La boca empalaga,
los párpados pesan.
Cae agua.
Fluye el silencio en la calle.
Y hoy yo no estoy inspirada.
Sonrisas brillantes,
son de escaparate.
Puños de rabia que encierran verdades.
Cae agua.
Bonita palabra.
Miro allí fuera.
Que disparate.
La vida no me dice nada,
si no me clavo en tu carne.
A la mierda con todo.
Hoy no me siento inspirada.
Los bares que cierran a las 3, la hormona de la mala leche, el desaceleramiento económico y la psicosis que provoca, los cubatas que cuestan 8 euros, los peajes, el pollo chamuscao que se suicida en el horno, los que vacilan de tener y carecen de pensar, lo vacío, la factura del móvil, los embusteros sin causa, el paro que se acaba sin avisar, la incertidumbre de mañana, las malas intenciones, los que se mueven por interés, el último yogur en la nevera, y el primero de todos los disgustos.
Benditos?.
Los viejos que ríen con todas sus ganas, los rizos esponjosos, el solomillo poco hecho, las tardes jugando a las cartas, los días sin sol pero con risa, el próximo juego de la play, el próximo libro de Pedro Juan Gutiérrez, el teatro, la siesta dominguera, las sonrisas sinceras, la morbosa timidez, cantar a grito pelao en el coche, la alta y la baja suciedad, los más humildes porque lo tienen todo, los amigos que perdonan, las ventanas que liberan aire y luz, los girasoles, las chucherías, el libre albedrío, los campings sin un duro en el bolsillo, Sabina y su canción Benditos Malditos, las maletas, el sol?la sombra.
?Uvas y queso,
Sabe a beso.?
(la mamá de Juanfran)
Calor en la tela del viejo colchón.
Hasta los gatos buscan un poco de amor.
El aire, cervezas, el cierzo y la risa.
Los pelos se crespan, los chistes se enredan.
Tardes de agosto esperando la cena.
Hablamos de vida, de sexo, de ruidos.
Castillos de nubes, recuerdos de niños.
Frases que viajan de labios a oídos.
El césped podrido, la dulce pereza.
Ojos traviesos y tinto en la mesa.
Sinceras mis manos, un bicho en tu brazo.
Proyecta sorpresas, el punto adecuado.
Preguntas traviesas, cartas del revés.
Conexión de ideas, cigarros, café.
Cielo rosado que invita a creer.
Y yo relajada, respiro, y concluyo,
que en el camino de viejos amigos,
son necesarios más besos y menos perdón.
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No es para tanto.
Me diste razones, amante del llanto.
Queriendo poder, dando bandazos.
Y yo entre tanto,
teniéndote a mano, despiste encantado.
Sin gotas de lluvia, enero enmarcado.
No es para tanto.
Flojera de piernas, te espero sentada.
Sin mono en la cara, sin peso en la espalda.
Me diste razones.
Y no es para tanto.
Que mal se lleva la vida.
Que mal en este cajón.
Que mal a veces, conmigo.
Que bien contigo, mi amor.
Que mal las mañanas en paro,
Que mal, tardes de trabajo.
Que mal el sofoco en verano,
Que mal, sin satisfación.
Que bien si paso los días,
con la risa por las rodillas.
Cantándote por bulerías,
Entre risas, amigos y birras.
Pero que bien me sienta la vida,
sentada a la sombra en la orilla,
?chafá? contra tus mejilas...
Que bien me sienta el amor.
Andando por el borde de la piscina,
me cosí los despistes con botones al flequillo,
me pinté de vida los labios
y me pinté la vida a mordiscos.
Me dí cuenta de que soy joven y bruta,
y a veces (las menos) vieja y astuta.