Mente Creativa
El Libro de la Vida (III)
Cuando Olaf era abatido en mitad de la penumbra, pasaron ante sus ojos las últimas horas de su vida, de la anterior y de esta nueva que ahora poseía de prestado. Layla había puesto sus...
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Cuando Olaf era abatido en mitad de la penumbra, pasaron ante sus ojos las últimas horas de su vida, de la anterior y de esta nueva que ahora poseía de prestado. Layla había puesto sus...
A miles de kilómetros de allí, otra bestia, más humana que las que pululaban por el mundo gracias a las mentes de unos muchachos, caminaba abatida. Esa criatura tenía nombre y caminaba...
Estimados lectores, amigos incansables de mis letras, aquí llega la última entrega que continúa “Soledades”. Espero lo disfrutéis más aún de lo que lo habéis hecho hasta ahora,...
Queridos amigos blogueros, paseantes y lectores, en definitiva, que habéis llegado hasta este capítulo de Soledades. Muchos esperaréis el final en esta décima parte, pero he de deciros...
Antes de darse cuenta, Ismael ya estaba de vuelta. Ahora tan sólo quedaban los tres en casa. Esperarían un poco más a que regresara Olaf. Tenía unas aptitudes que le harían sobrevivir y...
Después de restablecida la salud de Ismael, Eneko le dio instrucciones precisas acerca de lo que debía hacer. Entonces, con ayuda de Layla, que conocía la ciudad como la palma de su mano,...
Ismael se despertó de nuevo antes del mediodía. Lo primero que hizo, aún con los ojos entornados, fue llevarse una mano a la cabeza y blasfemar. Le dolía como si tuviese un martillo...
Dos semanas después, Ismael dijo a Eneko que quería pasar unos días en casa de su abuela para recoger algunas cosas y permanecer a solas consigo mismo. Tenía muchas cosas que poner en...
Eneko cogió la bicicleta y acompañó a pie a Ismael y Layla hacia su casa. Habían hecho muy buenas migas. Ismael tenía casi dieciocho años y Layla había cumplido los veintiuno hacía...
Resultó que Layla tenía muchos amigos allí en la ciudad. Gente que vivía en las sombras y que había aprendido a moverse de forma tan sigilosa que apenas parecían el silbido de una leve...
En el día en que sus lágrimas secaron su corazón, Eneko contaba con casi veinte años. Maldijo el día en que recibió aquel regalo e incluso el día en que su madre le había dado a luz....
Al cumplir los quince años, Eneko recibió en casa uno de los más insólitos regalos. Recordaba bien aquel día. Fue el comienzo de todo, de lo que ahora era. Llamaron al timbre. El...