DEL REMORDIMIENTO EN CARNE VIVA
Quizá sea la historia de historias mejor contada nunca. Y de entre todas ellas, sin duda la mejor, la más fuerte, la más explosiva, la encargada de llevar sobre sus hombros el hilo argumental es la de este hombre, Michael Corleone, interpretado por un Al Pacino que será recordado por los siglos de los siglos amén. Hoy traigo aquí el desenlace final, su historia comprimida y expulsada de golpe en un sólo grito sagrado, como de cuadro renacentista.
Es la suya la historia de un hombre inocente que empieza despreciando la labor de su familia y a punto de labrarse la suya propia, y que termina metido en el fango hasta el más profundo y negro de los fondos, en un túnel en el que la luz de salida es cada vez más oscura y que sin embargo le empuja con una brutalidad de aullido y desesperación obligándole a cometer actos que le terminarán devorando fieramente las entrañas y obligando a suplicar perdón, compasión y comprensión, incluso. La historia, en fin, que nos enseña que nunca se llega realmente alto yendo hacia abajo.
Y yo me callo, que como decía San Paco Umbral, una imagen vale más que mil palabras, siempre que la imagen sea de Baudelaire. Bueno, pues añadimos nosotros que también si es de El Padrino...
2 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Parece interesante tu`punto de vista.
Saludos
Estremecedor...
La inocencia perdida, atormentado hasta el final... no tiene precio...
Desgarro del "remordimiento en carne viva"
Saludos y "fair play"!* ;D








