LA NAVIDAD

La navidad se acerca, y a mi me encanta la navidad. Ella es alegría, es belleza y es perdón. Digo perdón porque he visto que en navidad todo el mundo se perdona; se olvidan las cosas que molestan. Es como si el mundo se volviera una bola de cristal con un solo corazón. El Corazón de la navidad. A mi me gusta por los regalos y por la alegría que se ve en las caras de todas las personas.
Yo le digo a mi mamita, que por esas fechas un ángel mágico baja a la tierra, y ella me dice que si, el ángel mágico del alma de Dios.
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La navidad es hermosa, a mi me llena, asi me sucedan cosas no tan agradables, asi llore me fascina.
La navidad es hermosa, a mi me llena, asi me sucedan cosas no tan agradables, asi llore me fascina.
Sí, en la navidad se supera el sueño de un ángel de la magia!!
Metafísicamente es como si te hubieras salido del orden del mundo!! Con lo cual esto desconcierta también mucho a muchos espíritus humildes que no dan crédito a lo que pasa.
A veces por eso dice mamita que ella llora... y tantas cosas.
Pero uno lamentaría todavía más no poder celebrarla o no compartir esa posiblidad que hace que todos estemos unidos en torno a la familia y a un misterio religioso.
Un gran beso y otro para mamita!!!
Gracias mami. Ishtar a mi me gustan muchos tus comentarios, pues son muy sabios y además no me siento solo. Gracias amiga linda.
Hola angeldeamor, el mismo que inunda las fechas navideñas que tanto te gustan.
Luz Marina, tu mami, me invitó a visitarte y ha sido un regalo muy bello el que me ha hecho porque en tus letras descubro la ilusión, la bondad, el mismo espíritu que nos guía a no perder esas cosas y poder compartirlas en Libro de arena...Gracias por compartirlo con nosotros, somos muy afortunados.
Un beso navideño.
P.d.: a mí también me encanta la Navidad, por los regalos, por la alegría, por el perdón, por la nostalgia, por la esperanza,...por la ilusión.
Gracias Baloooart por llegar aqui. Mamita tambien a ti. Saludes.
Carta de Jesús
Hola, te AMO mucho. Como sabrás, nos estamos acercando otra vez a la fecha en que festejan mi cumpleaños.
El año pasado hicieron una gran fiesta en mi honor. Creo que este año ocurrirá lo mismo. La verdad es que me parece que exageran, pero es agradable saber que por lo menos un día al año piensan en mí.
Esto ya me ha pasado otras veces, así que no me sorprendió. Aunque no me invitaron, se me ocurrió colarme sin hacer ruido ¿y si alguien se acordaba de mí? Entré y me quedé en un rincón. Ni se dieron cuenta que yo estaba allí.
Estaban todos bebiendo, riendo y pasándolo bien, cuando de pronto se presentó un hombre gordo vestido de rojo y con barba blanca postiza, gritando: “jo, jo, jo” , parecía que había bebido más de la cuenta, pero se las arregló para avanzar a tropezones entre los presentes, mientras todos lo felicitaban.
Cuando se sentó en un gran sillón, todos los niños, emocionadísimos, se le acercaron corriendo y gritando: ¡Papá Noel! Como si él hubiese sido el homenajeado y toda la fiesta fuera en su honor!
Aguanté aquella “fiesta” hasta donde pude, pero tuve que irme. Caminé por la calle, triste y solitario. Lo que más me asombra de cómo festejan mi cumpleaños, es que en vez de hacerme regalos a mí, se los obsequian unos a otros!
Una vez alguien me dijo: “Es que tú no eres como los demás, a ti no se te ve nunca; ¿cómo es que te vamos a hacer regalos?” Ya te imaginaras lo que le respondí:
“Siempre he estado con ustedes. En la cara sucia de un chico de la calle, en la sonrisa de una anciana, en el paso lento y torpe de un anciano, en las lágrimas de una viuda…”
YO siempre he dicho: “Regala comida y ropa a los pobres, ayuda a los que lo necesiten. Ve a visitar a los huérfanos, a los enfermos y a los que están en prisión”.
“Escucha bien, todo lo que regales a tus semejantes para aliviar su necesidad, ¡lo contaré como si me lo hubieras dado a mí personalmente!” (Mateo 25:34-40).
Lamentablemente, cada año que pasa es peor. Llega mi cumpleaños y sólo piensan en las compras, en las fiestas y en las vacaciones y YO no cuento parar nada en todo esto.
Esto sucede, inclusive, en los templos. Y pensar que yo nací en un pesebre, rodeado de animales, porque no había más.
Me agradaría muchísimo más, nacer todos los días en el corazón de mis amigos y que me permitieran morar ahí para ayudarles cada día en todas sus dificultades, para que puedan palpar el gran AMOR que siento por todos; porque no se si lo sabes, pero hace cerca de dos mil años que entregué mi vida para salvarte de la muerte y mostrarte el gran AMOR que te tengo.
Por eso, lo único que te pido es que me dejes entrar en tu corazón. Llevo años tratando de entrar, pero hasta hoy no me has dejado. “Mira, YO estoy a la puerta y llamo, si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos”. Confía en mí, abandónate a mí. Este será el mejor regalo que me puedas dar. Gracias.
TU AMIGO, JESÚS
Gracias por la carta. Jesús nacio en mi corazón el día que nací y no se ha ido y tampoco se irá. Le quiero mucho.





