

Cuando quiero ser la luz,

sólo muestro oscuridad.

 

Cuando soy oscuro,

un rayo de luz muy fino,

me impide perderme.

 

Mis ojos me delatan,

porque nunca desmienten mis deseos.

Mirar con inocencia

es una basura,

una porquería

que ya no conozco.

 

Stevenson sabía:

Jeckyll y Hyde.

Bien y mal, mezclados

en un dúo inmortal.

 

Cortázar sabía;

su magia habla de dobles

y almas recuperables,

de locos perseguidores.

 

Borges sabía;

los sueños están vivos

y vuelven eternamente,

poblando la realidad.

 

No puedo más.

¿Quién soy yo?:

¿el del sueño o el de la vigilia?

¿el de luz o el de oscuridad?

¿el que se muestra o el que se oculta?

 

Ser oscuro,

podría ser mi cielo.

Ser luz,

podría destruirme.

 

Prefiero ser Nada,

fundirme con el polvo,

no ser más.

 

Ya no vivo.

El miedo me atrofia,

me paraliza,

me desgarra.

 

Soy luz tenue

y oscuridad infinita.

Desastre viviente,

mierda a la orilla del camino.

 

Soy ángel y demonio,

blanco y negro,

cielo e infierno.

 

 

Nada, es mejor que Doble.

Lejos (estás muy lejos)

 Lejos

están

tus ojos.

 

Muy lejos,

niña bonita.

 

Lejos

viven

tus sueños.

 

Muy lejos,

tu corazón

palpita.

 

que amas,

que deseas

que piensas,

que suspiras.

 

Yo,

estoy

aquí.

 

Lejos,

muy lejos

de ti.

 

Sin

mirarme,

sé que

me miras.

 

Espejos

del alma,

de un mirar

intenso,

son

tus ojos.

 

Ola marina

de mares lejanos,

que viene y va,

impetuosa,

viva.

 

Adivino

tu voz.

 

Imagino

tu risa

 

Piel

de luna

suave.

 

 

Hoy,

pienso

en tus ojos

de miel.



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