Horillas de lectura
Tengo que hablaros de Kafka Tamura aunque todavía no sepa el final de la historia. Ciento cinco páginas me bastan, además de la reseña de mi amigo JJ, para saber que la literatura de Haruki Murakami se convertirá en uno de mis mejores refugios.

Kafka en la orilla es una historia extraña a simple vista, a vista de pájaro y de todas las maneras que termines analizándola. Es verdad. No es típica, ni habitual, ni, desde mi punto de vista, nada comercial. Me sorprende, al igual que a JJ, que este libro se haya convertido en un best seller. ¿Será la novedad? ¿Estará de moda leer autores orientales? Nidea.
El estilo narrativo no deja escapar ni el destello más minucioso para el entendimiento y por compleja que parezca la trama, todo se va asimilando a las mil maravillas. El joven protagonista, Kafka Tamura, sorprende, enternece, desconcierta, en definitiva seduce y engancha desde la primera línea y el primer diálogo con el Señor Cuervo.
Los acontecimientos se entretejen como perfecta tela de araña, que si bien transmiten, al principio, la sensación de pérdida o sinsentido, los hilos van combinándose con magistral destreza y las piezas van encajando como cubo de rubik. Sólo llevo once capítulos y no tengo la menor idea de qué va suceder en la siguiente página.
Que no sea predecible me gusta.
Que la fantasía se revele en cada personaje y en cada movimiento, me fascina.
Que existan escritores así, me deslumbra.
Lo dicho, que me voy a por la hoja ciento seis.
Feliz sábado de enero.





