A pesar de todo, la salvación
Sonaba un clarinete y panteras merodeaban por los bosques del alrededor. La nieve espesa se deslizaba por las colinas con la intención de llegar al centro del corazón. Del corazón olvidado del planeta. Un cuerpo desnudo, nada espectacular, reunió a las panteras y les ordenó amor. Ellas, perplejas, rugieron reivindicando canibalismo. El hombre les explicó amor y ellas, confusas, rugieron de mentira y ocultaron el hocico entre las hojas de un abedul. La nieve devoraba insectos, flores y latas de cocacola.
Cristalizaba la vida para salvarla de la colisión estelar.
8 comentarios - Escribe aquí tu comentario
De lo leído hasta ahora, lo mejor.
Aplaudo y manifiesto mi satisfacción al no dejarlo de lado.
Tantas entradas en un día hacen estragos.
Has roto la monotonía.
Que bellas imágenes has bordado.
Además me has encandilado porque me he visto en tu retrato.
Soy felina y la pantera es mi totem que se esconde tras apariencia gatuna.
ciertamente encadenado perfecto de imágenes, si tuviera mil palabras más,igual de fácil se leería.
Una genia. Besos a la genia.
Muy bueno, ¿se puede decir, insinuar y sugerir más en tan poco espacio? Mi más sincera enhorabuena y hasta la próxima.
gracias, rescaté el texto de un archivo olvidado. Me alegro de que mis letras lleguen, aunque a veces puedan ser espesas como la nieve.
Niña, como me gusta este texto. Lo había leído hace mucho, porque me sonaba. Y es, créeme, extraordinario.
este texto me ha transportado durante la lectura a un mundo deliciosamente pegajoso de metáforas mágicas, no sé cuánto de la escritora hay tras sus líneas, pero el texto dispara la imaginación de cualquiera. En el mejor de los sentidos ;)
Un abrazo
sí, una pertinaz voluntad del mundo por salvarse.
y el amargo frío que vuelva que yo no me muevo.
Al final la nieve, o la lava; o vaya usted a saber qué, devorara al género humano.
Entonces el mundo será un lugar perfecto donde todas las especies de animales y plantas vivirán en paz y en armonía, independientemente de los mensajes que cavilara otrora la mente del hombre.





