Colmillos de cocodrilo
Mirando la nada por nada del mundo se daria cuenta que la nada se le mete por los ojos. Se le incrusta en el corazon como un cocodrilo sus dientes en la presa. No imprta que pestañee, o que sacuda la cabeza o incluso que se moje la cara. EL cocodrilo sigue con sus colmillos eternos y nada logra si corre.
La nada es un cocodrilo hambriento.
Ahora ya se decidio, y cuando, tras su primer paso, su pie se sumerge en esa mezcla de barro original y sangre de siglos, sabe, como saben los que se enamoran, que esta perdido. 


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Cuanto de amor hay en tus versos!!!
Es fantático amar y ser amado.
Felicitaciones por tus publicaciones!!!
Juli





