Querida Lantier:
El cartero te hizo prometer que no abrirías las cartas tú. Tú y yo no somos la misma persona, aunque sí la misma alcachofa, y eso no es lo mismo. Pero dejemos la teología para otro momento y ciñámonos al tema: ¿no puedes bajar a tomar otro café y dejar la puerta abierta, como sin darte cuenta? Sabes que no tengo ni pizca de palabra y que soy esencialmente indiscreta. ¿Puede reprocharte algo el cartero si las abro yo? Incluso estoy dispuesta a que le digas que al llegar de tomar café me sorprendiste leyendo las cartas de esta guisa: mordiéndome un poco la lengua y sacándola hacia arriba en dirección a la comisura derecha; y con una tira de papel blanco en la mano para poner debajo de las líneas, porque si no me saltan. Me cuesta mucho leer, Lantier, ya lo sabes y tengo que agradecerte que me estimules tanto a hacerlo pues no hubo psicólogo ni pedagogo que lo haya conseguido; claro que ellos no eran magos. Por eso, reina, déjame leer a mí las cartas, hazlo por mi bien.
¿Qué puede pasarme a mí, qué el cartero me eche la bronca? Pero si no he hecho otra cosa en mi vida que tragarme broncas; para mayor abundancia: si no me echan broncas siento que me apago. ¡Aquellos tiempos felices en que babo nos borraba los comentarios...! Ahora también es terrible que no conteste, pero no es igual que aquel dolor intenso, aquella nostalgia insoportable de nuestros comentario borrados... No sé si te habrá llegado una ráfaga de aire; he sido yo, se me ha escapado un suspiro que ha hecho volar las cortinas. ¡Lo tengo! Les voy a pedir a los chinos que me traigan unas cortinas con globos de colores subiendo por los aires, ¿a dónde irán a parar los globos de colores que se escapan, tesoret?
Espero que tú sepas centrar un poco el tema porque ya te comenté en otras ocasiones que tengo baja inhibición latente y lo flipo un poco. Y también cuenta eso de tener hipertrofia del alma; Galicia también es Europa, querido Kundera, y tengo el mismo derecho que el resto de los europeos a estar hipertrofiada. Y sin embargo tengo hipotensión... pero creo que esto es otro tema y prefiero no dejarme llevar por la senda de lo prefijos, a pesar de mi afición por todo lo relacionado con la lengua.
Para que vayas buscando alguna pista te haré unas preguntas (no creas que no siento miedo porque a Sócrates le mandaron beber cicuta por hacer una sobredósis de preguntas):
-¿Son azules los sobres?
-¿Huelen a melocotoncito?
-¿Si pones algunos sobres al trasluz se ven dibujos de dos tibias y una calavera?
-¿Se oye el grito de Tarzán si pegas los sobres al oído?
Lantier, querida, a mí me ronda en la cabeza una idea sobre las otras a pesar de la baja inhibición latente: es posible que todas las páginas de las cartas estén numeradas, pero en blanco.
Ahora te dejo porque tengo que hacer algo inútil: trabajar.
Tuya for ever
kitti
PD: Un tema: me he enterado de que la mujer del policia no tiene rollo con el del loro; alguien me ha dicho que se entiende con Severino, el pintor de brocha gorda. ¡Para que luego digan que el tamaño no importa...!
Otro tema: ¿La mujer del cartero lleva unos leggins? Es que no paraba de mirarme el otro día cuando los compré en los chinos. Ya le vale, se ve que hace tiempo que no lee El Mundo Today.
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