Amados terrícolas,
hace dos mil y pico de años mi hermano tuvo algún contacto en Palestina. Desde entonces nos está prohibido. Por lo pelos admitieron este blog, que siento reconocerlo está censurado.
Gaza es el sitio más poblado del planeta. Bangladesh tiene mil habitantes por kilómetro cuadrado, Gaza tres mil quinientos.
Y la historia de Jerusalén sigue siendo dos mil y pico años después un atroz desasosiego.
La Tierra no se promete. Las Madres no se prometen. Solo se quieren con el corazón.
Los medios de comunicación algo influyen, pero no tanto como para parar el atroz desaguisado. Y menos si la ética va tras balances, estadísticas y estética.
Mi hermano me pregunta para que escribo, si no tengo ni idea, ni puedo contar parábolas. Es para hablar vuestra lengua, para llorar en el mare vostrum, tres mil quinientas lágrimas por cada corazón cuadrículado.
La Madre Tierra existe en cada corazón que mira a los demás como hermanos, amados terrícolas.



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En una ocasión le preguntaron a Mario: ¿Maestro, qué hay que hacer para publicar?
- Para mí fue una carrera de vallas, caí en todas, y siempre me levanté, hasta que conseguí saltar la última sin derribarla.
Su táctica era seguir:

Desde que envié el documental sobrel el hamor en el planeta Tierrra, en nuestro planeta se puso de moda que cuando alguién muere hay que contar un chiste:
Una chica vio por el espejo retrovisor de su coche un OVNI. Se puso tan nerviosa que chocó contra un arbol perdiendo el conocimiento. Al cabo de un rato despierta viendo un extraterrestre masajear sus senos que le dice con voz melosa:
- "No te preocupes terrícola, venimos en son de paz". "Ya cosimos la herida que tenías entre las piernas, ahora sólo queremos bajarte estos chichones"
Después del chiste un paisano tiene que decir unas palabras: Valgan estas del maravilloso Eduardo Galeano que titula Disculpen la molestia:
"Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.
¿Es justa la justicia? El zapatista de Irak, que lo arrojó contra Bush, fue condenado a 3 años de cárcel ¿No es más culpable quien inventó la guerra de Irak y legalizó la tortura?
¿Son culpables los pobladores de Atenco, México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los sin tierra de Brasil, acusados de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados quienes la defienden?
Somalia es el lugar más peligroso. Pero ¿quiénes son piratas? ¿Los hambrientos que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando y ahora reciben multimillonarias recompensas? ¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?
¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart y McDonald’s prohíben los sindicatos ¿Por qué violan con impunidad la ley internacional? ¿Por qué nunca se juzga a los poderosos? ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las 5 potencias que tienen derecho de veto en la ONU? ¿Vela por la paz quien hace el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz esté a cargo de las 5 potencias principales productoras de armas? Pero los que exigen la pena de muerte claman contra los que usan navajas, no contra los que usan misiles ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma la comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
¿Por qué los defensores de la pena capital no ven que los valores de la sociedad de consumo atentan contra la seguridad? ¿O la publicidad no aturde a millones de desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener: un automóvil, ropa de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?
Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres (DOY FE), y también insoportable para los terrestres que queremos sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a sus habitantes. Una tecnología que se alimenta del miedo, que fabrica enemigos que justifica el derroche militar ¿Qué tal si condenamos a muerte al miedo? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.
En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Evo traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que no pagaba las deudas no legítimas, el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por dar mal ejemplo.
¿No nacieron para caminar juntos el sentido común y la justicia?
¿Por qué no se legaliza la droga? ¿Será por las jugosas ganancias de los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías? ¿Quién manda en Afganistán de donde proviene casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿No es el país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?
Ahora el mundo está triste porque una de consecuencia de la crisis es la caída de la industria del automóvil. Por justicia y sentido común ¿no tendríamos que celebrar la buena noticia desde el punto de vista de la naturaleza y de los peatones?
Según Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:
–Ahí lo tienes. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.
En El Salvador, el arzobispo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos por denunciar que en su país los descalzos nacían condenados de antemano. El resultado de las elecciones en El Salvador, ¿no es un homenaje a Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?
A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego."
Como Mario Benedetti, su estrategia es no olvidar que la alegría nunca se pone, es la Tierra que la tapa por un tiempo, pero volverá a amanecer la sonrisa, amados terrícolas.
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Amados terrícolas,
las ballenas y los delfines varan en las playas por una frecuencia de sonido imposible de soportar.
Desde hace miles de años estamos fascinados con vuestro planeta, condensa muchos de los bellos milagros del universo, como la ecolocalización de los cetáceos.
Como las flores, las hormigas, las neuronas, la poesía muda de los terremotos emocionales.
Asistimos con alivio al cuestionamiento del voraz consumismo. Temiendo los zarpazos del animal herido.
Temiendo al ruído insoportable de los ombligos, amados terrícolas.

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Amados terrícolas,
en la vía láctea hay cien mil millones de estrellas. Y varias civilizaciones.
Y en este universo hay cien mil trillones de galaxias. Y miles de civilizaciones.
Las civilizaciones son las células nerviosas del universo. Gracias a las que es consciente de su inmensidad.
Pero la inmensidad no está reñida con el detalle. Hubo seres increíbles en la historia de cada civilización. Su visión nunca será superada.
Y aunque la ceguera sigue: Gaza, Congo, Somalia, Birmania, Irak... Hay millones de seres videntes. Ahora más que nunca. Y cada vez vuestra civilización está más despierta. Cada vez hay menos ciegos a las bombas y al hambre. Nosotros nos alimentamos de harina de insectos. Nutritiva y abundante como los neutrinos. Y de amor, amados terrícolas.

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Amados terrícolas,
vuestra Tierra va a completar una vuelta más de su particular tiovivo.
Un instante para un chiquillo de miles de años. Gracias a nuestra longevidad viajamos por las estrellas. Pero esta pequeña fracción la recordaremos siempre por el descubrimiento del teletransportador. Nos comunicabamos en tres dimensiones desde grandes distancias con la sensación de estar al lado, pero el teletransportarse es otra cosa. Para que se comprenda mejor: no es lo mismo el sexo, que el virtual, no es lo mismo viajar, que ver un documental.
Claro que hay muchas más especies amenazadas, que Gaia sigue regulando su temperatura, que en el mar aumenta la contaminación, y que la desnutrición sigue acallando corazones...
Pero, gracias a lo que llamais crisis, esta fracción de tiempo que llamais año, puede ser el de la inflexión. El consumo no precisa oxígeno, es el oxígeno el que precisa reducir el consumo.
Imaginad un mundo lennon, amados terrícolas.
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Amados terrícolas,
claro que vuestro cerebro es impresionante, inmenso en su pequeñez. las neuronas deshilachadas de un cerebro pasarían de la Luna.
Tan eficiente con su atinada intuición.
Lo más sorprendente es su capacidad creativa que tiene alucinado al universo. A nosotros nos llevó millones de vuestros años descubrir que empezó con una explosión.
Estos días he presentado el informe sobre la extinción en vuestro planeta: En 22 años se extinguirán 1.111 mamíferos y 1.111 aves. Todavía hay posibilidad para 777 mamíferos y 555 aves, especialmente desde la inmensa suerte de lo que llamais crisis, que está llena de enseñanzas que pueden revertir la situación. O agravarla si no se sabe leer su mensaje. Sus mensajes. La crisis es una bendición para vuestro planeta, a. t.
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