USTED TIENE OJOS DE MUJER FATAL
Jardiel Poncela sigue haciendo reír a todo Madrid. O al menos a la parte selecta de ese Madrid que se niega a perder cuanto es, que reniega de todo lo chusco como chispa de risa, que se mete como en ningún otro lugar del mundo las manos en los bolsillos y que sabe donde encontrar el sagrado tarro de las esencias. A todo ese Madrid, que no es pequeño, es al que Jardiel Poncela sigue haciendo feliz durante las dos horas largas que dura la representación de “Usted tiene ojos de mujer fatal”, en el teatro Muñoz Seca.
Afortunadamente, los madrileños tenemos con nosotros a unos pocos empresarios que nos tienen siempre preparado algo del repertorio de Jardiel. Antes que esta, habíamos tenido en cartelera “Un marido de ida y vuelta”, por ejemplo. Ahora es Enrique Cornejo quien se encarga, con un espectáculo completamente privado, alejado del pesebre y las sucias subvenciones, de presentarnos a todo un elenco de artistas de entre los que destaca el maravilloso Fabio León en el papel de Oshidori, fiel mayordomo del guaperas protagonista, además de la conocida Lara Dibildos o la veterana Rosa Valenty. Y por si esto fuera poco, puede el espectador permitirse el lujo de gozar de toda una suerte de decorados del mítico Antonio Mingote.
La obra, divertidísima, fue una adaptación que Jardiel hizo de su tercera novela, “Pero… ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?” (y no de “Amor se escribe sin hache”, como incomprensiblemente pone en la programa del teatro), en la que pisa por última vez el terreno amoroso para desmontar, no ya el clasicismo de las novelas de amor y viajes al uso, como en las dos anteriores, sino el apasionante y españolísimo mito de don Juan, lo que consigue tratando el tema con su siempre eficaz perspectiva de la coña marinera y el humor fino que, dicho sea de paso, es, aquí en España, hijo de Enrique Jardiel Poncela quien, después de haber viajado por Europa, conoce a humoristas como Pitigrilli y le dice a la vuelta a sus compañeros: “hay que romper con todo lo hecho, hay que empezar de nuevo”, siendo con ello el padre de la última revolución total del humor, perfectamente comparable a la que años antes había encabezado Rubén Darío en la poesía, con su pluma y su azul y sus princesas y sus pies descalzos sobra la mesa de la historia literaria.
Se estrenó por primera vez en 1934, estando Jardiel en Hollywood, con gran éxito. Tanto fue así, que a su vuelta se encontró con que hasta seis compañías la representan por toda España. Y hasta ahora, ya digo, dura el éxito de aquel hombre de inteligencia fina y genio alerta que, acusado por la mediocridad de una crítica sucia y gris de escribir para las grandes masas, no dudó en devolver el guante diciendo que sí, que para grandes masas encefálicas.
4 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Jardiel fue un genio. El inventor, por delante de ionesco, del humor del absurdo. Genial.
Hola Juanjo,
Muy agradecida de que recuerdes a Enrique Jardiel Poncela. Tuve la oportunidad de ver muchas de sus obras a través del famoso Estudio Uno te TVE. Su obra maestra, del humor absurdo, fue Eloisa està debajo de un almendro, que incluso fue llevada al cine, allà por los cuarenta del siglo XX, si no me falla la memoria.
Ya no existen escritores con humor y lenguaje faciles, críticos con el entorno, y rompedor con ciertas formas de lenguaje.
Insisto, gracias por recordarle. Especialmente tiene mérito viniendo de una persona joven como tu.
Besos y hasta la próxima
Me encanta Jardiel... ese humor absurdo pero a la vez inteligente ;-) Sublime
Besos y hasta el próximo post
He estado en el teatro Muñoz Seca en la 1ª fila de entresuelo, siempre compramos la 1ª fila porque como somos pequeños, queremos ver bien, pues resulta que en este teatro hay unas sillas delante de la 1ª fila que no figuran en el croquis del teatro a la hora de comprar las entradas y han venido unas personas altas que no han parado de moverse porque las sillas deben ser incomodisimas y no hemos podido ver nada. Creo que en algun sitio deberian figurar estas sillas para no tener nadie los problemas que hemos tenido nosotros y tambien las personas que habia en la fila a continuación de nosotros, que decian que no volverian a ir a ese teatro. Igual que nosotros. Solución: No comprar las entradas de las primeras filas de entresuelo.








