Qué alegría vivir
sintiéndote vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad transmisible es que camino
sin mis pasos, con otros
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, habo.
Que hay otro ser, por el que miro el mundo,
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y sé que también me quiere con su voz.
La vida - ¡qué transporte ya! -, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar, quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era solo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser de la no muerte.
Pedro Salinas
NO TE RINDAS
por Peter Gabriel
En esta tierra orgullosa crecimos fuertes.
Eramos queridos todo el tiempo.
Me enseñaron a luchar, me enseñaron a ganar.
Nunca pensé que podría fallar.
No quedan luchas o eso parece.
Soy un hombre cuyos sueños lo han abandonado.
He cambiado mi rostro, he cambiado mi nombre.
Pero nadie te quiere cuando pierdes.
No te des por vencido,
Porque tienes amigos.
No te rindas,
No has sido derrotado aún.
No te des por vencido,
Sé que puedes volverte exitoso.
Aunque lo ví todo alrededor,
Nunca pensé que podría afectarme.
Pensé que seríamos los últimos en irnos.
Es tan rara la forma en que las cosas suceden.
Por la noche conduje hasta mi hogar,
El lugar donde nací, al borde del lago.
Cuando se hizo de día, ví la tierra.
Los árboles se habían quemado completamente.
No te des por vencido,
Aún nos tienes a nosotros.
No te rindas,
No necesitamos mucho de nada.
No te des por vencido,
Porque en alguna parte hay un lugar
Al cual pertenecemos.
Reposa tu cabeza.
Te preocupas demasiado.
Todo va a estar bien.
Cuando los tiempos se ponen difíciles
Puedes recurrir a nosotros.
No te rindas,
Por favor no te rindas.
Debo caminar fuera de aquí,
No puedo soportar más.
Voy a pararme en aquel puente,
Mantener mis ojos hacia abajo,
Venga lo que venga
Y pase lo que pase.
Ese río fluye.
Ese río fluye.
Me mudé a otra ciudad,
Me esforcé por adaptarme.
Para cada trabajo, tantos hombres,
Tantos hombres que nadie necesita.
No te des por vencido,
Porque tienes amigos.
No te rindas,
No eres el único.
No te des por vencido,
No hay razón para avergonzarse.
No te rindas,
Aún nos tienes a nosotros.
No te rindas ahora,
Estamos orgullosos de lo que eres.
No te des por vencido,
Sabes que nunca ha sido fácil.
No te des por vencido,
Porque creo que hay un lugar,
Hay un lugar al cual pertenecemos.
(Peter Gabriel. Traducción conseguida en English & Song)
No buscaba ganar, pero buscaba.
Nunca me importó perder, el vértigo
desde el olimpo aquel me molestaba.
Tramos de caída son desérticos.
¿Amanecíais? Mi alma trasnochaba
ofreciendo un cansancio patético
a la aurora del triunfo, al mal alba,
guardando una excusa de disléxico.
"No voy a competir" Y bostezaba.
"Me hastía tu proyecto desértico".
Camino horizontal yo caminaba
No soporto el vertical histérico
que haría olvidar lo que importaba:
ser sin más, ajeno a lo colérico.
You are always on my mind
you are always on my mind
Se me iba cayendo todo
todas
las dudas
las certezas
las preguntas
las respuestas
las deidades
las blasfemias
las rimas
los ripios
las metáforas
los siempres
los ahoras
crepúsculos
y auroras
Todos los caminos
las puertas estrechas
los valles nemorosos
las tundras, las cavernas
todo el rencor que tuve
toda la rabia.
Por la boca y los oídos
caían sin yo cogerlo
por los ojos se caían
las palabras y silencios.
Todo lo que yo era
todo lo que era yo...
sólo que yo
no me paraba a cogerlo.
Pero tus ojos, sí, se te cayeron,
en mí tu risa, sí,
tu voz enjauladora
de plata y hueco
se te cayeron
en mí.
En mí cayeron
echando a perder
todo mi sueño.
¿Cómo voy a cambiarle el color a una ola?
¿Qué se puede querer, si todo es horizonte?
¿Qué le voy a enseñar a la suma del viento?
¿Qué le puedo objetar a una noche estrellada?
Con mi vela amarilla y mi proa emparchada.
El día que aviste tierra
seré una roca más en el paisaje
no una piedra perdida en las profundidades.
Ella está esperando siempre
es faro y guía, y yo cierro los ojos
hago como que no la veo
y así me voy muriendo poco a poco.
Pero abro los ojos y entonces resucito
y voy hacia ella hasta que el sueño
vuelve a besar los párpados, y muero.
No, no tengo yo la culpa de tu lejanía
es este cansancio de años que son siglos.
Una mujer en la isla, vigilante
y yo me abría paso y no llegaba.
Las olas van, las olas vienen, la marea,
el ciclo de la luna, el juicio categórico del ego,
qué se yo qué ciclos y qué juicios lo impedían.
Mujer en isla es manjar, descanso
mujer en isla es caerse el cielo
y habitarlo.
De una vez por todas: habitarlo.
Yo soy el hombre que ama
resuelto en el combate hacia la dicha.
Yo soy el hombre que pierde
porque ganar es juego de cobardes.
Yo amo y amo y amo y amo.
Amo de nadie, amo del verbo amar
porque soy noble y nobleza obliga.
Esta será odisea sin destino:
mujer en isla decide mi trayecto.
El mundo es un océano sin ítacas
y tierra que se avista sólo hay una:
la tierra que cubrirá este cuerpo.
Mujer en isla y sola, y yo amo y amo.
Mujer de tierra, de roca son mis huesos.
Tú y yo lo sabemos:
hay un lugar...
La tinta era entonces diosa,
elemento único, creadora
de todo lo existente.
Tú y yo lo sabemos...
...pero tú y yo sabíamos
que buscábamos fuera
la confirmación de la tinta
que fue a su vez
confirmación de lo Real.
Sí, un lugar
donde la realidad mejora
la propia tinta, quizá...
Ella siempre se quejaba,
ella siempre me decía
que nada conseguiría
que todo se retrasaba.
Mientras, yo la consolaba
confortado si reía,
más no huía
si veía que lloraba.
(Los versos se tropiezan,
cae la rima, de pronto,
mal escrito, el dolor
se resiste a la rima
y a la propia Belleza)
No, yo ya lo sé,
que aquel sueño sueño fué.
Ya, ya lo temía, es la costumbre,
si pasas por la calle donde el perro malo aguarda
una noche y otra y otra al final terminas
temiendo la calle y la evitas.
No, es un hábito malo como el tabaco
pero uno vuelve al amor, nicotina letal
cuando el amor se pierde.
Ella ya lo conseguía
llegaba a sus pies la dicha
para reinar en sus días
por un tiempo
Yo ya no la seguía
ella tenía a su amor
siempre fue así
ahora es así
y será así.
Yo muy solo me quedaba
oyendo detrás su risa
ella no se lamentaba.
Y ella a veces me alentaba
titubeando elogiosa
pero ella lo sabía
que si a mí no me quería
no era quien para animarme.
La misma historia otra vez
nunca yo lo conseguía
y nadie a mí me ofrecía
el consuelo que brindé.

Sauce Llorón. Nombre latino: Salix Babylónica.
Yo todo lo daré de mí
pero tú piensa:
en la tierra que pisan tantos pies
sin detenerse a besarla,
en el cielo en que se posan las miradas
sin entender casi nada.
Yo, Poesía, seré eso para tí:
Tierra que no has de besar
Cielo que no has de entender.
Y sin embargo
todo lo daré de mí.

No era su vuelo similar al de mi ave,
pero volaba:
aun así sus alas desplegaban como páginas.
No era su canto similar al de mi ave,
pero cantaba:
aun así su voz musicaba como partitura.
Servía para vivir, no cabe duda
yo la dejaba crecer, yo la alentaba.
Quizá algún día volará como mi ave.
Quizá algún día cantará como mi ave.
(YSEQA)
Un pajarillo
de hielo desangra al sol
sus alas bellas
Desde este duelo,
niña, veo, como alza
su libre vuelo
Trina y vuela
confundido en nube:
lluvia de versos