Granada de papel
La ciudad esta mañana se ha vuelto de papel marrón, y ha doblado sus esquinas hasta convertirse en avión planeador de nuevos destinos. Harta de bullicio y asfalto, se dispone a despegar.
El albaycín vino a mezclarse con las calles del centro: correos quedó en mitad de San Nicolás y la Fuente de las Batallas encogida en la callejuela del Agua. La Chana amuebló el paseo del Salón y todos los barrios se fueron encontrando callados hasta integrar la figura perfecta.
A través de mi ventana he observado todo con una ajena sensación de olvido: el segundo piso de mi edificio no contaba como pasajero y he quedado colgada del techo, como una fotografía antigua que descuidada del gran álbum, se mece entre la pared hasta resbalar a la loseta más triste de la habitación. Hoja marchita de árbol que viene a morir a los pies.
Ahora todo está lleno de polvo. Los restos de Granada no son más que los círculos que dicta mi movimiento, empañados de ideas confusas que dejan una estela de escarcha sobre mi piel. Ha resuelto la geografía rellenar las áreas vacías de un nuevo desierto gélido de dunas blancas y plantas de marfil. Puede advertirse en el centro, mi vida flotando en el aire, a punto de llegar al suelo y convertirse en pequeño oasis. Mis manos oasis, mi voz oasis, mis piernas…
Caigo y hago poco ruido, y me basta un segundo para mirar al cielo y ver alejarse la ciudad con miles de viajeros dentro. Descifrar tus ojos claros en la última ventana que miran a los míos con desvelo, y se preguntan en silencio si dejarse llevar al nuevo mundo o apretar el botón de emergencia y descender hasta la palabra precisa de mis miedos.

4 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Hola, Sandra:
El texto es bonito. Tienes eso que se llama 'estilo literario' (¿)... Pero me da la impresión de que el otoño está haciendo brecha en tu ánimo... además de las despedidas, que siempre son tristes.
Un saludo y una palmadita de ánimo.
(Granada es preciosa, sobre todo en otoño)
Es un poema buenísimo. Será triste, pero si el otoño hace mella en tu ánimo de esa forma tan literaria, tan bella, pues-con el perdón de palabras de más-bienvenido sea. El otoño siempre tiene una luz muy poética, sobre todo en sitios como Granada. Es como si la ciudad hubiera entrado-ahora que estoy leyendo mucho sobre el tema-en una quinta dimensión. Y tú. Me está gustando mucho todo lo que escribes últimamente. Bueno, siempre me ha gustado todo lo que tú escribes. Lo sabes.
A tus pies, Sandra.
Este otoño estoy contenta! estos textos son de hace un par de años, así que se corresponden con otra época de mi vida, en la que por entonces, quizás si me sintiera nostálgica.
Gracias por la lectura entre líneas.
Besos!
Precioso texto cargado hasta los huesos de poesía, de melancolía y de un sentimiento de búsqueda de lo personal, de lo profundo de uno mismo que de verdad que es para descubrirse.
Aprovecha esta estación del año, calida y nostálgica como ninguna.
Un saludo.





