acamemos y ateneos, el asunto es algo feo
El José Carlos Mindundández ha delegado en el ciego de Antequera la producción de actos eventuales en los que él actúe como espíritu santo, a saber, memoria, entendimiento, voluntad de los actuantes, sometimiento a las normas espirutuales de la corporación en general y de la presidencia -mindundández- en particular.
El ciego de Antequera instituye un acto de exaltación a la primavera, como verán, algo esencial, mientras en la calle las sirenas de coches y ambulancias llenan la mañana, ¿qué habrá ocurrido?, mientras el ciego, frente a mí, enumera los poetas que deberíamos intervenir, en el acto de desagravio a la Academia, con tan egregio acto.
-Lee, Pérez Caduceo, lees tú, no sé bien si yo leeré porque no veo bien...
- No. Yo no voy. No puedo. Es visceral.
-¿Y qué hago? ¿Quien va a leer por ti?
El Jose Carlos Mindundández, ya tiene quien le rellene el álbum, escoja cromos, ponga a la gente. O sea, tiene quien pelee por él.
Te recuerdo que a Mindundández le llaman Orquídeo los del Ateneo.
-No creo, la homosexualidad ya no es literaria, ahora es pasto de los pornoprogramas del corazón.
¿pero tú lo defiendes?
Jamás. Era una queja sobre el abandono de todos los valores, y sobre todo de los educativos. Que le harían falta a usted...
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El Orquídeo... para qué queremos más.
Dile a mi Ciego que no se apure, que ya voy yo y le leo lo que haga falta...
Beso desde la Enter.





