Sujetarse la panza
Esta es la escala pentatónica china. Solo aquellos que han disfrutado plenamente de "Abrazar el mundo" tienen capacidad para comprender esta tercera posición.
Desde que abrazamos el mundo, en la segunda posición, hemos recogido una gran energía entre nuestros brazos, la resonancia entre los circuitos, entre el pulso, la respiración y el pensamiento ha provocado que hayamos percibido en nuestros brazos GigaWattios de enorme potencia. El gran mundo se nos ha revelado como una fuente de energía total de la cual somos participes. Ahora podríamos dejar el juego y ser tan arrogantes de volver a nuestro microcosmos con esa suficiencia poderosa. Pero ese no es el sentido del entrenamiento. Hay que empezar con nada y acabar con nada. Si habéis sentido esa potencia entre los brazos, estas palabras os deberían asustar.

El maestro Lam Kam Chuen fija la posición en esta pequeña foto. Ësta es la técnica para llegar a "sujetarse la panza".
1. Partimos de la forma primigenia "wu chi" después de haber llegado al máximo energético en la segunda posición volvemos al Wu Chi unos 30 segundos.
2. Dobla un poco las rodillas, baja unos 5 centímetros. Vas a sujetar algo pesado. Mantén la cabeza, el cuello, el torso, y la cintura en lamisma postura relajada.
3. Lentamente situamos los antebrazos formando un círculo alrededor del abdomen. Levanta y abre las manos lentamente como si sostuvieras un barrigón enorme o una pelota hinchada entre las manos y la barriga.
4. Ten cuidado de que las rodillas no están más adelantadas que las puntas de tus pies. Los dedos de cada mano deben apuntar a la rodila opuesta.
5. La sujección es tan ligera que no sientes tensión en las muñecas y dedos. Mantienes las palmas de las manos no demasiado giradas hacia ti, han de estar en ángulo con la esfera que has imaginado.
6. Manten los dedos separados y como siempre, en todo ejercicio de Chi-Kung: No cierres los ojos y respira tranquilamente mediante la respiración diafragmática.
En principio hay que mantener esta posición unos diez minutos. ¿Nunca os lo dije? No hay que ponerse un reloj delante ni llevar puesto uno, es contraproducente. Hay que evitar distracciones. El ejercicio es demasiado sutil para que lo viciemos con nuestras prisas o nuestro afán de perfeccionismo, nada de relojes. Cuando digo diez minutos no sostengáis este pensamiento, cuando hayan pasado 10 minutos naturales para vosotros es hora de descansar un poco.
La lectura en la mente debe ser imaginaria mientras encontramos la posición, imaginar la esfera y el esfuerzo, conseguir por pequeños movimientos la sujección. Una vez allí empieza lo más dificil, no pensar en nada, absolutamente en nada. Ni siquiera existimos, ni siquiera estamos allí, ni siquiera hay objetos. Uno a uno todos los pensamientos deben ser desechados. Al final del ejercicio, os encontrareis firmes como una roca, con una gran actitud hacia el día que comienza y durante todo el día os acompañará el optimismo. Es lo que a mi me sucede.
Notaréis los efectos del Chi-Kung al comienzo mediante el contraste entre los días en que lo practicáis y los días en lo que os da pereza ¿Qué tal salen ambos días? ¿Hay alguna diferencia? ¿Sois más vulnerables? ¿Sois más espontáneos?
Os espero en la cuarta posición, disfrutad de las camelias y valoraros por lo que sois, no por lo que poseéis ni por vuestras ambiciones. La aceptación de nuestro cuerpo o nuestra locura no implica resentimiento, envidia, venganza o culpa. Así aprenderéis a ser más libres y más emancipados.
Vuestro humilde maestro
Lord Gordon Byron, diecisiete de Enero del dosmilocho.
2 comentarios - Escribe aquí tu comentario
China, dilatándose durante milenios en la flor de su vejez, propone el único ejemplo a seguir; sólo ella ha llegado también desde hace mucho a una sabiduría refinada, superior a la filosofía: el "taoísmo" supera todo lo que el espíritu ha concebido en el plano del desapego.
Según toda evidencia estamos en el mundo para no hacer nada.
Y es demasiado tarde para que la humanidad se emancipe de la ilusión del acto, es sobre todo demasiado tarde para que se eleve a la ilusión del ocio.
Contamos por generaciones, y hemos perdido la conciencia de lo intemporal.
No viene de más que nos lo recuerdes así.
una neófita de zen
nesesito comonasen los dedes y como soy cuando estan en la pansa de una mama






