Cuando te encuentras con la fuerza de la vida y la muerte sin tapujos, con alguien que no está para complacencias, ¿qué sientes?. Pánico de que te arrolle cual tren en marcha, que se te cruzara. Al tiempo te sientes atraída deseando entrar en contacto con su vida y con su muerte. Te hace sentir en el bajo vientre y deseas revolcarte con ella, aspirar su aliento y sentir sus huesos en contacto con tu cuerpo. Se gesta el camino hacia la nada. No caben medias tintas, hay que embarcarse y sin salvavidas. Tienes miedo y te retraes aunque en tu juego te aproximas, con cautela, en cuidado de no ser portada y arrastrada, como si de sirena se tratara y en su canto silencioso quedaras atrapada.
Sientes la punzada del deseo de lo prohibido y con ello te retraes, esperando la herida mortífera que te acobarda y detiene en un lance abortado de antemano.
Tendió sus redes y sin saberlo dio a la caza alcance. No se ha de descubrir el hallazgo ya que en ello sería esclavizada su víctima. Es tal la rabia que arracima, la posesa, que en ese juego equívoco cualquiera podría ser domeñada y retenida.
Los hilos de la araña asesina maquinan, de antemano, la trampa mortal que se avecina. Fue urdimbre entretejida con artimañas de seducción. Se hizo espacio acogedor en el que la víctima se adentró sin cuidado ni prevención. Las alertas suenan a destiempo y en demora, fuera de hora. Es la presa fácil que se entrega al goce sin saber la destrucción venidera. Afloja en principio su presa para que ésta se confíe y relaje sus defensas y prevenciones, preparando de esta forma su banquete.
2 comentarios - Escribe aquí tu comentario
en particularla muerte no es mas que el inicio de otra vida
Posiblemente lo único que se pueda hacer entonces es dejarse llevar, porque ese tren que mencionas no suele dejar muchas opciones más.
Me ha gustado leerte.





