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JUGUETEOS

Lo esencial es invisible para los ojos, sólo se puede ver bien con el corazón. Antoine de Saint Exupery


Una mujer incomparable

 Puedo asegurar que fue amor a primera vista; apenas verla y contemplar su esmirriada figura, bastó para enamorarme de ella. La mirada melancólica casi triste de sus ojos, me dejó aturdido, fascinado. Su actitud era la de una mujer insegura, confundida; como si no supiera a dónde dirigirse vagaba extrañada, indecisa. Hubiera querido ayudarla en ese momento; deseé con ansia que volteara y supiera que estaba yo allí, muy cerca, observándola, dispuesto a auxiliarla en cuanto ella me lo pidiera. Pero era imposible que se diera cuenta de mi presencia, porque Macha Méril sólo estaba en la pantalla, protagonizando el filme “Una mujer casada”, de Jean Luc Godard (1964). Seguí mirando el televisor, admirando la belleza incomparable de esa mujer que un par de minutos antes era una perfecta desconocida para mí y de la que ahora podía asegurar que ya la amaba. En  mil novecientos sesenta y cuatro ella tenía veinticuatro años (nació en mil novecientos cuarenta). Yo rondaría por los nueve. Qué desincronía, qué desencuentro. Macha (María Magdalena Vladinirovna) tiene ahora setenta y cinco y yo sesenta, ya no se ve tan lejos la diferencia de edades; sin embargo, cuando cumplí los veinticinco años y ella cuarenta, quizá podría haberse dado un encuentro, casi imposible claro está. Ella era (y sigue siendo) una rutilante estrella francesa y yo un oscuro don nadie avecindado en México, que ni siquiera sabía de su existencia, hasta ahora.

Fueron sus ojos rasgados de mirada inquisidora, curiosa, los que me cautivaron. Desde la pantalla su frágil cuerpo parecía pedirme que la protegiera. Sé que no era así, en el filme ella era una mujer casada y además con un amante. Buscar en la red fotos de Macha Méril, los nombres de algunas de sus películas y la biografía de su vida fue mi acción lógica luego de conocer a esta mujer. Pude constatar su belleza, que el pasar de los años fue modificando sin que el tiempo lograra borrar de su rostro la ensoñadora nobleza de su mirada, su presencia de mujer plena y lograda, el halo mágico que la envolvía desde su juventud. Se casó apenas el año pasado con Michel Legrand, un hombre como de su edad. Lo envidio sinceramente.

Me queda guardar en mi móvil algunas fotos suyas. Conseguir algunas de sus pelis y disfrutar de sus actuaciones. Amo a Macha Méril. Un amor platónico e imposible. Un amor de viejo, de admirador de viejas películas y de algunas mujeres inmortalizadas por ellas.

Un día

¿Es posible que después de vivir un día determinado, al amanecer del nuevo día, el tiempo se haya vuelto circular y nos encontremos en el inicio del día que ya vivimos ayer? ¿Que todos los días se repita el mismo fenómeno y volvamos a vivir tal día, eternamente? ¿Y que por más que intentemos cambiarlo de todas las formas posibles (incluso suicidándonos infinidad de veces), sigamos viviéndolo una y otra y otra vez, por siempre?

Este hecho se encuentra planteado en una peli de hace algunos años, donde Bill Murray encarna a un maduro reportero de tv (Phil), encargado de la sección del tiempo, al cual le ha sido encomendado cubrir el evento del “Día de la marmota”, en un pueblo pequeño y perdido en cualquier lugar, donde la marmota, cada año, predice la llegada de la primavera o la continuación del invierno. La ceremonia es una fiesta, a la que asisten la mayoría de los pobladores del lugar y en donde Phil se siente como un extraño, fuera de lugar y a disgusto por el trabajo encomendado. Lo acompaña una bella reportera (Andy Mcdowell) y un camarógrafo.

Phil no es humilde, más bien todo lo contrario: es fatuo, cree que todo se lo merece y que debería tener una suerte mejor, que estar en aquel pueblo “rascuache”, esperando a saber lo que una desdichada marmota puede o no pronosticar.

La experiencia reiterada de que todos los días, sean el mismo y casi idéntico día para Phil, le permite primeramente, constatar que su actitud desdeñosa y prepotente con la gente que se cruza en su camino, no lo conducirá a ninguna parte. Y el vivir repetidamente el único y mismo día que es con lo único que cuenta, le hará conocer más a fondo a muchas personas del lugar, a hacer amigos, y finalmente a comprender que su forma de obrar y comportarse, sólo le produce insatisfacciones. Descubre que le gusta su compañera la reportera y que irremediablemente se enamorará de ella.

La vida, el tiempo cíclico, le dan a Phil la oportunidad de mejorar como persona, como hombre, como amante, como amigo, como ser humano.

Por supuesto, toda la historia es una utopía donde el tiempo circular es el gran protagonista. La cinta pudiera parecer a ratos un tanto pesada o aburrida, por la repetición constante de escenas de cada nuevo día que son el mismo día. Mcdowell luce preciosa, tierna, y le da el motivo a Phil, para saber que vale la pena vivir, por una mujer como ella.

Este “Hechizo del tiempo” es una película para disfrutar en un domingo apacible, acompañado de la familia y un cesto grande de palomitas; pero también para reflexionar sobre la idea, de todo lo que haríamos, cambiaríamos o seríamos capaces de realizar en forma diferente, si pudiéramos corregir nuestros errores o la forma en que hemos humillado o maltratado a alguien en particular.

No cuento más. El tiempo circular ha sido y será un tema muy socorrido para contar historias; cineastas y escritores pueden dar fe de ello. Entre estos últimos, cito a Borges, Cortázar y Bioy Cásares, que a pesar de todos los miedos y dudas, hizo héroe a Emilio Gauna, aunque fuera solamente por unas horas. 

Déjame entrar

Hoy, he descubierto que a pesar de la edad y la experiencia que supone ser un hombre maduro, soy un hombre elemental, simple, romántico sin más. Adler y Holmes, han llegado este sábado con un par de pelis para pasar la tarde: El cisne negro y Déjame entrar. La elegida para disfrutar con “chatarritas”, palomitas y refrescos, ha sido”Let me in”. Una historia de vampiros, asesinatos, alcoholismo, soledad y amor, tan bien contada, que me he emocionado casi hasta las lágrimas con Abby, la pequeña monstruo come sangre de 12 años, que se hace amiga de Owen, un niño de la misma edad que es su vecino.

Owen está solo, sus padres están divorciándose y su madre, padece un serio problema de alcoholismo. El padre prefiere mantenerse alejado y a pesar de que el niño necesita de su cariño, de su apoyo, él nunca será capaz de dárselo.

Abby llega a vivir en el departamento vecino al de Owen y su madre, una delgada pared es todo lo que los separa y ambos, no tardarán en encontrarse y hacerse amigos, aunque la niña-vampiro aclara: “Tú y yo no podemos ser amigos”.

La vida en la escuela no es fácil para Owen, ya que 3 niños algo más grandes, lo molestan continuamente y la rabia contenida que guarda el niño por tal situación y por la familiar, van arraigando en su alma inmenso temor y violencia. El niño se observa capaz, hasta de comprar una pequeña navaja para defenderse.

El hombre que vive con Abby, a quien suponemos su padre, es el encargado de encontrar el alimento necesario para “la niña”. Los asesinatos nocturnos en busca de la sangre milagrosa, no se hacen esperar, pues ella necesita alimentarse. Para no ser descubierto, el hombre decide auto inmolarse; ante una situación insostenible, rocía sobre su rostro y tórax, ácido sulfúrico concentrado. El efecto es terrible.

Owen se ha encariñado con Abby, y ella empieza también, a sentirse atraída por el niño. Cuando él le pregunta a la chica que cuántos años tiene, ella responde: “más o menos 12, pero desde hace varios años, continúo teniendo la misma edad”. Lo que nos da la certeza de una edad sin tiempo, inmemorial.

Un detective anda cerca, investigando los asesinatos. Cuando Owen finalmente descubre la doble personalidad de Abby, trata de alejarse; comprende claramente que permanecer junto a la niña vampiro, significará un camino muy doloroso.

Cuando un niño se encuentra solo, quien le prodiga amor es quien seguramente influirá en forma decisiva en sus acciones. Abby lo hace y Owen , sólo es capaz de corresponderle; a pesar de vislumbrar en una pequeña foto que él no es el primero y que permanecer junto a ella podría representar la cárcel o la muerte.

La lucha interna en el alma de Owen es terrible. Sabe lo que está bien y lo que está mal. Ha presenciado ya un par de asesinatos, cometidos por Abby, y se encuentra en un callejón sin salida, entre la espada y la pared..

Pactos y besos de sangre, nos hacen saborearnos los labios.

El cisne negro, de la Portman, promete ser también una peli entretenida; pero mientras eso llega, por favor, déjame entrar...

Días lluviosos

Lluvia y frío intenso, hemos tenido que soportar estos últimos días en la Ciudad de México. Mucha gente (yo, entre ellos), hemos preferido permanecer más tiempo en casa y disfrutar la comodidad y temperatura del hogar, que andar vagando de aquí para allá, entre la lluvia y el frío.

Este clima me ha permitido en el fin de semana, levantarme algo más tarde, leer un poco y ver algunas pelis. Para la lectura, me he provisto de un par de libros: “Amores Carnales”, de Francisco Martín Moreno y “Cuentos Completos I”, de Julio Cortázar (¡otra vez, Cortázar! Es una de mis debilidades, ¿qué puedo hacer?) He leído algunas páginas del primero y el primer cuento del segundo (¡y qué cuento!: El hijo del vampiro, de 1937).

 El sábado, en doble función de cine, toda la familia hemos disfrutado “Encantada” , una producción de Disney, que me parece mezcla con acierto en tono de comedia romántica, varios de los filmes que le han dado grandes logros. En la peli podemos encontrar a Blanca Nieves, a Cenicienta y a la Bella Durmiente, interpoladas perfectamente en la historia, con detalles de otras películas, que van armando un cuento delicioso más, con final feliz, a pesar de la malvada bruja, interpretada por Susan Sarandon. No me gusta que todas las pelis de Disney (aunque sean para niños), terminen con el “fueron felices para siempre”; pero para una tarde lluviosa y fría, acompañada de palomitas y refrescos, me pareció perfecta.

Luego, le tocó su turno a  Sr. Destino, una entretenida comedia que juega un tanto con lo que puede suceder si hacemos algo o dejamos de hacerlo, si acertamos con algo o fallamos, y las consecuencias que pueden derivarse de una u otra situación y cómo influirán en nuestra vida futura. ¿Qué tan bueno o malo puede ser querer cambiar la vida que día con día, esfuerzo y esmero hemos ido construyendo? ¿Qué puede suceder si deseamos, que hubiéramos preferido que fuera diferente? En la peli se suscitan algunos juegos con el tiempo y con un ser, que personifica al Destino, muy bien interpretado por Michael Cain. La pareja protagónica, está interpretada por James Belushi (el cual me encanta como actor) y Linda Hamilton (¡mmmmmh, una mujer preciosa!). La peli para variar, termina con final feliz; pero el fin que se perseguía con verla, fue logrado plenamente: pasar una tarde agradable, cobijados del frío y en la compañía grata de la familia.

Por la mañana de hoy domingo, me he despertado alrededor de las 11 a.m. (¡qué flojo!, ¿no?). Con las manos heladas y un afán tremendo de entrar en calor. Inconscientemente me tomé la mano izquierda con la derecha y me llevé un tremendo susto, me dio la impresión de que mi mano izquierda no era mía, estaba helada, muy muy fría, como si fuera la mano de otro, de alguien más, de un muerto...; pero de eso, ya les contaré mañana... 



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