30 minutos de otoño en un poema
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Va a estar bien, con buena gente, gente que sabe querer.
Estoy contenta. Y seguiré haciendo lo que esté en mis manos para ayudar a los "bichos" que lo necesiten y para que las cosas cambien a mejor. Ellos no pueden hablar. Si no lo hacemos nosotros...
Un abrazo fuerte fuerte.
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Tiene dos meses y una pena.
No tiene otro nombre que el que tú le des.
La encontré abandonada en GRANADA en un contenedor de basura, ¡hijos de puta!
El veterinario la ha desparasitado; dice que está muy sana.
No quiero llevarla a la perrera. No quiero que muera por culpa del crimen cometido por otros. No es justo.
Dime que te la quedarás. Te la llevo donde me digas.
Es listísima, aprende muy rápido, hace sus cositas en la calle, duerme donde le digas, no hace un ruido...
Las hembras, al contrario de lo que piensa la mayoría, son más dóciles, protectoras de los suyos, y no se escapan de casa.
¿Me ayudáis?
Gloria, 658 949 095
Gracias
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Un puñado de arena, la rosa de los vientos y la huella que queda de vuestro calor en mi corazón. Los guardo en mi mochila y emprendo el camino de ida hacia mi nueva casa.
Éstas son las señas:
Los pensamientos de Revangel
Dejaré la luz encendida, un rincón que os aguarda siempre, un sofá para descansar, algo que picar a deshoras, sueños, experiencias y vida.
Os espero al otro lado.
Revangel.
Basta. Vete para siempre con la pleamar. Esta vida encerrada en el ojo de tu huracán me consume. No quiero predicciones de tu amor. Prefiero el anticiclón de la soledad conocida que no aguarda. Cada vez que te vas un nuevo frente frío me aborda, nublando los puntos cardinales de mi felicidad que no llega y me dejas una carta con la posibilidad de una ola de calor en el horizonte. Me quedo flotando en la atmósfera calma que precede a tu tormenta, bajo cero, esperando que regreses como una descarga eléctrica. Que me entregues tu pasión iónica que voltea las isobaras de mi cuerpo. Que cubras con tu aliento de borrasca y el viento céfiro de tus ojos esta meseta desértica, barriendo la voluntad de detener tu avance. Después me declaro zona catastrófica. Apenas queda tu calor residual y una sensación térmica menguante que duele a cada paso que la distancia crece. En el ambiente de mi rostro se concentra la humedad, que precipita como una gota fría mientras el corazón se acaba.
Idea de The Webjinni's Blog
¡Gracias, AliceCat!
Tú eres Navidad, le dije.
De su boca naciendo fruta fresca y clavos de olor en sus manos.
Abrázame, llévate el frío de mis labios.
Para Microrrelatos de diciembre en Página2
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Tres en raya
Vientre perforado
De tus hormonas negado