La caca de los vates
El hombre es un cagado por naturaleza. El hombre hoy, caga más que piensa, volteriano paralipómenos que, ante la alta competición y el mil eurismo de turno, el chivatismo ilustrado y los políticos maculantes, configuran una España del abono y el reciclado de la propia tripa.
Digo esto porque el otro día, el Angeluco, un poeta de mente demente, defecó en bermuda, mancha delatante, mientras tiraba con fuerza de un periódico, cual prueba de cuerda y fuerza, que el bar es culto y cualquier competición tiene revista por medio y no soga o tocón de árbol.
¿Te has cagado?
¡Te has cagado!
Y el Angeluco se eclipsó con la estela delatando alrededor lo que negaba con la palabra, como un político talmente.
Comparo esta cagada pseudoliteraria con la inmortal cagada del Quijote cuando Sancho, entre el horrísono estruendo de los batanes echó al aire entrambas posaderas, que no eran pequeñas y apretando los dientes y encogiendo los hombros hizo él un poco de ruido, el cual es negado, como el del Angeluco, por el inmortal escudero que culpa a la aventura, para librar cámaras sin ruido, mas los efluvios vaporosos alertaron al caballero que vio miedo consumado en el “que ahora hueles, y no a ámbar”, aunque peor fuera meneallo.
De todas formas la mejor aventura con sus tripas la vivió Manolito Pérez, que tal tomar tres botellas de tinto, de súbito tronó mojado, en la misma banqueta del bar donde se hallaba a la sazón, y cuando los contertulios llamaron su atención sobre el desaguisado, dijo que no, que a él no le hacía daño el vino, sino los polvos que le echan al vino, que no es lo mismo, usted.
Lo que la gente notó también era que la materia orgánica del Manolito rebosaba por encima del cuello de la camisa. Un producto que carecía, por lo visto, de fuerza de gravedad.
¿Cómo te sale por arriba?
Y yo qué sé. A ver cómo salgo ahora a la calle.
Al Manolito le llamaron un taxi. Y cuando el taxista olió la carga de su carga, salió arriando sin cobrar y sin montarlo, que una cosa es servicio público y otra los vicios del servicio...
¿Pero cómo le salió por el cuello?
Llama al CSI, ojones...
3 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Lamentable.Un saludo.
Dios... Por encima del cuello de la camisa...
Me he reído mucho pero la verdad es que también me ha dado todo un poco de asco... Qué escatológico te has levantado hoy, Colectivo...
Saludos
Lo peor no es el relato, sino que haya gente como el Manolito y el Angeluco que van vaciándose en hogares ajenos.
Un saludo desde tu ínsula.





