Por la puerta de atrás
Por la puerta de atrás saco mis sueños.
Por la puerta de atrás escribo mis versos.
Por la puerta de atrás escondo tu amor
lejano, distante, perverso...
pequeños momentos
Por la puerta de atrás saco mis sueños.
Por la puerta de atrás escribo mis versos.
Por la puerta de atrás escondo tu amor
lejano, distante, perverso...
Me perdí tus ojos en aquella noche lluviosa.
Me perdí tu tiempo en un mar profundo de olas.
Me perdí tus manos acariciantes, desafiantes, bellas y hermosas.
Me perdí tu cielo, porque se nos hizo tarde.
Me perdí tu sexo por miedo y por cobarde.
Me perdí tu amor
Y hoy vivo sola,
sola con tu Dios...
Cae la tarde lánguida y amarga.
Me has atado las manos y los pies.
Me has mordido los labios como si me pudieras comer.
Me arasñastes los muslos y las nalgas.
Sentí calor, rubor, dolor...
Vi tu miembro inhiesto y goteante acercarse al mio,
oscuro, frío y distante.
Te abres paso dentro de mí sin aliento, sin dulzura,
sin amor...
Somos espectadores de mundos que no vivimos,
porque los que vivimos nos escupen y nos vomitan en la cara.
Pretenden hacernos matemáticamente felices
circuncidando las más mínimas de nuestras pasiones
y nos sentimos impotentes y atrapados.
Se nos rompió el sol
en una aurora celeste
que no sabe enseñarnos ninguna nueva sonrisa
que pueda hacernos diferentes.
No existe el silencio,
como no existe el olvido.
Las palabras inundan nuestra vida
como la inundan los besos;
pero las palabras mienten
como mienten los recuerdos
acurrucados en la ausencia
perdidos en los desvanes
ocultos del cerebro.
No existe el silencio,
como no existe el olvido.
He sentido el orgasmo más profundo esta noche...
Me desperté como sonámbula con miedo.
Me sudaban las manos y el sudor me corría por el pecho.
Recordé latir mi vientre, como antes jamás lo había sentido,
recordé como se estremecía mi cuerpo,
como apreté los muslos y el corazón que me latía en ellos.
Me sentí la frente empapada,
el sudor tras las orejas, el cabello mojado
con la almohada pegada en ellos.
He sentido el orgasmo más profundo esta noche
y he soñado que estabas a mi lado durmiendo...
He sentido el orgasmo más profundo esta noche...
Me desperté como sonámbula con miedo.
Me sudaban las manos y el sudor me corría por el pecho.
Recordé latir mi vientre, como antes jamás lo había sentido,
recordé como se estremecía mi cuerpo,
como apreté los muslos y el corazón que me latía en ellos.
Me sentí la frente empapada,
el sudor tras las orejas, el cabello mojado
con la almohada pegada en ellos.
He sentido el orgasmo más profundo esta noche
y he soñado que estabas a mi lado durmiendo...