Esbelta y seductora, no renuncia a su presa incauta. La espera, la mira y admira, la desea, la retarda, la sublima, la adereza, la envuelve, la voltea...
Y la mosca queda atrapada en su perfecta y elaborada tela, abandonada ya a su suerte.
No podía ser de otro modo.
Se queda prendida hasta que decida devorarla.
Sólo pide que no tarde...
Denunciar contenidos
... Ese tiempo que, dependiendo para qué, puede actuar a favor o en contra.
... Ese tiempo que subjetivizamos para aliviarnos y salvarnos,
para, aunque seamos sus esclavos, sentirnos libres...
Tiempo para perder,
tiempo para emplear...
Tiempo que cura...
(o un segundo que mata)...
Denunciar contenidos
Hola ganas de comer
Soy el hambre...
Denunciar contenidos
Ronroneo al calor de tus axilas.
Tu pecho la mejor almohada.
Maúllo de placer al compás que tú me marcas…
Dejo morir mis ganas...
… en tu cintura...
... en tu cadera derecha…
... entre tus piernas...
Denunciar contenidos
La urgencia de los labios. La pura carne
donde se concentra todo el deseo.
El despertar a la extraña idea...
Va a estar siempre repartido
entre libretos de amor
y poetas locos de acento terrenal.
La generosidad de todo el cuerpo,
la predisposición al placer...
Tolerar la atracción demasiado profana
y comprender el ejemplo para otras veces.
Nada de renuncias:
que se desborde el lamento más alto
y hágase oir
donde ya no se llevan las ceremonias.
Denunciar contenidos
¿Y qué es su justa medida?
Si yo lo que quiero es prodigarme en ti
apasionadamente
hasta agotar existencias.
... Y robar tu corazón, si no me lo entregas,
in aeternum,
como un Prometeo atrevido
que no conoce de dioses...
Denunciar contenidos
...Y me pides que te siga,
como un perrillo,
a mí, que soy tu dueña...
Denunciar contenidos
Te acercas
respiras en mi espalda
y te vas...
Denunciar contenidos