Descuido
Mientras se lavaba los dientes alguien la abrazó por detrás.
El espejo desveló el vacío de la habitación como la escarcha dormida de las carreteras.
Pausadamente se desvaneció su camisón gris y desnuda ni un sólo minuto más pasó.
Cuando Héctor entró, sobre el suelo yacía el cuerpo de Laura hueco y hermoso. Inerte.
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Misterioso, surrealista, como todo lo que escribes. También un tanto terrorífico como eso de "el espejo desveló el vacío de la habitación como la escarcha dormida de las carreteras." Ay, menos mal que siempre duermo con una luz encendida. Me ha gustado, Sandra, un saludito.
como siempre, gracias josema.





