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-------------------PURA VIDA--------------


"GRACIAS A LA VIDA QUE ME HA DADO TANTO"








 


 


“”GRACIAS A LA VIDA QUE ME HA DADO TANTO””


 


 


la vida, ¿quizas una ruleta rusa?


 


la vida, ¿quizas un ajuste de cuentas?


 


La vida, ¿quizas ser mas y mas rico?


 


La vida, ¿quizas, quizas, quizas?


 


 


¿la vida?


La puravida


 


la que vivo con la que este proximo viernes sera mi esposa


 


LUCIA MALTES CONTRERAS


 


GRACIAS Y PURA VIDA


 


GRACIAS A LA VIDA QUE ME HA DADO TANTO”


 


MIGUEL DE LOS RIOS






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CAE LA LLUVIA

 


Cae fuerte la lluvia






 


Cae fuerte la lluvia, y la tierra queriendo atraparla,


cuando cada gota al salpicar se eleva,


como queriendo volver a esa lejana nube,


donde ella un día fue etérea,


allá en las alturas, allá,


un poco antes de llegar al fin de lo que en la tierra se cree es infinito,  




 




 


sudor y lagrimas, cuerpos y mentes,


aun siguen siendo pago, que no cesara,


hasta que la mayoría de los humanos lleguen a entender,


que el mundo donde vivimos, no es otro,


que el mundo que creamos a cada paso




 




 


cae fuerte la lluvia, y cada gota es para cada semilla,


una oportunidad  de germinar,


la magia que existe en la posibilidad que hay ,


que esa semilla con sus raíces,


se funda en un abrazo con la tierra,


  pero no olvidemos que,




 


regada es la tierra constantemente,


con lluvia de sangre de aquellos,


que pensaron podrían cambiar el mundo,


pero olvidaron antes cambiar ellos,


aunque,  cae fuerte la lluvia,


y la tierra queriendo atraparla


 


MIGUEL DE LOS RIOS


GRACIAS   Y   PURA  VIDA

 

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GRACIAS POR ESTE MENSAJE GEORGE CARLIN

                                      


                                                                                           George Carlin


Tomado de: http://abundanthope.net/pages/article_814.shtml  . Publicado en este sitio web el 27 de Octubre del 2.007.


Original en Inglés, traducción al Español por Luis Prada.


Comentario de Candace Frieze: La esposa de George Carlin recientemente se murió… él publicó este alimento para el pensamiento.  ¿No es maravilloso que George Carlin —un comediante de los años 70 y 80— pudiera escribir algo tan elocuente...y tan apropiado?


““““““““““““““““““““““““““““““““““““““


La paradoja de nuestro tiempo en la historia es que tenemos edificios más altos pero temperamentos más cortos, autopistas más anchas, pero puntos de vista más estrechos.  Gastamos más pero tenemos menos, compramos más, pero gozamos menos.  Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas, más conveniencias, pero menos tiempo.  Tenemos más grados pero menos sentido, más conocimiento, pero menos juicio, más expertos, sin embargo más problemas, más medicina, pero menos bienestar.


Bebemos demasiado, fumamos demasiado, gastamos muy imprudentemente, reímos muy poco, manejamos demasiado rápido, nos ponemos demasiado irritados, nos estamos hasta muy tarde en la noche, nos levantamos demasiado cansados, leemos muy poco, miramos demasiada TV, y rezamos muy rara vez.  Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero reducido nuestros valores.  Hablamos demasiado, amamos muy rara vez, y odiamos muy a menudo.


Hemos aprendido cómo ganarnos la vida, pero no cómo hacer una vida.  Hemos adicionado años a la vida pero no vida a los años.  Hemos ido todo el camino a la luna y de regreso, pero tenemos problema para cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino.  Hemos conquistado el espacio exterior pero no el espacio interior.  Hemos hecho grandes cosas, pero no mejores cosas.


Hemos limpiado el aire, pero contaminado el alma.  Hemos conquistado el átomo, pero no nuestros prejuicios.  Escribimos más, pero aprendemos menosPlaneamos más, pero logramos menos.  Hemos aprendido a ir de prisa, pero no a esperar.  Construimos más computadores para tener información, para producir más copias que siempre, pero comunicamos menos y menos.


Hay los tiempos de comidas rápidas y de baja digestión, de hombrotes y mujerzotas pero de carácter pequeño, ganancias empinadas y relaciones superficiales.  Éstos son los días de dos ingresos pero más divorcios, casas más extravagantes, pero hogares rotos.  Éstos son los días de viajes rápidos, pañales desechables, moralidad desechable, encuentros amorosos de una sola noche, cuerpos con sobrepeso, y pastillas que hacen de todo, desde animar, a aquietar, a matar.  Es un tiempo cuando hay mucho en la vidriera del mostrador y nada en el almacén. Un tiempo cuando la tecnología puede traer esta carta a ustedes, y un tiempo cuando Ud. puede escoger ya sea compartir este entendimiento, o sólo pulsar borrar...


Recuerden, gasten algún tiempo con sus seres queridos, porque ellos no van a estar ahí por siempre.


Recuerden decir una palabra amable a alguien quien los mira maravillado, porque esa personita crecerá y dejará su lado.


Recuerden dar un caluroso abrazo a alguien cercano a Uds., porque es ése el único tesoro que pueden dar con el corazón y no cuesta un centavo.


Recuerden decir “te amo” a su pareja y a sus seres queridos, pero principalmente, háganlo con intención.  Un beso y un abrazo repararán heridas cuando viene de muy adentro de Uds.


Recuerden cogerse de las manos y compartan el momento porque algún día esa persona no estará allí de nuevo.


¡Dense tiempo para amar, dense tiempo para hablar!  Y dense tiempo para compartir los preciosos pensamientos de su mente.


Y SIEMPRE RECUERDEN:


“La vida no es medida por el número de alientos que tomamos, sino por los momentos que nos quitan el aliento.”


Si no envían esto al menos a 8 personas.... ¿a quién le importa?


George Carlin


No es lo que recoge, sino lo que dispersa lo que dice qué clase de vida ha vivido Ud.


GRACIAS  Y  PURA  VIDA  Sr CARLIN


AQUI TENEIS UN MONOLOGO DE EL, 


 MUY BUENO  Y  EN EL CUAL CRITICA  ""EL SUEÑO AMERICANO""


Espero lo disfruteis


 


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EL MUNDO Y SUS DEMONIOS


      



CON ESTAS PAGINAS COMIENZA ESTE LIBRO DE SAGAN EL CUAL RECOMIENDO


GRACIAS   Y   PURA  VIDA


 


CARL SAGAN




EL MUNDO Y SUS


DEMONIOS



Cuando bajé del avión, el hombre me esperaba con un pedazo de


cartón en el que estaba escrito mi nombre. Yo iba a una conferencia de


científicos y comentaristas de televisión dedicada a la aparentemente


imposible tarea de mejorar la presentación de la ciencia en la televisión


comercial. Amablemente, los organizadores me habían enviado un chofer.


—¿Le molesta que le haga una pregunta? —me dijo mientras


esperábamos la maleta.


No, no me molestaba.


—¿No es un lío tener el mismo nombre que el científico aquel?


Tardé un momento en comprenderlo. ¿Me estaba tomando el pelo?


Finalmente lo entendí.


—Yo




 


soy el científico aquel —respondí. Calló un momento y luego




sonrió.


—Perdone. Como ése es mi problema, pensé que también sería el


suyo.


Me tendió la mano.


—Me llamo William F. Buckiey.


(Bueno, no era



exactamente William F. Buckiey, pero llevaba elQuería saber de ciencia, pero toda lale llegó de épocas remotas. Hay librosLa ilustración del cristal,

de Katrina Raphaell —unos libros que han tenido un papel principal en la


locura del cristal en Norteamérica—, los cristales de la Atlántida leen la


mente, transmiten pensamientos, son depositarios de la historia antigua y


modelo y fuente de las pirámides de Egipto. No se ofrece nada parecido a una


prueba que fundamente esas afirmaciones. (Podría resurgir la manía del


cristal tras el reciente descubrimiento de la ciencia sismológica de que el


núcleo interno de la Tierra puede estar compuesto por un cristal único,


inmenso, casi perfecto... de hierro.)


Algunos libros —


ejemplo— interpretan comprensivamente las leyendas originales de la


Atlántida en términos de una pequeña isla en el Mediterráneo que fue


destruida por una erupción volcánica, o una antigua ciudad que se deslizó


dentro del golfo de Corinto después de un terremoto. Por lo que sabemos, ésa


puede ser la fuente de la leyenda, pero de ahí a la destrucción de un


continente en el que había surgido una civilización técnica y mística


preternaturalmente avanzada hay una gran distancia.


Lo que casi nunca encontramos —en bibliotecas públicas,


escaparates de revistas o programas de televisión en horas punta— es la


prueba de la extensión del suelo marino y la tectónica de placas y del trazado


del fondo del océano, que muestra de modo inconfundible que no pudo haber


ningún continente entre Europa y América en una escala de tiempo parecida a


la propuesta.


Es muy fácil encontrar relatos espurios que hacen caer al crédulo en


la trampa. Mucho más difícil es encontrar tratamientos escépticos. El


escepticismo no vende. Es cien, mil veces más probable que una persona


brillante y curiosa que confíe enteramente en la cultura popular para


informarse de algo como la Atlántida se encuentre con una fábula tratada sin


sentido crítico que con una valoración sobria y equilibrada.


Quizá el señor «Buckiey» debería aprender a ser más escéptico con lo


que le ofrece la cultura popular. Pero, aparte de eso, es difícil echarle la


culpa. Él se limitaba a aceptar lo que la mayoría de las fuentes de


información disponibles y accesibles decían que era la verdad. Por su


ingenuidad, se veía confundido y embaucado sistemáticamente.


La ciencia origina una gran sensación de prodigio. Pero la


pseudociencia también. Las popularizaciones dispersas y deficientes de la


ciencia dejan unos nichos ecológicos que la pseudociencia se apresura a


llenar. Si se llegara a entender ampliamente que cualquier afirmación de


conocimiento exige las pruebas pertinentes para ser aceptada, no habría lugar


para la pseudociencia. Pero, en la cultura popular, prevalece una especie de


ley de Gresham según la cual la mala ciencia produce buenos resultados.


En todo el mundo hay una enorme cantidad de personas inteligentes,


incluso con un talento especial, que se apasionan por la ciencia. Pero no es


una pasión correspondida. Los estudios sugieren que un noventa y cinco por


ciento de los americanos son «analfabetos científicos». Es exactamente la


misma fracción de afroamericanos analfabetos, casi todos esclavos, justo


antes de la guerra civil, cuando se aplicaban severos castigos a quien


enseñara a leer a un esclavo. Desde luego, en las cifras sobre analfabetismo


hay siempre cierto grado de arbitrariedad, tanto si se aplica al lenguaje como


a la ciencia. Pero un noventa y cinco por ciento de analfabetismo es


extremadamente grave.


Todas las generaciones se preocupan por la decadencia de los niveles


educativos. Uno de los textos más antiguos de la historia humana, datado en


Sumeria hace unos cuatro mil años, lamenta el desastre de que los jóvenes


sean más ignorantes que la generación inmediatamente precedente. Hace dos


mil cuatrocientos años, el anciano y malhumorado Platón, en el libro VII de


Leyendas de la Tierra, de Dorothy Vitaliano, por

Las leyes,


dio su definición de analfabetismo científico:

El hombre que no pudiera discernir el uno ni el dos ni el tres ni en general los


pares y los impares, o el que no supiera nada de contar, o quien no fuera capaz


de medir el día y la noche o careciera de experiencia acerca de las


revoluciones de la Luna o del Sol o de los demás astros... Lo que hay que


decir que es menester que aprendan los hombres libres en cada materia es todo


aquello que aprende en Egipto junto con las letras la innumerable grey de los


niños. En primer lugar, por lo que toca al cálculo, se han inventado unos


sencillos procedimientos para que los niños aprendan jugando y a gusto...


Yo... cuando en tiempos me enteré tardíamente de lo que nos ocurre en


relación con ello, me quedé muy impresionado, y entonces me pareció que


aquello no era cosa humana, sino propia más bien de bestias porcinas, y sentí


vergüenza no sólo por mí mismo sino en nombre de los helenos todos.


1

No sé hasta qué punto la ignorada de la ciencia y las matemáticas


contribuyó al declive de la antigua Atenas, pero sé que las consecuencias del



1


Versión de José Manuel Pabón y Manuel Femández-Galiano, Madrid, 1984.

analfabetismo científico son mucho más peligrosas en nuestra época que en


cualquier otra anterior. Es peligroso y temerario que el ciudadano medio


mantenga su ignorancia sobre el calentamiento global, la reducción del


ozono, la contaminación del aire, los residuos tóxicos y radiactivos, la lluvia


ácida, la erosión del suelo, la deforestación tropical, el crecimiento


exponencial de la población. Los trabajos y sueldos dependen de la ciencia y


la tecnología. Si nuestra nación no puede fabricar, a bajo precio y alta


calidad, los productos que la gente quiere comprar, las industrias seguirán


desplazándose para transferir un poco más de prosperidad a otras partes del


mundo. Considérense las ramificaciones sociales de la energía generada por


la fisión y fusión nucleares, las supercomputadoras, las «autopistas» de datos,


el aborto, el radón, las reducciones masivas de armas estratégicas, la


adicción, la intromisión del gobierno en la vida de sus ciudadanos, la


televisión de alta resolución, la seguridad en líneas aéreas y aeropuertos, los


trasplantes de tejido fetal, los costes de la sanidad, los aditivos de alimentos,


los fármacos para tratar psicomanías, depresiones o esquizofrenia, los


derechos de los animales, la superconductividad, las píldoras del día


siguiente, las predisposiciones antisociales presuntamente hereditarias, las


estaciones espaciales, el viaje a Marte, el hallazgo de remedios para el sida y


el cáncer...


¿Cómo podemos incidir en la política nacional —o incluso tomar


decisiones inteligentes en nuestras propias vidas— si no podemos captar los


temas subyacentes? En el momento de escribir estas páginas, el Congreso


está tratando la disolución de su departamento de valoración tecnológica, la


única organización con la tarea específica de asesorar a la Casa Blanca y al


Senado sobre ciencia y tecnología. Su competencia e integridad a lo largo de


los años ha sido ejemplar. De los quinientos treinta y cinco miembros del


Congreso de Estados Unidos, por extraño que parezca a finales del siglo XX


,

sólo el uno por ciento tiene unos antecedentes científicos significativos. El


último presidente con preparación científica debió de ser Thomas Jefferson.


2

¿Cómo deciden esos asuntos los americanos? ¿Cómo instruyen a sus


representantes? ¿Quién toma en realidad estas decisiones, y sobre qué base?


---ooo---


Hipócrates de Cos es el padre de la medicina. Todavía se le recuerda


2500 años después por el Juramento de Hipócrates (del que existe una forma


modificada que los estudiantes de medicina pronuncian cuando se licencian).



2


Gran Bretaña tuvo una primera ministra así con Margaret Thatcher. Sus estudios de química, en


parte bajo la tutela de la premio Nobel Dorothy Hodgkins, fueron la clave de la fuerte defensa


por parte del Reino Unido de la prohibición mundial del CFC reductor del ozono.


Aunque puede afirmarse lo mismo de Theodore Rooseveit, Herbert Hoover y Jimmy Cárter.

Pero, principalmente, se le recuerda por sus esfuerzos por retirar el manto de


superstición de la medicina para llevarla a la luz de la ciencia. En un pasaje


típico, Hipócrates escribió: «Los hombres creen que la epilepsia es divina,


meramente porque no la pueden entender. Pero si llamasen divino a todo lo


que no pueden entender, habría una infinidad de cosas divinas.» En lugar de


reconocer que somos ignorantes en muchas áreas, hemos tendido a decir


cosas como que el universo está impregnado de lo inefable. Se asigna la


responsabilidad de lo que todavía no entendemos a un Dios de lo ignorado. A


medida que fue avanzando el conocimiento de la medicina a partir del siglo


IV, cada vez era más lo que entendíamos y menos lo que teníamos que


atribuir a la intervención divina: tanto en las causas como en el tratamiento de


la enfermedad. La muerte en el parto y la mortalidad infantil han disminuido,


el tiempo de vida ha aumentado y la medicina ha mejorado la calidad de vida


de millones de personas en todo el planeta.


En el diagnóstico de la enfermedad, Hipócrates introdujo elementos


del método científico. Exhortaba a la observación atenta y meticulosa: «No


dejéis nada a la suerte. Controladlo todo. Combinad observaciones


contradictorias. Concedeos el tiempo suficiente.» Antes de la invención del


termómetro, hizo gráficas de las curvas de temperatura de muchas


enfermedades. Recomendó a los médicos que, a partir de los síntomas del


momento, intentaran predecir el pasado y el probable curso futuro de cada


enfermedad. Daba gran importancia a la honestidad. Estaba dispuesto a


admitir las limitaciones del conocimiento del médico. No mostraba ningún


recato en confiar a la posteridad que más de la mitad de sus pacientes habían


muerto por causa de las enfermedades que él trataba. Sus opciones, desde


luego, eran limitadas; los únicos fármacos de que disponía eran


principalmente laxantes, eméticos y narcóticos. Se practicaba la cirugía y la


cauterización. En los tiempos clásicos se hicieron avances considerables


hasta la caída de Roma.


Mientras en el mundo islámico florecía la medicina, en Europa se


entró realmente en una edad oscura. Se perdió la mayor parte del


conocimiento de anatomía y cirugía. Abundaba la confianza en la oración y


las curaciones milagrosas. Desaparecieron los médicos seculares. Se usaban


ampliamente cánticos, pociones, horóscopos y amuletos. Se restringieron o


ilegalizaron las disecciones de cadáveres, lo que impedía que los que


practicaban la medicina adquirieran conocimiento de primera mano del


cuerpo humano. La investigación médica llegó a un punto muerto.


Era muy parecido a lo que el historiador Edward Gibbon describió


para todo el Imperio oriental, cuya capital era Constantinopla:



En el transcurso de diez siglos no se hizo ni un solo descubrimiento que


exaltara la dignidad o promoviera la felicidad de la humanidad. No se había


añadido ni una sola idea a los sistemas especulativos de la antigüedad y toda


una serie de pacientes discípulos se convirtieron en su momento en los


maestros dogmáticos de la siguiente generación servil



nombre de un conocido y polémico entrevistador de televisión, lo que sin


duda le había valido gran número de inofensivas bromas.)


Mientras nos instalábamos en el coche para emprender el largo


recorrido, con los limpiaparabrisas funcionando rítmicamente, me dijo que se


alegraba de que yo fuera «el científico aquel» porque tenía muchas preguntas


sobre ciencia. ¿Me molestaba?


No, no me molestaba.


Y nos pusimos a hablar. Pero no de ciencia. Él quería hablar de los


extraterrestres congelados que languidecían en una base de las Fuerzas


Aéreas cerca de San Antonio, de «canalización» (una manera de oír lo que


hay en la mente de los muertos... que no es mucho, por lo visto), de cristales,


de las profecías de Nostradamus, de astrología, del sudario de Turín...


Presentaba cada uno de estos portentosos temas con un entusiasmo lleno de


optimismo. Yo me veía obligado a decepcionarle cada vez.


—La prueba es insostenible —le repetía una y otra vez—. Hay una


explicación mucho más sencilla.


En cierto modo era un hombre bastante leído. Conocía los distintos


matices especulativos, por ejemplo, sobre los «continentes hundidos» de la


Atlántida y Lemuria. Se sabía al dedillo cuáles eran las expediciones


submarinas previstas para encontrar las columnas caídas y los minaretes rotos


de una civilización antiguamente grande cuyos restos ahora sólo eran


visitados por peces luminiscentes de alta mar y calamares gigantes. Sólo


que... aunque el océano guarda muchos secretos, yo sabía que no hay la más


mínima base oceanográfica o geofísica para deducir la existencia de la


Atlántida y Lemuria. Por lo que sabe la ciencia hasta este momento, no


existieron jamás. A estas alturas, se lo dije de mala gana.


Mientras viajábamos bajo la lluvia me di cuenta de que el hombre


estaba cada vez más taciturno. Con lo que yo le decía no sólo descartaba una


doctrina falsa, sino que eliminaba una faceta preciosa de su vida interior.


Y, sin embargo, hay tantas cosas en la ciencia real, igualmente


excitantes y más misteriosas, que presentan un desafío intelectual mayor...


además de estar mucho más cerca de la verdad. ¿Sabía algo de las moléculas


de la vida que se encuentran en el frío y tenue gas entre las estrellas? ¿Había


oído hablar de las huellas de nuestros antepasados encontradas en ceniza


volcánica de cuatro millones de años de antigüedad? ¿Y de la elevación del


Himalaya cuando la India chocó con Asia? ¿O de cómo los virus, construidos


como jeringas hipodérmicas, deslizan su ADN más allá de las defensas del


organismo del anfitrión y subvierten la maquinaria reproductora de las


células; o de la búsqueda por radio de inteligencia extraterrestre; o de la


recién descubierta civilización de Ebla, que anunciaba las virtudes de la


cerveza de Ebla? No, no había oído nada de todo aquello. Tampoco sabía


nada, ni siquiera vagamente, de la indeterminación cuántica, y sólo reconocía


el ADN como tres letras mayúsculas que aparecían juntas con frecuencia.


El señor «Buckiey» —que sabía hablar, era inteligente y curioso—


no había oído prácticamente nada de ciencia moderna. Tenía un interés


natural en las maravillas del universo.


ciencia había sido expurgada antes de llegar a él. A este hombre le habían


fallado nuestros recursos culturales, nuestro sistema educativo, nuestros


medios de comunicación. Lo que la sociedad permitía que se filtrara eran


principalmente apariencias y confusión. Nunca le habían enseñado a


distinguir la ciencia real de la burda imitación. No sabía nada del


funcionamiento de la ciencia.


Hay cientos de libros sobre la Atlántida, el continente mítico que


según dicen existió hace unos diez mil años en el océano Atlántico. (O en


otra parte. Un libro reciente lo ubica en la Antártida.). La historia viene de


Platón, que lo citó como un rumor que


recientes que describen con autoridad el alto nivel tecnológico, moral y


espiritual de la Atlántida y la gran tragedia de un continente poblado que se


hundió entero bajo las olas. Hay una Atlántida de la «Nueva Era», «la


civilización legendaria de ciencias avanzadas», dedicada principalmente a la


«ciencia» de los cristales. En una trilogía titulada

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EL CUERPO HABLA

      


 http://www.youtube.com/watch?v=CsxJzW-0mAg


EN LA COMUNICACION HAY UNA FORMA DE EXPRESION CON LA CUAL ES CASI IMPOSIBLE QUE NOS MIENTAN

HOLA AMIGOS , ANTES QUE LA PALABRA EXISTIERON LOS GESTOS, LO CUAL QUIERE DECIR QUE TAMBIEN SON UNA FORMA DE EXPRESION Y COMUNICACION.







NOS PUEDEN ENGAÑAR CON LA PALABRA , CON LA ESCRITURA, PERO MUY DIFICILMENTE LO PODRAN HACER CON LOS GESTOS, ELLOS REFLEJAN INCONCIENTEMENTE LO QUE HAY EN NUESTRO INTERIOR.







KINESIA



EL LENGUAGE CORPORAL



AMIGOS SEGUN LOS ESPECIALISTAS LOS PROCESOS COMUNICACIONALES ESTAN REPRESENTADOS POR EL SIGUIENTE PORCENTAJE.



el 55% de las comunicaciones personales se hacen por medio del lenguaje del cuerpo; el tono de voz representa el 38% y solamente el 7% restante está constituido por las palabras.



Y YO OS PREGUNTO : ¿PRESTAMOS REALMENTE ATENCION A LO QUE UNA PERSONA NOS PUEDA DECIR POR MEDIO DEL LENGUAGE CORPORAL?



¿LE DAS CREDIBILIDAD A LOS GESTOS DE LA PERSONA CON LA QUE HABLAS.




                      GRACIAS   Y   PURA   VIDA

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SON ESOS MOMENTOS


                                            


                                              


 


                                            SON    ESOS    MOMENTOS



 


Y es en mayo, cuando la noche con su manto,


 cubre de oscuridad el cielo de córdoba, 


 


 


Y es entonces, cuando espíritus de poetas,


filósofos, músicos, y gentes del pueblo


 


 


Y son esos momentos, en los cuales, se siente


Miguel  De  Los  Rios


                                                                          

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LO PRIMERO LO ULTIMO LO UNICO

                   



 

PORQUE TU ERES LO PRIMERO, POR ELLO ES QUE VIVO




 


INTENTANDO ESTAR EN MI, TAMBIEN PORQUE YO SOY LO




 


PRIMERO, PARA QUE INTENTES ESTAR EN TI, NO SOMOS LO




 


UNICO, NI SOMOS LOS UNICOS, NO SOMOS EL PRINCIPIO NI




 


TAN SIQUIERA DEL FIN.




 


PORQUE TU ERES LO ULTIMO, POR ELLO ES QUE SIN TI MUERO,




 


Y MUERO POR SER LO ULTIMO EN LO QUE TU CADA DIA




 


PIENSES AL ALEJARTE DE TI, SE QUE NO SOMOS UNICOS, SE




 


QUE NO ES LO QUE QUEREMOS, SE QUE NI TAN SIQUIERA EL




 


FINAL LLEGARA CUANDO TU Y YO DEJEMOS DE SER LO




 


PRIMERO, PERO NECESITO SABER QUE SEREMOS LOS ULTIMOS




 


EN SENTIRNOS MORIR, CUANDO COMPRENDAMOS QUE PARA




 


NADIE, ALGUIEN ES LO UNICO, QUE LO UNICO QUE CUENTA ES,




 


QUE PARA MI ERES LO PRIMERO, Y QUE YO PARA TI LO ULTIMO




 


EN LO QUE CADA DIA PIENSES AL ALEJARTE DE TI, PUES ESO,




 


AUNQUE EQUIVOCADAMENTE, ME HARA SENTIR UNICO




 




 


             MIGUEL DE LOS RIOS



                                   GRACIAS   Y   PURA  VIDA


            

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