La Carrera...
Denunciar contenidos
Extendiendo con el arma de la palabra el Imperio de las Heterodoxias...
Denunciar contenidos
Fíjate en ese hombre desconcertado por la traviesa impostura del momento. Solo ve hombres contra hombres y niños fugados de la misma inocencia. No tenía ninguna esperanza en el Porvenir. Y pensando como cualquier anciano que confundía su final con el del Mundo, le daba poco más crédito que a su propia existencia.
Rondando la cincuentena, sensiblemente preocupado por el futuro de los suyos, intuía en cada acción un peligro y le mataba la sola idea de que a cualquiera de sus más cercanos les sucediera una tragedia.
No poseía mucha fe en ninguna creencia y solo, aturdido por la falta de descanso, propuso un pacto con la diosa Fortuna: Yo pondré mi vida en lugar de los míos. Y así fue como por fin descansó gratamente durante los siguientes días.
Pero luego, en su trabajo, encargado-jefe de una obra, volvió a asaltarle la idea de cómo sus trabajadores más jóvenes se la jugaban continuamente dentro y fuera de la obra. Muchachos en la flor de la vida que aún no habían probado los más dulces placeres de este Mundo. Y así, ampliando su escudo, se propuso por ellos sin más dilaciones, como un deber ineludible.
Después de aquello notó como su propia suerte se iba desvaneciendo en pequeñas cosas: el coche se estropeaba más a menudo de lo normal, varias veces se quedó sin móvil y hasta las llaves de su casa fueron tormento de continuas pérdidas.
Esto él lo tomó como una revelación de que existía una conexión entre el pacto establecido y la conservación de todos aquellos a los cuales protegía con su vida. Pero en vez de hallar el final a su osadía inició un sortilegio de mayor envergadura.
Se pasaba el tiempo viendo las noticias, sobretodo las más truculentas, esperando a salvar a los máximos posibles. Pero la frustración se volvió en su contra al comprobar que le era imposible concebir un día donde no se anunciara una nueva víctima.
La enfermedad se apoderó de él en un estado de gravedad severa. Los médicos no reconocían la certeza de su dolencia. Pero él cada día estaba más fatigado, tenso y dolorido en cualquier parte de su cuerpo.
Así, consciente de su final, renovó el pacto con la Fortuna y propuso que con su fin sellara la larga vida de todos, incluso de aquellos a los cuales desconocía.
Momentos antes de dar el último suspiro, su esposa, ahogada en sus propias lágrimas, le dijo: "No te vayas... ¿cómo viviremos nosotros sin ti?".
Aquello no lo tenía previsto y llorando amargamente le musitó:
Denunciar contenidos
Imagínate un día dónde ya no se hable de crímenes de estado, de macro-atentados indiscriminados, de pandemias mundiales ó de epidemias continentales… Imagínate un futuro donde se alcance la inquietud cosmológica como primordial anhelo espiritual, saldando todas las cobardes salvaciones que lastraron nuestro pasado… Imagínate, desde este ahora hasta aquel, amanecer en otro raro planeta…
Generaciones educadas bajo la Geografía de las estrellas, la Literatura de sistemas planetarios desconocidos, la escasa Aritmética de otras formas de vida y con toda una nueva Historia por escribir...
Remóntate más allá… Escucha a tus descendientes (cuyos extintos abuelos se mataban por una bandera, por una plegaria ó por podrida costumbre) hablar en un milagroso idioma que ya no entiendes pero con el cual ningún humano es tachado de ‘enemigo’, ‘peligroso’, ‘sospechoso’ ó ‘diferente’. Contempla esas imágenes de conjunta colaboración donde el desafío está puesto en ese oscuro, tenebroso océano exterior, donde los mitos están por desvelar e infinitas epopeyas por ser iniciadas…
No los tomes por débiles, ingenuos ó dementes. Allá no llegan tus razones, tan solo tus secretas esperanzas. Son hijos de su tiempo y quizá, en más de un sentido, están creados para sufrimientos y luchas aún insoportables… Aún, para ti, inimaginables...
¿Qué puedes hacer tú por ellos?... Nada, salvo preparar esa plataforma idónea en que se debe convertir la Tierra, desde la cual no pretendan huir ó escapar sino, por biológica necesidad, hacer más extenso su Mundo… Propagar el siguiente lema y crear la raza que lo comprenda: “No hay destino para una Humanidad que no codicie la conquista espacial”...
Y pronunció el anciano Merlín:
“Ejercita tu memoria: esa será tu arma…
Grita tus verdades: ese será su miedo…
¡ Aulla tu esperanza !: esa será nuestra salvación… “
<< Catástrofe anímica que llenas el aire,
Dolor punzante que oprime las gargantas,
Ácido llanto que somete los ojos…>>
… Nunca …
<< Sol que germina el Desamparo,
Aroma que pudre la Esperanza,
Noche que quema el Porvenir….. >>
… Nada …
<< Implora por ellos y por el fin de su aciaga tortura en pos de la Vida ..…>>
… Nadie…
Sentenció el Genio del Corazón donde todos los invitados estaban presentes….
Siempre se presupone que un texto cuenta aquello que esperamos. Que alguien pronuncia las palabras que dejamos en vil cobardía ó que no supimos encontrar...
No somos ni lo que decimos ni lo que dejamos de decir. Somos esas acciones que cometemos o esas represiones que alguien nos descubre. Nuestra determinación se haya en la superficie. Por lo tanto, aspirante a Rimbaud, comete tus acciones (ni crímines ní sandeces barriobajeras de baja estirpe intelectual son aptas a esta invitación) y llama a la puerta de tu propia elegida Eternidad...
Pulsiones humanas nos deciden...
Ayuda | Contacto | Condiciones de Uso | Política de Privacidad
Otras webs de Planeta Ad Networks:
2009 © librodearena.com