Mi vida tiene cosas buenas que le faltaban: más organización y más espacio, lo que aporta más tranquilidad.
Pero también le falta cosas importantes, y no me refiero a que eche de menos estar 24 horas del día con él o ir a todos lados con él o agobiarnos el uno al otro demasiado con llamadas eternas en la madrugada para intentar dormirme, o no despegarnos del ordenador,...
Lo que echo de menos son cosas tan simples como los besos, las caricias y las palabras.
Hoy en día, mi vida está más organizada y tiene más calidad, a no ser por el vacío que siento dentro, que yo sé que estará ahí pase el tiempo que pase. Porque ahora estamos viviendo una vida sana, y lo único que me falta son esas pequeñas y grandes cosas que la harían mejor y le darían más felicidad.
Entonces, me paro a pensarlo y estoy casi como antes... Porque antes también había cosas muy buenas y cosas que faltaban... Pero pensando y pensando en la cama, mientras trataba de dormirme, llegué a la conclusión de que todos los problemas que habían eran por eso mismo. Por tanta cercanía, por cercanía desmesurada.
¡Ni siquiera los matrimonios se ven tanto ni hablan tanto! ¡Por dios! … Es que, ahora, visto desde fuera, me doy cuenta de que parecíamos dos ancianos retirados, sin nada que hacer, sólo permanecer juntos. Era como si fuéramos a morir de un día para otro y quisiéramos disfrutar el tiempo de vida que nos quedara. Pero, siendo tan jóvenes, tendríamos que haber visto que el tiempo para disfrutar de verdad vendría después, no ahora.
Ahora también se puede disfrutar pero no de esa manera. Ahora, tiene que ser con pequeñas dosis y mucha magia.
Pero, actuar de la manera en que actuamos los dos, nos ha llevado a tener que distanciarnos por un tiempo para encauzar nuestra vida. Por eso, quiero seguir cuidando la relación cuando haya aprendido a cuidar de mí. Por eso. Porque la culpa la tuvimos los dos, porque nos dejábamos llevar el uno por el otro, sin control. Y quiero volver a cuidar de lo nuestro cuando haya aprendido a cuidar de mí misma, como él, él tiene que aprender a cuidar de sí mismo. Primero, debemos poner nuestros límites y prioridades. El problema no vino por cada uno de nosotros, el problema vino porque no teníamos la vida organizada cuando nos conocimos...
Ése fue el verdadero problema. La única culpa que tenemos es la de no haber aprendido a llevar una vida organizada antes de empezar a salir.
Por eso le sigo queriendo. Pensaba que él no era lo que yo quería, por la forma de vida que llevaba, pero no me daba cuenta de que yo llevaba esa misma forma de vida. Y supongo, que él también habrá pensado esto...
¡Claro! ¡Cómo vas a querer formar una familia y vivir con alguien que vive de esta manera!
¡Ni él ni yo ni nadie!... Obvio...
Pero lo que me gustaría que él viera, al igual que yo lo veo, es que la gente cambia pero por sí misma, no por otra persona. Él no tenía una vida organizada pero ahora está aprendiendo a llevarla y la razón de este cambio es ÉL mismo, no ha cambiado por nadie sino por él; y es lo mismo que me está pasando a mí...
Pero no me gustaría tener 70 años y mirar atrás y ver que el amor de mi vida, el primero de verdad, al que admiraba y quería de verdad, el que me lo enseñó todo,... no está conmigo, no podremos recordar nuestra vida juntos y no me acompañará cuando muera, sólo porque nos conocimos en un mal momentos de nuestras vidas, en el que estábamos equivocados por jóvenes e inconscientes...
No me gustaría perderle por un error en mi propia vida. Perdería a alguien que no quisiera de verdad, que yo viera que jamás podría admirarle ni sentir más que respeto y aprecio... Pero no a él, y mucho menos por esta razón tan infantil y tonta...
Porque, como ya le dije a él, todo el mundo organiza su vida tarde o temprano. Por eso, si era ése el problema, sé que volveremos a ser novios, porque era un problema individual, unilateral, de la vida de cada uno … no de nuestra unión, no de nuestros sentimientos, no de los dos juntos.
Sin más, diré que tanta cercanía es perniciosa porque crea dependencia excesiva.
Porque la otra persona te hace ver “normal” cosas que no lo son, sólo por la mera repetición de las mismas.
Por ejemplo: si una persona te acostumbra a llamarte todas las noches para conseguir dormirte, día tras día, noche tras noche, todos los días de mes,... cuando llegue el día en que no lo haga o no lo quiera hacer, la otra persona (igual de dependiente) creerá que pasa algo, y lo creerá sin pararse a pensar,... es la primera reacción que tendrá, porque la había acostumbrado a eso.
-Culpa de que él llevara su vida como la habría tenido que llevar: ...él no debe acostumbrar a nadie a cosas que no son normales ni cotidianas. Él debe hacer las cosas porque quiere y cuando quiera, sin sentir que si no lo hace una noche, ella va a pensar que no la quiere, por haberla acostumbrado a ello.
-Culpa de que ella no llevaba su vida como la habría tenido que llevar: ...no es lógico que ella piense que él no la quiere sólo porque él no lo haga una noche. Es más, ¡es que no debería hacerlo nunca, no es algo normal!... Sería normal, si algún día uno tiene un problema grande y el otro no tiene que madrugar al día siguiente ni tiene nada que hacer y, sobretodo, QUIERE hacerlo; pues en esta ocasión (1 día X, 1 día especial, esporádico, quizás 1 día al año...) , todavía … Pero en el resto, no. No es bueno verlo como algo normal, porque es anormal.
Conclusión: Esto es un ejemplo de los errores más comunes, los errores y problemas que más se repetían por el simple hecho de que no hacíamos nada más que estar juntos. Entonces, achacábamos la falta de cosas a que no nos quería el otro, erróneamente de nuevo. Un error como un campano de grande.
Esto no habría pasado si los dos hubiéramos tenido la rutina diaria de hacer las cosas que teníamos que hacer... Porque el otro LO HABRÍA ENTENDIDO PERFECTAMENTE, y nadie habría acostumbrado a nadie a cosas malsanas, porque siempre habría sido así, desde el primer día.
Por eso, cuando estemos listos, cuando sepamos que tenemos una rutina diaria, que no volveremos a caer en la misma tentación y que sabemos medir las cosas y darles prioridad, entonces ese día es el dia en que podremos volver. No sé cuándo será, no sé si uno llegará antes y otro después... No sé en qué momento será, si dentro de 3 meses, 6 meses, 1 año o quién sabe cuándo. Aunque personalmente, no creo que sea demasiado como para que llegue a 1 año si quiera, por la simple razón de que …. ¡madre mía! ¿Quién tarde un año entero en organizar su vida? ¿Quién tarda tanto en algo tan básico como eso? … O.o
Pero no se sabe... no se sabe cuánto tardaremos en echar raíces en esas costumbres. Lo que sé seguro es que lo haremos. Y que cambiaremos nuestra forma de vida, pero no los sentimientos. Y sé que tampoco estaremos con nadie, porque si eso ocurriera, eso sí que sería culpa de cada uno y entonces no habría solución porque eso siempre quedaría ahí, hiriendo y siendo recordado...
Pero no pasará =)
Metáfora:
Había un camino, ahora hay dos. Yo voy por el mío y C. va por el suyo. Pero no son caminos que se separan, son caminos que aparecen en el suelo, uno al lado del otro, en paralelo. Aprenderemos a nuestro ritmo, aprenderemos a no hacernos daño a nosotros ni a nuestra pareja, crearemos nuestros pilares básicos, y entonces, SÓLO ENTONCES, extenderemos la mano para buscar la del otro y los caminos se volverán a juntar. Con todo lo bueno del principio, con el amor y la pasión que había, con todo lo bueno sin tocar (que ambos guardaremos en un rincón para dárselo al otro cuando nos volvamos a juntar), pero con la sana costumbre de ver lo nuestro como una MEJORA en nuestra vida, un bienestar añadido, pero no como el CENTRO de nuestra vida. Porque no lo es, porque hay cosas mucho más importantes, al menos, de momento.
No sé si será mejor escribir o, simplemente, así me hago más daño... pero creo que, aunque llore, esta va a ser la mejor manera de expresar todo lo que siento sin molestar a nadie... =(
Es raro que una niña no sueñe con casarse. La boda es el sueño de muchas mujeres adultas, cuánto más el de una niña o joven, pero yo nunca pensé en la boda ni en el matrimonio, sin embargo, sí que pensé mucho en vivir con la persona que amaba. Eso sí.
(Volverá, mi vida,... no llores, lo hará).
Pero esta noche soñé que me casaba con él. Soñé que tenía un vestido blanco inmaculado precioso y una tiara de plata entre los tirabuzones del pelo. No visualicé el lugar ni tampoco a los invitados. Fue como si cayeran del cielo rosas y arroz, todo mezclado, y nosotros sonreíamos y bailábamos debajo. Según Freud, si un soltero sueña con su propia boda, significa que va a haber cambios en su forma de vida, lo cuál es cierto... Pero, en el sueño, después de un rato, mi cara cambiaba y aparecía la de otra mujer. =( ...
Para Freud, esto significa que estoy pensando mal de mi “pareja”, injustificadamente, pensando que se irá con otra cuando seguro que no ocurrirá, y que pienso que faltará a su palabra y me dejará totalmente. =( … Lo cuál, también es cierto...
Como no soy beata, me agarro a lo que puede agarrarse una mujer pseudo-científica, hoy en día, en esta situación tan triste...
(Seguro que va a volver,... no llores más...).
Después, al despertar de mi sueño, me sentía tan vacía... Tan sola. Ahora me doi realmente cuenta de lo que vale una promesa de amor. Vale mucho tenerla. No es algo seguro, porque hay quien dice que está enamorado y te hace una promesa de amor pero luego se va con otra, así como así.
Pero yo tenía su promesa de amor y ya no la tengo... =( ...Ahora sí que me siento indefensa, totalmente insegura, como una pequeña enanita nadando en un mar de dudas,...
Esa promesa de amor te da cierta seguridad cuando él saliera con los amigos o fuera a cualquier sitio. Y ahora, ¿cómo me sentiré?... =( ...Temo que lleguen esos días, pero no porque salga o porque haga cosas, sino porque ya no tengo SU PROMESA...
(Limpia tus lágrimas,... que volverá, cielo...).
Cuando abrí los ojos y me sentí así de mal, miré hacia un lado y vi a Gusi. Y una lágrima se fue rodando, sentí angustia en el estómago... Muchas veces imaginamos que era nuestro hijo y que le pondríamos entre los dos, al echarnos en la cama. Me abracé a él con fuerza, porque es lo único que me queda... Entonces me acordé de cuando vino a mi casa, y nos echamos llorando en la cama, diciéndonos cuánto nos queríamos... =( Esta imagen me hizo romper a llorar sin consuelo...
Me hizo recordar cuánta hambre tengo de su piel, y cuánta sed de sus besos... y cuántos sueños perdidos, sin rumbo...
A veces, pienso que esto es una prueba. Porque él me dijo que si uno se iba, y el otro se QUEDABA en ese sitio, es que ese amor era de verdad. O eso entendí yo...
Muchas veces pienso que todo fue por mi culpa y eso tampoco es justo... Quizás ninguno de los dos estábamos preparados para tener una pareja seria todavía. Primero tenemos que organizar nuestra vida, la cuál estaba bastante desorganizada. Pero... con los palos y el sufrimiento que me va a dar esta pequeña separación, ¿crees que no aprenderé nada?... Si me parece que lo he aprendido todo ya de golpe. Fíjate lo que me duele... Y lo que más me dolió es que me dijo que lo que haya aprendido lo tendría que aplicar con otro.
No,...eso no. Eso no, por favor... =( … Estos comentarios me hacen derrumbarme... hacen que crea que él está pensando en estar con otras mujeres, en formar una nueva vida con otra persona...
Como cuando me dice que vaya con mis otros “amiguitos”,... estos comentarios me duelen sobremanera, porque no los quiero. Porque yo no tengo “amiguitos”, porque sigue creyendo que estuve con alguien cuando no es verdad ...=( … Es más,... antes de empezar la relación, había dos personas que me habían propuesto cosas, pero yo sólo le elegí a él y sólo estuve con él. Y hace poco, él me preguntó si me había arrepentido de elegirle a él, y le dije que no... =( Y es verdad. No pienso en nadie más desde que le conozco... No quiero que piense eso.
Y no entiende que hay cosas que me gustaría cambiar, como a él. Seguro que si ahora volviéramos, no sería igual que antes. Aunque nos amáramos igual, sé que el día a día no sería igual. Y él piensa que sería falsa, porque no sería yo, porque estaría actuando...
Pero... no es así. Una cosa es querer un cambio a la fuerza, forzándolo, haciéndolo por otra persona y no por ti mismo; y otro es querer cambiar algo de ti mismo que sabes que es malo para ti, y quieres hacerlo de verdad, quieres cambiar algo que estás haciendo irracionalmente.Todo el mundo se merece una oportunidad, y yo sé que los cambios que están ocurriendo en mí no son por él, son porque me di cuenta de cosas que hacía mal. Y no porque no le amara, sino porque actuaba mal, por cosas que pasaron en el pasado entre los dos, por su crisis de identidad y mi depresión, por miedo.
Por miedo se hacen muchas tonterías.
(No llores, cielo, tranquila que volverá...).
Tengo tantas preguntas en la cabeza,... realmente me gustaría que sintiera amor por mí, todavía. Que lo único que quisiera cambiar fuera el fondo... Me gustaría que no cometiera el error de dejarme ir, ahora que vamos a aprender cosas nuevas, no juntos, pero sí uno a la par del otro, observándonos pero sin tocarnos ni pensar en nadie más... Me gustaría que fuera así. Intento no pensar en que me dijo que no quería tener un hijo conmigo ni quería vivir conmigo ni nada. Intento pensar que lo dijo porque estaba enfadado, sin pensar en que somos jóvenes todavía y que tenemos mucho que aprender y que las parejas, a veces, se separan un tiempo pero vuelven amándose igual de intensamente, aunque con más conocimientos sobre las cosas y con otra calidad de vida y de relación. Intento no pensar, por mi bienestar, que lo que quiere es empezar su vida de cero en todos los ámbitos, y esperar por si aparece otra persona.
No, eso no. Buff... no puedo soportar pensar que sea así. Quisiera que no... =(
Pero no quiero agobiarle preguntándole cosas, aunque lo necesite... porque tengo miedo de las RESPUESTAS... =( ...Y sé que no debería tenerlo porque debería confiar en que nuestro amor saldrá de esta, en que todo saldrá bien y en que ninguno de los dos pensaremos en nadie más...
Pero no puedo evitar pensar que otra le dará el principio del enamoramiento, y él se irá, iluso, pensando que siempre será así... Cuando todos sabemos que todas las parejas pasan por ese inicio fantástico y no tiene nada que ver con la confianza añadida de después... Pero tengo miedo de que él no se dé cuenta... =(
(Deja de llorar,... que te vas a enfermar...).
Si tan sólo me dijera que nos esperáramos,...
ves, ése es mi problema de siempre. Lo veo, lo noto. Quiero que todo vaya sobre ruedas, sobre seguro,.. y a veces, las cosas no son así, hay que arriesgar, confiar y no dudar sin parar. No hay nada seguro en ninguna cosa.
Ahora, las reglas han cambiado. Ahora sólo me queda ser paciente y confiar en que nuestro amor era de verdad y que volveremos cuando estemos preparados... cuando cada uno haya organizado su espacio, pero respetándose igualmente.
Yo sé que es de verdad, porque tuve otras experiencias, y no tuvieron nada que ver con esta. Las otras las veía más claras, más definitivas, nunca volví a intentarlo porque sabía que no era lo que quería, y que, realmente, no era amor, no nos admirábamos, no sentíamos más que afecto por la costumbre. Pero con C, no. Aparte de todo lo que nos pasara o los problemas que pudiéramos tener, admiro mucho a C., me gusta cómo es con la gente, me gusta que le guste ayudar a los demás, me gusta que sea cariñoso, me gustan sus aficiones, me gusta que las practiquemos juntos, estoy a gusto con él y con su familia, me atrae mucho y me gustaría tener proyectos de futuro con él y con su entorno.
Todavía nos queda mucho que aprender... nos queda, por ejemplo, arraigar tanta confianza como para echar el peso de los problemas en la espalda del otro y sentir que hay tanta confianza como para que el otro lo haga, sin problemas, también. Y tengo que aprender a sentirle mío sin que haga cosas conmigo o no esté conmigo, cosa que nunca intenté... =(
Es decir, aprender a lo que viene a ser una pareja estable y segura. Y sé que tenemos mucho que aprender, pero lo que de verdad sé, es que me gustaría que fuera a su lado. Me gustaría que aprendiéramos juntos. Pero si, por el momento, él no quiere que sea así, yo me formaré con miras a disfrutar de ello con él en el futuro, después de aprender lo que tenga que aprender.
Y me gustaría que sintiera lo mismo hacia mí,... =( y que no cambiará sus sentimientos en este tiempo, pase lo que pase. Aunque él dijo que seguiría siendo mío para siempre,... debería confiar en él y en lo que me dice... =S … Siempre me ha costado confiar en lo que me decía, porque le costaba dar razones. Me decía que era porque no había dado razones a nadie en su vida... Pero el caso es que me costaba confiar en él,... y ahora siento que debo aprender a hacerlo. Por los dos. Por la relación... =(
¿Es verdad lo que dijiste, C.?... ¿Estás seguro de que, si un amor te espera en el mismo sitio, es que era amor de verdad y merece la pena continuarlo?...
...Porque yo pienso quedarme... =(
Ojalá no sea tarde...
Pero mi vida, yo nunca podré olvidarte y sólo el viento sabe lo que has sufrido por amarme...
Hay tantas cosas, que nunca te dije en vida,... que eres todo cuanto amo, y ahora que ya no estoy junto a ti... te cuidaré desde aquí.
Sé que la culpa os acosa y os susurra al oído: “pude hacer más”
no hay nada que reprochar ...
ya no hay demonios en el fondo del cristal ,
y sólo bebo todos los besos que no te di .
Pero mi vida, yo nunca podré olvidarte y sólo el viento sabe lo que has sufrido por amarme...
Hay tantas cosas, que nunca te dije en vida,... que eres todo cuanto amo, y ahora que ya no estoy junto a ti... te cuidaré desde aquí.
La angustia la asfixiaba, y lo único que le permitía mentener la cordura era la idea de quedarse en esta habitación y dormir durante varios días con Zsadist a su lado. Él era el frío que la hacía mantenerse despierta. Y el calor que no la dejaba temblar.
Era el asesino que la mantenía a salvo.
Más tiempo... Primero más tiempo con él. Luego tal vez podría enfrentarse al mundo exterior.
- ¿Cómo puedo hacer que llegues al orgasmo? - preguntó Z.
- Sólo sigue haciendo lo que estás haciendo. Pero más deprisa.
Zsadist entendió rápidamente y fue implacable cuando descubrió lo que podía hacer para que ella alcanzara el orgasmo. La fue empujando con fuerza, observándola, mientras ella se deshacía una y otra vez... muchas veces. Era como si él se alimentara del placer de ella y su hambre fuese insaciable.
Él la miró con gesto solemne y dijo:
- Gracias.
- ¡Por dios... soy yo la que tiene que dar las gracias!
Zsadist negó con la cabeza.
- Permitiste que un animal entrara en la parte más hermosa de ti. Estoy inmensamente agradecido.
Se puso de pie, pero esta vez no sintió ninguna satisfacción. Funcionada como si llevara puesto un piloto automático y aunque se sentía listo para matar, su cabeza permanecía como en medio de un sueño.
En lo único que podía pensar era en Bella. De hecho, la sensación era todavía más profunda. La ausencia de Bella era como un peso tangible sobre su cuerpo: la extrañaba con una desesperación que resultaba casi mortal.
Ah, sí. Así que los rumores eran verdad. Después de que el macho elige compañera, estar sin ella es como estar muerto. Ya lo había oído, pero nunca había creído que fuese cierto. Ahora estaba experimentando la verdad en carne propia.
- Fuiste muy valiente - dijo Zsadist -. Te debo la vida. Y también la de él. Eres tan... valiente.
Claro que no. Bella estaba a punto de desmoronarse totalmente.
Se produjo un largo silencio. Luego Bella miró por última vez la cara de Zsadist. En ese momento supo que, aunque llegara a casarse algún día, ningún hombre podría ocupar en su corazón el lugar de Z.
Y a pesar de lo romántico que sonaba, eso era una desgracia absoluta. Claro, se suponía que ella superaría la sensación de pérdida y todo eso. Pero la verdad era que lo amaba y que no iban a terminar juntos, de manera que lo único que deseaba hacer era echarse en una cama, apagar las luces y quedarse allí, inerte... durante un siglo.
- Quiero que sepas algo - dijo Bella - . Tú me dijiste que algún día me iba a despertar y lamentaría haber estado contigo. Bueno, es cierto. Pero no por lo que pueda decir la glymera. - Bella cruzó los brazos sobre el pecho - . Después de haber sido marginada por la alta sociedad una vez, ya no le temo a la aristocracia y me habría sentido orgullosa... de estar a tu lado. Pero, sí, lamento haber estado contigo.
Porque dejarlo era horriblemente duro. Peor que todo lo que había pasado en poder del restrictor.
A fin de cuentas, habría sido mejor no saber qué se estaba perdiendo.
- La gargantilla era una buena excusa - murmuró Z.
- ¿Para qué?
- Pensé que tal vez podía ir a Charleston y presentarme en tu puerta para devolvértela y quizás... tú podrías invitarme a pasar. O algo así. Me preocupaba que alguien te estuviera cortejando, así que he tratado de ir lo más rápido posible. Me refiero a que pensé que tal vez si aprendí a leer y me cuidaba mejor y trataba de dejar de ser un maldito miserable... - Zsadist sacudió la cabeza - . Pero no me malinterpretes. No es que esperara que tú te alegraras de verme. Sólo esperaba que... tú sabes... que tomaras un café conmigo. Un té. Que habáramos un rato. O algo así. Amigos, tal vez. Sólo que si ya tenías un pretendiente, él no lo permitiría. Así que, sí, ésa es la razón por la que he intentando darme mucha prisa...
Zsadist levantó los ojos amarillos hacia ella. Tenía miedo de lo que podía ver en la cara de Bella.
- ¿Amigos? - preguntó Bella.
- Sí... me refiero a que nunca te faltaría el respeto pidiéndote que fuéramos otra cosa. Sé que tú lamentas... En todo caso, sencillamente no podía dejarte ir sin... Sí, por eso... amigos.
Zsadist volvió a mirar el lápiz que tenía en la mano. Pasó la página del cuaderno de espiral que tenía en la mesa, se agachó y escribió algo en la página en blanco. Luego arrancó la hoja.
La mano le temblaba, cuando se la pasó.
- Está un poco emborronado.
Bella tomó el papel. En letras mayúsculas un poco inseguras, como las de un niño, había escritas dos palabras:
TE AMO
Bella apretró los labios y sintió que los ojos le ardían.
- Tal vez no se entiende - dijo él en voz baja - . Puedo volver a hacerlo.
- Lo he entendido perfectamente. Es... hermoso.
- No espero nada a cambio. Quiero decir que... sé que tú... ya no... sientes lo mismo por mí. Pero quería que lo supieras. Es importante que lo sepas. Y si hay alguna posibilidad de que podamos estar juntos... no puedo dejar mi trabajo en la Hermandad, pero puedo prometerte que me cuidaré más... Mierda. ¿Qué estoy haciendo? Me había prometido no ponerte en esta situación.
Bella le abrazó y comencó a llorar.
- No quería hacerte llorar.
- Zsadist... yo también te amo.
- ¿Qué...?
- Te amo.
- Dilo otra vez.
- Te amo.
- Otra vez... por favor - susurró - . Necesito oírlo... otra vez.
- Yo... te amo...
La reacción de Z fue comenzar a rezarle a la Virgen Escribana en lengua antigua. Cuando terminó:
- Hasta que tú me encontraste, estaba muerto aunque respiraba. Estaba ciego, aunque podía ver. Y luego tú llegaste... y desperté.
Esta vez Zsadist se quedó totalmente inmóvil y callado.
- Vas a ser padre - . Nada todavía . - Estoy... embarazada.
Bueno, Bella ya no sabía cómo decírselo. ¿Qué pasaría si él no deseaba tener hijos?
- ¿Llevas en tu vientre a mi hijo?
- Sí. Yo...
De repente él la agarró de los brazos con fuerza.
- ¿Estás bien? ¿Havers dijo que estabas bien?
- De momento, sí. Soy un poco joven, pero tal vez eso pueda ser una ventaja cuando llegue el momento de dar a luz. Havers dice que el bebé está bien y que puedo seguir haciendo mi vida normal... Bueno, salvo que no debo desmaterializarme después del sexto mes. Y, ah,... - se sonrojó . - Que no podré tener relaciones sexuales o alimentarme de vena después del mes catorce y hasta que el niño nazca. Lo cual será alrededor del mes dieciocho.
El maestro estaba al fondo, sin camisa, golpeando un saco de boxeo, y los aros que tenía en los pezones brillaban, mientras bailaba alrededor de su objetivo. ¡Santa Virgen del Ocaso! Tenía las marcas de los esclavos de sangre y cicatrices que le bajaban por la espalda. Pero, demonios, ¡cómo se movía! Tenía una energía, una habilidad y una potencia increíbles. Letales. Muy letales. Totalmente letales.
Obviamente, todos los rumores sobre el instructor eran ciertos. Era un asesino consumado.
De pronto se oyó un sonido metálico, se abrió la puerta al otro extremo del gimnasio y se escuchó el llanto de un recién nacido, que resonaba contra el techo alto. El guerrero se detuvo en mitad de un golpe y dio media vuelta. Se le acercó una mujer que llevaba un bebé envuelto en una manta rosa. Su cara se suavizó inmediatamente, de hecho, pareció derretirse.
- Siento interrumpirte - dijo la mujer, por encima del llanto del bebé - . Pero la nena quiere ver a su papá.
El guerrero besó a la mujer, al tiempo que tomaba entre sus brazos a la pequeña y la acunaba contra su pecho. El bebé estiró las manos y las enredó en el cuello de su padre.
El guerrero dio media vuelta y clavó la mirada en el candidato, al otro extremo de las colchonetas.
- El autobús llegará pronto, hijo. Será mejor que te apresures.
Luego hizo un guiño y le dio la espalda. El candidato se quedó mirando la espalda del guerrero y vio lo que no había podido ver antes, a causa del frenético movimiento. Encima de algunas cicatrices, había dos nombres en lengua antigua, tatuados en su piel, uno encima del otro.
La lluvia se derramaba por los tejados escarchados por el frío mientras yo me dirigía a casa.
Le había dejado partir en el autobús que iba camino a su casa, a su hogar. Un hogar al que todavía no pertenezco, por desgracia. Me sentía algo apenada por esta razón, pero trataba de no pensar mucho en ello.
Caminaba lentamente y, por una vez, sin prisas, no de la manera a la que acostumbro a hacerlo normalmente. Deslizaba mis pies pausadamente mientras mi mente se llenaba de imágenes de los dos juntos, mi nariz se ahogaba en su olor y mis labios lamían los últimos resquicios de su esencia.
Sentí paz por primera vez en mi vida... En el fondo de esa pequeña molestia, de esa leve tristeza por haberlo dejado ir,... sentí paz.
Por primera vez en toda mi vida me sentí en paz conmigo misma, y en paz con el mundo, con lo que me rodeaba... Hacía frío pero quería disfrutar de esa nueva sensación y elegí el camino más largo para llegar a casa, para alargar el momento lo máximo posible aunque mi familia me estaba esperando.
Abrí el paraguas pero volví a cerrarlo enseguida. Quería sentir las diminutas gotas de agua sobre mí. Porque el agua es vida... y yo me sentía viva en ese momento. Me sentía "agua"... Capaz de dar vida, de contagiar paz a cualquier cosa que me tocase en ese mismo instante.
Ninguna duda, ningún problema,... nada fuera de su sitio, nada fuera de control. Ningún remordimiento, ni culpabilidad. Nada de vagas melancolías ni depresiones. Nada de lo que estaba acostumbrada a sentir.
Me has hecho sentir muchas nuevas sensaciones, me has hecho descubrir muchas cosas... Pero esta es la que más te agradezco.
Lo pensaba mientras caminaba... y quiero compartirlo contigo ahora. Gracias por todo. Gracias por darme paz.... Es de las cosas que más valoro en la vida.
Es lo que tú me has regalado, ... y es lo que yo esperaba darte siempre.
La mujer estaba magnífica en su gran cama, entre la montaña de almohadas con las que a él le gustaba dormir. La quería allí mañana, y pasado mañana, y...
[J.R. WARD].
<<No, no ha sido un error>> pensó. Era el lugar que le correspondía.
- Rhage, ¿por qué haces todo esto por mí? Es decir, en realidad no me debes nada, y apenas me conoces.
<<Porque eres mía>>, pensó él.
Guardándose la idea para sí, se inclinó y le acarició la mejilla con la yema de los dedos.
- No tardaré mucho.
- Rhage...
- Deja que yo cuide de ti. Y no te preocupes por nada.
- ¿Alguna vez respondes a esa pregunta con la verdad? - preguntó, dejando de acariciarle la nuca.
- Acabo de hacerlo, más o menos.
Rhage reanudó el masaje.
- ¿Me prometes una cosa?
- ¿Qué?
- Cuando no estés bien, ¿me lo dirás? - Su voz se hizo burlona - . Sé que eres dura de pelar, así que no me preocuparé por ti ni nada de eso. Pero...
Ella rió.
- Lo prometo.
El vampiro le levató la barbilla con un dedo, y la miró con ojos severos.
- Haré que cumplas esa promesa. - Le dio un beso en la mejilla - . Pensaba ir a la cocina a buscar algo de comer. ¿Quieres venir conmigo? La casa está tranquila. Los otros hermanos aún no han vuelto.
- Claro. Me cambiaré.
- Sólo ponte una de mis sudaderas. - Fue hasta la cómoda y sacó una suave, negra y grande como un toldo - . Me gusta que uses mi ropa.
Mientras la ayudaba a vestirse, su sonrisa tenía una expresión muy masculina, de satisfacción y posesión.
Percibía las contracciones involuntarias de su excitación.
- No terminaré dentro de ti si tú no quieres - le susurró en el cuello - . Lo sacaré ahora mismo.
Ella subió las manos por la espalda de Rhage, sintiendo sus ondulantes músculos y la comprensión de sus costillas al respirar. Inhaló profundamente y captó un aroma excitante, erótico, exuberante, oscuro como de misteriosas especias. En respuesta, sintió entre las piernas una oleada de humedad, como si la fragancia hubiera sido una caricia o un beso.
- ¿Qué es ese olor...?
- Soy yo - murmuró él contra su boca - . Es lo que sucede cuando un macho se enamora y quiere marcar a su Shellan. No puedo evitarlo. Si me permites continuar, pronto estará sobre toda tu piel, tu cabello. También dentro de ti...
- No voy a enamorarme de ti - dijo ella - . No puedo permitírmelo. No lo haré.
- Está bien. Yo amaré por ambos . - Profundizó la pentración, llenándole las entrañas.
- No me conoces .
- Sí, te conozco . - Rhage se echó hacia atrás, mirándola con convicción y una claridad incontestables, casi animales - . Sé que me protegiste cuando salió el sol y yo me encontraba indefenso. Sé que me cuidaste aunque sentías miedo. Sé que me alimentaste con tu propia mano. Sé que eres una guerrera, una superviviente, una Wahlker, Y sé que tu voz es el sonido más adorable que mis oídos han escuchado jamás . - La besó con suavidad - . Lo sé todo sobre ti, y todo lo que veo es hermoso. Todo lo que veo es mío.
- ¿No tienes miedo? - preguntó.
- No. Sólo me aterroriza perderte . - Fijó la vista en sus labios.
- Pero eso no va a detenerte, ¿o sí? No, a ti, a la superfuerte Mary no, simplemente volverás al mundo...
- ¡A estar enferma, Rhage! Te dejaré para ir a sobrellevar mi enfermedad, ¿entiendes? Iré al médico mañana. No hay ninguna fastuosa fiesta esperándome cuando llegue a casa.
- ¿Crees que no cuidaría de ti?
- ¿Qué?
- ¿No dejarás que cuide de ti en tu enfermedad?
Ella pensó en lo difícil que le había sido verlo sumido en el dolor sin ser capaz de aliviar su sufrimiento.
- ¿Por qué querrías hacer eso? - susurró.
- Vete a la mierda, Mary.
Enfundó las piernas en unos pantalones de cuero y sacó bruscamente una camisa del ropero.
- Recoge tus cosas, querida. Ya no tendrás que soportar al perro callejero. - Empujó los brazos a través de las mangas de la camisa y se la puso por encima de la cabeza - . Haré que V instale una alarma en tu casa lo más pronto posible. No tardará mucho, y hasta que termine puedes dormir en otra parte de la mansión. Uno de los Doggen te llevará a tu nueva habitación.
Ella saltó del colchón, pero antes de que pudiera acercarse, él le clavó una mirada heladora que la hizo detenerse en seco.
- Me merezco esto – dijo el vampiro - . Hice a muchas lo mismo que me haces tú a mí, largarme sin que me importase una mierda. - Abrió la puerta - . Aunque las hembras que me he tirado tuvieron suerte. Por lo menos nunca me recuerdan. Y en este momento yo mataría por olvidarte, en serio.
John era un tío raro, ciertamente. Pero una cosa estaba segura. No le gustaban los hombres. Muchos, demasiados, lo habían perseguido a lo largo de los años, ofreciéndole dinero, o drogas, o amenazándole para que les chupara el pene en baños o automóviles. De alguna manera, siempre se las había arreglado para escapar.
Bueno, así fue hasta el invierno anterior. En enero, uno lo había acorralado a punta de pistola en el hueco de la escalera del edificio donde antes vivía.
Después de eso, empezó a llevar siempre un arma. También había llamado a la Línea Directa de Prevención de Suicidio cuando ocurrió aquello.
Habían pasado 10 meses y todavía no podía soportar el roce de los vaqueros contra la piel. Habría tirado todos si hubiese tenido dinero para comprar ropa nueva. En lugar de ello, quemó los que llevaba puestos aquella noche y comenzó a usar calzoncillos largos bajo los pantalones, incluso en verano.
No, no le gustaban los hombres.
Quizás ésa era la razón por la que respondía a las mujeres como lo hacía. Sabía cómo se sentían al ser perseguidas sólo por tener algo que alguien más poderoso quería usar a su antojo.
- Tú lo has cocinado para mí. Eso es suficiente... - contestó - ...Mary...
- Dime.
- Quiero darte de comer.
- Esta comida es para ti. No te molestes. Prepararé algo para mí... ¿Por qué frunces el ceño?
Rhage se acarició el pelo.
- Claro, no me entiendes, no puedes saberlo.
- ¿Saber qué?
- En mi mundo, cuando un macho se ofrece para alimentar con su propia mano a una hembra, es una forma de demostrar respeto. Respeto y ... afecto.
- Pero tienes hambre.
él acercó un poco el plato y partió un pedazo de la tostada. luego cortó un cuadrado perfecto de la tortilla y lo colocó encima.
- Mary, come de mi mano.
Cuando ella posó los labios alrededor del alimento que había cocinado para él, Rhage gruñó con aprobación.
- ¿No deberías comer algo tú también? - dijo ella.
- Hasta que tú estés satisfecha, no.
- ¿Y si me lo como todo?
- Nada me complacería más que saber que estás bien alimentada.
- Mary, come por mí. - Su insistencia hizo que abriera la boca de nuevo. Los ojos del macho permanecieron clavados en ella.
No parecía el comportamiento de un simple amigo. Ella mordió el trocito de melón y un poco de zumo escapó por la comisuta de sus labios. Levantó el dorso de la mano, pero él la detuvo, recogió la servilleta y la pasó sobre su boca.
Le fue dando trozos escogidos con delicadeza, observándola con una satisfacción, con un arrobo que ella no había visto jamás.
- ¿Me permitirías acostarme contigo? - preguntó súbitamente el vampiro.
Meneó la cabeza.
- No estoy segura...
- Sólo quiero acostarme junto a ti. ¿Te parece bien?
Quería decir dormir juntos, sin más. Al mirarlo fijamente, no pudo ignorar las diferencias que había entre ambos. Ella estaba jadeante. Él calmado. Ella mareada. Él reposado.
Ella caliente. Él... no.
Mary se apartó.
- ¿Has recordado de repente lo que soy? - preguntó él.
- No te entiendo.
- ¿Ha sido lo que ha apagado tu deseo?
- No.
- ¿Entonces por qué has cambiado de actitud de repente, Mary? - Los ojos del hombre la taladraron-. ¿Quieres decirme qué pasa?
¿Acaso pensaba que a ella no le importaba que la follara por lástima?
- Rhage, aprecio que estés dispuesto a llegar tan lejos en nombre de la amistad, pero no es necesario que me hagas ningún favor, ¿de acuerdo?
- Te gusta lo que te hago. Puedo sentirlo. Puedo olerlo.
- Por el amor de Dios, ¿re excita avergonzarme? Has de saber que si un hombre me calienta y me estimula mientras a él le daría lo mismo estar leyendo el periódico, no es que me haga sentir muy bien. Dios... eres un pervertido, ¿lo sabías?
Rhage pareció ofendido.
- Crees que no te deseo...
- Lo siento. Imagino que soy una tonta incapaz de captarlo. Sí, en realidad eres pura pasión - dijo con tono irónico.
Mary se quedó asombrada por su rapidez de movimiento. Primero estaba sentado, con la espalda contra la pared, mirándola. Un instante después, la tenía tumbada en el suelo, debajo de él. Con una rodilla le abrió las piernas, y luego empujó las caderas, llevando el vientre hacia su clítoris. Mary sintió que algo grueso y duro chocaba contra ella.
Las manos del macho se enredaron en su cabello y tiraron, atrayéndol hacía sí. Bajó la cara y le habló al oído.
- ¿Notas esto, Mary? - Movió su miembro excitado en círculos cortos, acariciándola -. ¿Me sientes? ¿Qué crees que significa esto?
Ella jadeó, buscando aire.
- Dime lo que significa , Mary. - Al no escuchar respuesta alguna, le chupó el cuello y le mordió muy suavemente el lóbulo de la oreja. Pequeños, maravillosos castigos - . Quiero que respondas. Así sabré si tienes claro lo que siento por ti. Dilo, Mary...
- Me deseas... - confesó ella.
- Y vamos a cerciorarnos de que lo recordarás en el futuro, ¿te parece bien?...
Soltó los dedos del pelo y atacó sus labios con brusquedad. Pero entonces se apartó rodando y regresó al lugar donde había estdo antes, contra la pared. Había recuperado el control otra vez. Su respiración era estable.
Ella se esforzó por incorporarse, tratando de recordar cómo se usan los brazos y las piernas. Le costaba salir del éxtasis.
- Yo no soy un hombre, Mary, aunque algunas de mis partes hagan suponerlo. Lo que acabas de sentir no es nada en comparación con lo que quiero hacerte. Deseo poner mi cabeza entre tus piernas, para poder lamerte hasta que grites mi nombre. Luego quiero montarte como un animal y mirarte a los ojos y vaciarme dentro de ti. Y después de eso, quiero poseerte de todas las formas posibles. Quiero poseerte por detrás. Quiero follarte de pie contra la pared. Quiero que te sientes sobre mis caderas y te menees hasta que me dejes sin aliento. - Su mirada era desapasionada, brutal, sincera - . Pero nada de eso va a suceder. Si me importaras menos, habría sido diferente, más fácil. Pero le causas algo muy raro a mi cuerpo, y sólo puedo permanecer contigo si conservo el control. De otra manera estaría en peligro de perder la cabeza, y lo último que quiero es amenazarte. O peor aún, herirte.
Queria decir que sí, pero, además, no quería que la viera desnuda, a la luz de la vela. Sólo los médicos y las enfermeras sabían lo que había quedado de su cuerpo tras la batalla contra la enfermedad.
- No soy lo que era - dijo ella en voz baja - . No soy ... hermosa. - Él frunció el ceño, pero ella meneó la cabeza, insistente - . Créeme.
Rhage se acercó a ella gateando, sus hombros se movían como los de un león.
- Déjame mostrarte lo hermosa que eres. Suavemente. Lentamente. Sin brusquedad. Seré un perfecto caballero, lo prometo.
La besó de nuevo y pasó un tiempo antes de que sus largos dedos llegarn a la parte inferior de su camiseta.
No pudo soportarlo más. Se sentó y tomó la camisa para escudarse tras ella.
- Por favor, no, no, Mary. No me detengas. - Le sujetí las manos y se las besó. Luego tiró de la camisa - . ¿No me dejarás verte?
A su cuerpo le habián inyectado todo tipo de venenos. Lo habían dejado lleno agujeros, cicatrices y rugosidades. Y estéril. Y allí estaba aquel hermoso varón, adorándola como si todo lo que había soportado fuera digno de veneración.
Deslizó un dedo, luego dos dentro de ella.
- Eres hermosa... - dijo él con voz áspera.
Esa palabra la hizo sentir aún más incómoda.
- Déjame levantarme.
.- Mary... Mary, mírame...
Lo miró, frustrada.
Lentamente, él retiró la mano del interior de su cuerpo y se llevó los dos lustrosos dedos a la boca. Abrió los labios y, saboreando con delicia, succionó el producto de su jugosa pasión. Cuando tragó, cerró los resplandecientes ojos.
Ella se preguntó qué otros placeres disfrutaba con tanta elegancia y deleite. Con lentitud. Concienzudamente...
Imaginaba cómo sería su comportamiento erótico. Debía ser maravilloso en la cama. Ése gran cuerpo, esa piel blanquecina, esos dedos largos y delgados...
Torhment: - ...Por cierto, ya me han contado lo de las hermanas que despachaste hace dos noches, una tras otra. Amigo, eres asombroso, ¿lo sabías?
Rhage: - Sí, Torh,... Oye, ¿podría pedirte un favor? ... ¿Podrías dejar de fastidiarme con eso de las hembras? - Rhage respiró profundamente-. Porque la verdad es que odio todo eso, de verdad lo odio. Odio el anonimato. Odio cómo me duele el pecho después de hacerlo. Odio los olores que quedan sobre mi cuerpo y mi pelo cuando llego a casa. Pero sobretodo odio el hecho cierto de que tendré que volver a hacerlo porque, si no lo hago, podría acabar hiriendo a cualquiera de vosotros, o a algún transeúnte inocente - suspiró - . Y sobre esas dos hermanas que te tienen tan impresionado, te diré que escojo a las que les importa un bledo con quién están, porque de otra manera no sería justo mi comportamiento. Esas dos promiscuas baratas de bar vieron mi reloj y mi coche y pensaron que yo era un trofeo para exhibir ante su chulo. Mis polvos con ellas tuvieron tanta intimidad como un accidente de tráfico. ¿Y esta noche qué pasará?... Tú irás a casa con Wellsie. Yo regresaré solo. Tal y como ayer. Y tal como lo haré mañana. Lo de andar con perras no es divertido para mí, y ha estado matándome durante muchos años, así que, por favor, no lo menciones más, ¿me has entendido? ...
Hubo un largo silencio.
T: - Joder... Lo siento. No lo sabía... No tenía ni idea de que...
R: - Ya. Escucha, tengo que colgar. Tengo que... colgar. Hasta luego.
T: - No, espera, Rhage,...
Rhage apagó el teléfono y detuvo el coche a un lado de la carretera. Cuando miró a su alrededor, se dio cuenta de que se encontraba en un descampado, sin otra compañía que el propio bosque. Se inclinó y apoyó la cabeza sobre el volante.
Visiones de Mary ocuparon su mente. Y se percató de que había olvidado borrarle la memoria.
En realidad, no la había limpiado porque quería verla de nuevo. Y deseaba que ella lo recordara...
Él cerró los ojos. En ese momento habría dado cualquier cosa sólo poara escucharla decir una vez su verdadero nombre. Y quería... maldición, la quería desnuda en su cama, con la cabeza en su almohada, su cuerpo entre sus sábanas. Quería poseerla en privado, ellos dos solos. Sin testigos. Nada público, nada de encuentros rápidos en un pasillo o un baño.
Quería sus uñas en su espalda, su lengua en su boca, y las caderas de la hembra meciéndose bajo las suyas hasta que se corriera tan intensamente que viera las estrellas. Luego quería dormir con Mary entre sus brazos. Y despertar, comer algo, y hacer el amor otra vez. Y hablar en la oscuridad sobre cosas estúpidas y cosas serias...
No había duda, se estaba creando un vínculo. La temida, la prohibida conexión se establecía sin remedio.
Otros machos le habían contado que ocurría pocas veces. Que era un proceso rápido, intenso, poco lógico. Los instintos más elementales tomaban el mando en esos casos; y uno de los más fuertes era el impulso de poseerla físicamente, marcarla para que otros machos supieran que tenía una pareja y se mantuvieran lejos de ella.
Se volvió y le miró el cuerpo. Y se dio cuenta de que mataría a cualquier miembro de su propio sexo que tratara de tocarla, o de estar con ella simplemente. Quería amarla.
Rhage se frotó los ojos. El instinto estaba haciendo su trabajo. Debía marcar a su hembra...
Mary se volvió hacia él.
- ¿Hal,estás...?
Habló con voz extraña, ronca.
- Necesito decirte algo...
Los pensamientos del hombre se agolpaban. <<Soy un vampiro. Soy un guerrero. Soy una bestia peligrosa. Al final de esta noche, ni siquiera recordarás que me conociste. Y la idea de no ser para ti ni siquiera un recuerdo me hace sentirme como si me hubieran apuñalado en el pecho>>.
Las palabras de Torh resonaron en su cabeza. <<Es más seguro, ... también para ella>>.
- Nada - dijo él al fin, desabrochando el cinturón y saliendo del coche - . No es nada.
- Mary, déjame hacerte feliz. - A través de la falda, sus dedos sondearon y encontraron el maravilloso punto del placer-. Quiero que te corras. Aquí mismo y ahora mismo.
Con un grito, ella se dio cuenta de que estaba al borde del orgasmo mientras él parecía totalmente desconectado, como un ingeniero accionando una máquina, sin sentir nada: su respiración era estable, su voz firme, su cuerpo no parecía afectado.
- No - dijo, con tono de protesta.
La mano de Hal dejó de frotar el sexo de la chica.
- ¿Cómo?
- No.
- ¿Estás segura?
- Sí.
Instantáneamente, él retrocedió. Y mientras permanecía calmadamente frente a ella, Mary trataba de recuperar el aliento.
Su fácil aquiescencia le dolía, pero se preguntó por qué había hecho lo que había hecho. Tal vez encontraba placer en el ejercicio del autocontrol. Hacer jadear como una loca a una mujera debía de ser una inyección de autoestima. Y eso explicaría por qué quería estar con ella y no con otras mujeres mucho más expertas.
La vergüenza le oprimió el pecho.
- Quiero volver - dijo, a punto de echarse a llorar- . Quiero ir a casa.
Se volvió para mirarla y se quedó paralizado. Le pareció que estaba vestida para el amor. Pantalones de pijama de franela, con estrellas y lunas. Una pequeña camiseta sin mangas. Unos mocasines flexibles, de gamuza.
- Pensé ponerme unos vaqueros, pero estoy cansada, y esto es lo que uso para la cama... eh, para relajarme. Ya sabes, nada extravagante.
- Me gustas así - dijo él en voz baja - . Me encantas.
A los 15 minutos de empezar la película, ella se rindió.
- Lo siento, pero me muero de sueño.
Rhage la miró. Ella se abrazaba de puro cansancio y tenía los párpados caídos.
<<Así de hermosa debe de estar al despertarse, por las mañanas>>, pensó.
- Carezco de palabras, mi hembra. Porque ningún sonido de mi boca es digno de tu oído.
Hola... =D Me llamo Ani.
...: 4 lustros ya...
Estoy estudiando Trabajo Social, y trabajo en WWW.ORIFLAME.ES (...a vuestra disposición).
Me gusta leer,
tocar instrumentos,
escribir,
hacer excursiones a la montaña,
la naturaleza,
los animales,
el incienso,
viajar,
los niños pequeños,
escuchar a las personas,
hablar también xD,
el manga,
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che guevara y otros mártires de la revolución,
la gente generosa, justa, luchadora y con ideas claras y argumentadas,
la verdad,
el chocolate,
la tarta de queso,
la sidra mmmmmm,
el rock,
las púas,
el karaoke (originario de Japón :P) ^^
....ay diox... ya no se me ocurre más y cansé :)
En general, me gusta hablar con las personas sobre la vida (sus problemas, sus regalos, sus fines,...), o sobre cualquier tema que se presente. Así que nos vemos en el blog, y juzgad vosotros mismos ;) ...