HACIENDO EL COCA.COLA
Poco a poco la niebla fue dejando paso a un local en el que la concurrencia era numerosa y heterogénea. Parecía el salón de una posada. Había poca luz, principalmente procedente de la lumbre viva de una chimenea, obstruida parcialmente por los menudos cuerpos de dos personajes que se calentaban, vueltos al fuego con las manos extendidas. Además tres faroles colgaban de las vigas arrojando una débil luz sobre la escena. Había un buen número de hombres de aspecto muy variopinto, desde artesanos del pueblo a caminantes y aventureros mal encarados. Algunos compartían conversación y aventuras con varios individuos de la raza de los enanos, comerciantes de mithrill. El murmullo de su conversación era vehemente y a veces bronco, en tanto manoteaban, hacían gestos y se mesaban las barbas. También había un numeroso grupo de criaturas de
“…el nombre verdadero nunca lo oí. Pero por aquí se lo conoce como Trancos. Anda siempre a grandes pasos, con esas largas zancas que tiene, aunque nadie sabe el por qué de tanta prisa”. Se estaba dirigiendo a una de esa criaturas llamadas hobbits y, en tono confidencial, añadió “pero no hay modo de entender a los del este y tampoco a los del oeste, como decimos en Bree, refieriéndonos a los montaraces y a las gentes de la comarca, con el perdón de usted. Raro que me lo haya preguntado…” en ese momento alguien llamó pidiendo más cerveza y el señor Mantecona, que así se llamaba el posadero, se alejó esquivando clientela. Los ojos del mago y de la princesa inmediatamente se dirigieron al señalado como Trancos. Era un hombre de rostro extraño, curtido por la intemperie, sentado en la sombra cerca de la pared, las piernas extendidas mostraban unas botas de cuero blando muy usadas y cubiertas de barro.
-Bien- dijo Megabaresi a media voz- ahí tienes a tu príncipe Amazán, mi princesa, puedes reunirte por fin con él.
-¿Qué dices, anciano? ¿has enloquecido? Este hombre no es ni se parece remotamente ni tiene nada que ver con mi amado príncipe Zarco, conocido en tu tierra por Amazán. No sé en qué me has metido pero no dudes de que te arrepentirás si me has traicionado llevándome a una trampa vil de la mano de alguno de mis enemigos. El viejo se quedó estupefacto, de piedra, y como un quejido doloroso se le escapó “no es posible, ¿qué ha pasado? ¿no es este Amazán el príncipe hacia el que nos dirigimos desde el relato de Babel? No puede ser ¿qué ha fallado?...”
Entre tanto el personaje mencionado, Trancos, no quitaba ojo de uno de esos hobbits , totalmente ajeno al drama que discretamente, en una mesa cercana, vivían nuestros protagonistas. Finalmente le dirigió la palabra al hobbit “Me llamán Trancos”, dijo con voz grave,”me complace conocerlo, señor… Sotomonte, si el viejo Mantecona ha oído bien el nombre de usted”
“Mi señora, no tengo arma alguna, pero si tuviera os la daría, pues pongo mi vida en vuestras manos para demostrar mi lealtad." la voz del anciano sabio sonaba quejumbrosa y dolorida." Nunca os traicionaría de ninguna manera y os puedo asegurar que, en miles de años de experiencia en saltar libros no me había ocurrido nunca esto. Todo se ha hecho según lo previsto y no ha habido error de procedimiento, por lo que no sé qué ha podido pasar. No sé, pues, dónde estamos y a qué razón se debe que hayamos venido a este relato, pero pongo mi alma y mi corazón en prenda a vuestras plantas y os juro que os sacaré de este apuro de alguna manera. Hemos de averiguar qué ha fallado y corregirlo” . El ave fénix, que había sido testigo mudo hasta entonces porque estos pájaros son muy reacios a hablar en presencia de humanos desconocidos, susurró como en un silbido unas palabras, “princesa, anciano……quizá lo mejor sea averiguar dónde estamos y cómo es este relato, sobre todo quién es este Trancos que no es el Trancos que buscamos.” Les costó un poco entender el silbado mensaje porque en ese instante uno de los hobbits se había subido a una mesa y cantaba una canción popular y zapateaba en un simpático baile. “Eso es, mi buen pájaro, ahí creo que puede haber estado la confusión y desvío de camino. Hay una coincidencia de apodo, ya que a este se le conoce por Trancos, es decir, Amazán en persa, como al príncipe Zarco.” En ese momento un alboroto interrumpió las disquisiciones de nuestros amigos un estropicio de jarros ya que el hobbit que bailaba había resbalado sobre una bandeja repleta y cayó con estruendo de vasos bajo la mesa. Pero el alboroto general se paró en seco con mudo asombro cuando vieron desaparecer al hobbit debajo de la mesa. Varios hobbits del lugar saltaron de sus asientos llamando a gritos a Cebadilla el posadero. Por todos sitios surgieron miradas hostiles y desconfiadas. Estaba claro que, para la mayoría de la gente, se trataba de compañeros de un mago ambulante con poderes y propósitos desconocidos. Y es mas, ahora caían en la cuenta de ese mago estrafalario que estaba sentado en un rincón , con una dama muy hermosa que bien podía ser élfica y un pajaro multicolor de lo más exótico, y para el común de los parroquianos esos hobbits caminantes y el grupo extraño habían venido y estaban juntos. Pero nuestro sabio Megabaresi no quitaba ojo a la misteriosa figura de Trancos y pudo contemplar cómo, justo por debajo de las mesas, apareció de nuevo el hobbit, al lado del montaraz.
-¿Bien?- le dijo Trancos cuando Frodo (que así se llamaba el hobbit) reapareció- ¿por qué lo hizo? Cualquier indiscreción de los amigos de usted no hubiera sido peor… ha metido usted la pata…¿o tendría que decir el dedo?.
- No sé a qué se refiere- dijo Frodo molesto y alarmado.
- Oh, sí que lo sabe- respondió Trancos- mire la que ha armado, señor Sotomonte…¿o debo decir mejor Bolsón?. Ese anciano de la esquina no pierde ni un detalle, barruntando no buenos pensamientos, así que será mejor estar tranquilos y esperar a que se pase el alboroto. Luego, si usted me permite, Señor Bolsón, me agradaría que tuviesemos un charla más relajada.
- ¿A propósito de qué?- preguntó Frodo aparentando no haber oído su verdadero nombre.
- A propósito de un asunto de cierta importancia tanto para usted como para mí- respondió Trancos mirando a Frodo a los ojos – Quizá algo que le conviene.
- Muy bien- dijo Frodo tratando de mostrarse indiferente- hablaré con usted más tarde.
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Ocurre a menudo que le tenemos tanto miedo a la vida tal como sea que nos inventamos un sueño para cumplirlo: soñamos con vivirla como cuento de hadas, como aventura llena de experiencias, única y con final feliz. Pero, curiosamente, no aceptaríamos ser personajes de un cuento, pertenecer a un relato, porque parecería que no somos reales o que no podemos controlar entonces nuestra vida y nuestro libre albedrío (un defecto o contratiempo insoportable para el hombre: como si de verdad puiera controlar la vida que verdad vive…)
Sin embargo, caminamos por nuestra vida, por el trazo que la realidad dibuja sobre la inmensidad de la incertidumbre, como si fuera el único camino. Avanzamos ansiosos y raudos por el pasillo de la existencia como los ratones de laboratorio recorren el pasillo del laberinto sin conocer que hay otros caminos posibles tras las paredes que nos rodean. Si nos destaparan el engaño y viéramos a la vez todos los caminos posibles caeríamos en la locura. Como nuestra niña creía haber entrado en la locura tras la explicación del sabio Megabaresi. No entendía nada de lo que vivía. No podía asimilar que fuera un relato todo lo que ella había vivido cuando en realidad sería fácil para ella entenderlo si se situara desde nuestra perspectiva.
Megabaresi desplegó todo el poder de atracción y persuasión que poseía para conseguir que aceptara lo que su capacidad podía y aparcara lo que le resultaba totalmente imposible. El tiempo apremiaba porque se había localizado ya en Omán a la princesa Sara, heredera legítima del reino de Babel y su prima, casada con el gran Khan de los Escitas, deseaba heredar el trono de Babilonia despejando el camino de rivales más legítimos. Todos sus espías habían sido movilizados y una compañía de asesinos buscaba con premura a la princesa Sara para ganar su cabeza y presentarla en el reino de los escitas. Y ya estaban a un paso: conocían la llegada de la niña a Uruk, la de Omán, y que estaba en la casa de un sabio anciano no localizado todavía.
Aka Megabaresi era consciente de que urgía ponerse en marcha para salvar la vida: lo más duro de preparar el camino fue hacerle entender a Sara lo que era un saltador de libros, una de las habilidades más sorprendentes de Megabaresi. La princesa ni siquiera conocía lo que es un libro porque en aquel tiempo no se tenía conocimiento casi de la escritura ni de los textos, que fijan los relatos. Pero la magia de saltar los relatos dependen de que estén escritos y fijada una versión de la historia para poder asaltarla de antemano.
Lo que sí consiguió el viejo fue que la princesa aparcara su entendimiento a un lado y dejara que su corazón y su instinto tomaran el mando de su espíritu para que, entregando su confianza a Megabaresi, se dejara hacer y llevar a donde fuera, si era para bien. Así pues, tras un esfuerzo considerable por parte de todos para llegar a la situación más favorable posible, se prepararon para la gran aventura de cambiar de relato.
Para eso es imprescindible conocer el texto que servirá de enlace para salir y de portal para el nuevo relato. Megabaresi había sido enviado con un plan muy preciso y el cuento de destino había sido minuciosamente preparado para salvar a la princesa y unir a los dos amantes. Quién había hecho el relato de destino y por qué no lo mencionaremos todavía por expreso deseo del autor. La llegada a la historia de destino sería poco antes del final feliz, justo en el lugar de encuentro con Amazán, el príncipe azul. Para que el paso se produzca con éxito es imprescindible una gran concentración , apagar la mente de todas la circunstancias que rodean a los personajes (esto se llama un ALTO DEL TIEMPO Y UN ALTO DEL MUNDO); en ese momento una neblina se levanta y empieza a difuminar el mundo visible hasta entonces en el relato saliente, creándose un gris oscuro y espeso alrededor de los viajeros. En esos momentos, con voz fuerte y clara, el saltador de libros debe emplear su capacidad de enlace y, mientras lo hace, debe leer las líneas que les llevarán al nuevo relato y que aparecen LITERALMENTE en el nuevo relato. Todo fue correcto y acorde a lo que hemos explicado, así, una espesa niebla fue difuminando la casa y el lugar donde estaban y sus ropas empezaron a borrarse de su cuerpos. Fue entonces cuando el mago dijo en voz alta el texto escogido para el salto. La voz de Megabaresi sonó profunda, clara y vibrante:
“Desaparece durante un mes, o un año, y se presenta aquí de nuevo. Se fue y vino muchas veces la primavera pasada, pero no lo veía desde hace tiempo. El nombre verdadero nunca lo oí, pero por aquí se le conoce como A.mazán. Anda siempre a grandes pasos, con esas largas zancas que tiene, aunque nadie sabe el porqué de tantas prisa”
Y el cambio tuvo lugar….
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Avanzaban por el jardín entre limoneros, naranjos , mandarinos, sicomoros higueras, olivos y granados. Un perfume colorido manaba hasta el cielo llevado por la brisa. Muchas plantas medicinales y aromáticas poblaban los aledaños del camino: alcanfor, estoraque, azafrán, canela, mirra, hinojo, manzanilla y hierbaluisa. El sabio anciano había recibido cordial a la princesa aunque barnizando su intensa mirada con un brillo de sorpresa irónica. Escrutaba con profundidad los bellos ojos verdes de la niña aunque parecía estar a otra cosa mientras le dedicaba dulces palabras de bienvenida. “Mi modesta morada y su jardín parecen florecer alegres y perfumar la luz del día con la presencia y la gracia de vuestra gentil majestad, princesa. Veo que acudís a mi hogar acompañada de gente conocida por mí y tengo gran deseo de conocer el motivo de vuestra visita.” “Mi señor, es absurdo mantener las formas y simular ignorancia, pues conocíais perfectamente mi visita y sabéis de los motivos más que yo. Es más: es esta humilde muchacha a la que se le ha arrebatado casi todo y que no ha dejado de experimentar desgracias quien desea preguntaros cuál es el motivo de mi visita a vos mismo.” Una mediasonrisa iluminó la mirada del sabio. “A las espléndidas cualidades que vos tenéis sin duda se suman la inteligencia y la perspicacia pero pasad al interior de la casa, a acomodaros en aposentos dignos de vuestro descanso y recibir un refrigerio que consuele vuestro cansancio y la dureza del camino, y hablaremos tranquilamente de todo.”
Llegaron hasta una sala que tenía algo de patio interior, ya que estaba adornada en su centro por una fuente octogonal en cuyo centro alumbraba una gran vela, aunque la estancia estaba bien iluminada con la luz diurna. Las paredes estaban decoradas con azulejos azules y blancos haciendo distintas geometrías y en el fondo de la mencionada fuente, también hecho de azulejos, figuraba escrita una canción o un poema que decía así:
No permitas que una sombra de pesar te nuble
Ni que un absurdo dolor oscurezca tus días.
No renuncies a las canciones de amor
A los prados o a los versos
Hasta que tu arcilla se mezcle con barro más antiguo
La princesa leyó emocionada los versos y suspiró. “ Hermosas y acertadas son estas palabras grabadas bajo el agua. ¿acaso son tuyas?” “ No salieron de mi boca ni de mi mano, sino que las traje en uno de mis viajes. Pero acomódate en los divanes de alrededor y tengamos una conversación que nos deleite y aclare nuestras confusiones” “ Más las mías que las tuyas buen anciano y basta de velar la sinceridad con delicadas alabanzas, no me tomes por una ingenua que no sabe contemplar los sutiles reflejos de la mente en los requiebros del corazón. Decidme, mi señor,¿por qué habéis querido que viniera?” “Prometo, mi señora, no ocultar a tu inteligencia ni un atisbo de verdad en todo lo que diga, aunque creo que os será difícil entender mis palabras: os he traido hasta aquí para libraros de una muerte segura que os espera en esta historia y para cambiaros de cuento. Sólo así os podré librar de un triste final tanto a vos como a vuestro amado príncipe.” “¿Qué decís? ¿qué oscuras palabras salieron como agujas de hielo de vuestra boca? ¿cómo podéis librar de la muerte a un muerto, puesto que me llegaron noticias de que mi amado Amazán se ahogó en el Ganges? ¿qué locura es esa de que me habéis traido para cambiarme de cuento?” “Mi amada princesa, ya os he dicho que no os ahorraría ninguna palabra por absurda que pareciera y seguiré hablandoos con sinceridad aunque os parezca todo esto una locura mayor cada vez. Vuestro príncipe no está muerto todavía, sino retirado en las montañas de lejano este, os cree humillada por el faraón y esposa sumisa de éste, pero, aunque vivo aún, no encontrará la felicidad en esta triste historia en la que estamos y tú menos puesto que en un futuro próximo morirás humillada por tus propios parientes que ya te siguen los pasos. Tu historia es muy triste y trágica y mi misión es evitar que se cumpla cambiándote a otra historia en la que aparezcas, pero con un desarrollo más favorable y feliz para ti y tu príncipe Azul. Debes saber que en realidad eres un personaje, una princesa de un cuento, de un relato, de este relato en que estamos” “¿Qué locura es esta? ¿Qué es eso de personaje? ¿es acaso una condecoración o blasón desconocido o algo más terrible que eso? ¿cómo te atreves a afirmar que soy una princesa de un cuento? ¿es que acaso soy un fantasma o una sombra o un avatar incógnito?, habla anciano porque esta confusión me está llevando a un irritación creciente.” “Hay mucho que contarte para que entiendas, mi niña, pero debes saber que la realidad no es más que uno de los muchos caminos que coge la vida para desplegarse. Y hay veces que varios caminos se encuentran en una encrucijada que nos permite sentir algo distinto a lo previsto, que puede suceder lo inesperado y lo mágico. La propia vida es un relato que uno se hace a sí mismo. No en vano la magia es lo único capaz de conjugar lo absurdo y lo previsible en un solo gesto. Tengo mucho tiempo para ir haciéndote comprender tantas cosas que tiene la vida totalmente increíbles… pero ahora es tiempo de acción y debemos ponernos pronto en marcha porque tus enemigos te siguen los pasos y buscan tu ruina. Basta con que sepas que estamos en una más de las líneas que forman la realidad, estamos en un relato, y me han enviado para cambiarte a otra historia y salvarte.” “¿Y quién te envia?, ¿algún dios o ente superior?” “no es momento de desvelar a aquel que me envía sino ponerse en marcha, valga por el momento la conversación que hemos tenido y poco a poco irás asimilando todo. No olvides por ahora que la realidad es sólo una línea que se va trazando en la inmensidad de la incertidumbre y que lo que estás viviendo es simplemente cierto porque lo vives y lo sientes. Por lo demás apelo a tu fe, a tu confianza en mí: te he dado pruebas suficientes para que compruebes que actúo por amor por ti y el Ave Fénix y tu médico pueden avalarme. Confia en mí y en lo que hago y tendrás una vida mejor junto a tu amado.” “ De acuerdo, no nací para filosofar ni meditar sobre cosas trascendentes y por lo tanto dejaré que mi corazón me dicte los pasos y me pondré en tus manos, pero ¿cómo harás para sacarnos de aquí y llevarnos a otra historia?” “No es complicado para mí, pues por eso me eligieron para esta misión: entre otras habilidades y conocimientos que tengo, soy SALTADOR DE LIBROS.
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El viaje fue tranquilo pero no por eso no fue trabajoso y cansado. Tal como estaba previsto llegaron hasta Karachi y contactaron con gente de confianza que las llevaran a través del océano. No existían muchos navegantes que se atrevieran a hacer una travesía tan arriesgada en la época, pero en realidad existía una ruta del conocimiento, que conectaba por mar a maestros de la India y de Arabia y de Uruk. Unos marineros expertos y preparados expresamente para tal fin recorrían el Índico con habilidad. Existía una contraseña secreta para unirse a esta caravana marina del conocimiento e identificar a los peregrinos buscadores, que era “Ábrete, Sésamo” (sin que nadie del común pudiera explicar el por qué de su consigna); en realidad parece que aludía a las propiedades del sésamo para abrir la mente y fortalecerla antes de internarse en la profundidad de la sabíduría oculta: era algo que tenía que ver con el ayuno. Llegaron, pues, según lo previsto a Aden e hicieron los ritos pertinentes de incinerar los restos (ya eran ceniza, por cierto) del pajaro amado por Amazán y Sara. Las propias manos hermosas de la princesa levantaron la pira de támaras de clavo y árbol de la canela. Una vez que estuvo preparada vertió un poco de incienso molido por los troncos en honor de su ave amada. Con mimo fue soltando sobre la pira las cenizas que guardaba y quedó estupefacta al ver que la pira prendía espontáneamente. Al principio le pareció que humeaba, y lo achacó al polvo que las cenizas levantaban al caer, pero luego ese humo fue en aumento y una llama pequeña surgió. Pronto el fuego fue muy vivo y ante los asombrados ojos de los presentes se fue consumiendo la hoguera, dejando un reluciente huevo entre los restos incandescentes. El rojo pasó a gris y ceniza mientras el huevo se movía ligeramente y dio un crujido; a continuación de abrió y dejó ver al pájaro, más brillante y espléndido que antes. Se podría decir que este fue el momento más gozoso de la existencia de nuestra niña. La alegría de ver renacer la vida en toda su esencia despertó en ella un instinto ancestral que le hizo batir palmas y prodigar caricias. “Bien veo que eres un Ave Fénix; he estado a punto de morir de asombro y alegría” “Salud, hermosa niña, mi ama, felicidad semejante la mía al volver a veros con vida, pero he decirte que la resurrección forma parte inherente a la vida y la muerte: las orugas resucitan en mariposas, las semillas en flores, todo animal en hierba y plantas o alimento para otros: las mismas partículas toman forma en otros seres permanentemente. Cierto es que al Fénix es al único animal al que la Divinidad nos otorgó la gracia de resucitar manteniendo íntegra su propia naturaleza. Pero vosotros os acercáis al revivir en los hijos con calcos semejantes mejorados por el amor a otro ser.”
“Pero, amado Fénix, ya me parece increíble que se renueve el ser en descendientes que mantienen el mismo carácter, talante y semejanza, que sean eco y reverberación de los progenitores, ¿cómo, no obstante es posible que reviváis vos siendo el mismo en todos sus términos?”. “No soy el hijo que es como gota del padre o el cachorro que reproduce gestos y rasgos del engendrador, sino que conservo recuerdos y vivencias y soy “yo mismo”, enteramente el mismo, por gracia y obra de la resurrección.” “¿Y dónde estaba esa identidad mientras viajabais como ceniza en mi alforja? ¿Qué había de vos en esa ceniza y cómo surgiste todo tú de ella?” “Mi niña, hay muchas cosas que no se saben ni están al alcance de hombres y fénix pero ocurren. Es largo el camino del entendimiento y la sabiduría, y muy tortuoso y esmerado. Pero ahora es momento de alegrarse mucho y rápido y proseguir con nuestros deberes más apremiantes que la elucubración. Aquí estoy de nuevo por otros veintiocho mil años y quiera la Divinidad que sean para serviros a vos y a mi querido Zarco. Pongámonos en marcha.” “Sí”, terció el alquimista y farmacéutico que les acompañaba, mudo de admiración hasta ese momento, “vayamos a Uruk a ver a Aka Megabaresi”. A esto contestó el Fénix: “visitemos, pues, a mi admirado Aka Megabaresi y cumplamos nuestro destino.”
“¿Cómo?”, dijo Sara, “ ¿conocéis también al sabio mago Aka Megabaresi?” “Mi ama, muchas cosas están al llegar que os asombrarán no menos que mi resurrección. Aka Megabaresi es quien me trajo aquí y me puso en manos de Zarco, vuestro príncipe azul.”
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Inconsolable estaba la niña y en un estado de enajenación que la ponía a merced de todas las amenazas que todavía tenía a su espalda. El buen alquimista se desesperaba de ver la situación apremiante y sin salida. “pobre niña, tienes que salir de esa cueva que te está atrapando. Tenemos que ponernos en movimiento.” “Querido amigo y protector mío, ¿qué me queda? No me queda nada, he perdido todo lo que me importaba. Dejo atrás el cadáver de mi padre, ejecutado vilmente por mi culpa, voy en camino de otro cadáver perdido en un río por el sufrimiento que le he causado y hasta cabalgo con cenizas de un ave maravillosa que cayó en manos de enemigos por mí. Perdí el amor, perdí el reino , perdí las ganas y razón de vivir.”
“Mi querida princesa y señora, nada es definitivo en este mundo, no hay un solo camino para andar y sólo hay que saber ver para encontrar. Lo muerto puede parecer vivo y lo vivo parecer muerto; lo que está atrás bien podemos ponerlo por delante y al revés.” “ Anciano, no estoy para comprender filosofías ni mi alma está despierta para seguir líneas tortuosas de palabras” “Quiero decir que nada es definitivo en este mundo, la realidad puede tener otros colores, si cambias el modo de mirar. No me atrevo a contarte más por miedo a no hacerlo bien y en su adecuada medida, y así, confundirte o asustarte aún más de lo que estás. Pero puedo llevarte ante quien puede sacarte del abismo en que estás y traer de la muerte a tu amado”.
“¿Has dicho traer de la muerte a mi amado príncipe?¿deliras acaso tú también?¿o es que mi locura avanzó más de lo que suponía y veo y escucho lo que no es en la realidad?” “No, mi niña, has oido lo que mis labios soltaron con buen tino y mejor propósito. Una persona puede ayudarte a salir del pozo en que te hallas. Es un gran sabio antiguo al que las gentes consideran un gran mago y que vive en Uruk, ciudad de los magos sumerios, una estirpe a la que pertenezco. Se llama Aka Megabaresi y desciende de la antigua estirpe real vencida por los acadios y exiliada por sus sucesores en Babilonia. Es de una raza antiquísima y sorprendente. Él me anunció que me cruzaría contigo en cierto momento, que te serviría de gran ayuda y me dio el brebaje de la Copa del Olvido para que lo utilizara en tu beneficio cuando te encontrara. Yo no creí que fuera a ocurrir esto que decía, pero, como es un gran maestro digno de crédito y de enorme reputación, me guarde el bebraje con cuidado, por si se producía su predicción…y aquí estamos juntos tal y como me anunció.” “¿Y cómo pudo saber saber que te cruzarías conmigo y que necesitaría tu ayuda?” “Misteriosos son para mí los razonamientos que utiliza y misteriosas las palabras que a menudo expresa. Yo mismo le pregunté esto que dices, mi princesa y me contestó: «nada es por casualidad», que supongo que también puede aplicarse aquí como respuesta a tu pregunta. Sin duda Aka Megabaresi es un hombre de conocimiento que ha hecho el camino y ha vuelto de él. Él te ayudará, debes venir conmigo y dejar que te guíe hasta él.”
“¿Es por consolar mi alma que dices fantasías increíbles y milagrosas o realmente me ofreces la posibilidad milagrosa de rehacer las catástrofes por un camino extraordinario que no sospeché que formara parte de la realidad?” “La fantasía forma parte de la realidad y la modifica. La rueda fue fantasía hasta que se materializó en una realidad lógica y cambió la faz de la tierra construída en las norias, en los carros y los tornos de alfarero. Yo te ofrezco un camino real, mi niña, confía en mí como has hecho hasta ahora y te salvaré y proporcionaré un puerto inesperado para tu felicidad.” “En tus manos me pongo una vez más, vayamos a Uruk, pero antes quisiera cumplir con mi promesa de enterrar a mi buen pájaro muerto por el malvado Faraón.” “ No te preocupes, pues estamos casi a orillas del Indo y el mejor camino hasta Uruk es el marítimo marchando río abajo hasta Ahmedabad o Karachi. Desde esos puertos embarcaremos con gente de confianza y podremos cruzar el océano camino de Adén en la Arabia Remota, que está en la costa cercana de Uruk.” “Me confundes una vez más, anciano, ¿cómo dices que Uruk, la mítica ciudad del Tigris, vecina a Babilonia, está en la costa de la Arabia?” “No me he equivocado, princesa Sara, ya te dije que los sumerios de Uruk fueron expulsados de su tierra por los acadios y marcharon hasta la costa de Arabia donde fundaron otro Uruk en la región que los árabes llaman Omán, nombre deformado de Magán, tierra de magos o medos: es allí donde nos dirigimos.” “En marcha, pues, demos a mi pájaro, de hermosos colores antaño, una debida sepultura y vayamos al encuentro de Aka Megabaresi y su admirable sabiduría”.
Bueno, a veces una tragedia cambia el rumbo de los acontecimientos de modo inesperado y necesario para llegar una mejor situación y estado del alma. Y de la conmoción y estado de postración se sucede un movimiento y actividad llenos de energía que nos conduce a un cambio favorable: a veces los males son sólo bienes disfrazados para ponernos en pie y en movimiento en busca de una mejora. Por ahora dejamos pues, a todos nuestros protagonistas en largo viaje de búsqueda, pero en direcciones opuestas. El príncipe Zarco, llamado también Amazán,camina hacia Sangri-La por el Himalaya cercano a la remota China en busca de conocimiento y consuelo a sus heridas del alma; la princesa Sara se dirige a Uruk en la lejana Arabia en busca de conocimiento y remedio a sus desgracias lamentables. Ambos caminan por la misma senda en direcciones opuestas, ¿se encontrarán?. Bueno, es famoso el dicho de que los contrarios se unen y asemejan……
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