Libro de Arena
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Literaturismo

Un paseo por la palabra

Lo que Shakespeare dejó al libre albedrío

... y la lluvia cesó por un instante.

El apagón había dejado toda la casa repleta de dudas, sombras y fantasmas de verdad. El voltaje encendió de golpe todas las lámparas y todo se disolvió. Julieta respiró tranquila. Por fin podría desvestirse y regresar a la habitación: caminar con pasos lentos por el mármol frío, susurrar las palabras preferidas, acariciar su propia piel y despertarlo:

"Romeo, levanta. Es la hora de nuestra reencarnación".


4 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo cabaret 18 Septiembre 2007 | 04:36 PM

un comentarito?

lo dijo palabras de más 18 Septiembre 2007 | 06:24 PM

Muy chulo. Yo los llamo "microrrelatos intertextuales" y me ha salido alguno a propósito de don Quijote. Me encanta ver que hay esta coincidencia, que no estoy solo, que la paranoia de las palabras no me afecta sólo a mí. Visita mi libro de Arena y verás nuestras coincidencias.

Un besito.

lo dijo guillermo 21 Septiembre 2007 | 04:41 PM

...pero Romeo no despertó porque no deseaba reencarnarse en Romeo, estaba cansado del amor porque había comprendido su sufrimiento, la cárcel en que todos los enamorados se encuentran y la envidiosa incomprensión de los que no aman, de manera que fingió no despertar para que Julieta marchara y cuando ella tras días de angustía lo hizo por fin, se levantó pensando que era San Francisco de Asís deseoso de amar el universo. Así vivió y así murió, sencillamente, sin el amor de Julieta, pero con el amor del reino animal.

Perdón por la intrusión

lo dijo sandra 21 Septiembre 2007 | 04:42 PM

uy... sorprendente interpretación.

Es lo que más me gusta cuando cuelgo algo, ver las distintas maneras de sentirlo de cada uno de vosotros.

felicidades guillermo

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