ÉSTE SÍ QUE FUE UNA VÍCTIMA DE LA SOCIEDAD
Se llamaba Juan Antonio. Empezó a cantar las canciones que componía en pequeños bares de Madrid y logró cautivar a una audiencia selecta y fiel con su humor sutilmente surrealista y su fina ironía trompetera. Iba por libre. Sabía que con lo que hacía no encontraría nunca un hueco ante el gran público. Y eso, más que llenarle de hastío el paladar, le hacía sentir levemente orgulloso. Un día, quizá de la mano seductora y traicionera del alcohol de madrugada, decidió hacer una canción completamente absurda para reir un rato con los amigos. Y ocurrió lo inesperado. Un showman imbécil y desvargonzado pensó que podría usarle de bufón en su programa. Inexplicablemente, Juan Antonio decidió acudir al late night para cantar su canción a un público amplio, disperso y estúpido, con el vaivén de 8 pares de tetas de plástico haciéndole los coros. A partir de ahí, el tobogán y el vértigo y la vergüenza de ser el tipo que cantaba eso que ahora la masa se tomaba completamente en serio. Firmó muchos conciertos, pero sus canciones eran recibidas con el aburrimiento y la impaciencia por escuchar la maldita canción. Fue tal el bochorno que sintió, tal la desesperación ante unas gentes tan despreciables que no vio otro camino. Hace ya 11 años de aquéllo. José Antonio huyó un domingo en tren a su Córdoba natal y al llegar a su casa se ahorcó sin cenar siquiera. La canción -la recordaréis algunos- llevaba por título "La danza de los 40 limones". Trató después de adecentarla metiéndola entre una letra de rap algo más larga, pero ni con esas. Sólo le querían escuchar el estribillo. Una víctima, en fin, de la estupidez humana y la decencia de quererse querer. Sirva este recuerdo a modo de homenaje.
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La televisión en muchas ocasiones es indecente. Un saludo.
De algún modo, ya le rondaría la idea del suicidio mucho antes... Esas canciones de moda son pasajeras y duran menos que un suspiro...
Un saludo, JuanJochelu...
Sí, recuerdo a este señor, que en paz descanse. Me sorprendió primero verle en la televisión, luego su suicidio.
Cuando yo le conocí existía esa historia de su procedencia y para mí era admirable.
Pero no podemos vivir lo que no nos corresponde.
Es triste esta historia o quizás no. Simplemente quería suicidarse y esta última novedad en su vida no acabó por llenarle.
Enfin...
Es una tremenda metáfora de la vida cotidiana de muchas personas que, buscando reconocimiento, hallan incomprensión (exclusión=suicidio social). Y no creo que sea sólo imputable a "gentes tan despreciables" como tú dices. La hipersensibilidad del incomprendido también facilita el devenir de los acontecimientos.
Es el eterno problema de la incomunicación humana.
Los que no somos capaces de aparcar nuestra puñetera singularidad, deberíamos estar inmunizados ante las consecuencias.
Una vez leí: "La vida es una enfermedad; incurable, por cierto". ( Más o menos. Cito de memoria.)
Un beso.
Como decimos aquí en mi tierra "TRISTE SU CASO" que de mil maneras distintas es el de muchos.
Saludos Libertarios
hola juanjo,que pena de hombre por dios aunque tristemente creo que no es un caso aislado
un beso de tu ya asidua cliente
Solamente "una víctima de [la Estupidez de] la Sociedad"? ¿O quizás, además, "una víctima de la vana seducción de la Promesa de la Fama"?
Una historia triste y para reflexionar...
Hola Juanjo,
Concretamente, el programa de televisión era el que dirigía (por decir algo), Pepe Navarro, "Esta noche cruzamos el Mississippi". Lo recuerdo porqué en un principio, el programa resultaba distraído, distinto y polémico y al final acabó como un bodrio.
Recuerdo la noticia del suicidio de este chico. La verdad, hay almas que siempre serán incomprendidas y que ya nacen torturadas.
Gracias por hacernos recordar lo bueno que tenemos.
Un beso y hasta la próxima,
Sí Marta, lo sé... pero no me apetecía nombrar al fulano. Por eso sólo he puesto el enlace. Aún recuerdo cómo estuvo viviendo a costa de las niñas de Alcáser y tal y tal... en fin.
Saludos.








