Libro de Arena
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delphine-dalet

19 de mayo de 1884

Como cada tarde, tras tomar té con la señora de Somosierra, salí a pasear un rato por los alrededores de este pueblo antes de llegar a casa.

Desde mi llegada, hacen 5 meses, he llegado a memorizar este lugar por completo. Tanto, que casi podría hacerlo con los ojos vendados. Lo peor que llevo es esta humedad terrible que se me cala hasta los huesos, y que tan sólo logro disipar cuando me acerco a la lumbre. Cierta vez, incluso llegué a quemarme las enaguas cuando me acerqué demasiado al fuego, para espanto de Josefina.

Ay, esta criatura de mujer es la única que parece ser humana entre tanta hipocresía de clases sociales...Mi marido, Umberto, no ve con buenos ojos que intimide con la gente del servicio. Así como tampoco ve con buenos ojos que salga a pasear sola, que sea tan independiente. Pero, ¿qué puede hacer una mujer joven de veinticinco años, de espíritu inquieto, frente a un hombre de cincuenta y tantos años que sólo quiere descansar en un sofá cuando llega de sus reuniones políticas?

Es capaz de estar sentado más de tres horas, y no cruzar una sola palabra con nada ni nadie... No sé si estoy amargada de esta vida, o qué, pero lo cierto es que mi vida se consume conforme pasan los días en este pueblo aislado.

Todos los días surgían las mismas cosas, sin cambio,sin alteraciones. Todo por el mismo orden.

Pero aquella tarde...aquella tarde todo cambió.


2 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Domovilu 12 Febrero 2008 | 05:21 PM

Hi!

En primer lugar, pues te doy la bienvenida, pues veo que eres nueva aquí, y este es tu primer Post.

En segundo lugar, entiendo que este es el primer fragmento de algún cuento o novela que has escrito. Y la verdad, que pinta interesante. De modo que si D's quiere, te iré siguiendo.

lo dijo manara 12 Febrero 2008 | 08:01 PM

Bueno esto, bienvenida, quedaremos de miranda

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