Portal de blogs literarios, comunidad literaria, y foro literario - Libro de Arena
Conoce a siameses       Se han interesado por él 38 lectores      0 libros en su biblioteca
     0 valoraciones      14 posts en su blog      Es lector de 0 grupos

LINCHA Y RELINCHA

Los Famosos e Increíbles Hermanos Siameses


CUENTOS CHINOS PARA NIÑOS DEL JAPÓN

Los más allegados ya estáis enterados de los acontecimientos que nos han mantenido tanto tiempo alejados de este blog: la malograda operación quirúrgica, la sangre perdida, la rehabilitación y todo lo demás. Ahora Relincha y yo estamos unos centímetros más separados, concretamente a la altura del cuello, pero nuestras coronillas siguen tan fijadas como siempre. Los doctores se arrepintieron un poco de su decisión, se acojonaron ligeramente al encontrar serias complicaciones en la zona occipital, y detuvieron el proceso. Relincha y yo somos dos víctimas de las limitaciones de la ciencia y la tecnología. Dos victimas y dos esclavos de ella, porque por su culpa y gracias a ella hemos regresado a escribir aquí.



Hoy mi hermano Relincha me ha estado dando la tabarra todo el día. Yo creo que se ha levantado con el pie izquierdo. Nada más despertarse, con los ojos todavía llenos de legañas, me soltado su primera sentencia matinal: «Lincha, querido hermano, el ser humano es estúpido por naturaleza». Yo he preferido no responderle, porque si le sigues el juego enseguida, Relincha se pone pesado y rápidamente comienza a divagar y a soltar todo ese bla bla bla filosófico y pedante que tanto me exaspera. Son ya veintiséis años aguantándole y uno comienza a saber de qué pie cojea el otro, y viceversa.



Nuestra madre nos ha preparado chocolate y buñuelos, como cada año por San José. Mientras yo masticaba con dificultad el esponjoso manjar y el chocolate rezumaba por mis carrillos, Relincha ha vuelto a vomitar una de sus típicas minidisertaciones: «La razón no existe, Lincha. Puedes disfrazarla de ciencia, de filosofía, incluso de matemáticas, si quieres, pero sigue sin ser verdadera. Las matemáticas son un invento del hombre, un artilugio inservible, una aproximación por error a una realidad que sólo es aparente, que únicamente se encuentra en nuestro aberrante cerebro. La ciencia se basa en ella y por eso el acierto de sus modelos depende sólo del azar, únicamente es cuestión de probabilidad, mera estadística; la ciencia avanza a golpe de prueba y error, con escaso acierto y, de momento, bastante buena suerte. Algún día la ciencia dejará de llamarse ciencia, asumirá con humildad sus limitaciones y al fin será conocida como ?Tecnología y Artimañas Numéricas?».



Relincha sabe que odio que ponga en duda a la ciencia, lo sabe y aún así sigue haciéndolo siempre que se le presenta la ocasión. Empiezo a cansarme. Él sabe que apasiona la biología, la física y la química, por eso se mete siempre con la ciencia, para darme donde más de duele, en el centro mismo del dolor. Pero ni siquiera se conforma con eso, y ha seguido hablando. «Y a la filosofía hay que darle de comer a parte. La filosofía nació casi a la vez que la aparición del Homo sapiens y después de tantos miles de años lo único que ha descubierto que el hombre no sabe nada. Muchos filósofos ni siquiera se han puesto de acuerdo aún sobre si el hombre existe o no. Es demencial. La filosofía es un intento desesperado de nuestras absurdas neuronas por disfrazar con pomposos discursos el único hecho que sabemos con certeza: todavía nos queda un largo trecho en la evolución si pretendemos arrojar algo de inteligencia en este planeta giratorio. La religión es criticada por muchos, pero más o menos ha obtenido los mismos éxitos que las otras que te acabo de nombrar. La razón no existe. No es. No está. Ni rastro de ella. En el mundo hay millones y millones de personas que se estrujan día a días los sesos pensando que son inteligentes? Madre mía. Qué equivocados estamos. Qué vergüenza.». Y se ha quedado callado. Hemos terminado de desayunar y nos hemos retirado a nuestro estudio, después de dar un beso a nuestra madre y felicitarla por lo rico que le ha quedado el chocolate.



Mi hermano Relincha es más raro que un perro verde. Yo creo que está loco. Y lo que más me preocupa es que comparto con él aproximadamente un 17% del cerebro, por lo que su estado mental me interesa por la parte que me toca: exactamente ese porcentaje. Y digo que está loco porque tiene unos cambios de humor desconcertantes. Después de su discursito en el desayuno, Relincha se ha quedado con la boca cerrada a cal y canto el resto del día. No ha dicho ni mu. En el rictus de desolación de su rostro se podía leer una profunda preocupación y una honda aflicción. He tratado de preguntarle si le ocurría algo, pero yo creo que ni siquiera me escuchaba, de lo inmerso que estaba en el caudal de pensamientos de sus sinapsis voraces y enfermas.



Yo he pasado el día realizando algunas de mis aficiones favoritas: he pintado un par de imitaciones en acrílico de Monet, he escrito tres canciones pop que me encargaron hace tiempo y he leído la última novela romántica de Dorina Clark. Después he estado cotilleando en librodearena para visitar a algunos amigos, he colgado un video de mi hermano y mío cuando éramos pequeños en nuestro videoblog de youtube y he salido a cenar al salón con mamá. Durante todo este tiempo mi hermano ha permanecido ahí detrás, amarrado a mi cráneo, serio, en silencio, con los ojos vidriosos y pensando en dios-sabe-qué. Ha parecido todo el día una marioneta pegada a mi cabezón. No lo entiendo. Me da lástima. Y me preocupa. De pequeño ya le pasaba, pero desde la operación le ocurre cada vez más a menudo. Se queda como en babia, como abducido, como si se hubiese fumado veinte porros de marihuana del tirón. No hay manera de sacarle de ese trance.



Hace un rato, mientras cenábamos con viendo el telediario, Relincha ha irrumpido a llorar desconsoladamente. Ha abandonado ese estado cataléptico y se ha deshecho en lágrimas detrás de mí. He tratado de consolarle haciéndole cosquillas y cantándole la canción esa de Raffaella Carrá que tanta gracia le hace siempre, pero no ha habido manera de detener ese torrente de amarguras licuadas que botaba de sus ojos.

Unos minutos después, ya calmado pero todavía algo confuso, en nuestro dormitorio, cuando yo ya había apagrazonado la luz y estaba a punto de coger el sueñecito, Relincha me ha cogido fuertemente de la mano y me ha susurrado con angustia justo en el oído: «Lincha, ¿sabes qué es la razón?». Y yo he agachado la cabeza en señal de derrota, un poco harto de aguantar su diarrea emocional y su incontinencia verbal y le he respondido: «No, Relincha, no sé qué es la razón». Y él me ha dicho «Cuentos chinos para niños del Japón».



Y se ha echado a reir.

Queremos aprovechar para dar las gracias a un arenícola que nos pasó por mail un maravilloso disco llamado como este post y que dio origen al mismo. ¡Gracias dobles para ti!

Denunciar contenidos

SOBRE POLÍTICA EN LIBRO DE ARENA

Querida bitácora,

Mi hermano Relincha y yo llevamos bastante tiempo leyendo en Libro de Arena numerosos textos sobre política: que si el video de las juventudes socialistas, que si la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que si matrimonios entre personas del mismo sexo, que si patatín, que si patatán... Incluso algunos blogs manchan de tintes políticos textos que, a primera vista, no tienen nada que ver con este tema.

Mi hermano y yo estamos escandalizados.

Libro de Arena es un reflejo más o menos fiel de lo que sucede en la calle. Aunque el tamaño muestral (constituido por los blogueros) no es suficiente para ser extrapolado al total de la sociedad española, sí que se pueden observar las tendencias y las opiniones que se escuchan en cualquier bar, en cualquier grupo de amigos o en cualquier patio de vecinos.

Mi hermano y yo queremos advertir que no sabemos mucho de política. Sin embargo, ambos estamos algo cansados del talante de la mayor parte de los políticos de este país: ministros disfrazados de bufones, miembros de los partidos de la oposición que podrían hacer monólogos en El Club de la Comedia sin obtener ni un solo aplauso, expresidentes que hablan sin utilizar ni una sola de sus dos únicas neuronas para ello, nacionalistas vestidos de Belcebú, fascistas travestidos en "demócratas", neoliberales autómatas que repiten las mismas consignas sin informarse de lo que hablan y sin pensar por ellos mismos... En fin: BIENVENIDOS AL CIRCO, ¡¡PASEN Y VEAN!! Tenemos a la Mujer Barbuda llevando la acaldía de Valencia, al Hombre Elefante en el País Vasco, a Macario (el de José Luis Moreno) en el gobierno del PSOE, a Doña Rogelia presidiendo el PP y a varios payasos en todos los telediarios del país.

Mi hermano y yo no pretendemos decirle a nadie lo que tiene que hacer (créannos), pero hay algunas opiniones que hemos leído por aquí que deberían de haber sido un poco más meditadas antes de teclearse. Hemos llegado a leer que los Ecologistas (ahora hay un gran sector político que los llama Ecologetas) son asesinos, que los heterosexuales están mal vistos por el gobierno ZP por influencia de Zerolo y así, cientos de comentarios disparatados que parecen rabietas de niños de colegio más que opiniones de un adulto. Lo hemos leído aquí, en periódicos nacionales, lo hemos oído en la radio y lo hemos visto en la tele.

Mi hermano y yo no nos situamos claramente junto a ningún partido político: leemos mucho sobre ideologías políticas, dudamos de todas y no nos vemos 100% representados por ninguna ideología. Mi siamés Relincha es más liberal y yo soy más de la igualdad, pero nunca discutimos por política. Ambos creemos que los políticos deberían de esforzarse en hacer bien las cosas, en trabajar para todos, en colaborar para hacer de este país (y del mundo) un lugar mejor. Aquí tenemos que vivir un montón de gente de todos los colores, de todas las tendencias sexuales, de todos los acentos, de todas las ideologías y de toda calaña: si alguien quisiera hacerlo bien de verdad, sin intereses políticos ni económicos de por medio, seguramente todo nos iría mejor.

Para acabar esta disertación (que se está hacieno ya demasiado larga), mi hermano y yo queremos decir que nos da mucho miedo la gente que habla sin saber de lo que habla, los que se dedican a charlotear sobre ecologistas u homosexuales (por ejemplo, entre otros muchos) sin investigar un poco de qué va todo ese rollo, repitiendo las frases de sus líderes y las mismas coletillas sin gracia. A mi hermano y a mí nos da miedo la gente que no piensa por sí misma, que no se plantea otras opciones, que no se pone en el lugar de los demás. Relincha sobre todo siempre ha creído que la gente inteligente es la gente que duda constantemente, que se plantea todo una y otra vez, que no se dedica a vociferar y a sembrar el terror y la alarma, que es pruedente y que se documenta mucho antes de hablar.

Por eso, pedimos (ya que en el mundo real cuesta mucho más trabajo) un poco de inteligencia, ésa que parece que se va diluyendo en un mar de gritos, mentiras, falacias e informaciones contradictorias. No hay que creer a nadie al 100%, no hay que subirse en una corriente de pensamiento con los ojos cerrados como si fuese una doctrina... Para eso, ya está la religión.

Ni Relincha ni yo hablaremos más de política aquí. Nosotros, al menos, hemos venido a Librodearena a hablar principalmente de Literatura (ya saben, por eso de que debajo de "Libro de Arena" pone "Comunidad Literaria". Cada uno que hable lo que quiera pero, por el amor de Dios, con un poco de Inteligencia, Sentido Común, Respeto y Prudencia. Es lo mínimo que mi hermano y yo esperamos del ser humano, ése que se autoproclama "colofón de la evolución".

Que no sirva este post, pues, de antecedente. La política existe (suponemos que por suerte), pero no hay que convertir una tertulia política en uno de esos corrillos de Prensa Rosa a los que nos tienen acostumbrados. A mi hermano y a mí nos separan muchas ideas, pero nos une la cabeza. Lo mismo debería de ocurrir con todos. Y, si la cabeza no les une a ustedes, al menos que lo haga el corazón.

Lincha, 7 de octubre de 2007.

Denunciar contenidos

LA INSOPORTABLE DUALIDAD DEL SER

Querida bitácora,

Después de tantos años unido a este cuerpo extraño que me acompaña, sigo sin acostumbrarme a esta continua lucha de vivir sin independencia, sin seguridades, sin certezas. Después de tantos años atrapado por la coronilla a un ser de mi misma sangre, de mi misma estirpe, de mi misma esencia, a veces no logro tolerar esta soledad compartida que me condena sin piedad. Relincha es un tío muy majo, se lo puedo asegurar; pero no puedo seguir así. Ustedes no pueden hacerse ni una ligera idea de lo que significa tener un hermano siamés. Lo peor no es que la gente te mire por la calle, que no puedas entrar en lugares públicos por miedo a las carcajadas nerviosas y al miedo o que necesites una enfermera para cuidar de ti. No, lo peor no es eso. Lo peor es el hecho en sí. Lo peor es la imposibilidad de desarrollar una vida plena, sincera, independiente, real.

Yo veo la vida como un inmenso paisaje ancho en el que todo cabe y en el que todo se puede hacer, un lugar en el que todos los sueños se pueden soñar. Para Relincha, sin embargo, la vida es un bodegón oscuro en que ya no cabe nada más y del que nada se puede esperar, un lugar en el que la soledad se adueña de ti. Yo creo en la salvación de la humanidad. Mi hermano sólo cree en el Apocalipsis. Yo trato de levantarme cada mañana con la ilusión de empezar un día nuevo. Mi hermano tacha cada mañana con su rotulador negro un día del calendario de su particular cuenta atrás. Yo leo a los clásicos, escucho ópera. Mi hermano lee literatura de vanguardia y escucha rock independiente nacional. Yo lloro de tristeza cuando la tristeza me sobrecoge. Relincha esconde con rabia sus lágrimas cuando no quiere que le vea llorar. Yo escribo para ser yo mismo. Relincha escribe para seguir escondiéndose de los demás. A mí me gusta despojarme de las máscaras que cubren mi rostro ficticio. A mi hermano le encanta aprovechar esas ocasiones para arrebatarme esas máscaras y colocarlas sobre las suyas propias.

Somos distintos, somos dos personas distintas aunque compartamos lóbulo prefrontal de la corteza encefálica. Cuando éramos pequeños esta vida que nos ha tocado vivir en pareja era mucho más sencilla: jugábamos, discutíamos, llorábamos, recibíamos clases particulares en casa y nos gustaba filosofar y pasarlo bien. Pero el tiempo lo complica todo, todo lo adultera, todo lo echa a perder. Como ustedes ya sabrán, Relincha quiere casarse con Hipatía de Alejandría. Yo no podría casarme nunca con una mujer porque mis preferencias sexuales van en otra dirección. Relincha quiere que nos operemos para separar nuestros cuerpos, pese al altísimo riesgo que esa intervención quirúrgica supone. Yo tengo miedo de morir. Relincha dice que no podemos seguir viviendo así, que ya es hora de tratar de separar nuestros caminos. A mí me asusta la soledad. Relincha tiene razón, yo mismo lo he pensado mil veces. Yo tampoco podría soportar todo esto mucho tiempo más. Ustedes no saben lo cuesta arriba que se hacen los días cuando tienes a otra persona al otro lado de tu cabeza.

Ambos sabemos que los médicos tienen el mismo miedo que nosotros. Una operación tan larga, tan compleja, en una zona tan desconocida? Ni ellos mismos conocen los daños que podría suponer: pérdida de la memoria, pérdida de la capacidad motora, pérdida de la identidad. Eso si no morimos en el quirófano desangrados, uno de nosotros o los dos, sin poder despedirnos de mamá, dejando a Hipatía joven y viuda antes de casarse, destrozando toda posibilidad de realidad futura.

Tengo miedo. Y sé que Relincha también lo tiene. Pero a veces caminar consiste en probar y acumular pasos. Prefiero la muerte a esta insoportable dualidad del ser.


Lincha, 9 de julio de 2007


Denunciar contenidos

DE QUÉ COSAS SE ENTERA UNO... (O DOS)

Si hasta hoy existía un sentimiento que nos unía profundamente a mi hermano y a mí, éste era el hastío que nos producía la Política.

Hace tan sólo 4 ó 5 años, sin embargo, mi hermano y yo éramos seres verdaderamente políticos: nos interesábamos por la historia política de los países de este pequeño planeta con vocación de asteroide errante, nos leíamos los idearios de los partidos nacionales y regionales, debatíamos en acalorados foros de discusión, asistíamos a mítines y nos decantábamos por la opción que nos parecía más afín a nuestros principios filosóficos. Estos últimos años (lamentablemente, insistimos, lamentablemente: ojalá esta metamorfosis no hubiese ocurrido nunca y ojalá nunca les suceda a ustedes) mi hermano y yo nos contentábamos con acercarnos religiosamente a la urna y depositar en ella nuestra papeleta (casi siempre en blanco) para (eso sí) cumplir con nuestra principal responsabilidad como esclavos de las tiranías y el capitalismo? digo? perdón? como ciudadanos libres y democráticos.

Mi hermano (para qué mentirles a ustedes a estas alturas, si ya somos aquí todos como una gran familia) antes era votante del PSOE. Yo, de IU. Después mi hermano se hizo de LOS VERDES. Yo, del PC. Una vez votamos al PP en unas locales. Creo que nuestra abuelita llegó a votar al GIL. En la vida hay que probar de todo, suele decir nuestra cuidadora Fani, que vota al PPA (Partido de las Películas de Amor, que preside el entrañable Sergio, de un blog vecino). Nosotros, particularmente, respetamos (casi) todas las tendencias políticas, siempre y cuando éstas respeten a los demás, y mientras no intenten imponérnoslas a nosotros.

Sin embargo, existen tendencias políticas que son inadmisibles, que no se pueden tolerar, que son más propias de una tribu de neandertales que de seres humanos cabales. Enseguida les explicaremos por qué.

Hoy mi hermano y yo, retomando una vieja tradición, hemos vuelto a devorar política escrita: hemos visitado las páginas webs de 8 ó 9 partidos políticos y los blogs personales de los candidatos a algunas alcaldías que nos interesan y afectan muy directamente. Hemos visitado la página del PSOE, del PP, de IU, de LOS VERDES, de FAMILIA y VIDA, de FALANGE, de PC, de PNV, de BATASUNA, del partido del CANNABIS, del PPA (Partido de las Películas de Amor) y de ESPAÑA 2000. Hay que estar bien informado, oigan, saber bien de qué se habla, y no criticar por criticar.

Les juro que un escalofrío ha recorrido nuestra monstruosa y aberrante anatomía al escuchar en la página web de ESPAÑA 2000 el siguiente anuncio oral: SI NO TE IMPORTA QUE LOS INMIGRANTES ABARROTEN NUESTROS HOSPITALES NI QUE SE LLEVEN LAS AYUDAS SOCIALES FRUTO DE NUESTRO ESFUERZO, SI NO TE IMPORTA QUE PELIGREN NUESTROS PUESTOS DE TRABAJO, A NOSOTROS, SÍ. VOTA ESPAÑA 2000.

Les prometo que mi hermano ha tenido que ir corriendo al lavabo a vomitar. Yo, que siempre me he caracterizado por gozar de un estómago mucho más resistente que el suyo, me he limitado a correr muy pegadito a su cabeza y tratar de no escuchar sus arcadas para que no se me contagiara la vomitera. Es evidente que en el mundo tiene que haber de todo, pero Lincha y yo pensamos que es una lástima que toda esa gran cantidad de desalmados (por no decir cualquier otra barbaridad) se agrupen para formar un partido político y que, encima, éste sea legal.

Y aquí viene la buena noticia que se desprende de esta extensa (y perdón por ello) reflexión: LINCHA Y YO VOLVEMOS A SER DE NUEVO SERES POLÍTICOS, TOTALMENTE IMPLICADOS Y CONSECUENTES CON NUESTRA RESPONSABILIDAD DEMOCRÁTICA. Porque (si bien es cierto que ningún partido coincide ni siquiera al 50% con nuestra filosofía y nuestros principios) hasta que alguien cree ese partido (tan necesario según nuestra opinión), tendremos que conformarnos con los que ya hay e intentar que gobiernen los menos malos. Ante todo, no queremos manchar nuestras manos con la sangre de la indiferencia (indiferencia, o impotencia, o ganas de quedarnos en el sofá viendo la tele).

Por eso, mi hermano y yo vamos a tener la osadía de animarles a todos ustedes a que voten el día 27 de mayo. Voten a quién quieran: PSOE, PP, IU, PC, VERDES, FALANGE, CIUDADANOS, etc., ect., etc. Pero, por favor de los favores: piensen bien lo que hacen antes de meter el papelito en la rajita de la cajita. Que hay mucho monstruo suelto por ahí. Y es responsabilidad de todos que esos monstruos estén bien controlados y, a ser posible, atados de pies y manos.

Saludos.

Denunciar contenidos

MIRANDO AL CIELO

Querido blog.


Al igual que todos ustedes, mi hermano y yo pasamos largas horas observando el firmamento, levantando nuestras cabezas hacia la supuesta infinidad del Universo conocido, haciéndonos las mismas y repetitivas preguntas que han asaltado al ser humano desde que éste adoptó su posición bípeda en algún remoto lugar de África.


Suponemos que cada uno de los habitantes que pueblan este fértil planeta moribundo posee su propia teoría sobre el por qué, el para qué y el hasta cuándo de toda esta extraña pantomima planetaria: ¿qué hay por encima del Universo?, ¿existe un orden real en el comportamiento de las galaxias?, ¿qué pinta el Hombre en todo esto?, ¿cuándo se acabará la moda Fernando Alonso? Todos temblamos de miedo ante el vacío teórico que ni la religión ni la ciencia han sabido llenar. Ambos creemos firmemente que, si uno le da demasiadas vueltas a estos temas metafísicos, al borde de la astronomía y de la filosofía, puede acabar majareta, drogadicto o anarquista (y les recordamos a ustedes que cualquiera de las tres opciones está igual de mal vista por el gobierno, la policía, el Papa o el jurado del Premio Planeta).


Relincha, que es bastante más pragmático que yo, sabe con certeza que no vale la pena hacerse este tipo de preguntas. Mi hermano está convencido de que el Homo sapiens es únicamente una estúpida mota de polvo pegada en la microscópica hebra de un colosal tapiz incomprensible, que somos insignificantes ante la grandiosidad de las estrellas y los astros y que nuestra desaparición no significará nada en el contexto de esta danza universal que no conduce que a ninguna parte. Por eso y sólo por eso, a Lincha no le incumbe de ninguna manera el destino de la Tierra, la extinción de las especies o el cambio climático global.


- Al Universo no le importa una mierda lo que pase en este anónimo planeta perdido en la órbita de un sol moribundo ? dice habitualmente él -. Aunque la Tierra explotara en mil pedazos, el espaciotiempo a penas lo iba a notar. Hay que disfrutar de la vida, aunque uno no sepa muy bien de qué sirve estar vivo, aunque ni siquiera los científicos sepan definir con exactitud qué es la vida, aunque después de ella no haya nada más.


Y se queda tan ancho.


Mi visión, sin embargo, difiere levemente de la suya. Yo opino que, si hiciésemos caso de la Filosofía de Relincha, todo el mundo haría oídos sordos a la llamada del hambre y la muerte en los países del tercer mundo, a la deforestación del Amazonas, incluso a los atentados terroristas o a la pena de muerte. Y quizás el cabrón esté en lo cierto, pero eso es no excusa para permitir que el mundo vaya por el camino que va: ya que estamos aquí, tratemos de hacer que las cosas vayan lo mejor posible, que no cuesta tanto, aunque desde las altas esferas nos hagan creer que sí; hay que hacer bien las cosas, al menos así me lo enseñaron a mí. Y es que la Filosofía de Relincha, aunque probablemente no diste mucho de la realidad, puede abocar a uno a un nihilismo más caníbal, y las consecuencias serían imprevisibles y siempre desagradables: suicidarse, drogarse hasta no sentir nada, presentarse a un casting para Gran Hermano o atentar contra el orden moral.


Yo prefiero pensar (y es una auténtica manía personal) que, aunque no sabemos para qué carajo estamos en este angosto lugar llamado Tierra, alguna función debemos de desempeñar, digo yo. Y tengo un ejemplo muy ilustrativo para explicarlo: se llama La metáfora de la célula muscular. Verán (y perdónenme si me extiendo más de lo recomendable):


Las células musculares de su brazo (sí, del brazo de ustedes) no saben dónde están, no saben ni lo que es un brazo, desconocen por qué se estiran y se contraen, para qué o hasta cuándo lo harán. Pero parece ser que todas juntas forman algo. Sí, se llama brazo. Sí, también se llama movimiento del brazo. Pero se me antoja que ellas no tienen ni puta idea de que forman parte del brazo y de que lo articulan. Sólo están ahí. Y punto pelota. Si una muere, el brazo sigue funcionando, las células de al lado ni siquiera se dan cuenta del fallecimiento de su querida vecina; pero cuando todas sucumben, ¡ay, dios mío, cuando todas ellas sucumben!, el brazo entero muere con ellas, y no queda más remedio que amputar (desagradable situación donde las haya).


Por eso y sólo por eso, a mí me parece que, aunque no sepamos de qué va todo este rollo, aunque no tengamos ni pajolera idea de quiénes somos, dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos, hay algo por encima de nosotros a lo que le viene bien nuestra existencia. Que se llame como quiera. Que sea lo que sea. A mí eso me da igual. Porque me aterra enormemente pensar que el planeta tan hermoso en el que vivo es sólo un grano en el culo que le salió al Universo en el Big-Bang. Y creo que vale la pena darle una larga vida a la Tierra, aunque requiera esfuerzo, sacrificio y renuncia de comodidad, aunque sea necesaria una revolución o una tercera guerra mundial. Quizás sea una posición un poco conservadora, pero siempre he sido de la opinión de que es mejor prevenir que lamentarse.


Lincha, 8 de abril de 2007.

Denunciar contenidos

LA REALIDAD QUE HAY EN LAS COSAS

Querido blog.

Mi hermano y yo hemos vuelto a discutir. Ya sé que esto no es ninguna novedad, ya sé que tenemos opiniones muy distintas a cerca de la vida, y que por eso nos pasamos la ídem tirándonos mutuamente de los pelos (a pesar de la enorme dificultad que ese acto supone para nosotros por culpa de esta incómoda y aberrante unión encefálica, ya saben ustedes), pero les aseguro que hoy Relincha se ha puesto verdaderamente insoportable, mucho más que de costumbre, y ha conseguido sacarme de mis casillas. Paso a contarles.

Resulta que el bueno de Relincha (que es un poco pedante y va por el mundo de sabihondo-sabelotodo-sabemásquetú) ahora le ha dado por volverse nihilista, escéptico y agnóstico en absolutamente todos los campos del pensamiento humano, principalmente con respecto a la Ciencia, a la Historia, a la Moral y a la Religión. Yo ya le he dicho que, aunque él crea que dudar de todo es la posición más sabia que se puede adoptar, esa actitud puede acabar rápidamente con su salud mental, y que eso podría comprometer gravemente la mía propia. Pero él no me hace nunca caso: a él le da igual volverse loco de remate, majareta perdido, aunque eso implique también la inestabilidad de mi propia e individual psique maltrecha. Porque Relincha, además de un sabihondo-sabelotodo-sabemásquetú, es un ser tremendamente egoísta y pertinaz.

-El mundo ? me decía esta mañana mi hermano mientras desayunábamos en el salón ? no tiene realidad. Ni el espacio, ni el tiempo, ni esa sucesión de causas y efectos de la que tanto hablan los científicos existen fuera de nuestra mente. No son más que artefactos del cerebro humano: pueden ser muy distintos de lo que nosotros pensamos que son, pueden incluso no existir. Fuera de nuestro cerebro, no existe el mundo, no hay más comedia. Fuera de nuestra mente no hay nada.

-Muy bien, allá tú ? le he dicho yo inmediatamente, porque me chifla debatir con él -. Sabemos que percibimos el mundo a través de una serie de estímulos que se filtran por unos cuantos receptores sensoriales y que llegan hasta el cerebro en forma de señal eléctrica. Sabemos que estamos limitados de mil maneras: por el minúsculo rango de esos estímulos que somos capaces de absorber, por las carencias de esos receptores fisiológicos, y por la oscuridad que rodea al misterioso cerebro, tan encerrado en sí mimo, tan ciego, tan aislado, tan irreal. Pero es nuestra realidad. Quizás no sea siquiera una realidad parecida a la verdad del universo, pero es la nuestra.

-Pero no existe: es una entelequia.

-Pero hay que saber desenvolverse en ella, y esos pensamientos tan absurdos que se te ocurren últimamente no te ayudarán.

Y mi hermano Relincha se ha callado por un momento, ha mirado al techo y ha soltado un prolongado suspiro de nerviosismo. Yo creo que mi hermano podría haber sido un gran filósofo, la teoría se le da muy bien, pero sacaría un cero en el examen práctico de la vida. Relincha piensa mucho pero no hace nada, no actúa, ni siquiera es consecuente con sus propios pensamientos.

Durante todos estos años de vida compartida por obligación, Relincha ha pasado por diferentes etapas de pensamiento, y se ha declarado indistintamente empirista, racionalista, ecologista, nihilista, anarquista, comunista, capitalista, idealista, evolucionista, agnóstico y ateo sin importarle demasiado el orden o la coherencia intrínseca de sus metamorfosis metafísicas. Relincha se cree un tipo listo pero su inteligencia no alcanza más allá de las barreras de su estupidez. Si lo piensan, él mismo ha corroborado esta misma mañana esta afirmación mía en su elaborado discurso: todo lo que piensa está sólo dentro de su cerebro y, por eso mismo, no es real.



Lincha, 25 de marzo de 2007

Denunciar contenidos

EL RESULTADO FINAL

Querido blog.

Mi hermano Relincha y yo solemos charlar frecuentemente sobre temas que nos incumben a todos. Existen innumerables aspectos de la sociedad que a todos nos tocan, directamente o de refilón, y sobre los cuales deberíamos poseer cierta capacidad de decisión, como ciudadanos y como personitas que somos - si ustedes nos apuran, incluso como consumidores, palabro que detestamos a muerte - . Uno de esos temas, quizás el que más nos apasiona, es la Educación (notar E mayúscula), tal vez porque mi hermano y yo tuvimos que conformarnos con recibir en nuestra propia casa las clases que nuestra madre preparaba para nosotros con mucho amor y mucha coherencia (todo sea dicho).
Sabemos con certeza que la Educación no es precisamente uno de los problemas que más preocupan a la población española, de hecho, creemos que actualmente se sitúa por detrás de: EL TERRORISMO, EL PARO, LA VIVIENDA, LA INMIGRACIÓN, OPERACIÓN TRIUNFO, LA NUEVA CASA DE ROCIÍTO, LA LIGA DE CAMPEONES, EL POLÍGRAFO DE LOS PROGRAMAS DE ANTENA TRES, FERNANDO ALONSO y LAS MODELOS ANORÉXICAS DE LA PASARELA CIBELES (por ese orden) , según es esa extraña lista que de vez en cuando comentan en todos los telediarios nacionales.

Podríamos discutir aquí sobre varios aspectos filosóficos, psicológicos o sociales de la Educación, pero para no aburrirles a ustedes vamos a centrarnos en un ejemplo práctico que hemos presenciado recientemente, y que nos pareció una clara evidencia de lo que está sucediendo con la Educación es este país y, por lo tanto, con la cabecita de los jóvenes españoles que visitan a diario colegios, institutos y universidades públicos y privados. Pasamos rápidamente a contarles.

Desde hace ya casi dos años, mi hermano y yo recibimos semanalmente en nuestra casa la visita de Fani. Fani - para quién todavía no lo sepa - es una estudiante de Enfermería que trabaja en su tiempo libre como cuidadora de ancianos, niños y discapacitados; gracias a este trabajo, la muchacha puede costearse la carrera y el alojamiento en esta ciudad (algo muy digno y muy loable: no todo el mundo está dispuesto a estudiar y trabajar a la vez). Fani, además de realizar a la perfección y con suma delicadeza los cuidados y las curas que mi hermano y yo requerimos a causa de nuestra unión encefálica, es una chica encantadora, guapísima, sencilla y muy dulce, y nosotros la queremos como si fuese nuestra propia prima. Por eso esperamos que nos perdone por lo que aquí vamos a contar sobre ella, puesto que Fani es justamente la protagonista de la anécdota que tanto nos ha hecho reflexionar a mi hermano y a mí estos últimos días.

Fani llegó la semana pasada algo enfadada porque había suspendido un examen de Matemáticas en la facultad.

-¿Y cómo es que has suspendido, con lo aplicada y lo inteligente que eres tú? ? inquirió mi hermano Relincha-. ¿Acaso no tuviste tiempo de estudiar?
-Qué va? Empollé como una posesa, pero la profesora de matemáticas es una zorra ? palabras textuales de Fani: lo sentimos si son un poco malsonantes, pero ella es así de espontánea -, y tiene en cuenta el resultado final de los ejercicios.

Mi hermano y yo nos quedamos un poco alucinados con su respuesta.

-Explícame eso ? preguntó apresuradamente mi hermano.
-Pues que a la guarra de la profesora no le importa en absoluto que hayas planteado bien los problemas, ni que despejes correctamente las incógnitas de las ecuaciones. Si te equivocas en las operaciones matemáticas, y te sale un resultado diferente al que debería salir, te tacha toda la pregunta y no te puntúa nada. Es muy fuerte? No hay derecho.

Mi hermano y yo no sabemos si en realidad el comportamiento de la susodicha profesora es ?muy fuerte? o no porque - como ya he dicho -, nosotros dos jamás hemos pisado un colegio, ni un instituto, ni un campus universitario. Sin embargo, Relincha y yo hemos debatido largo y tendido al respecto, y por una vez ambos hemos coincidido en nuestras conclusiones (sin que sirva de precedente), y nos posicionamos ideológicamente - y sin ningún tipo de duda - al lado de la zorra de la profesora de matemáticas (con perdón).

¿Y por qué?, pensarán ustedes. Bien? Primero: porque estamos hablando de una estudiante universitaria, y no de un niño de Primaria; y en la Universidad quizás uno ya tenga que tomarse un poco en serio las materias que allí se imparten, y tener algo de cuidado a la hora de resolver operaciones matemáticas básicas que hasta un crío podría realizar. Y segundo y mucho más importante: porque creemos que es imprescindible trasmitir en los centros educativos (de cualquier nivel) el valor de LAS COSAS BIEN HECHAS.

Mi hermano y yo creemos que, si en los centros educativos se le empieza a quitar importancia a HACER BIEN LAS COSAS, los alumnos asimilan este concepto y lo trasladan inmediatamente a su vida personal y laboral. Así está el mundo (y más concretamente este país, que es el único que nosotros conocemos y del que podemos hablar): lleno de malos profesionales, que cometen impunemente errores pequeños y estúpidos que generan graves y descomunales problemas; o de malas personas, que realizan malas acciones sin ningún tipo de remordimiento ni dilema moral. Si los alumnos de cualquier edad aprenden que el resultado final de las cosas no importa, todos estamos corriendo un grave peligro potencial. Lo que se aprende, es lo que se hace.
Imaginen, por ejemplo, que Rafael Moneo o Santiago Calatrava diseña un edificio perfecto y precioso, pero se equivoca en unas medidas y la cimentación no cabe en el solar destinado para ello, retrasando las obras e incrementando en el doble el coste del proyecto. La excusa: el planteamiento del edificio era correcto, pero me equivoqué en el resultado final?

O imaginen dos países que discuten pacíficamente para solucionar algunas diferencias durante años enteros y, de repente, a uno de los dos presidentes se le va la cabeza y lanza cientos de misiles contra el Estado rival. El diálogo estaba bien encaminado, pero se equivocaron en el resultado final?

O un funcionario que trabaja en la administración de hacienda: te hace perfectamente la declaración de la renta, pero por un fatal descuido olvida el sobre encima del contenedor de reciclaje de papel y tu declaración jamás se registra, los de Hacienda te multan y se te cae el pelo. Claro, el funcionario hizo la declaración de puta madre, pero el resultado final no fue el correcto.

O te pasas una noche entera ligando con alguien que te gusta horrores, exaltas su belleza y su inteligencia, le invitas a varias copas, le hablas de temas interesantes y le escuchas con atención y, cuando ya casi tienes a esa persona en el bote, va y le sueltas a bocajarro que su culo parece un globo aerostático. El resultado final (bofetada y huida del bar de copas) no fue el esperado y a ti, obviamente, te extraña, con lo bien hecho que estaba el planteamiento?

Resumiendo (y pidiéndoles disculpas por habernos extendido hoy tanto: no se repetirá): hay que inculcar el valor de las cosas bien hechas:

-Desde el principio hasta el final
-En casita, en la escuela, en el insti y en la universidad
-En el trabajo, en lo social y en nuestra vida personal.

Quizás este principio no se haya valorado demasiado en la sociedad occidental (en la que sólo cuenta la rapidez con la que se hacen las cosas y no su calidad). Si quieren comprobarlo, les proponemos un juego: miren a su alrededor, pongan las noticias, lean el periódico y dense una vuelta por el mundo. El planteamiento tal vez no sea demasiado erróneo, pero reflexionen sobre cómo nos ha salido el resultado final?

Lincha, 13 de marzo de 2007.



Denunciar contenidos

De este agua no beberé

Querida bitácora.
Algunos de ustedes habrán leído ya por aquí algunas estúpidas conversaciones entre mi hermano Lincha y yo. Mi hermano Lincha y yo? Relincha y el bueno de su hermano? Siameses, esquizofrénicos por parte de madre, histéricos gracias a papá, unidos por la coronilla y separados por todo lo demás. Sí, tal vez hayan escuchado nuestras disertaciones en los píxeles de la pantalla de su ordenador, posiblemente habremos cruzado algún breve comentario en todo este tiempo, pero ustedes no saben nada de nosotros. Nada en absoluto. Ni de Lincha ni de mí. Ni siquiera nos han visto en foto. Nada. Quizás sea mejor así. La vida no es fácil ni agradable para nosotros: es una trampa sin escapatoria que tenemos que aprender a soportar. Para ustedes tampoco sería nada agradable conocerla, créanme.

Lincha y yo nos pasamos la mayor parte del día hablando, y a Lincha le gusta escribir en este lugar - palabra por palabra - los diálogos que surgen entre nosotros dos. Lincha cree que pueden interesarle a alguien, que tienen algo de gracia, que son muy naturales, muy creíbles, muy guais, dice él, que a estas edades todavía habla y piensa como un niño pequeño. Muy guais? Madre de dios? Si a alguien le interesa algo de lo que decimos Lincha y yo, a la fuerza debe de ser un colgado, un descerebrado, un drogadicto o un borracho; no podría encontrar otra explicación.

Por si fuera poco, el muy cabrón se enfada conmigo cuando trato de hacerle entender que nuestros intercambios de pareceres no tienen por qué leerlos nadie, que a nadie le importan, que son cosa nuestra, que una persona que se hace llamar caprichosamente (por ejemplo) Miguel, Sandra, Luzmarina, Yany, Pandora, Garufa, Juan, Colectivo, Mojita, ddd, Hipatía, Julieta, Murcy, Patri, Fani, Rubén, Quimérico, Moscugat, Tarasia, Marie, Carrascosa o Tanausú no debería saber de qué carajo hablamos nosotros dos cuando estamos solos y nos ponemos a pensar en voz alta. Me siento un poco como los personajes de la prensa rosa, que cuentan su vida a los demás como quien cuenta un chiste, o explica una película, o narra una leyenda urbana. Sinceramente, no me hace ninguna gracia que mi hermano nos exponga ante todos ustedes de esta manera.

Pero a Lincha le entretiene enormemente leer cada uno de los nuevos textos que ustedes dejan en este portal cada día; se lo pasa pipa aportando sus comentarios cuando algún escrito le gusta de manera especial, o cuando le pone de mala leche, o simplemente cuando le hace pensar; disfruta como un niño pequeño cuando se siente identificado con lo que ustedes dicen o cuentan, y ya no se siente tan solo. Por eso comencé a dejar que escribiera aquí con mayor o menor frecuencia, aunque no me haga ni pizca de gracia: porque le divertía y porque parecía hacerle feliz. Cuando se está unido por la coronilla a otra persona y no se sale de casa ni para ver la luz del sol, los momentos de felicidad quedan extremadamente limitados, y no hay que desaprovechar ninguna oportunidad de sonreír. Por eso consiento que mi hermano les cuente nuestras paranoias y nuestras preocupaciones. Porque así la vida se le hace más soportable y, para qué negarlo, porque cuando escribe o cuando lee los textos que ustedes cuelgan, Lincha se queda un rato calladito y me deja un poco en paz: a mis tímpanos les viene bien un poco de descanso de vez en cuando.

¿Y saben qué es lo más curioso? Poco a poco, sin saber muy bien por qué, he comenzado yo también a aficionarme a esta bitácora, a escribir y a leer los textos que ustedes mismos escriben. Y mi hermano Lincha me observa de reojo, y yo sé que esboza una ligera sonrisa de regocijo y de burla, cuando me coloco frente al ordenador. Ya lo decía nuestra abuelita: nunca digas de este agua no beberé.


Relincha, 21 de febrero de 2007.


Denunciar contenidos
Artículos publicados: 14
1-2



Portal de blogs literarios, comunidad literaria, y foro literario - Libro de Arena

General 0 libros



Ayuda | Contacto | Condiciones de Uso | Política de Privacidad


Otras webs de Planeta Ad Networks:

ultimas noticias - adn | novela historica - ediciones martinezroca | trucos videojuegos - ojgames | libros de educacion - paidos


2010 © librodearena.com