Simbiosis
Dentro de estas calles existe otra ciudad.
Los días cambian de lugar las horas, según el número de hijos muertos en los campos al llegar el amanecer. La claridad se resiste ante los cadáveres y va volviéndose loca, progresivamente, pro gre si va men te. Altera los minutos reales del tiempo. Cambia de posición el planeta. El movimiento. Y la Tierra, trastornada, llega siempre tarde a su próxima vuelta.
Es la ciudad de las prisas, de prosa exhausta y opaca, donde las noches se alargan repletas de matices de sombra. Pasan semanas de sospecha cuando las estrellas se fugan a los techos para espiar las formas o la voz. Se incomoda la luna y cambia de postura, cansada de tanta lobreguez, encoge sus curvas y se esconde en las farolas, y permanece muy quieta contando las horas hasta que el cielo se parte y deja pasar a los pájaros que esperaban sobre las mansiones.
En el centro de nuestras carreteras, un invisible surco se abre y conduce a esta ciudad que se puebla de primitivas regiones, de trescientos barcos de piedra e incontables campanarios de eternidad. En ellos, la luz se vuelve violenta y deshace sus partículas quienes tensas, giran sobre sí mismas formando nebulosas en la parte más alta del tejado. Media dimensión al norte, conviven las diosas del futuro, las que todo y nada saben y nada quieren conocer. Se sientan de espaldas unas a otras a cantar himnos oscuros con las manos alzadas. Hipnotizan la atmósfera y dominan la espuma. Las diosas más bellas existen en la ciudad oculta de las autopistas a la que todos podemos acceder. De la que seremos presos si alcanzamos su electricidad.
Ellas engullen nuestra energía y la concentran en los hilos que tejen. Los que atrapan y absorben los glóbulos coloreados de cada hombre. Todos sus pensamientos. Permutan al ser en paranoia, en el bebé blanco sin aire que se prolonga por los bosques.
6 comentarios - Escribe aquí tu comentario
¡Impresionante!... Magistral... Tienes ramalazos de surrealismo... Enhorabuena, Sandra. Postea más a menudo, anda, ...
Un saludo afectuoso
gracias palabras de más. A ver si recupero el hábito de escribir que últimamente lo tengo muy abandonado.
beso!
gracias palabras de más. A ver si recupero el hábito de escribir que últimamente lo tengo muy abandonado.
beso!
¡Aplausos desde Saturno! He llegado aquí a través de la ruta que viene de la Ciudad de Bronce ;) y me ha encantado este post. La sensación que me ha producido mientras lo leía era de viaje, viaje a través de imágenes hiper-sugerentes, tanto que cada salto de una frase a otra intensificaba el clímax creado por tus palabras. Espero leerte pronto.
Un saludo saturniano
bienvenida saturniana, me alegro de gustarte.
Un beso!
Hermoso texto para esos objetos de amopr y odio, civilización y decadencia que son las ciudades. Maravillos.
Un abrazo.





