El pasado día 12 nació mi nuevo amor, Irene. Es una cosita pequeñita con ojos de brujilla y determinación férrea para pedir lo que quiere, que espero que permanezca en ella en el futuro. Estoy total y absolutamente enamorada de ese ser que conozco fisicamente desde hace17 días, pero al que intuía cuando me pateaba las entrañas.
Ella y sólo ella es la que me quita la tristeza, porque nueve días más tarde que nos encontrámos en el hospital a las tres y cuarto de la madrugada, perdí al primer amor de mi vida, mi padre. Ya no era él porque el alzheimer me lo fue robando poco a poco hasta casi no poder pronunciar una palabra. Lo echo de menos cada minuto, pero intento no hundirme en la pena y para ello me sumerjo en los ojos de Irene.
Con los ojos cerrados disfruto de la red que forma mi pelo entre tus dedos.
Tus tijeras cortan uno a uno mis cabellos y cuando caen por mi espalda, siento una pequeña descarga de placer.
Abro los ojos lentamente y te veo reflejada en el espejo. Y me deslumbra tu sonrisa como el primer día. Y eres tan preciosa como el primer día. Y tus ojos me lo dicen todo como el primer día…
De un gracioso tirón me quitas la toalla de los hombros, te agachas y con un suave soplido intentas quitarme los pelillos que se han quedado prendidos de mi cuello.
Mirándome a través del cristal y riendo sólo con tus ojos, te acercas al oído y me dices:
- Como el primer día, sólo soy el reflejo que dejé en el espejo cuando me marché.
Si los nombres dan personalidad, si nos llevan a ser de una determinada forma, si imprimen caracter, espero que el que elegido al fin para mi niña, la lleve a ser una persona muy especial y que sea, de verdad, "la que trae la paz y su mensajera". Os presento a Irene.
El pasado lunes supe que mi bebé será una niña y ahora mi hogar es un purito dilema: ¿Cuál será su sello? ¿Cómo la distinguiremos de las demás preciosas joyitas que anden pululando por el mundo?. Parece fácil pero no lo es, porque los miembros de la familia, no nos ponemos de acuerdo. Todos tenemos una sugerencia para la chiquilla y también tenemos muchos noes porque las propuestas de los demás nos recuerdan a alguien que alguna vez conocimos y que no nos gustaba del todo.
Sé que en los últimos tiempos os visito poquito pero me gustaría haceros una petición: Se busca nombre para mi chiquitina. Si os apetece ayudar, os lo agradecería mucho, sobre todo si me explicais el significado. Cuando decidamos cómo se llamará, os lo contaré gustosa. Gracias adelantadas, apreciados habitantes de las arenas.
Aquella semana santa, la mitad del pueblo ya se había cagado en su padre y la otra mitad había hecho lo propio con su madre. Ninguno de los dos se preocupaba mucho de tanto excremento virtual que les cubría hasta los ojos; bastante tenían ya, con estar atentos a las ocurrencias de aquel hijo suyo, al que el tiempo le cundía el doble. Por eso, cuando en la mitad del recorrido de la procesión del santo, los asistentes advirtieron piadosas lágrimas rodar por sus mejillas, mientras se descalzaba con recogimiento para seguir a los penitentes, todos pensaron que aquella semana de pasión había obrado un milagro en aquel desastre infantil de carne y hueso. La banda municipal que había ensayado el año entero, las mujeres acicaladas con sus mantillas y el propio manto bordado que estrenaba San Juan, pasaron a un segundo plano, pues toda la atención la acaparaba aquel maltratador de perros y ancianos y su cambio radical.
Sólo su abuela miraba perpleja a los imbéciles que asombrados ensalzaban la repentina beatitud de su nieto. ¿Es que nadie se percataba que estrenar unos zapatos era un suplicio insufrible para un salvaje como él?
Comenzaba el año que iba a ser extraño, pero yo aún no lo sabía. Cuando me asomé a aquella ventana de colores brillantes vi un libro en continuo movimiento. Un libro en que personas especiales volcaban experiencias, sueños, cuentos, batallas, amores, poesía, política, desilusiones, reproches, amistad. El deseo de pertenecer al infinito se apoderó de mí y me tiré de cabeza a bucear en unas aguas desconocidas que resultaron cálidas y muy adictivas. Cualquier detalle a mi alrededor era un filón para contar, un motivo para añadir una página nueva a aquella maravilla.
En ese tiempo tuve oportunidades laborales distintas y disfruté de todas. Me gusta mi profesión.
Y escribía.
Y llegó la alegría. Cuando ya no lo esperaba, empezó a crecer una lentejilla en mi interior. Y lo compartí con el libro y sus excepcionales habitantes. Era feliz en un año extraño. Y escribía.
Cuando mi lentejilla ya no estaba, el dolor casi me parte en dos, pero me sentí acompañada por numerosos conocidos desconocidos, que desde las arenas me brindaban aliento.
Sigilosamente, un ladrón de guante blanco se deslizó en mi vida y me fue robando poco a poco a mi padre y su memoria. Doloroso. Muy doloroso.
Y escribía.
Entonces después de años de espera, reuní mi vida con la persona a la que quiero. Cambio de ciudad y dejar de nuevo todo atrás, pero feliz. Y escribiendo.
Ahora, de nuevo hay una personita que crece dentro de mí. No he querido compartirlo, aunque parezca absurdo, por el temor a que el hechizo volviera a romperse, pero creo que ya ha pasado el momento crítico. Y aquí estoy. Apenas escribo porque vivo un poco mirando hacia mi interior en este final de año extraño.
No tengo ni idea de si antes de comerme las uvas tendré alguna historia que contar, pero si no es así, os deseo fuerza para lidiar con las cosas buenas y malas que os depare la vida y que cuando miréis en vuestro interior estéis en calma. Sed felices. Es una orden.
Hoy han vuelto a tener que coserme en el brazo. Pero no me quejo. Yo te quiero.
No me importa cuando me arrastras o cuando me aplastas con tu cuerpo. No me quejo. Sé que me quieres.
Incluso no lamento cuando me utilizaste de escudo y perdí mi ojo izquierdo. Da igual. No me quejo. Tú eres lo importante.
Ya estás ahí. Vienes corriendo hacia mi y sé que no será suave nuestro encuentro. Sé que acabaré con tus babas en todo mi cuerpo. Pero no me quejo. Me alimenta escuchar cuando me llamas con alegría:
-"¡¡¡OZITOOOO!!!"
- Vuelve conmigo. Te lo pido por favor. Desde que te fuiste, la casa es una pocilga y yo parezco un auténtico cerdo. Creo que quieren echarme del trabajo porque no llego puntual ni un solo día. Y anoche...., anoche estuve a punto de partirle las piernas a un tío que me robo el aparcamiento. Se libró porque lo estaba esperando en la esquina equivocada.
- Está bien. Pero recuerda todo esto la próxima vez que a la hora de levantarte para ir al trabajo, pidas a gritos que tu conciencia se vaya de vacaciones para poder quedarte en la cama....
Soy lo último que querría una suegra para su hijo, pero con el paso de los años empecé tolerándome y ahora incluso me gusto. Tres grandes pasiones (Es un secreto, ¿eh?). Las palabras -dichas al oido, escritas...incluso cuando te las comes-, los viajes -da igual dónde y cómo- y ...mmmm.... el chocolate.