Análisis Crítico Censurado I
Análisis Crítico
Sujeto del análisis: Un regalo desinteresado
Autor: Un podenco
"Sonrisa al viento, mirada al atardecer, la niña que siente puro."
Abigarrado introito, abarrotado de felicidades "verfonzosas", inquietante frase final llena de un aliento de surrealismo: "La niña que siente puro", tal vez por la elipsis lírica intencionada al eludir el pronombre relativo 'que', noble angelito, nos encontramos con la crudísima realidad: "La niña que siente puro". A qué puro se refiere sin un qué, qué puro es ese, un Montecristo, un Cohiba, quizás algo más... libidinoso o incestuoso tal vez. Deja en el lector un súbito soplo en el corazón interrogarse por ese puro sin qué que de no ser un puro deber tuviera de verbo tener un 'que', pobre angelito.
Seguimos:
"Quiero imaginarme tumbado a la orilla de su sombra y sintiendo su calor admirablemente tierna, creo que son cosas que yo concibo a trabes de mis torpes sentidos, torpes digo por que no soy capaz de hacer jugo en palabras toda esa belleza."
Escenario bucólico donde el desmayo de la ternura nos rapta e hipnotiza hasta hacer pasar un "a trabes" atravesado o travieso. Homérica metáfora final, torpe declárase el autor y para reafirmar su torpeza dice no poder hacer jugo de tanta palabra que a tal belleza ofende. Jugosas palabras que exprimidas nos ofrecen un jugo conceptual de sabor vacuo: lágrimas no son, pues son salinas (que gran poeta fué), no son manantiales de las altas cumbres, pues al torpe se le niegan esas alturas. Que tanto jugo de palabras pudiera ser un juego de palabras, lo dudo, aunque dígolo apresurado y en baldío.
Continua la no-acción:
"Ya me imagino una caricia, cuando pase por tu lado la brisa de su risa y tenga la venia para poder observarla sin temblar como una amapola azotada por un huracán."
Emocionante continuación en continuas aliteraciones de esmerado ingenio "la brisa de tu risa", tiembla Góngora y resguárdate detrás de tus muros de abeto, un nuevo aliteratista ha amanecido en el parnaso.
"...y tenga la venia para poder observarla sin temblar como una amapola azotada por un huracán."
Curiosa meditación legislativa, el galán, torpe confeso y convicto, pide venia para el veredicto de una observación de la caricia por el mismo imaginada, con la misma inocencia presunta que atrapó a Narciso en su espejo.
"Retazos de pintura que saben a gloria hechos por un autor de capacidad divina"
Final victorioso, la pintura sabe a gloria, la trementina a esencia divina, el aguarrás contiene sabores afrutados hasta ahora inconcebibles. La muerte es segura, para cualquiera que haya estudiado medicina.
"Eres hermosa y solo te veo."
Allegro maestoso, coro de siseos sibilinos, "en verdad, en verdad, un regalo muy desinteresado" se musita en el gallinero; una venus desnuda reposa para el maestro del cubismo.
Gracias Podenco, mi crítica es el himno de la cigarra a la hormiga.
Palabra a palabra el desinterés se ha vuelto bastante interesado, y además comprobamos que fue de buen recibo. Sólo me cabe una pregunta.
¿Era analfabeta/o?
Un fraternal aplauso de doce minutos. ¡Bravo!¡Bravo!
Se cierra el telón, salen pajes en leotardos verdes y cubren al público con los pétalos arrancados de las huracanadas amapolas, cuidadosamente recogidos uno a uno de todos los continentes. El público explota de júbilo. La onda expansiva llega a la Casablanca. Un trágico malentendido provoca un postrer conflicto. La humanidad a hacer puñetas. No hay remedio, ni juicio, ni veredicto.
Todo por desinterés... y a su causa desinteresádamente debido.
Su devoto crítico, cuyas lágrimas anegan el mismísimo reino de Hades, le pide disculpas por su inoportuno ultraje. Heme aquí a sus pies postrado, arrepentido.
Lord Gordon Byron, 13 Diciembre 2007
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Sentencia del Tribunal Supremo, sobre el uso del derecho de crítica:
STS. 4854, de 17 de octubre de 1984:
“Que las expresiones patenticen el deseo inequívoco de vejar, zaherir, de vilipendiar y agraviar al ofendido atentado contra su reputación, contra su buena fama y contra su renombre o nombradía.
Debiéndose agregar que el citado "animus” puede dentro de la constitucional libertad de expresión quedar oscurecido, diluido o anulado por la superposición de un bien intencionado “animus criticandi” pero para ello es preciso que se trate de crítica comedida, racional y mesurada y que no exceda de los límites de la más elemental compostura, careciendo de relevancia cuando tras la máscara del pretendido análisis imparcial de actuaciones ajenas se oculte el pérfido y protervo propósito de vilipendio, recurriendo incluso a invectivas y denuestos muy próximos a lo imprecativo e impropio de una serena crítica y demostrativos de modo indudable de malevolencia y de menosprecio recusables".
Sobre la intencionalidad del lenguaje:
STS. 5312, de 10 de julio de 1987:
“Sólo la existencia de otro ánimo concurrente con el de injuriar, como el criticandi, defendendi, narrandi, retorquendi, jocandi, etc., puede degradar la injuria de grave a leve e incluso deshonorar de responsabilidad.”
Por supuesto que fue justa la sentencia a Quevedo. En el ahora Hostal San Marcos, León, cumplió condena.
Pero eso eran otros tiempos. Aquí siempre pintaron oros.
¿No lo sabe usted?
Lord Gordon Byron, facineroso creativo
En aquella primera sentencia que le cito el derecho de crítica cedió ante el animus infamandi, que es lo que el tribunal valoró como motivo mas decisorio.
Pintan oros o bastos, lo cierto es que ahora se puede decir o criticar cualquier cosa y lo unico que puede pasar es que tengas que pagar alguna multa no estimable.
Sobre Quevedo debía ser por su soneto o su poesía contra don luis de gongora al que satirizó. Umbral decía que Quevedo se hallaba a la misma altura que Cervantes y que Shakespeare, solo que como era un gran inventor de palabras o un gran barroco del lenguaje por eso no fue considerado a la misma altura.
Ahora no obstante le voy a citar otra sentencia en que esta vez sí el derecho de crítica venció sobre el ius injuriandi, se trata de un caso de denuncia ante un servicio público, por el interés público que se ponderó como más importante.
STS. 9443, de 7 de diciembre de 1989:
“Fueron expuestas verbalmente y por escrito al gerente de la clínica en la que el acusado y el querellante prestaban sus servicios, pero no con el fin de menoscabar o despreciar al hoy recurrente sino con el fin de terminar con unas actuaciones profesionales a las que el procesado estimaba como irregularidades médicas totalmente incompatibles con la salud de los enfermos acogidos en la clínica en cuestión. En resumen que el “animus injuriandi” en el presente caso cede ante el “animus criticandi”.”
En su caso no creo que el motivo relevante haya sido injuriar, sino un exceso de amor por el arte, y por su imaginación prodigiosa. Y su arrepentimiento final creo que redunda en su consideración y aprecio por la persona y el honor de ésta y que sólo le arrobaba su clamor por lo que usted pensaba que era la verdad en el arte y en la literatura.
sylphides, ex legista graciana
Estimada señorita:
Creo que se equivoca, y la famosa sentencia fue por un "infamante" soneto escrito en una servilleta hacia el Conde-Duque de Olivares. Pintaban Oros en aquella baza. El contenido del soneto no lo he hallado, pero ciertamente había contenido conceptual y formalmente hablando con un agravante imperdonable, el "animus iocandi".
Me sorprende su actitud, propia de un "manager" adicto al "mobbing", pero sepa que no pienso caer en la trampa de Joseph K. He leído también esa novela.
Ni me siento culpable ni inocente, tan solo un humilde renacentista.
Con mis más devotos deseos para la salud de usted y su familia.
Se despide atentamente
Lord Gordon Byron, calvinista equipado con traje de amianto.
"mad, bad and dangerous to know" Lady Caroline Lamb, una de las muchas corderitas desfloradas por un servidor.
dintinguido señor:
¿Enfermos de qué? En efecto nadie nunca se pone malo sin razón. Para que un cuerpo sea atacado en su integridad es necesario que su equilibrio esté ya comprometido. Esto que vale para todas las enfermedades es grotescamente evidente en las enfermedades que afectan a la inmunidad.
Estar enfermo no es otra cosa que no haber podido arrojar de uno mismo los elementos patógenos.
Mi hipótesis es que nuestros cuerpos y nuestros espíritus están expuestos a una serie de agresiones permanentes que destruyen poco a poco sus mecanismos inmunitarios. Me sorprende también su actitud, ¿no está usted siendo desleal al juramento de Hipócrates?
Intervenir como médico, como terapeuta, hombre del renacimiento, en la vida de alguien es como entrar a saco en su universo, lo cual cuestiona no sólo la abnegación de su persona sino la educación sexual que además de un asunto de la vida privada pertenece a las relaciones sociales en general.
Es también arrebatarle el derecho a la palabra desde el momento en que no podemos comprender nada de la jerigonza culta y desde que la relación entre médico y paciente se establece como una relación de poder, esto es lo que le pasó a quevedo, que por su culteranismo no fue entendido y por eso no se le puso a la misma altura que a Cervantes, cuando realmente podía haberlo estado.
Servidora y leal de usted,
eres un hijo de la gran puta ni me molesto a leer lo que tu aburrimiento y en fermedad psicotica han creado anda aver si te mueres un poco. ahora escribeme lo que te salga de las narices asi no te aburres amargado. que conste ni me molesto en leer tus payasadas loco.
Todo es vanidad, y atrapar vientos.
Resolución del caso:
"... y el soldado, ¡ay!, siguió muriendo"
Querido Podenco, las críticas, ya sean irónicas, satíricas, zafias, burdas, caústicas, hirientes, mortales o sempiternas, hay que recibirlas con la sonrisa del gato de Cheshire, que primero fue sonrisa y luego fue gato.
En el ejercicio de la esgrima lo primero es un porte flemático, sangre fría, mirar a los ojos al contrario y, total, moriremos igual, pero al menos desconcertaremos al contrario.
¡No te tomes las cosas tan a pecho, hombre de bien!
Eclesiastés (Libro de autoayuda)
Estimada señorita:
Oh qué prueba de concordia y amor me acaba de dar usted, considerar a Quevedo un culterano.
Abrazanse al fin mis dos poetas amados, por coetáneos fruncieronse el ceño el uno al otro. Por cultura, léxico, creatividad y unicidad merecen la consideración de grandes genios.
¡Quevedo culterano!
y ¡Góngora conceptualista!. Ha articulado usted el pensamiento que siempre tuve sobre la singularísima pareja. Ni galgos ni podencos. Hablamos de personas de prestigio universal.
¿Donde colocamos ahora a Don Lope, Fénix de los ingenios, en su poesía sacra y profana?
La cuestión cervantina, la obvio por sobrepesaje, el mismo construyó una catedral de palabras, de cuya lectura y relectura siempre hay nueva perspectiva, una vidriera que se ilumina, un arbotante escondido con la vieja armadura del liquen. A este genero catedralicio pertenece tan solo Homero, Dante... y quizá Victor Hugo.
Tenga mi amistad por descontada, cotiza en bolsa. A veces sube, y otras se estrella.
Suyo de todo corazón
Lord Gordon Byron, poeta libertino
B urro
U ltrajador
R etrógrado
L oco
A bstracto
B azófia
O fensor
R idículo.
Otra vez avise y le traeremos una palangana para que deposite todos sus vómitos.
Eso se dió en tercero de BUP, creo recordar, en el libro que hice con Tusón.
Conceptista:
Quevedo, que hasta por el culo me conocen. También conocido como El Caballero de las Espuelas de Oro (bonita obra de Casona, no la mejor)
Culterano:
Gongorilla, plúmbeo hasta que una generación de degenerados le hicieron ligero. Hermoso a pesar de su obscuridad.
Estimado fulano:
Nada me produce tanta gracia como un intento frustado de versos acrósticos, en este caso reducidos a meros adjetivos, que no completa su tarea.
Si su intención era que el acróstico dijera BURLADOR deme el distinguido adjetivo de Demonio o Descreido, ya con Loco me quede encantado. La cena esta servida. El torpe sigue torpe, y de su torpeza solo saldrá torcido.
Firma la sangre, escupe tus besos, ama a tu sombra, y no dejes nada a medias.
Lord Gordon Byron, símbolo de la suprema libertad de albedrío.
Pd: Versos acrósticos de mucho mejor estilo, e ingenio a años luz de sus luces, pueden observarse en el prólogo de nuestra querida obra "La Celestina", de Juan de Mena o Fernando de Rojas, o tal vez ambos seudónimos, burlando el malditismo.
¿Porqué borra mis mensajes?, ¿es que tiene miedo de que otros lo lean y sepan quíen, y cómo es usted?.
Yo le conozco muy bien y usted a mí. Un día de estos contaré su historia para que todos sepan el porqué de su vida amrga y llena de bilis.
Atentamente...
XXX ( Nos conocemos muy bien...).
Daven, George, quien seas:
¿por qué te metes en estos berenjenales? ¿Qué te impulsa a hacer que los demás te insulten? ¡Coño, my Lord, tienes una cabeza privilegiada! Utilízala para hacerte el bien. Y no lo tomes como un consejo. Simplemente me has cabreado.
Un saludo. Te sigo siendo fiel
¡Ay, qué deleite!
No, a mí que no me utilice Nadie.
Ahora no tengo nada mío colgado pero ... que me gustaría que te pasaras por mi blog y me hicieras una crítica de esas... ¡te digo!
Apreciado Daven:
Le deseo una feliz navidad y un año 2008 brillante y generoso. Que todos sus sueños se cumplan (menos los que incluyan un mundo socialista.... jajaja)
No se detenga en su Viaje a Oriente. Siga adelante.
En el momento justo, brindaré por usted con el mejor de mis vinos.
SALUD






