Libro de Arena
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la búsqueda de mi misma



Al otro lado (Aurea)

Al otro lado, en la supuesta realidad Jorge está sobre su cama. Ana marchó dejando a sus hijos sin saber que decir. Cómo podían esperar una salida como esa.

- Te das cuenta, no nos ha hecho ni caso.

- Estoy anonadada, no sé que pensar.

- ¿Habrá perdido la chaveta?

- ¿Adónde ha debido ir?

- ¿Has visto, llevaba un pequeño bulto que envolvía algo?

De pronto, los hermanos, se miran y se dirigen a la habitación. Constatan que las cosas personales de su madre no están.

- Se ha llevado sus cosas, es el colmo. ¿Qué les ha pasado a éstos?

Miran al padre que se mueve inquieto en su sueño y salen de la habitación apesadumbrados.

- Tendríamos que buscar ayuda, esto no puede continuar así.

- ¿Y adónde nos dirigimos o a quién se la pedimos?

- No sé, pensemos en ello.

- Y si llamamos a los tíos, primero podríamos mirar de localizar a Carlos, el hermano de mamá, seguramente sabrá que hacer.

Marcan un número en el teléfono. Esperan un rato.

- Vaya, no contesta nadie.

- Ya llamaremos más tarde, déjalo ahora.

Entretanto en la habitación se producen cambios que ellos no ven. Todo lo que está ocurriendo del otro lado a veces va tomando forma, una forma desvaída, en este espacio. En la cama los cuerpos de Ana y Jorge cobran forma en un abrazo amoroso que es el acto que los une.

02/10/2006

...

Al otro lado

"Renacen nuestros sentimientos de forma inverosímil."

Al otro lado, en la profunda oscuridad, Jorge siente en sus entrañas que está con ella, que la cubre con abrazo amoroso.

La ve a través de los ojos de Izeta. Sabe que ella es Aurea, que Aurea es ella.

Jorge desfallecido está sobre los guijarros de ese camino que no le lleva a ninguna parte.

Una luna omnipresente se abre paso en el oscuro espacio que delimitan altos y oscuros árboles.

Ese sueño abre esperanzas nuevas. Ya no está en la nada absoluta.

¿Dónde buscarla?, - se pregunta - .

Sale del éxtasis amoroso renovado y con ganas de iniciar su búsqueda.

Ahora irá por ella.

En algún lugar de su sueño la encontrará, lo intuye.

Jorge emprende su marcha con decisión. Se diría que sabe hacía dónde.

Ese amor que languidecía ha vuelto a ellos en esa nueva realidad.

Del otro lado, en la cama de su habitación, duerme observado de cerca por sus hijos.

Ellos están a su lado, esperando que despierte.

En su rostro se ha dibujado una sonrisa que no les pasa desapercibida.

Se miran y en su gesto se dibuja una pregunta que no se formula.

20/01/2007


3 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo zenon 4 Enero 2008 | 10:47 PM

Al otro lado del sueña, también dibulas bellos y enigmáticos relatos. Feliz 2008. El Monte Perdido, el Turbón y el Cotiella, se ven hoy nevados desde mi casa, amiga mía. Un saludo.

lo dijo zenon 4 Enero 2008 | 10:49 PM

Perdón : "Al otro lado del sueño, también dibujas bellos y enigmáticos relatos. Feliz 2008. El Monte Perdido, el Turbón y el Cotiella, se ven hoy nevados desde mi casa, amiga mía. Un saludo." /// cosas de la mecanografía...

lo dijo A Zenon 11 Enero 2008 | 07:23 PM

Que tus días multipliquen caminos de posibilidad.

Mi paisaje en la narración es Oza y La Cola del Caballo.

Mi referente, Torla.

La ciudad de la que se deconstruyen los personajes es Barcelona.

Izeta es una fuineta.

Aragón late en ese relato que llama a mayores.

Me alegró encontrarte por aquí y me animé a añadir otras partes.

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