"Han de ser cortas mis siestas
mis esteros despiertan con tus rios"
Cardo o ceniza
Chabuca Granda
Habito una noche clara
que me llega con tus sueños
ya no puedo mantenerme en el otoño
con sus magnitudes de pájaro nostálgico
Voy lento hacia tus flores dulces
como lento iré un día hacia las flores finales
(no adoro esos ocasos, a veces solo los admiro)
como voy hacia tus días
como voy hacia tus noches.
Abro los ojos
y puedo oirte respirar
no pido nada
mas que eso
no necesito nada
mas que eso.
El mundo y sus terribles horas
no pueden sorprenderme como tu mirada
Quiero un día
con lágrimas de alegría
quiero poder caminar
otear divisar mirar.
Quiero tener enormes colmillos
quiero ser robusto animalote
para darte sombra
para darte abrigo.
Quiero llevarte en mi lomo
como si fueras una reina
de alguna extraña y legana ciudad.
Tu guardían y tu transporte.
Tu posesión más querida.
Una foto en tu cajón.
Un mensaje en tu servilleta.
Un dibujo en tu cajita de fósforos.
Por vos sufro de elefantitis.
Quiero ser enorme.

Gorrión de la tarde
Caminante eterno
de las calles mugrientas
futuro hombre de pocas sonrisas.
Niño sin estrellas.
Cuando el duende del llanto
te visita
la soledad
se vuelve insoportable
enlace
Esta ciudad huele a flores
de cementerio.
El cemento gris es una máscara
que le puso el tiempo.
Un sinsentido acompaña sus horas.
Un viento helado le congela las mañas.
Alguna noche
Solo algunas
Alguien enciende un fuego
gigante de tan pequeño
y entibia con su canto las horas lentas
de esperar que la ciudad despierte.
Y por si la espera es larga
descorcha un vino.
No sea que nos sorprenda la madrugada.
Si el corazón no lo engaña esta debe ser la primera vez que late por si mismo
Ni una mujer, ni un amigo, nada de eso tiene enfrente.
Solo la inmensidad del paisaje que el sabe efimero, logra ahora ahora, con sus fantasmas de polvo, hacer retumbar en su pecho el circular sonido de una vida tímida.
Sus pies se deciden por un árbol, añoso y cansado como su cuerpo y sentado en su raíz son una sola visión de animales que trasladaron mínimas riquezas y en esta hora son tierra en esta tierra seca.
Una luz se apaga bajo otra luz verde, justo en el lugar donde el tiempo sin tiempo habita y danza señorial.
Donde nunca hubo barro se amontonan las cenizas.
El árbol cumple su destino y acuna un sueño hasta que el sueño acuda, inmejorable.
Pasa la noche
y no encuentro nada en la nada.
El día avanzara sobre los restos
de una madrugada esteril
y nadia va a mirarme
a los ojos
a cerrarme
las notalgias
a dejarme,
en el sueño tranquilo,
reposar mi cabeza
en su vientre.
Tu pelo amanecido aroma mis días,
sin embargo,
a pesar de la distancia
Mirando la nada por nada del mundo se daria cuenta que la nada se le mete por los ojos. Se le incrusta en el corazon como un cocodrilo sus dientes en la presa. No imprta que pestañee, o que sacuda la cabeza o incluso que se moje la cara. EL cocodrilo sigue con sus colmillos eternos y nada logra si corre.
La nada es un cocodrilo hambriento.
Ahora ya se decidio, y cuando, tras su primer paso, su pie se sumerge en esa mezcla de barro original y sangre de siglos, sabe, como saben los que se enamoran, que esta perdido. 

