Libro de Arena
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Literaturismo

Un paseo por la palabra

Juegos

Se tocó el sexo húmedo una y otra vez. Lo manoseó con los dedos en busca de una nueva sensación. La carne rosacea se inflamaba y derretía hasta convertirse en un calor profundo y tierno. Solitario.

Sus uñas se hundían entre los pliegues y trazaban sinuosos recorridos que golpeaban los ojos de Ayra con imágenes perversas, posibles sólo en aquella habitación.

Con la piel salada y los labios húmedos abría sus piernas al mundo oscuro de Hugo que la observaba ansioso e inmovil desde el otro extremo del cuarto.

Habían pactado no tocarse.

Compartir la intimidad retirada y secreta en la que cualquier rostro podía morder la carne. Cualquier palabra tenía sentido. Todos los sentidos hablaban.

Y él permaneció callado al acecho de los movimientos distraidos de la hembra. Escondido como un animal en celo a la escucha de su placer sublime, único y ajeno. Femenino e inalcanzable.


9 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Rafa 5 Julio 2007 | 05:52 PM

Me gusta mucho tu forma de escribir, magnífico texto como siempre.

Aunque con los 40 grados que hace aquí, encima tú vas y subes la temperatura.

Gracias.

lo dijo Rafa 5 Julio 2007 | 05:54 PM

Magnífico texto, como siempre. Me gusta mucho como escribes,una maravilla. Aunque con los 40 grados que hace aquí, lo que hace falta es que encima subas la temperatura.

Gracias

lo dijo chema 5 Julio 2007 | 06:51 PM

Qué bueno, tus finales siempre son contundentes y poéticos. Un juego erótico muy espiritual, sublime.

lo dijo erato 5 Julio 2007 | 08:10 PM

Jur jur. Si desde la apatía salen cosas así no quiero ni pensar qué saldría sin apatía de por medio. Besus.

lo dijo Sandra 6 Julio 2007 | 05:27 AM

es que los calores me hacen desvariar en contenidos...

gracias por leer

lo dijo guillermo 6 Julio 2007 | 09:13 AM

Extraordinaria descripción que nos acerca al amor que no se posee. El voayerismo consentido, el caramelo que se quita de la boca, el poder femenino que no consiente la entrega, esa misteriosa tensión que forma parte de la seducción femenina. Recuerdo que hace tiempo viví una historia especial con una mujer; aquella historia estaba entre la amistad y el amor, sobrepasaba la primera pero no llegaba a la segunda, fue una relación cómplice sin sexo, una historia castrada a propósito que, sin embargo, produjo un efecto benéfico inmenso en el espíritu. La denominé "enamoramistad" inventado una palabra. Me has recordado esto, a parte de la tremenda sensualidad que provoca como lector leer un pasaje de onanismo tan sensual, privado de privacidad. Saludos desde el rincón del poeta

lo dijo sandra 6 Julio 2007 | 12:10 PM

guillermo, la historia que mencionas me recuerda a la película Lost in traslation, donde se muestra un amor en forma de amistad, delicioso, intrigante, misterioso...

quizás te guste verla, sino lo has hecho ya. Desde luego, la recomiendo.

un beso y gracias por pasar.

lo dijo Nut 7 Julio 2007 | 09:57 AM

Un relato muy sensual, tratado con sensibilidad y exento de vulgaridad.

Muy chulo, sandra.

lo dijo luis 7 Septiembre 2007 | 05:39 AM

Un realto de este tema siempre es difícil de abordar. Hacerlo con esta sensualidad y esta limpieza de texto me parece sublime.

Un saludo.

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