Libro de Arena
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Cor(r)o de ninfas

Para el poeta/ Belleza es búsqueda/ no resultado

QUÉ ALEGRÍA VIVIR...

Qué alegría vivir

sintiéndote vivido.

Rendirse

a la gran certidumbre, oscuramente,

de que otro ser, fuera de mí, muy lejos

me está viviendo.

Que cuando los espejos, los espías,

azogues, almas cortas, aseguran

que estoy aquí, yo, inmóvil,

con los ojos cerrados y los labios,

negándome al amor

de la luz, de la flor y de los nombres,

la verdad transmisible es que camino

sin mis pasos, con otros

allá lejos, y allí

estoy besando flores, luces, habo.

Que hay otro ser, por el que miro el mundo,

porque me está queriendo con sus ojos.

Que hay otra voz con la que digo cosas

no sospechadas por mi gran silencio;

y sé que también me quiere con su voz.

La vida - ¡qué transporte ya! -, ignorancia

de lo que son mis actos, que ella hace,

en que ella vive, doble, suya y mía.

Y cuando ella me hable

de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,

recordaré

estrellas que no vi, que ella miraba,

y nieve que nevaba allá en su cielo.

Con la extraña delicia de acordarse

de haber tocado lo que no toqué

sino con esas manos que no alcanzo

a coger con las mías, tan distantes.

Y todo enajenado podrá el cuerpo

descansar, quieto, muerto ya. Morirse

en la alta confianza

de que este vivir mío no era solo

mi vivir: era el nuestro. Y que me vive

otro ser de la no muerte.

Pedro Salinas

Proyectos de desiertos. 2. (Soneto)

NO TE RINDAS

por Peter Gabriel

En esta tierra orgullosa crecimos fuertes.

Eramos queridos todo el tiempo.

Me enseñaron a luchar, me enseñaron a ganar.

Nunca pensé que podría fallar.

No quedan luchas o eso parece.

Soy un hombre cuyos sueños lo han abandonado.

He cambiado mi rostro, he cambiado mi nombre.

Pero nadie te quiere cuando pierdes.

No te des por vencido,

Porque tienes amigos.

No te rindas,

No has sido derrotado aún.

No te des por vencido,

Sé que puedes volverte exitoso.

Aunque lo ví todo alrededor,

Nunca pensé que podría afectarme.

Pensé que seríamos los últimos en irnos.

Es tan rara la forma en que las cosas suceden.

Por la noche conduje hasta mi hogar,

El lugar donde nací, al borde del lago.

Cuando se hizo de día, ví la tierra.

Los árboles se habían quemado completamente.

No te des por vencido,

Aún nos tienes a nosotros.

No te rindas,

No necesitamos mucho de nada.

No te des por vencido,

Porque en alguna parte hay un lugar

Al cual pertenecemos.

Reposa tu cabeza.

Te preocupas demasiado.

Todo va a estar bien.

Cuando los tiempos se ponen difíciles

Puedes recurrir a nosotros.

No te rindas,

Por favor no te rindas.

Debo caminar fuera de aquí,

No puedo soportar más.

Voy a pararme en aquel puente,

Mantener mis ojos hacia abajo,

Venga lo que venga

Y pase lo que pase.

Ese río fluye.

Ese río fluye.

Me mudé a otra ciudad,

Me esforcé por adaptarme.

Para cada trabajo, tantos hombres,

Tantos hombres que nadie necesita.

No te des por vencido,

Porque tienes amigos.

No te rindas,

No eres el único.

No te des por vencido,

No hay razón para avergonzarse.

No te rindas,

Aún nos tienes a nosotros.

No te rindas ahora,

Estamos orgullosos de lo que eres.

No te des por vencido,

Sabes que nunca ha sido fácil.

No te des por vencido,

Porque creo que hay un lugar,

Hay un lugar al cual pertenecemos.

(Peter Gabriel. Traducción conseguida en English & Song)

No buscaba ganar, pero buscaba.

Nunca me importó perder, el vértigo

desde el olimpo aquel me molestaba.

Tramos de caída son desérticos.

¿Amanecíais? Mi alma trasnochaba

ofreciendo un cansancio patético

a la aurora del triunfo, al mal alba,

guardando una excusa de disléxico.

"No voy a competir" Y bostezaba.

"Me hastía tu proyecto desértico".

Camino horizontal yo caminaba

No soporto el vertical histérico

que haría olvidar lo que importaba:

ser sin más, ajeno a lo colérico.

En mí cayeron, echando a perder todo mi sueño

You are always on my mind

you are always on my mind

Se me iba cayendo todo

todas

las dudas

las certezas

las preguntas

las respuestas

las deidades

las blasfemias

las rimas

los ripios

las metáforas

los siempres

los ahoras

crepúsculos

y auroras

Todos los caminos

las puertas estrechas

los valles nemorosos

las tundras, las cavernas

todo el rencor que tuve

toda la rabia.

Por la boca y los oídos

caían sin yo cogerlo

por los ojos se caían

las palabras y silencios.

Todo lo que yo era

todo lo que era yo...

sólo que yo

no me paraba a cogerlo.

Pero tus ojos, sí, se te cayeron,

en mí tu risa, sí,

tu voz enjauladora

de plata y hueco

se te cayeron

en mí.

En mí cayeron

echando a perder

todo mi sueño.

Mujer en isla

¿Cómo voy a cambiarle el color a una ola?

¿Qué se puede querer, si todo es horizonte?

¿Qué le voy a enseñar a la suma del viento?

¿Qué le puedo objetar a una noche estrellada?

Con mi vela amarilla y mi proa emparchada.

El día que aviste tierra

seré una roca más en el paisaje

no una piedra perdida en las profundidades.

Ella está esperando siempre

es faro y guía, y yo cierro los ojos

hago como que no la veo

y así me voy muriendo poco a poco.

Pero abro los ojos y entonces resucito

y voy hacia ella hasta que el sueño

vuelve a besar los párpados, y muero.

No, no tengo yo la culpa de tu lejanía

es este cansancio de años que son siglos.

Una mujer en la isla, vigilante

y yo me abría paso y no llegaba.

Las olas van, las olas vienen, la marea,

el ciclo de la luna, el juicio categórico del ego,

qué se yo qué ciclos y qué juicios lo impedían.

Mujer en isla es manjar, descanso

mujer en isla es caerse el cielo

y habitarlo.

De una vez por todas: habitarlo.

Yo soy el hombre que ama

resuelto en el combate hacia la dicha.

Yo soy el hombre que pierde

porque ganar es juego de cobardes.

Yo amo y amo y amo y amo.

Amo de nadie, amo del verbo amar

porque soy noble y nobleza obliga.

Esta será odisea sin destino:

mujer en isla decide mi trayecto.

El mundo es un océano sin ítacas

y tierra que se avista sólo hay una:

la tierra que cubrirá este cuerpo.

Mujer en isla y sola, y yo amo y amo.

Mujer de tierra, de roca son mis huesos.

Tinta

Tú y yo lo sabemos:

hay un lugar...

La tinta era entonces diosa,

elemento único, creadora

de todo lo existente.

Tú y yo lo sabemos...

...pero tú y yo sabíamos

que buscábamos fuera

la confirmación de la tinta

que fue a su vez

confirmación de lo Real.

Sí, un lugar

donde la realidad mejora

la propia tinta, quizá...

Ella siempre se quejaba

Ella siempre se quejaba,

ella siempre me decía

que nada conseguiría

que todo se retrasaba.

Mientras, yo la consolaba

confortado si reía,

más no huía

si veía que lloraba.

(Los versos se tropiezan,

cae la rima, de pronto,

mal escrito, el dolor

se resiste a la rima

y a la propia Belleza)

No, yo ya lo sé,

que aquel sueño sueño fué.

Ya, ya lo temía, es la costumbre,

si pasas por la calle donde el perro malo aguarda

una noche y otra y otra al final terminas

temiendo la calle y la evitas.

No, es un hábito malo como el tabaco

pero uno vuelve al amor, nicotina letal

cuando el amor se pierde.

Ella ya lo conseguía

llegaba a sus pies la dicha

para reinar en sus días

por un tiempo

Yo ya no la seguía

ella tenía a su amor

siempre fue así

ahora es así

y será así.

Yo muy solo me quedaba

oyendo detrás su risa

ella no se lamentaba.

Y ella a veces me alentaba

titubeando elogiosa

pero ella lo sabía

que si a mí no me quería

no era quien para animarme.

La misma historia otra vez

nunca yo lo conseguía

y nadie a mí me ofrecía

el consuelo que brindé.

Sauce Llorón. Nombre latino: Salix Babylónica.

Habla la Poesía

Yo todo lo daré de mí

pero tú piensa:

en la tierra que pisan tantos pies

sin detenerse a besarla,

en el cielo en que se posan las miradas

sin entender casi nada.

Yo, Poesía, seré eso para tí:

Tierra que no has de besar

Cielo que no has de entender.

Y sin embargo

todo lo daré de mí.

Últimos Haikus. El Ave, El Vuelo, Lluvia de Versos

No era su vuelo similar al de mi ave,

pero volaba:

aun así sus alas desplegaban como páginas.

No era su canto similar al de mi ave,

pero cantaba:

aun así su voz musicaba como partitura.

Servía para vivir, no cabe duda

yo la dejaba crecer, yo la alentaba.

Quizá algún día volará como mi ave.

Quizá algún día cantará como mi ave.

(YSEQA)

Un pajarillo

de hielo desangra al sol

sus alas bellas

Desde este duelo,

niña, veo, como alza

su libre vuelo

Trina y vuela

confundido en nube:

lluvia de versos